martes, 14 de mayo de 2013

Una mujer puede ser valiente... siempre y cuando sea bella.

Mérida es la protagonista de la película Brave, de Disney Pixar. Ella es una chica rebelde que no quiere, para nada, ajustarse al estereotipo femenino de "mujer que debe vivir para encontrar un marido y probarse vestidos".

A ella, por el contrario, le gusta perseguir fuegos fatuos, lanzar flechas, escalar e ir de aventura. 

Cuando su madre (por cierto, por primera vez en su historia, Disney hace una película en la que se refleja la relación madre e hija, además de colocar a dos mujeres como protagonistas principales) le dice que varios reyes van a presentar a sus hijos para que se case con alguno de ellos, Mérida se rebela, los deja en ridículo mostrando su habilidad como arquera y posteriormente se escapa.

Físicamente, su pelo se le ve un tanto revuelto y no lleva un vestido de lujo, de súper-princesa, sino un vestido simple y cómodo que le permite lanzar las flechas y moverse con soltura.

En una de las escenas, cuando lleva el vestido ajustado y elegante que su madre le pone para presentarse ante los pretendientes, ella acaba rompiéndolo.

Es decir, Mërida trata de salirse física y psicológicamente del modelo femenino de mujer recatada que desea quedarse en casa para acabar sirviendo a su marido y teniendo hijos e hijas como una coneja.

Sin embago, parece ser que Disney no quiere vender ese modelo diferente de chica y ha decidido trasnformar el modelo de Mérida para que sea más femenina, de tal modo que queda así:

la creadora de brave critica la sexualizacion de merida en disney 

Su pelo está más peinado, desaparecen el arco y el carcaj, lleva el vestido que ella detesta y su cara se ve más maquillada, con las pestañas más oscuras y los labios pintados.

Para que se note el cambio, he aquí una imagen con la Mérida actual y la de la película:

Brave 

De este modo, no tenemos a una Mérida que sobresale del resto de princesas Disney, sino que, como muestra la siguiente imagen, parece ser una más del lote:

Por supuesto, por fortuna, no han tardado en salir las críticas, que van desde la realizada por la propia creadora de Brave (a quien Disney despidió) hasta la de numerosos y numerosas fans, que han solicitado una petición de firmas para que se deje a la Mérida original de la película.

Lo que está claro es que por mucho que digan que el sexismo es natural, que las niñas van a las muñecas y que prefieren los modelos más feminizados, detrás de todo hay mucho marketing y mucho interés económico, promoviéndose, a través de la televisión, los anuncios, los juguetes, etc, una socialización primaria a toda la infancia que está muy segregada en función del sexo, y muy sexualizada para las niñas.

Así no es de extrañar que por mucho que algunos padres y algunas madres se esfuercen en coeducar al máximo a su hijo y a su hija, al final las criaturas tiendan a los estereotipos.

Por tanto, me queda claro que una de las primeras actuaciones para proporcionar una educación lo más anti-sexista posible, es limitar las fuentes estereotipadas que ciertas entidades tratan de mandar a los niños y las niñas.

Ahora es cuando quizá alguno o alguna me venga preguntando que si un padre o una madre tiene derecho a seleccionar o limitar la información que llega a su hijo o hija... A esto, yo haré otra cuestión: ¿y una entidad como Disney sí tiene derecho a gastarse millones en lavarle el cerebro a las criaturas?


2 comentarios:

Ser Filosofista dijo...

Siempre he creído que la mitad de los problemas emocionales y mentales de las mujeres, es culpa de Disney. De verdad.

mamisepa dijo...

De Disney no sé, pero del sistema machista, eso seguro. Mira, yo me fijo en la gente y veo que los hombres son naturales, están cómodos, en el sistema. Mientras que las mujeres son como más superficiales, más difíciles, que buscan su sitio y no lo encuentran. Claro, hay quien dice que el problema es de ellas que son todas unas brujas malvadas. Yo creo que es el sistema, que es como un pantalón que a las mujeres nos viene muy estrecho y tenemos que hacer barbaridades para tratar de encajar en él. A ver cuándo nos hacemos nuestro propio pantalón a medida.

Un saludo.

Y felicidades por esta entrada.

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