domingo, 8 de marzo de 2015

Sobre el concepto de opresión.

Hoy, 8 de Marzo, Día de la Mujer, considero oportuno publicar una reflexión sobre la opresión.

Se entiende por opresión como el sometimiento que recibe una persona o una colectividad por parte de otra persona u otro grupo de personas.

Desde los grupos feministas, anti-racistas, anarquistas, etc, decimos que el pueblo, las mujeres, las personas extranjeras, los animales, la gente de piel oscura, quienes no son hetersosexuales... son grupos que han sufrido, históricamente, la opresión por parte de otros colectivos privilegiados (la especie humana, la gente blanca, los y las heterosexuales, los varones, quienes han gobernado y gobiernan los pueblos, la gente adinerada...).

Pero existen ciertos colectivos (masculinistas -neomachistas-, nazis, capitalistas...) que pretenden hacernos creer que son los varones, la patronal, los y las nacionales, etc, quienes sufren realmente la opresión.

No tardan en mostrar sus ejemplos: los varones van en mayor proporción a las guerras, las empresas corren el riesgo de quebrar, se da ayudas a la población extranjera, hay un día del orgullo homosexual y no del heterosexual, etc.

Es decir, utilizan los impulsos dados a los sectores discriminados y las desventajas que en ocasiones conllevan estar en el poder para mostrarse como víctimas y así mantener intacto el orden social (pre)establecido y de este modo mantener sus privilegios.

Nada más lejos de la realidad.

Imaginemos que vienen extraterrestres a nuestro planeta y que llegan extremadamente hambrientos y sedientos y que necesitan con urgencia que les demos asistencia. Supongamos que hay dos tipos: extraterrestres de color rojo y extraterrestres de color verde; y que por razones desconocidas, los extraterrestres de color rojo no nos caen bien y decidimos ayudar única y exclusivamente a los extraterrestres verdes.

¿Qué extraterrestres son privilegiados y cuáles no? Obviamente, los extraterrestres verdes, que van a poder comer y beber, son privilegiados; y que a los rojos les estamos discriminando.

Ahora imaginemos que, de repente, algunos extraterrestres verdes se atragantan con la comida hasta el punto de que algunos de ellos fallecen.

Así pues, tendríamos la siguiente situación:

- Porcentaje de extraterrestres verdes que padecen atragantamiento: 100 %.

- Porcentaje de extraterrestres rojos que se han atragantado: 0 %

- Porcentaje de extraterrestres verdes que han fallecido mientras comían: 30 %.

-Porcentaje de extraterrestres rojos que han fallecido por no poder comer: 0 %.

Viendo este panorama, algún grupo de extraterrestres verdes, al oír la queja de extraterrestres rojos de que son discriminados por la especie humana, podrían argumentar: "Pero nosotros nos atragantamos más". Y, por supuesto, sonaría ridículo. Ridículo porque el poder ahogarse ingiriendo comida no deja en peor posición que a quien no tiene nada que comer.

Y esto pasa con determinados grupos: utilizan las desgracias que sufren por estar en la posición dominante como excusa para hacerse ver como víctimas, cuando no lo son. Por no decir que son víctimas de sus propios colectivos.

Julio César no estaba oprimido por la plebe porque a él le asesinaron. Julio César, para empezar, fue asesinado por quienes estaban a su nivel; y para terminar, su traición fue fruto de su privilegio, que se le volvió en contra. Un daño colateral.

Cuando un varón muere en un accidente laboral, está en situación desfavorecida con respecto a la patronal, que le controla y le somete a tal situación, pero no por las personas que están en paro y que desearían poder tener accidentes laborales antes que estar en casa sufriendo porque no saben cuándo podrían verse sin agua y sin luz en casa.

El hecho de que una autónoma o un autónomo pueda acabar cerrando su negocio no pone a esa persona como oprimida frente a quienes viven en la calle y jamás entrará su negocio en quiebra.

Que una persona que va en silla de ruedas pueda subir a la primera planta de un centro educativo en ascensor mientras que el resto del alumnado tiene que hacerlo por las escaleras, no quiere decir que quien está en la silla de ruedas es una persona privilegiada.

Tiene que quedar claro que opresión, como indiqué al inicio, es el sometimiento que recibe una persona o una colectividad por parte de otra persona u otro grupo de personas, de modo que el primer grupo está desfavorecido y el segundo privilegiado.

Por ende, cuando en un país gobiernan varones y mandan a varones a la guerra, no son las mujeres las que les están oprimiendo a ellos, sino que se están machacando entre los propios varones, los cuales están divididos en dos grupos: uno privilegiado y otro oprimido.

Un varón que es albañil y se encuentra al lado de una mujer aparejadora, no está oprimido frente a ella en tanto que varón, sino por su condición social. Y ella está desfavorecida ante este varón por ser mujer.

No mezclemos churras con merinas. 

Poder fallecer mientras comes no te torna en persona desfavorecida respecto a quienes viven en la extrema pobreza.

Tu condición de varón, heterosexual, blanco... puede a veces acarrearte ciertos problemas, pero no te oprime en absoluto.

6 comentarios:

Derechos de los hombres dijo...

Siguiendo tu argumentación también podríase decir que los hombres estamos oprimidos por un sistema matriarcal mientras las mujeres sufren un efecto colateral producto de su posición dominante frente al varón

Anónimo dijo...

Me oprime porque:
a) Tengo menos posibilidades de encontrar trabajo (cuotas)
b) Mi palabra vale menos que la de la mujer, recibo mayor pena por el mismo delito y me compensan menos si lo sufro. (LIVG)

Enrique dijo...

Derechos de los hombres:

Bien podría ser así, excepto que por suerte los indicadores que determinan la opresión y la discriminación han sido dados por gente con dos pies de frente, y por ello hoy día tenemos claro qué índices son los a tener en cuenta y cuáles no, a la hora de señalar las desgracias de determinados sectores, de modo que podemos decir con seguridad y sin llenarnos la boca de estupidez, que opresión es, por ejemplo, entre otras muchas cosas, tener menos poder adquisitivo (lo cual padecen las mujeres en promedio), y no el carecer de más variedad de ropa en una tienda (lo cual afecta a varones y es un indicador que pretendéis los machistas que se emplee a la hora de hablar de discriminación).


Anónimo:

1- Es verdad, tienes ahora más probabilidades de hallar empleo: antes con Franco la probabilidad de que un varón encontrase trabajo era del 100 % porque las mujeres no tenían derecho a trabajar fuera de casa en un buen empleo sin el consentimiento del marido, mientras que hoy día a raíz de la competencia femenina, esa probabilidad ha disminuido.

Pero no te preocupes, que en el fondo andas equivocado: el Instituto Nacional de Estadística muestra que actualmente las mujeres siguen encontrando empleo en menor proporción que los varones (son menos en cuanto a lo que población activa se refiere) y el paro femenino es mayor que el masculino.

Es más, ganan menos y tienen menos probabilidades de entrar en cargos importantes.

2- No es cierto que tu palabra valga menos que la de una mujer y tampoco recibes mayor pena por el mismo delito. Tanto si me matas tú como si lo hace mi vecina, iréis a prisión el mismo tiempo.

Ahora si te refieres al agravante a la hora de ejercer violencia de género, empieza también por quejarte del agravante que tiene el golpear infantes por adultismo, a personas extranjeras por racismo o a personas de diversidad funcional.

Es normal: no es lo mismo golpear sin más que ejercer un abuso de poder. La pena es mayor porque el delito es doble: agresión más abuso de poder.

Y si no te gusta, empieza por ceder privilegios. En caso de no querer cederlos, te jodes, por oprimir a conciencia.

Enrique dijo...

Por cierto:

El resto de tus comentarios, como ya no me apetece seguir escribiendo, los publico y respondo mañana (manda huevos que en lugar de mandarme uno con todo, te hayas dedicado a ir frase por frase en un comentario distinto).

Bastadesexismo dijo...

Te admiro, Enrique, por tener la paciencia que yo ya no tengo con masculinistas y machirulos...

Enrique dijo...

No tienes que admirarme por ello, Basta. Es más fácil tener paciencia cuando sus comentarios están destinados a perjudicar a las mujeres, no a mí como varón. Es más cómodo debatir cuando no es a ti a quien tratan como inferior.

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