martes, 17 de julio de 2012

¿Es la educación feminista un adoctrinamiento?

Mucha gente entiende por coeducación la inclusión de chicos y chicas en el mismo aula. Sin embargo, a eso se le llama escuela o aula mixta. Y no tiene nada que ver lo uno con lo otro. El hecho de que en un mismo aula haya niños y niñas no implica necesariamente que estén recibiendo una educación en condiciones de igualdad.

Coeducar consiste en desarrollar todas las capacidades, tanto de niñas como de niños, a través de la educación. Supone eliminar estereotipos o ideas preconcebidas sobre las características que deben tener las niñas y los niños, los chicos y las chicas, las mujeres y los hombres (1).

Por lo tanto, cuando hablamos de coeducación, nos referimos a un modelo educativo de base feminista, de tal forma que varones y mujeres reciban la igualdad de trato y de oportunidades para el empleo, las políticas sociales, la economía, la cultural, y la esfera civil y política, que recoge, aquí en España, la Ley Orgánica 3/2007 para la Igualdad Efectiva de Mujeres y Hombres.

Algunas personas, cuando los educadores y las educadoras feministas hablamos de coeducación, inciden en que nuestra pretensión consiste en adoctrinar al alumnado para que sean seres no diferenciados entre sí. Esta afirmación la realizan en base al rezo feminista de "los hombres y las mujeres somos iguales". A lo cual responden que no lo somos y que por ende no sirve de nada hablar de igualdad. Además, también hay gente que afirma que los hombres y las mujeres ya tenemos los mismos derechos, que se nos trata por igual y que no tiene cabida en la sociedad actual hablar de sexismo. Empero como ya expliqué en esta otra entrada, no es cierto que hoy por hoy hayamos logrado la igualdad plena entre varones y mujeres.


Tal y como fantásticamente ha explicado Basta de Sexismo en su entrada Todos distintos, todos iguales, los seres humanos somos diferentes, obviamente, ya que no existen dos personas idénticas, pero somos iguales en tanto que valemos lo mismo. Por lo tanto, cuando hablamos de igualdad no nos referimos a que todos los niños y todas las niñas piensen exactamente igual, tengan los mismos gustos y quieran dedicarse a las mismas profesiones, sino que nos referimos a que todo el alumnado, indistintamente de su sexo, pueda tener los mismos derechos, el mismo respeto y las mismas oportunidaes.

Nadie puede negar que toda persona que se dedique a educar (un padre, una madre, una tía, un/a docente...), lo hace siempre persiguiendo unos objetivos. Unas personas buscarán que sus hijos e hijas sean personas religiosas, otras no; unas personas querrán que sus hijos e hijas no fumen cuando alcancen la adolescencia, mientras que a otras les dará igual, etc. Pero, al fin y al cabo, todo padre todo madre, todo/a maestro/a... tiene su filosofía de la educación, su teoría educativa, sus metas. Por consiguiente, toda persona, cuando educa, no sólo emplea la educación como un fin en sí mismo, sino que también como un medio para lograr algo. Y por ello podríamos decir que, en cierto modo, toda educación sin excepción tiene algún punto de adoctrinamiento.

Pero también es cierto que unos determinados modelos educativos son más libres que otros, y que por eso los resultados serán más predecibles en los unos que en los otros.

Por ejemplo, si educamos a una persona en la doctrina de una religión cualquiera, sabemos que habrá más probabilidades de que siga los fundamentos y las creencias de esa religión, que si le mostramos a esa misma persona varias religiones diferentes.

En el caso de la contraposición educación sexista frente a la educación feminista, podemos predecir dos puntos clave:

Alumnado educado en un modelo sexista => Alumnado con ideología sexista.

Alumnado educado en un modelo feminista => Alumnado que busca la igualdad entre chicos y chicas.

No obstante, aunque en ambos modelos podemos predecir un comportamiento, si miramos más lejos, observamos claramente que la eduación feminista genera no solamente igualdad, sino que además ciudadanos/as libres con un mayor abanico de posibilidades a elegir y más impredecibles.

Si analizamos la variable "juguetes", el esquema sería el siguiente:

Si la educación es sexista:

Segregación de juguetes: Los niños juegan con armas, coches, balones, piezas de construcción... y las niñas con muñecas, teléfonos, cocinitas, planchas... Lo cual desencadena en:


- Desarrollo de capacidades:  En el futuro los niños desarrollarán en mayor medida el físico y la orientación espacial, mientras que las niñas desarrollarán más la comunicación y la sociabilidad..

- Gustos profesionales: Habrá más probabilidades de que los niños se decanten en el futuro por el deporte, la cirugía, la ingenieria y la arquitectura, mientras que las niñas serán amas de casa, maestras o enfermeras.

- Valores y actitudes: Mientras que en los niños se fomentará la agresividad y la competitividad, en las niñas se fomentan la ternura, la sumisión y la dependencia.

 Con la coeducación:

 Libertad de uso de juguetes (restringiendo las armas), independientemente del sexo: Tanto los niños como las niñas podrán jugar al fútbol, a cuidar bebés, a realizar construcciones, a hacer de profesores/as... y cada cual eligirá lo que le guste, por lo que es impredecible a qué jugarán. Esto da lugar a lo siguiente:

- Desarrollo de capacidades: Cada niño/a desarrolla todas las capacidades en función de sus gustos e intereses, pudiendo potenciar, incluso, todas las descritas con anterioridad, y no solamente unas delimitadas a su sexo.

- Gustos profesionales: No podrán preveerse; dependerán de cada hombre y de cada mujer. Unos varones preferirán ser pedagogos mientras otros querrán ser fontaneros, y unas mujeres querrán ser amas de casa mientras que otras preferirán dedicarse a la construcción.

- Valores y actitudes: Junto a una educación en y para la igualdad, deben promoverse valores de solidaridad, ayuda mutua, compañerismo... De este modo los niños y las niñas desarrollarán una serie de valores éticos, pero siempre con características propias, ya que una parte del alumnado puede ser más inhibida y otra más deshinibida, una más tranquila y otra algo más inquieta, etc.

Por con consiguiente, y a modo de conclusión, tal y como hemos visto, con la coeducación no se desarrollan individuos mecanizados y adoctrinados, sino todo lo contrario: con este modelo educativo se consigue que, dentro de unos valores cívicos y morales que, obviamente, deben ser comunes a toda la población, cada niño y cada niña sea él/ella mismo/a, habiendo, por ende, siete mil millones de categorías, y no dos segregadas dependiendo de si se nace macho o hembra.

Nota:

(1)- Definición dada por el Instituto Andaluz de la Mujer.

7 comentarios:

mamisepa dijo...

Me ha encantado la entrada!!! Yo también tengo que escribir una un día de estos, que ya verás que está relacionada con esto que explicas. Saludos.

Anónimo dijo...

Muchas carreras de letras tienen una asignatura de género e incluso tenemos un grado en igualdad de género (así como másteres en igualdad de género y fp de género) pero, ey, la educación es machista :D

http://www.urjc.es/estudios/grado/igualdad_genero/itinerario.html

Anónimo dijo...

También tenemos tribunales del santo oficio que juzgan que es apropiado y que no
http://www.abc.es/cultura/libros/20130327/abci-premio-desierto-atentar-igualdad-201303271334.html

Anónimo dijo...

http://www.elmundo.es/elmundo/2010/01/29/andalucia/1264784782.html
:D :D

Mejoremos y mejoremas la educaciona y lo educaciono

Anónimo dijo...

Y este de regalo :D, es divertida esta educación feminista xDD

http://www.granadahoy.com/article/granada/1281836/teresa/jimenez/acuna/nuevo/termino/militantas.html

Anónimo dijo...


"El objeto de la comparecencia de la consejera tenía que ver, eso sí, con niñas no tan buenas que amenazan, gritan o violentan de otros modos a sus progenitores, sobre todo a sus madres, cuyo número ha aumentado de forma significativa el año pasado, según ha alertado la consejera andaluza de Justicia, Begoña Álvarez.

"Las niñas antes eran mucho menos conflictivas y el número de expedientes de niñas ha aumentado, aunque no es todavía superior al de niños"

Exitazo de las políticas de género. Hay que invertir en igualdad, a ver si el año que viene logramos que haya mas niñas violentas. :D

Enrique dijo...

1- Tal y como expliqué en otra entrada, no es lo mismo tener una asignatura de educación para algo que el hecho de que la educación en sí misma sea de tal modo.

Por ejemplo, existe la Educación para la Paz, pero la educación no es pacífica, sino competitiva, adoctrinadora, tradicional, intolerante...

http://educacion-enrique.blogspot.com.es/2015/02/menos-educacion-para-y-mas-cambiar-la.html

Así que no, el hecho de que haya una asignatura sobre la igualdad de género, no implica que la educación promueva la educación no sexista y por tanto igualitaria.

De hecho, hay montones de informes que muestran claramente cómo el currículum oficial y el oculto promueven el machismo en el Sistema Educativo.

Una cosa es que se esté haciendo fuerza para cambiar la problemática; otra bien distinta que el problema haya desaparecido.

2- Es una pena lo del Tribunal del Santo Oficio. Nos perderemos tu próxima novela. ¿Cómo se titulaba? ¿Era algo así como "Sobre cómo violar a una mujer, ya que todas se lo merecen por putas"?

Tienes razón: por culpa de esos tribunales nos perdemos a Hitler como premio Nobel de literatura por su "Mi lucha".

¡Malditos y malditas moralistas sin corazón, que no te dejan expresar libremente tu misógino y retrógrado pensamiento!

3- Suena bien lo de mejoremas. Al menos sí mucho mejor que el "estoy oprimido porque las muy zorras llevan minifalda y luego me dicen que no" que os gusta tanto a los machirulos.

4- En cuanto a tu último comentario, el problema de la agresividad femenina no es el feminismo, sino el machismo: como los valores tradicionalmente considerados como femeninos siguen sin tener valor en una sociedad aún patriarcal, si las niñas quieren llegar a ser algo, no les queda más remedio que adoptar valores masculinos.

Acaba con ese machismo de mierda que tanto te gusta y ya verás cómo desaparece ese problema.

Ah, no, que lo que te molesta no es la agresividad en sí, sino que las chicas aprendan que pueden soltarte un puñetazo si se te ocurre tocarles las tetas sin su consentimiento. Sí, sí, es verdad, lo había olvidado: lo que te molesta no es la violencia en sí, sino el hecho de que poco a poco ya no serán solamente los varones los que se atrevan a utilizar la fuerza. ^^

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