martes, 3 de julio de 2012

Duelos.

Como ya expliqué en la entrada Déjate sentir, nuestra educación tiende a estar dirigida a la supresión de los duelos, a un no dejarse sentir.

A través de ésta otra, expondré un fragmento del libro Cartas para Claudia, de Jorge Bucay, en el que se explican tres mecanismos utilizados frecuentemente en el retraso o la eliminación de los duelos.

"Así es, cariño:

También dejar una casa implica un duelo.

La palabra duelo, etimológicamente, está relacionada con el concepto de dolor; consiste en la elaboración que realizo internamente cada vez que me separo de alguien o de algo. Cuánto yo haya querido a ese algo determinará la intensidad y duración de ese duelo, pero no su existencia.

Siempre hay un duelo por el que pasar después de una separación.

Nuestra educación conspira contra la elaboración y aceptación de los duelos. Recuerda los mensajes de nuestros padres y maestros ante nuestras pérdidas infantiles: "Bueno, ya ha pasado...", "¡Basta de llorar!", "No era tan importante", "Ya tendrás otro", "No pienses en eso", etc.

Tememos el duelo.

El dolor aparece como una terrible amenaza a nuestra integridad. Y entonces, nos defendemos.

El intento más común es no comprometerse afectivamente con nada ni nadie (o lo menos posible con los menos posibles), en la fantasía de que "si no quiero nada ni a nadie, no me dolerá perder algo o a alguien".

Aviso: NO FUNCIONA.

No sólo no funciona porque este razonamiento impide la vida comprometida, el contacto y la intimidad, sino además porque, como te dije, el duelo no depende de cuánto queramos aquello que perdemos.

El segundo intento es más terrible aún. Consiste en la velada decisión de no separarme NUNCA de NADA. Así acumulo cosas y relaciones que no finalizan jamás, que no se renuevan que permanecen estáticas.

Colecciono libros que nunca leo, discos que nunca escucho, cajas y cajas de cartas que me escribieron personas con las que hace años que no contacto, montones de armarios llenos de objetos que recuerdan momentos que quiero eternizar.

Barry Stevens dice: "Cuando tenía una familia, solía recorrer mi casa dos veces al año y detenerme unos minutos frente a cada objeto... Y toda cosa que no había sido usada o disfrutada en los últimos eis meses, había perdido el derecho de permanecer y era lanzada fuera de la casa...".

Por supuesto que en las relaciones humanas nuestros semejantes han encontrado infinitas variantes sutiles de este modelo de no soltar nada, y muchos hasta aconsejan tomar distancia de las cosas y las personas, en lugar de separarse (hasta no estar seguro...).

Este modelo es bien conocido por aquellas parejas que no resisten la idea de separarse y tampoco pueden permanecer unidos. Entonces dicen que se separan.

El "dicen" significa que esto es sólo lo aparente. En realidad, se siguen viendo tanto o más que antes; están pendientes de lo que el otro hace, dice, piensa, quiere. Y, en muchos casos, salen juntos, terminando la noche en la cama, haciendo el amor más frecuentemente que antes de "separarse". El objetivo es claro: no vivir el duelo que implicaría una separación.

He visto muchas veces una complicidad feroz en este juego siniestro. Siguiendo los designios de un sádico guionista ambos empiezan a distanciarse casi festejando delante de sus amigos la pronta separación. Sin embargo basta que uno de los dos intente comenzar otra relación o se aleje más de lo que está tácitamente pactado para que el otro se acerque a recordar viejos tiempos, a intentar corregir, a rectificar y sobre todo para abortar el duelo del otro. Con el tiempo, como en los juegos de vida, el otro se queda y es éste que se acercó el que ahora se aleja esperando, claro, el boicot del primero...

Existe, por último, un tercer mecanismo para huir de los duelos, que es, simplemente, negarlos.

Esta situación de pérdida, de separación, de muerte, no existe.

"Esto que perdí, en algún lugar está y yo lo voy a encontrar".

O...

"Él está muy confundido, volverá a mí".

O...

"Alguien le ha estado llenando la cabeza, pero no lo dice en serio".

O...

"Sólo su cuerpo ha mueto; su espíritu sigue conmigo...".

En esta última odiosa conducta evitadora, muchas veces mis colegas contribuyen a la negación. Lo hacen cuando desvalorizan la pérdida. Lo hacen cuando presionan para abortar el proceso. Y, fundamentalmente, lo hacen cuando, en medio de un duelo normal, sensato, previsible y sano, medican con antidepresivos a un paciente "para que salga de la crisis...".

Estas conductas negadoras postergan el duelo, pero no consiguen evitarlo.

Me importa vivir con toda plenitud los duelos por mis pérdidas, por mis cambios, por mis muertes.

Si no me puedo separar de aquello que hoy no está, no podré encontrarme libre para vincularme con lo que en este momento sí está aquí conmigo".


Fuente:

Bucay, J. (2007). Cartas para Claudia. RBA Bolsillo: Barcelona.

8 comentarios:

mamisepa dijo...

Me ha encantado!!! De verdad, a ver si pillo un libro de este señor y me lo leo, me apetece el de los "cuentos que me enseñaron a vivir" o algo así.

Ya que menciona los cambios de casa, recuerdo lo que supuso nuestro cambio de casa cuando yo tenía 15 años. Aunque no puedo decir que mi infancia fuera de esas super-idílicas, sí es verdad que en ese pisito habíamos pasado nuestra infancia, en él habíamos recibido los regalos de los reyes, en él mis hermanos y yo habíamos podido jugar a casi de todo. Así que cuando mis padres encontraron el chalecito de sus sueños, aunque para todo el mundo y objetivamente, el cambio era a mejor (pasar de un pisito de unos 80m2 con 1 solo baño, a un chalet ya con 4 habitaciones, 2 baños y jardín), a mí me dolió mucho. Es como dejar tus recuerdos, como dejar tu "yo" ahí cuando encima estás en plena adolescencia. A mí me afectó mucho, y me hace ilusión cuando paso por allí y veo "nuestro" balcón. Una vez estaba en venta, le dije a mi hermana si quería ir a verlo conmigo, como si fuéramos compradoras, me dijo que vale, que mirase el número de teléfono; me llenó de emoción ver que el teléfono era... el mismo de siempre, el que había sido nuestro número de teléfono y que aún me sé de memoria. total, que llamamos y fuimos. La sensación fue super-extraña, no dijimos nada de que habíamos vivido allí, sino que dejábamos que nos lo fueran enseñando. Me pareció mucho más pequeño que cuando era niña. En "nuestro" cuarto (mío y de mi hermana) habían puesto parquet y estaba su hija. Lo primero que pensé es "¿qué hace esta mocosa en MI cuarto?" (perdón por lo de mocosa pero lo pensé así). Me parecía una intrusa invadiendo MI intimidad. En resumen, que sí, que si amas mucho algo, te cuesta separarte de ello, y a veces aunque lo "superas", la espinita está ahí. Si lo vuelvo a ver en venta, creo que volveré a ir a verlo. Y por cierto, que tenemos aún mucha amistad con 2 de las vecinas de aquel bloque (que también se han ido cambiando de casa) pero si tengo que explicarle a alguien quiénes son, no lo dudo, digo "es mi vecina".

saludos

Tributo femenino del distrito 7 dijo...

Me he vuelto a pasar y me ha vuelto a encantar tu entrada. A mi me pasaba algo parecido a lo que pones en el segundo apartado con un ex(bueno me pasaba y me pasa) Mucho mas suave y sutil pero es porque al estar en distintos sitios solo nos veiamos en vacaciones o fines de semana o casas así. Yo se que se tiene que acabar esa tonteria, al menos por mi parte porque no es nada bueno para mi estado emocional pero no se como hacerlo.

Por eso me preguntaba si tienes alguna recomendación.

P.D: Gracias por adelantado :D

Enrique dijo...

Tributo:

Bueno, el primer paso siempre es darse cuenta de la situación.

La verdad es que no conozco la solución exacta, pero sí pienso que tener gente cercana a tu vida, aparte de tu pareja ayuda.

Verás, aunque hay gente, como yo, a la que le gusta de vez en cuando estar sola, a ninguan persona le gusta sentirse sola; y mucho menos en una sociedad tan individualista como la nuestra, pues eso genera temor.

A esto hay que sumarle que en esta sociedad una de las cosas que nos meten en la cabeza es que toda persona debe tener novio/a (fíjate, por ejemplo, en el día de San Valentín, que además de para hacerte gastar dinero o hacerte pensar que amar a tu pareja consiste en acordarte de ella ese día -sólo ese día parece bastar-, es un día hehco para recordar a las personas que no tienen pareja que son idiotas por estar solas y que la única y verdadera felicidad se encuentra con un/a novio/a a tu lado).

Por lo tanto suele ocurrir que la gente se mete en un bloque:

- No quiero estar solo/a + Debo tener pareja = No puedo estar sin (mi) pareja.

Cuando entramos en este bloque, muchas veces, a causa del modelo de amor posesivo que nos inculcan, acabamos entrando en un círculo vicioso:

- No quiero estar solo/a... por lo tanto me aferro a mi pareja... eso causa que acabo descuidando a mis amigos/as, familiares, seres queridos e incluso mi propia vida... lo cual me hace estar más solo/a... y por ello acabo aferrándome más a mi pareja... descuidando nuevamente más mi vida personal...

Pienso que la forma de romper con ese círculo es no descuidar la vida personal: amigos/as, familiares, proyectos, etc (al mismo tiempo, por supuesto, que no perdemos de vista a nuestra pareja).

Si no descuidamos nuestra parte, pienso que nos será más fácil dejar relaciones dolorosas porque tendremos otras personas que podrán estar a nuestro lado a la hora de pasar el duelo.

Espero que te sirva. Es lo único que te puedo decir.

Saludos.

Anónimo dijo...

En realidad en ese aspecto no tengo problema porque salgo bastante con mis amigas y en general me relación bastante bien con la gente. El problema esta en que cuando empiezo a olvidarme de el aparece y aunque al principio intento pasar siempre termino cayendo otra vez. Me gustaría cortar el tema sin tener que ser borde ni desagradable porque al fin y al cabo es mi expareja. Lo que pasa que todavia actúa como un niño( aunque yo no soy nadie para decir eso teniendo en cuenta lo que me pasa) y yo soy un poco tonta por hacerle caso.

Anónimo dijo...

En realidad en ese aspecto no tengo problema porque salgo bastante con mis amigas y en general me relación bastante bien con la gente. El problema esta en que cuando empiezo a olvidarme de el aparece y aunque al principio intento pasar siempre termino cayendo otra vez. Me gustaría cortar el tema sin tener que ser borde ni desagradable porque al fin y al cabo es mi expareja. Lo que pasa que todavia actúa como un niño( aunque yo no soy nadie para decir eso teniendo en cuenta lo que me pasa) y yo soy un poco tonta por hacerle caso.

Enrique dijo...

Tributo (imagino que eres tú). No sé qué ha pasado, me han llegado tus comentarios como spam y por duplicado. Suerte que me ha dado por leer antes de borrarlos xD

La verdad, es que de estas cosas ya no tengo mucha idea. Sé qué es lo que pasa, pero no sé cuál es la solución. Imagino que eso es que simplemente depende de la persona misma. Por mucho que te cuente, la decisión es tuya y sólo tú puedes dar el paso.

Y sé que no sólo muchas veces es difícil, sino que además la otra parte lo complica más al tratar de abortar el duelo (lo cual se puede hacer de dos formas: o apareciendo, como hace ese chico del que hablas, o haciéndote totalmente el vacío para hacerte sentir culpable).

Pero una pregunta: ¿Puede ser que lo que te ocurre es que te entran remordimientos por dejar la relación o algo así? Digo, porque a veces ocurre que alguien tiene el convencimiento pleno de que quiere dejar la relación, pero se siente mal por hacerlo, porque otra de las cosas que nos meten en la cabeza es que la persona que corta la relación es un ser malo y repugnante (y no es así).

Tributo femenino del distrito 7 dijo...

No me siento culpable por dejar la relacion pero en todo lo demas tienes razon.

No doi superado el duelo porque cuando lo estoy haciendo aparece.( supongo que porque quiere tenerme hay y cuando ve que empieza a no ser asi vuelve a arreglarlo)

Por otro lado supongo que cuando estabamos juntos (novios me refiero) cree mucha dependencia hacia el.( ahora é aprendido de ese error pero aun no he solucionado el problema con el)

Lo que yo creo que pasa es que añoro esa epoca en la que estabamos juntos y muy bien y en el fondo a pesar de todo supongo que lo que espero es que vuelva a ser asi y ese es el problema.

El caso es que lo que me pasa lo se bastante bien, lo que no se es solucionarlo.


P.D: perdon por rayarte. En vez de hablar de tu bloq hablo de mi vida como si fueras aqui un psicologo.

Enrique dijo...

Tributo:

No te preocupes. No me rallas en absoluto. No eres la única que cuenta cosas de sí, además de que yo a veces también cuento cosas de mí.

Los temas del blog dan lugar a veces a otros temas y eso está bien. Da tema de qué hablar y con ello se aprende. Tu experiencia puede servir a todas las personas que la lean.

No se trata de compartir sólo opiniones, sino que también sentimientos y experiencias. Así la gente aprende más, crece, mejora... Así que tú siéntete como en tu casa, que mientras sea con respeto, puedes contar o preguntar lo que te plazca. :)

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