miércoles, 3 de noviembre de 2010

Mediante la educación se nos debería incentivar a ser nosotros/as mismos/as, y a realizar nuestro proyecto vital; no a lo que la sociedad nos dicta qué debemos ser y hacer.

"El proyecto personal se va afianzando a lo largo de las diferentes etapas de nuestra vida. Es el proyecto que debería dar respuesta a nuestro mandato interior, a nuestros sentimientos; el que nos inclina a elegir una determinada profesión, a dedicar nuestro tiempo libre a actividades que nos satisfacen; a vivir en pareja, o en solitario; a ser o no ser padres.

Si preguntásemos a las personas que nos rodean: <<¿Cuál es tu proyecto de vida?>>, <<¿qué deseas hacer en tu vida?>>, muchas responderían: <<Nunca se me ha ocurrido pensarlo>>, <<no puedo pensar en mí, tengo una familia de quién ocuparme>>, <<cumplo con mi deber>>.

Nuestros padres y nuestra sociedad nos imponen tareas que jamás hemos elegido. Muchas personas las asumen como si no tuviesen capacidad de elección, como si no pudiesen decidir de acuerdo con sus intereses, siguiendo su propio criterio y sus sentimientos.

Un ama de casa, normalmente, no piensa si quiere o no ocuparse de la casa, de sus hijos, de su marido; se ocupa, sin más, aunque a la vez se queje de trabajar veinticuatro horas al día y trescientos sesenta y cinco días al año. No se para a pensar que es mujer antes de ser esposa y madre; que puede tener su propio proyecto de vida, que puede hacer todo aquello que le permita desarrollar sus intereses, sus valores. Podría tener amigas, verse con ellas, hacer algún deporte, aprender algo nuevo que le gustase, leer... Pero, cumpliendo el mandato social, se olvidó de ser ella misma y se entregó a la labor de esposa y madre. Se dedica por entero a su familia. Con el tiempo, le pasará factura el renunciar a sí misma, querrá que todos se ocupen perpetuamente de ella. Querrá depender de sus hijos del mismo modo que sus hijos dependieron de ella.

Un padre de familia, normalmente, no piensa si quiere o no quiere dedicar su vida a mantener a su familia, aunque a la vez se queje de cargar con el peso económico de todos. Realiza un tipo de trabajo que, en la mayoría de los casos, no responde a sus gustos personales. Trabajar le sirve únicamente para ganar dinero. No se para a pensar que es hombre, que tiene sentimientos, y que no debe ser tratado como una máquina de hacer dinero. Que puede disfrutar la paternidad, tener una vida íntima y placentera con su mujer, y un tiempo para sí mismo. Dejó a un lado sus proyectos personales y empezó a responder a la demanda social: <<Lucha por tu famila, olvídate de ti>>.

Cuando uno deja de ser uno mismo para dedicarse a otros, acaba culpando a los otros por no sentirse a gusto consigo mismo. La mayoría de los seres humanos realiza proyectos impuestos por la sociedad. Se somete sin darse cuenta. Deja que otros decidan lo que tiene que estudiar, qué trabajo aceptar, con quén formar una familia, cómo educar a sus hijos o la manera de utilizar su tiempo libre. La sociedad (familia, colegio, amigos, compañeros y medios de comunicación) decide por cada uno. Hay muy pocas personas dispuestas a hacer el esfuerzo de sacar de su interior, a la luz, su propio proyecto de vida".

Fuente: Educar a niños y niñas de 0 a 6 años. Maite Vallet.

A diferencia de lo que muchas personas piensan, tener vida propia, realizar nuestro proyecto vital, tener unas expectativas propias... no es malo ni egoísta. Todo lo contrario: es bueno, pues nos ayuda a autorrealizarnos, a mejorar nuestra autoestima y nuestra calidad de vida. Nos aporta vitalidad, energía, alegría, conocimiento, experiencias que nos motivan y nos gustan. Nos ayuda a crecer mentalmente y como personas; y, con ello, nos ayuda a poder dar a quienes se hallan a nuestro alrededor un ambiente positivo.

Con esto no trato de decir que única y exclusivamente hay que preocuparse por uno/a mismo/a; ni que ser padre o madre no pueda ser un buen proyecto vital, que lo es; pero generalmente se nos inculca la idea tradicional, y no una idea libre, abierta a todas las posibilidades. Lo que trato de explicar es que, como comenta el psicoterapeuta gestáltico Jorge Bucay, en su libro Cartas para Claudia, "no hay que morir por los demás, sino vivir para seguir junto a ellos".

2 comentarios:

Anónimo dijo...

¡¡¡¡¡Genial esto!!!!! :)
Me encanta el blog.

Enrique dijo...

¡Me alegro muchísimo! :D

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