lunes, 26 de marzo de 2012

El bebé es mío, mío y solamente mío.

Hace ya bastante tiempo leí una entrada del blog argentino Cómo ser un papá moderno y disfrutarlo, que me encantó. El blog en sí mismo no me entusiasma mucho, pero desde luego esta entrada sí. Quisiera dedicárselo a todas aquellas madres que opinan que ellas son las mejor dotadas por la naturaleza para la crianza y la educación de niños y niñas, y por supuesto, cómo no, a todas aquellas que, por este u otro motivo, opinan que ellas son las dueñas de sus bebés y las únicas con derecho a criarlo, desplazando por ello al padre (desplazando a ese padre que sí quiere implicarse en la crianza. Por supuesto, no voy a negar que hay, desgraciadamente, muchos varones, por no decir demasiados, para quienes la crianza se queda en el momento en el que alcanzan el orgasmo. Todo lo que viene después... parece no interesarles. Eso sí, tampoco olvidemos, por favor, que también existen mujeres a quienes no les interesa en absoluto ser madres y que tienen todo el derecho del mundo a ser respetadas por tal decisión. No entiendo por qué motivo hay personas que dicen que toda mujer tiene el deber de serlo...). Dice así la entrada:

"Todas las madres -en especial las primerizas-, tienen una tendencia a creer que nadie puede tratar a sus bebés tan bien como lo hacen ellas. No confían en la habilidad del papá. Creen que sólo ellas saben lo que precisa el bebé.

Pero… ¿Cómo puede una saber lo que quiere alguien que se conoce desde hace menos de 48 horas? Lo que sabe una mamá del bebé es lo mismo que sabe el padre. El mayor problema empieza el mismo día en que vuelven de la clínica y la mamá no permite que el padre adivine qué le pasa al bebé, lo consuele y solucione el problema por su cuenta.

Veamos un ejemplo. Los dos estrenan bebé nuevo. El bebé llora. Y el papá dice:

-Voy a calmarlo.

-No, dejá que se acostumbre. Si no, se va a malcriar –dice mamá. Y a los dos minutos de llanto, ella va a alzar al bebé y acunarlo para que se calme. El bebé se queda dormido.

-Dejame ponerlo en la cuna –dice el papá.

-No, dejá. Puedo tenerlo un rato en brazos –dice mamá. A los cinco minutos se le acalambra el codo. Entonces pone al bebé en la cuna. El bebé se despierta.

-Le voy a hacer upa -dice papá.

-No, dejá que lo levanto yo, que ya me toca darle de mamar. Aunque tal vez haya que cambiarlo antes….

-No te preocupes, yo lo cambio.

-No, dejá. Total, ya lo levanté yo…

-¿Lo puedo bañar?

-Ya lo bañé esta mañana -dice ella y le da de mamar al bebé, hasta que este luce feliz y plácido como si siguiera flotando en el útero. A punto de caramelo para que lo levante el papi.

-¿Lo puedo alzar? -dice papá.

-Ay... Ahora no, que me está mirando... ¿A ver si me regala una sonrisita? Cuchi, cuchi… ¿Como estás? ¡Hola, bebuuuu! -dice ella.

-Bueno, ya me tengo que ir a trabajar, o llego tarde.

Papá no tuvo al bebé ni un minuto en brazos. Y la escena se repite cada día. Cuando el nene crece, mamá lo viste. Papá no, porque le pone pantalones verdes con campera turquesa y eso no pega. Cuando el nene tiene hambre, mamá le da de comer. Papá no, porque quizá descongela los bifes cuando había salchichas en la parte de abajo. Cuando el nene se lastima, mamá corre a consolarlo y curarlo. Papá no, porque le dice “¡No es nada, macho! ¡No estás sangrando!”. Mamá baña al bebé, lo lleva al médico, le corta las uñas, lo ayuda con los deberes, le cuenta los cuentos y le exprime las naranjas. ¿Y papá? Bueno, algún rato jugando a la pelota en algún asado en quinta ajena; pero sólo en verano...

Luego llega un día en que la misma madre de la que estamos hablando le dice al padre:

-¡Nunca hacés nada por tus hijos! ¡Si no fuera por mí, ellos estarían en la miseria! ¡Ni siquiera te comunicás con ellos! ¡Es como si fueran sólo hijos míos y vos no tuvieras nada que ver con ellos!

No es “como si”. Ella hizo todo lo posible para que, en efecto, los hijos fueran sólo de ella".


Nota:

Esta entrada comienza con un "Todas las madres...". No comparto esta generalización. Bajo mi punto de vista, debería ser cambiado por un "Muchas madres...".

3 comentarios:

misteriosa dijo...

Iba a hacer un comentario, pero veo que al final ya lo dices tú, iba a criticar eso de "todas las madres", para variar generaliza y convierte a la gran variedad de mujeres del mundo en un ente único (como la Pitufina entre los Pitufos). Hay casos donde aún es más sangrante, porque la abuela materna del bebé (o sea, la suegra del hombre) forma dúo con la madre, y entre las 2 sí que lo ningunean, cuando no es una es la otra. NO lo soporto y no entiendo cómo los hombres aguantan esa situación tanto tiempo, yo me habría vuelto loca en 2 días. Saludos.

misteriosa dijo...

Qué cosas. Leyendo historias de abuelas, se me ha ocurrido un caso en el que SÍ apetece decir esa frase, y con mucha razón, además. Y es cuando, ya antes de que nazca el bebé, las 2 abuelas compiten por ver quién lo cuidará más tiempo. Y hay que andar, cronómetro en mano, llevándoselo a una y a otra. en este caso, creo que sí estaría justificado decir: "El bebé es mío y sólo mío".

Enrique dijo...

xD. Sí, sí, en esos casos habrá que decirlo, jajaja.

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