jueves, 13 de octubre de 2011

Hablar con uno/a mismo/a.

Una tarde, mientras esperaba a mis alumnos/as de ajedrez, se me pasó por la cabeza la extraña idea de ponerme a jugar conmigo mismo para pasar el tiempo, y me di cuenta de que aquel ejercicio era buenísimo (por lo menos a mí me ayuda bastante) para darse uno/a cuenta de qué tipo de errores se comete en las partidas, para ver mejor las jugadas, conocerse mejor a uno/a mismo/a como jugador/a, etc.

Con ello, pensando, un día se me ocurrió aplicar este mecanismo al diálogo. Desde entonces, a veces, por la noche, cuando me meto en la cama, hago un pequeño diálogo conmigo mismo antes de dormirme que me ayuda mucho a expresar mis sentimientos en ese momento, a pensar mejor algunas ideas, a ejercitar la memoria haciendo una recapitulación de lo que me ha ocurrido durante el día, etc.

Comparto este ejercicio con ustedes porque me parece que está bien y creo que puede servirles.

Ésta fue la conversación que tuve anoche:

-Enrique, necesito hablar contigo.
-¿Lo necesitas...?
-Sí, lo necesito.
-Entonces, ¿tu vida dependería de si mantenemos o no esta conversación?
-Sí.
-Si no hablo contigo, ¿fallecerías?
-No, por supuesto que no.
-Entonces, creo que no necesitas esta conversación...
-Ah, sí, tienes razón. Cuando necesitas algo es porque te hace falta para vivir. Y no me juego la vida si no hablo contigo.
-Entonces, vuelve a empezar, pero expresándote de otra manera.
-Enrique, me gustaría, quisiera, desearía... hablar contigo.
-Mejor. Mucho mejor. Cuando le dices a alguien que le necesitas le estás poniendo en un aprieto; le estás diciendo: "Mi vida está en tus manos y si me pasa algo tú eres el/la responsable". Es decir, que no te haces cargo de ti mismo, relegas tu responsabilidad en otra persona.
-Es cierto. Además, esa expresión es muy peligrosa. Es un truco que inventó el ser humano para manipular a las personas que tiene a su alrededor y que tienen algún sentimiento hacia él.
-Bueno, dime, Enrique, ¿qué te ocurre?
-Estoy nervioso.
-Te preguntaría por qué, pero primero quiero saber cómo te sientes realmente. Déjate sentir. Cierra los ojos y date cuenta de lo que tienes dentro. ¿Te sientes nervioso solamente o te ocurre algo más?
-No, solamente estoy nervioso.
-Enrique, te conozco. A veces te escondes detrás de un adjetivo cuando en realidad quisieres decir otro o unos cuantos más...
-Estoy nervioso... Intranquilo... Estoy un poco asustado.
-¿Algo más?
-No.
-Bueno, por esta vez te creo. ¿Y por qué te sientes así?
-Es por mis profesores/as. Ya estoy en cuarto y dicen que no nos van a tratar como alumnos/as. Dicen que ya somos pedagogos/as para ellos/as, y que vamos a estar un poco solos/as a partir de ahora. Ya no quieren que tengamos mentalidad de alumnos/as; quieren que empecemos a pensar como Licenciados/as. Nos van a mandar en grupos algunos días a algún colegio a hacer investigaciones...
-¿Y eso no te gusta?
-Sí, en realidad sí me gusta. Me gusta sentir que ya no dependo tanto de mis profesores/as, que ya voy más libre y que me acerco a mi objetivo.
-Entonces me has mentido. No estás solamente nervioso, intranquilo y asustado. También debes de estar contento. ¿Me equivoco?
-No, no te equivocas. Estoy nervioso, intranquilo y un poco asustado, pero me alegro al mismo tiempo de esta situación.
-Entonces, ¿qué te preocupa? Ya has dado clases alguna vez. Ya tienes algo de experiencia...
-No, no la tengo.
-¿Cómo que no?
-Bueno, no sé. Yo me siento como si no la tuviese. Es más, es que no la tengo. Es tan poco lo que he hecho... Además...
-¿Además...?
-Además ésta vez es diferente.
-Ah, es diferente. Ese dichoso pánico que solemos tener a lo que no conocemos, a lo que es... novedoso.
Callo.
-Sí, Enrique, eso es lo que te pasa. Estás contento porque será una nueva experiencia, pero es algo nuevo y le tienes... ¿miedo?
Asiento con la cabeza, en silencio.
-¿Y por qué es nuevo? Como ya te he dicho, ya has estado con niños/as en otras ocasiones.
-Sí, pero en esas veces, excepto en las clases de ajedrez que son... que me parecen poca cosa, siempre he tenido a gente experta a mi lado, supervisándome y ayudándome.
-Ya veo. Lo que te ocurre es que a partir de ahora sientes que estás...
-... solo.
-Y eso es lo que te anima y te paraliza al mismo tiempo. Te anima porque eso te hará sentirte más libre, te hará sentirte a gusto porque eso indica que estás más preparado. Pero, al mismo tiempo te disgusta porque esta vez tú eres el único responsable de lo que haces, de ti mismo y de los/as niños/as.
-Sí, eso es lo que me pasa.
-Pues ánimo. Si te van a dejar solo es porque puedes.
-¿Y si no?
-¿Y qué te hace pensar que no? ¿Algo o alquien externo te lo dice?
-No.
-Entonces, la única piedra que hay en el camino eres tú mismo. ¿Quieres hacerte tropezar?
-No; por supuesto que no.
-Pues adelante.
-Lo intentaré.
-Como te diría el maestro Yoda: "No, no lo intentes. Hazlo o no lo hagas, pero no lo intentes".
-Está bien... Lo haré. No lo dudes. Gracias por escucharme. No sé lo que haría sin ti.
-¿Sin medio tú? Caminar a la pata coja...

10 comentarios:

misteriosa dijo...

Una idea interesante, la del diálogo con uno mismo. Tendré que practicarlo algún día.

Por lo demás, creo que tu "otro yo" ya te ha respondido: ante los cambios, siempre se sienten 2 cosas contradictorias: Por un lado, la emoción, las ganas, de hacer algo más, algo diferente. Pero por otro lado, el miedo a lo desconocido, al fracaso, sobretodo en tu caso supongo que es especial, porque tienes una gran responsabilidad ahí delante. Es decir, casi todos los trabajos, por no decir todos, implican responsabilidad, incluido el envasar carne para el supermercado. Pero ahí no ves directamente la responsabilidad en forma de niños que te miran, es como más indirecta, y te puedes permitir más el lujo de hacer un poco de prueba-error. Pero con los niños ahí delante, debe ser dificilísimo, a mí me da pánico, espero poder escaquearme de tener que hacer trabajos así. Muchos ánimos y verás como todo sale bien.

Enrique dijo...

Gracias, Misteriosa.

Besos.

Anónimo dijo...

Buah , yo me paso todo el día auto hablando (pero no a dos voces claro) XD. Pero a ver, si tu amas tu trabajo ¿como no lo vas a hacer bien? Que morro que tienes ,ya me gustaría a mí tener ya practicas de empresa de verdad. Kuxille

Euphorbia dijo...

Ay, no sé Enrique, eso de tener a un psicoanalista argentino en la cabeza me resulta extraño, yo soy más dada a los monólogos a lo Hamlet. De todos modos probaré a ver si tengo algún polizón ahí dentro y no me haya enterado.
(es broma, no te me enfades, eh?)

Creo que es normal que te de cierto vértigo el iniciar las prácticas, pero seguro que lo superas rápido porque aunque quizá no te lo parezca te han dado las herramientas para hacerlo.
Hablando vulgarmente, con dos...

laindefensiónaprendida dijo...

He encontrado una superpágina, visítala si puedes y lee las últimas entradas.

filosofiaenvena.blogspot.com

La tuya de ahora mismo ya la leeré detenidamente que ahora me tengo que ir. Ya te diré.

Un abrazo

Enrique dijo...

Euphorbia:

Las prácticas las inicié el año pasado. Este año no son prácticas, prácticas, es algo raro que se van a sacar de la manga algunos/as profesores/as. El prácticum lo hicimos el año pasado (y tengo otro el año que viene, en el último curso). Pero las prácticas las hice junto a dos o tres monitoras más que me ayudaban y orientaban (cuando te mandan de Prácticum, te mandan con alguien).

Esta vez, sin ser prácticas ni nada, a algunos/as profesores/as les ha dado por decir: "Vais a ir a un centro, el que vosotros/as queráis, y como podáis pedís permiso para entrar en él y hacer unos trabajillos..."

Nos ha pillado por sorpresa. xD

Odio el psicoanálisis, la verdad. Me repugna. No soluciona nada y tiene unas bases muy pero que muy machistas.

Pero ese segundo yo que a veces saco... es un pequeño argentino que hace las cosas más o menos bien. Así que lo mantendré por ahí de momento. jajaja

Inde:

Me paso ahora mismo por ahí.

Besos a ambas.

Enrique dijo...

Guaaaauu, Inde, ¡qué entradas más buenas sobre Educación me has pasado! xD

¡Cuánta razón tiene! Hay cosas parecidas que ya tenía en mente escribir. De hecho, tengo ya muchas más entradas escritas por ahí que aún no he publicado.

Ya iré publicando, ya iré publicando... ¡Cuánto queda por cambiar en el Sistema Educativo!

Un abrazo.

laindefensiónaprendida dijo...

A qué sí, a que es bueno el tío. Apuntate, que a gente así hay que apoyar, (ya leeré tu entrada con tiempo, que me da mucha rabia hacerlo de prisa y corriendo.
Saludos

laindefensiónaprendida dijo...

Ya te he leído.
Para empezar YA tienes toda la "teoría" que necesitabas.
A partir de ahora, olvidate de todo lo aprendido.
Lo que vas a encontrar no te va a recordar, ni por asomo, lo que has vivido hasta hoy. Es nuevo, es la vida, es tu vida. Y, si eres inteligente, será la vida o la pauta de vida (te guste o no ) de mucha gente nueva.
O ¿tú piensas que uno nace sabiendo ser padre?.
Ya hablaremos de tu entrada sobre "la autoridad" del maestro/educador/profesor etc.
Yes, you can.
Ja, du kannst.

Enrique dijo...

No, Inde, no pienso que uno nace sabiendo ser padre. Padre, madre, educador/a... no se nace, se hace. Eso lo tengo claro.

Y sí, sé que muchas cosas que he aprendido de teoría me sirven ni me servirán bien poco. Será cuando me Licencie cuando empiece a aprender de verdad. :o)

Yes, I want. Yes, I can.
Ja, Ich will. Ja, Ich kann (No sé alemán, pero escucho un grupo de música alemán llamado Ramstein y algo conozco, jeje).

Besos y gracias por el comentario.

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