lunes, 3 de agosto de 2015

Actividad para trabajar la igualdad, en forma de cuento.

Hace tiempo leí a un profesor explicando un ejercicio que ponía en práctica para trabajar la igualdad. Iba a explicaros en qué consiste, pero como llevo ya mucho tiempo sin publicar historietas, os lo dejo en forma de cuento.

Espero que os guste y os dé alguna idea.

Cuando entró en el aula, Javier le pidió a sus discentes que colocasen las mesas y las sillas al modo tradicional: en fila, mirando todas hacia la pizarra y separadas.

Se extrañaron bastante, porque su profesor prefería que las mesas estuviesen situadas en forma de U o de círculo, para propiciar un modelo más cooperativo, participativo y democrático de aprendizaje-enseñanza,

Él les explicó que iban a hacer un juego y ellos y ellas colocaron la clase de tal manera. 

Cuando todos los alumnos y todas las alumnas estaban en sus asientos y en fila, Javier les pidió que arrancasen una hoja de su cuaderno e hiciesen una bola de papel. 


Risas y crujidos sonaron al unísono.

En ese entonces, el profesor dejó la papelera bajo la pizarra y comentó que, permaneciendo en sus asientos, debían tratar de encestar la bola de papel en ella. Como si jugasen al baloncesto. Esto tendrían que hacerlo por turnos y él anotaría quién había encestado y quién no.

Cuando todo el mundo hubo lanzado su bola de papel, Javier les hizo saber que quienes lo  habían logrado, tendrían un punto más en la nota; quienes habían fallado, por el contrario, un punto menos.

De entre quienes ganaban un punto más en la nota, hubo quienes se alegraron por esto. Otros y otras se asombraron, pero no dijeron nada porque al fin y al cabo tenían un punto más. Algunos y algunas también se asombraron, pero no les parecía bien. 

Quienes tenían un punto menos se enfadaros por esto y protestaron. 

- No es justo- dirían quienes están atrás-. Quienes se sientan en las primeras filas tienen la papelera al lado y lo tienen más fácil. 

- Es verdad- soltó una que estaba en la primera fila y que había acertado, apoyando a sus compañeras y compañeros de atrás.

- Que se fastidien- dijo alguien de la segunda fila-. Si no saben encestar es su problema.

Javier interrumpió: 

- El juego es totalmente justo -espetó-. Todo el mundo tiene las mismas oportunidades: un lanzamiento. La gente de adelante lo ha intentado el mismo número de veces que la gente de atrás. Y mirad, Marcos ha fallado y tiene la papelera enfrente. Y quienes estáis atrás también podéis encestar. María está en la quinta fila y ha acertado. No hay ninguna injusticia.

Más protestas. 

- ¡No me lo puedo creer, Javier! -suelta alguien-. ¡No me esperaba esto de ti! ¿Pero qué dices? ¿Te has vuelto loco o qué? ¿Qué tiene que ver que tengamos un lanzamiento con que tengamos las mismas oportunidades? ¡Pero si yo apenas veo la papelera desde aquí atrás!

- Si estás ciega y no vales para encestar una bola de papel no es nuestro problema, Fátima -dijo el profesor, ridiculizando a su alumna.

- ¡¡Eres un completo imbécil!! -gritó ésta mientras se levantaba de la silla-. Voy a quejarme a dirección.

- Espera, no te vayas, por favor -dijo Javier, relajado-. En realidad no voy a dar ningún punto más ni a quitaros un punto por esto. Disculpadme. Lo he hecho para enseñaros algo hoy.

Todo el mundo quedó estupefacto.

- Perdonadme el haceros enfadar, pero tenía que meteros en situación. 

Fátima volvió a su sitio. Su cara reflejaba estupefacción.

Veréis... En nuestro mundo se empeñan en hacernos creer que todas las personas tenemos las mismas oportunidades. Al fin y al cabo, todos y todas os enfrentáis al mismo número de exámenes, ¿no?; también a la misma prueba; usáis el mismo libro; y también tenéis el mismo profesor o la misma profesora en todas las asignaturas. Es decir, podéis lanzar vuestra bola de papel el mismo número de veces.

Ahora todas y todos escuchaban atentamente, con calma.

- Sin embargo -prosiguió Javier-, la realidad es bien distinta. No todo el mundo se enfrenta a sus exámenes, deberes... a la vida en general, en la misma posición. Hay quienes lanzan desde adelante y quienes lanzan desde atrás. Hay quienes tienen padres y/o madres que les pueden pagar una academia y quienes no. Hay quienes tienen menos posibilidades de encontrar trabajo por ser jóvenes y quienes tienen más por haber alcanzado la edad adulta. Hay quienes son despedidas por quedarse en periodo de gestación y quienes no porque se da por hecho que ellos no van a cumplir con los roles de cuidado. Hay quienes por nacer donde han nacido y en la familia en la que han nacido jamás podrán llegar a la Universidad. Hay quienes viven con miedo a que se sepa su orientación sexual y quienes no. Hay personas a quienes se les mueren seres queridos en medio de la época de exámenes y a quienes no. Hay quienes tienen que estudiar y trabajar al mismo tiempo y gente que tiene todos los recursos suficientes como para poder dedicar todo su tiempo al estudio.

   Nos engañan con la igualdad de oportunidades; pero la verdad es que ni varones y mujeres, ni heterosexuales, bisexuales, asexuales, homosexuales, demisexuales..., ni gente adulta y no adulta, ni gente blanca y gente que no lo es... etcétera, tenemos las mismas oportunidades en la vida. 

   Tal vez en ciertas situaciones todo el mundo lance una bola. Pero recordad que esa bola no será lanzada desde la misma  posición por todas las personas.

2 comentarios:

Ser Filosofista dijo...

¿Puedo robármelo para una actividad que tengo próximamente? :D

Enrique dijo...

Como quieras, Ser Filosofista. Pero si luego viene a por ti la Policía del Pensamiento por robar Propiedad Privada Intelectual, a mí no me mires. Jajaja.

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