jueves, 7 de abril de 2011

Resucitando un sueño y organizando mi cabeza.

"Cuando quieres algo, todo el Universo conspira para que realices tu deseo".

Ésta es una frase escrita por Paulo Coelho en su libro El Alquimista.  Y puede que sea verdad (aunque está claro que lo principal es la propia voluntad; no esperar a que te lo den todo hecho).

De pequeño, como suele ocurrir en los niños y las niñas, quise ser varias profesiones: torero (aunque hoy odio esa tortura animal), futbolista, maestro, ingeniero... y médico. Medicina fue la última profesión que se me pasó por la cabeza, y lástima que no alcancé la nota, porque me hubiese adentrado en ese mundo con plena euforia.

Mi vida es el hospital. Ya al nacer pasé 6 meses metido en una incubadora y luego el resto de mi vida tuve que hacer visitas a este cetro muy pero que muy a menudo. Quizá tanta ida y vuelta, tanto aparato, tanta bata blanca, se introdujo en mi alma como las flechas de Cupido.

Lo cierto es que el primer año que entré en Pedagogía me sentí mal. No quería estudiar esta carrera. No porque no me gustase, sino porque antes sólo pensaba en ganar mucho dinero y aspirar a lo más alto. Y con lo poco valorada que está la educación en nuestro país (no mucha gente sabe qué es la Pedagogía en España), no vi en la Pedagogía un puente para conseguir esto. Además, yo quería trabajar en un hospital y llevar bata blanca.

"Bueno, siempre puedo llevar bata cuando sea pedagogo", pensé para darme ánimos. "Y además, siempre he querido trabajar con niños/as. Pediatría... Pedagogía... Bueno, me gusta y no está tan mal".

Pero mi vida cambió cuando comencé a conocer la Educación em profundidad. Ya cuando entré en 2º dejé de avergonzarme al decir "estudio Pedagogía". Hoy día amo esta carrera. LA AMO. Me encanta, me apasiona, y además, estaré con niños y niñas, y puedo seguir teniendo la posibilidad de llevar bata blanca. Jejeje.

Pero hoy me he llevado una ilusión enorme. Hemos ido de visita al hospital. Nos han dado una charla... ¡Y dos de las mujeres que había allí trabajando eran pedagogas! ¡Increíble! ¡Puedo resucitar mi sueño de trabajar en un hospital! Y además, esa posibilidad me permitirá fusionar lo clínico y la educación. Me siento tan ilusionado...

Pero bueno, no me voy a hacer todavía un mundo, que todavía me queda camino, y no sea que me ocurra como La lechera... En fin, no obstante, aun no acabando en un centro clínico, una Escuela Infantil también me gusta. Es más, quizá, para aunar más mis gustos, puede que acabe en un centro infantil de esos que hay incluidos dentro de algunos hospitales. :o)

Voy a escribir un poco sobre una idea que me gustaría llevar a cabo si al final trabajo en una Escuela Infantil para organizarme. 

En el caso de hacer esa opción (que además la veo más fácil), me gustaría que llegase a ser un centro en el que tenga recursos para poder incluir a niños/as que tengan Necesidades Educativas Especiales, y de un modo inclusivo.

No es lo mismo la integración que la inclusión. En un centro de integración llevan a cabo programas para ayudar a las personas a convivir en la sociedad de tal modo que puedan hacerlo con total satisfacción, pero estas personas suelen encontrarse a parte del resto de alumnos/as a quienes se les considera como "normales" (nunca he comprendido por qué mis profesores/as hacen la distinción entre alumnos/as "normales" y alumnos/as con Necesidades Educativas Especiales. Al fin y al cabo, todos/as necesitamos siempre ayuda; algo especial. Por muy "normal" que sea un alumno o una alumna, en algún momento de su vida necesitará algún refuerzo en alguna asignatura o ayudas de otro tipo. Vamos, que para mí la normalidad no existe, y pienso que el problema radica en que, por lo general, como leí en un artículo, a la palabra "normal" se le cae la "l" y se transfora en "la norma"...).

Sin embargo, en un centro inclusivo, el conjunto del alumnado está inmerso en el mismo aula. Pienso que es mejor este sistema; y que sería mucho mejor aumentar el número de docentes por aula (entre los cuales se encuentren especialistas que sepan tratar las diversas (psico)patologías). Creo que se puede aprender mucho de los problemas y las potencialidades que tenemos todas las personas del mundo.

Asimismo, me gustaría que mi centro tuviese un horario asequible para aquellas familias que precisen un centro en el que su hijo/a esté atendido/a cuando éstas tengan que trabajar o realizar alguna tarea; y otro horario abierto para aquellas familias que deseen desempeñar una crianza con apego, de tal modo que acudan al centro sin tener que separarse del niño o la niña, y que sea visto como un lugar de ocio en el que su  hijo/a se divierte y aprende, y en el que, a su vez, los padres y las madres obtienen una educación como padres/madres.

Observándolo de este modo detalladamente, me suena a algo utópico. Pero creo que, poco a poco, con experiencia y creciendo, podría llegar a conseguir si no todo esto, al menos la mayoría de las cosas.

5 comentarios:

Mónica Quesada Juan dijo...

Me ha hecho gracia lo de que en españa no se sabe lo que es la pedagogía...a mí, aún hoy día, me preguntan si es el estudio de los pies...

Te dejo una gran frase de Galeano:

"La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para que sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar"

Enrique dijo...

Mónica:

Antes de nada, darte las gracias por tu comentario y por tan estupenda frase de Galeano. Tiene mucha razón.

En cuanto a lo de que se confunde mucho la pedagogía con la podología... Jajaja. Sí, en más de una ocasión me han dicho tal cosa. Y también me han dicho que si les iba a dar un masaje. Jajajaj.

Algunas otras personas, además, si conocen la pedagogía, me dicen, en vez de pedagogo, pedabobo o pakistán, que significa ¿para qué están? acortado.

Saludos.

Gemma dijo...

Yo una vez llamé para perdir hora al otorrino y me equivoqué y dije que quería hora para el ornitólogo, anda que no.

Me parece un gran proyecto, si alguna pega le veo es el presupuesto que precisa para disponer del número de docentes necesarios para cada clase. El problema de la inclusión que se realiza en algunas escuelas (en la que trabaja mi marido, por ejemplo) es ese, que el mismo profesor tiene que dar la clase al nivel que corresponde y además atender a los alumnos con necesidades especiales y el tiempo no da para tanto.

Si te sirve, al pedagogo de esta escuela, donde también va mi hijo, le vi el otro día paseándose con bata.

Enrique dijo...

Sí, Gemma, el presupuesto es lo que lo pone difícil. Pero bueno, conforme vaya avanzando, ya iré viendo cómo surgen las cosas.

Jajajaja. Gracias por contarme lo de la bata. xD

Saludos.

misteriosa dijo...

La idea es maravillosa. Yo antes era partidaria de separar a los niños pero ahora, desde hace un tiempo ya, prefiero el sistema inclusivo (no sabía que se llamara así). Creo que es bueno para todos, que todos tienen algo que aprender de los demás (no sólo los "retrasados" de los "listos" sino también al revés).

Saludos

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...