miércoles, 9 de marzo de 2011

¿Por qué no todo se puede explicar con hormonas?

Tras la lectura de varias entradas en algunos blogs, y tras la lectura de algunos textos, teóricamente científicos, de posiciones extremadamente genetistas y biológicas, he comenzado a preocuparme, pues, por lo visto, tratan de explicar todo comportamiento humano a través de las hormonas, y en otros casos, a través de la constitución cerebral que ha dado lugar en nuestra especie a causa de la evolución.

Pero, ¿es el ser humano puramente hormonas en esencia? Bajo mi punto de vista, indudablemente no. No voy a negar la influencia de dichas hormonas, ni de un código genético que nos predispone a ciertas cosas. Por ejemplo, los seres humanos estamos predispuestos para poder hablar, y después la cultura se encarga de introducir en nosotros/as una u otra lengua, o, a causa de ciertas circunstancias, como la falta de estimulación, nos lleva a la privación de la facultad del lenguaje.

No obstante, me atrevería a decir que la influencia biológica no pasa del 20% (no tiene por qué ser así; se trata de una opinión personal). Y, por ende, para mí la influencia cultural, las experiencias vividas, la educación, conforman el 80% restante.

Cuando me paro a pensar en el conjunto de alumnos/as, pienso: ciertamente, unos/as tienen una predisposición que les permite comprender un determinado temario, mientras que otros/as, como por ejemplo aquellos/as que padecen retraso mental, no. Empero, saliendo de esta simpleza, podemos hallar decenas de variables, muchas de las cuales se nos escapan.

Imaginémonos por un momento que somos profesores/as y tenemos un grupo de alumnos/as delante. ¿Qué puede influir en su aprendizaje, en su educación, en sus emociones y en su forma de pensar. Veamos:

Nuestro tono de voz, el ritmo, si se sienta en la zona trasera o delantera del aula, si se sienta junto a un/a compañero/a u otro/a, si ha tenido un buen o mal día en su casa, si la asignatura que impartimos es de su agrado o no, si ha visto una serie de televisión y está pensando en ella, si está bien o mal alimentado/a, los conocimientos previos con los que entra en el aula, si desea o no aprender... La lista podría ser interminable, si nos paramos a pensar.

Me imagino a ustedes, estimados/as lectores/as, y pienso en la cantidad de estímulos que les pueden estar llegando:

Este mensaje; la luz de la pantalla del ordenador; la sensación de su trasero sobre la silla si se encuentra sentado/a; la luz del sol entrando por la ventana o la luz de la bombilla; si está vestido/a, debe de estar sintiendo la ropa sobre su cuerpo; el ruido que genera el ventilador del ordenador; el sonido de la música que puede estar escuchando...

Todos y cada uno de estos estímulos conforman nuestras emociones diariamente, nuestro pensamiento, nuestra forma de ser y de actuar. Y esto, a su vez, influye en nuestras hormonas.

Piensen por un momento en algo triste. Al hacer esto están produciendo en su organismo la segregación de neurotransmisores u hormonas que les llevan a tener el sentimiento de tristeza. Por el contrario, si piensan en algo alegre, producirán la segregación de neurotransmisores que le lleven a la felicidad.

Entonces, si nuestras vivencias y nuestro pensamiento producen que nuestro organismo genere unas sustancias químicas u otras, ¿cómo pensar, siendo la cultura lo que más influencia tiene en nosotros/as, que son más bien las hormonas quienes nos controlan, y no que seamos nosotros/as quienes podemos controlar a éstas?

No voy a negar que son las hormonas quienes ejercen la influencia primero. Son éstas quienes nos llevan al proceso de pubertad, a la lívido, al cambio corporal en las gestantes, a las depresiones si se descontrolan, etc.

Pero ante este potencial ocasionado por nuestro organismo, nosotros/as, gracias a una buena educación y un buen aprendizaje, podemos colocar una barrera y luchar contra ello. De hecho, la educación y la asistencia a gabinetes de psicología y psiquiatría, son medios que nos permiten aprender a controlar esa influencia natural, haciendo que quede achicada.

Les pongo en situaciones: 

1- Nuestro organismo, cuando sube la lívido, nos indica que tenemos ganas de mantener relaciones sexuales; empero podemos pensar "aquí y ahora no se puede, así que voy a estar quieto/a". 
2- "Fulanito y Menganito me caen fatal, y me gustaría propinarles una paliza; pero como no me parece correcto, no voy a hacerlo". 
3- "Tener un perro delante hace saltar mi adrenalina; tengo un pánico impresionante. Pero voy a respirar profundamente y voy a serenarme, con lo cual conseguiré no salir huyendo".
4- "Tengo un examen; estoy muy nervioso/a. Pero he aprendido a usar técnicas de relajación. Las emplearé y me tranquilizaré. ¡Voy a aprobar!".
5- Antes a las mujeres les llegaba la primera menstruación con mínimo 15 años. Y esto a causa de una cultura que llevaba a una carencia de recursos alimenticios. Sin embargo, hoy día las niñas toman un exceso de grasas, y esto conlleva a que muchas tengan la regla incluso con 10 años, cuando el cuerpo no está preparado para procrear.
6- Son ustedes niños/as pequeños/as, y están teniendo un día fantástico. Se sienten felices. Sin embargo, a la hora de la comida descubren que su padre o su madre han preparado el plato de comida que más detestan y ya no se sienten tan felices.

Con estos casos, seleccionando el último para poner el ejemplo, me pregunto: si son más bien las hormonas quienes nos controlan a nosotros/as, ¿por qué ese/a niño/a con un día maravilloso, con lo cual tendrá oxitocina circulando por su cuerpo, de repente, al ver el plato de comida, se siente mal, en el caso de que sea verdad que es la hormona quien nos puede y la que determina cómo nos sentimos ante todo contexto?

Como pueden observar, la cantidad de variables que influyen en nosotros/as es tan grande que no puede explicarse todo con hormonas. 

Pero, ¿por qué tratan de reducirlo a hormonas, pues?

Opino que el ser humano tiene la necesidad de sentir que conoce y puede controlar cuanto se encuentra a su alrededor; y es a causa de esta necesidad por lo cual siempre reducimos todas las variables a algo que más o menos creemos poder conocer, predecir o controlar a nuestra voluntad.

Fijémonos en cómo antaño se creaban dioses/as para poder explicar los fenómenos naturales; cómo se inventó "el destino", para explicar todo cuanto nos acontece; cómo se inventaron los rituales mágicos para pensar que podíamos conseguir que la vida girase a nuestro favor; cómo se inventó "la suerte" para obtener la tranquilidad de que, con unos pocos utensilios que la atrajesen, nos iría la vida mejor; y, por último, cómo se reduce todo actualmente a hormonas, que suena más científico, para explicar cosas que jamás llegaremos a conocer y predecir.

Por eso pienso que es todo un error generalizar la actitud y aptitud humana, y considero más conveniente centrarnos en la individualidad que despliega cada persona en concreto. Porque todos/as somos seres únicos e irrepetibles, con nuestras emociones, nuestra cultura, con nuestra propia experiencia, con nuestra propia predisposición genética, con nuestra diferente educación. 

Por todo esto, centrarnos solamente en la bioquímica y argüir que un hombre o una mujer son como son simplemente a causa de sus hormonas, me parece un auténtico error. Y por este conjunto de motivos, pienso que es más importante invertir en educación.

Es por ello que opino que la respuesta más acertada a la cuestión "¿quién soy yo?", es la que dio José Ortega y Gasset:

"Yo soy yo y mis circunstancias".

3 comentarios:

misteriosa dijo...

Yo creo que lo que ocurre es que cada persona trata de generalizar a los demás lo que a ella le ha ido bien. Es como si estuviéramos en un bosque, y yo un día encuentro un camino, me parece precioso, lleno de flores, y disfruto caminando por él. Entonces, es normal y comprensible que invite a los demás a recorrer ese mismo camino, al fin y al cabo, a mí me ha ido bien. Sin embargo, viene otra persona y me dice que de bonito nada, que está lleno de baches, y que las flores están entre zarzales y que él se ha pinchado, y que vaya birria de camino. Lo que pasa es que cada uno encuentra SU camino. Pero cuando algo nos va bien, o lo disfrutamos mucho, o nos gusta mucho, nos cuesta mucho entender que al resto del mundo no le pase igual.

Creo que quien intenta explicarlo todo con hormonas, es porque a ell@s les ha ido bien así, genial, y claro, tratan de extrapolarlo al resto del mundo, al fin y al cabo si a ell@s les ha ido bien, ¿por qué no habría de irme bien a mí? Es decir, no creo que haya mala intención, pero sí que de una única vivencia (y satisfactoria, además), se trata de explicar el mundo, con la mejor de las intenciones.

A mí no me gusta limitar al ser humano ni sólo al corazón, ni sólo al cerebro. Creo que si somos especiales es porque tenemos las 2 cosas. A veces es el corazón (instinto, o como quieras llamarlo), el que nos muestra el mejor camino, otras veces nos juega malas pasadas. Y lo mismo le ocurre al cerebro, a veces es nuestro mejor guía, pero otras veces nos arrepentimos de no haber hecho más caso al corazón.

saludos

Enrique dijo...

Gracias por tu comentario, Misteriosa.

Como tú misma has dicho, cada cual tiene su camino.

Ciertamente, al igual que todo el mundo, yo muestro mi camino e invito a recorrerlo, si se desea.

Pero, desgraciadamente, hay gente que dice que su camino es el único que se debe recorrer y el mejor de todos, y quien no lo siga es mala persona o un/a ignorante.

Y no solo pretenden hacerte caminar por ese camino, sino que además pretenden decirte cómo debes caminar por él.

Tal vez haya caminos que sean los mejores y los únicos que deberían transitarse (por ejemplo, pienso que es mejor camino el de la paz que el de la guerra, y que el único que deberíamos transitar es el de la paz), pero, aunque siga todo un mismo camino, no tiene por qué seguirse de un modo determinado (por ejemplo, si te dicen que la paz se encuentra en asumir con la cabeza gacha el sexismo y no hacer rebelión contra el sistema).

Saludos.

Anónimo dijo...

Misteriosa , yo no lo hubiera expresado mejor.

Sin embargo es muy peligroso que sobre estos temas "los expertxs" quieran hacer doctrina.Estos "caminos" son personales e intransferibles.Y si se declara que una persona tiene que seguir ese camino porque es:negro , blanco , macho , hembra, chino , trillizo , rico , pobre ... se atenta contra el libre albedrío .

Kxll

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