lunes, 3 de octubre de 2016

Gracias, Amarna Miller.

Hola, Amarna Miller. Como varón, quiero darte las gracias, y no por una única cosa, sino por varias. Verás, te cuento...

Gracias, Amarna, por enseñarme que soy un auténtico macho alfa y que la masculinidad tóxica, esa que me ayuda a perpetuar mis privilegios de varón en una sociedad patriarcal, es correcta y legítima.

Gracias, Amarna, por darme la oportunidad de violar libremente; porque gracias a ti se me refuerza la idea de que un no es un sí; y un sí sacado a la fuerza, también. Porque, al igual que nadie quiere levantarse a las 6 de la mañana para ir a limpiarle la taza del váter al dueño o la dueña de otra casa, sino que eso es algo que se hace por necesidad económica, por la presión de tener que buscarse el pan en este mundo capitalista, nadie quiere ir a acostarse con cientos de penes que ni desean durante toda su vida simplemente porque es lo que toca.

Ya lo escribió Kropotkin en La conquista del pan:

"Clamamos contra el barón feudal que no permitía al cultivador tocar la tierra, a menos de entregarle el cuarto de la cosecha. Llamamos bárbaros a esos tiempos. Y ahora el trabajador, con el nombre de libre contratación, acepta obligaciones feudales, porque no encuentra condiciones más aceptables en ninguna parte. Como todo tiene dueño, tiene que ceder o morirse de hambre".

Este pequeño párrafo del anarquista, relacionándolo con la prostitución y la pornografía, podría venir a decir algo así:

"Clamamos contra el varón patriarcal que no permitía a la mujer tocar los ingresos que llegaban a casa, a menos que ésta le entregase su amor, sexo y servicios domésticos. Llamamos bárbaros a esos machistas y a esos tiempos. Y ahora la mujer pobre, con el nombre de libre acuerdo en prostitución, acepta antiguas obligaciones maritales, porque no encuentra condiciones más aceptables en ninguna parte. Como ella carece de poder adquisitivo, tiene que ceder o morirse de hambre".

Gracias, Amarna, por contribuir a legitimar la pornografía y la prostitución; de verdad, muchas gracias; pues gracias a tu labor puedo mantener mis privilegios de hombre en una sociedad patriarcal. A través de tu trabajo puedo seguir siendo el patrón de las mujeres. Sí, soy obrero, estoy explotado dentro del sistema capitalista... pero gracias a ti al menos puedo aliviar mi malestar, mi cansancio... controlando, poseyendo, dominando, golpeando, humillando... a una mujer. Sí, gracias a tu lucha puedo desfogar mis tensiones, mi rencor, mi odio, en una mujer, sentirme si me acuesto con una prostituta un auténtico burgués; hacer de una mujer la proletaria del proletario.

Gracias, Amarna, también, por permitirme tener sexo siempre y cuando yo y solamente yo quiera, y como yo desee; sin tener que preocuparme si ella quiere o no realmente liarse conmigo. Al fin y al cabo, yo pago, yo mando. Soy cliente, no alguien que comete una violación consentida bajo la extorsión económica, y el cliente siempre tiene la razón... 

Gracias, Amarna, por luchar para que mi jefe pueda desfogar su deseo sexual en el cuerpo de una pobretona necesitada económicamente y sin el empoderamiento suficiente como para poder decir "Contigo, no", porque su mujer, la rica feminista liberada gracias al feminismo liberal que solo mira por su propio ombligo, sí tuvo el derecho a decir "Hoy no me apetece, cariño". 

Gracias, Amarna, por fomentar un modelo feminista que destruye desde dentro a las mujeres y consecuentemente también al feminismo. Así no tendré que esforzarme en conservar mis privilegios, insultando a las mujeres en general y a las feministas en particular a través de las redes sociales, amenazándolas... Ya de eso te encargas tú y con muchísima mayor eficacia.

Gracias, Amarna, por mostrarnos la eficacia del sistema capitalista. Nos refuerzas la idea de que son las mujeres, las de abajo, las que tienen que tomar el control de la prostitución y la pornografía, convirtiéndose en burguesas que explotan y arruinan la vida de otras mujeres más pobres y necesitadas; además de reforzarnos la idea de que una persona que empieza desde abajo, siendo simplemente una trabajadora, puede llegar a ser la dueña de cuerpos y voluntades.

Gracias, Amarna, por decirnos la burda mentira de que el panadero no vende sus manos, ni el oficinista su mente. Ya bastante se habló desde el anarquismo, el marxismo... cómo la patronal compra la fuerza de trabajo, el cuerpo y la voluntad de la obrera y el obrero; pero gracias a ti, esa perspectiva quedará enterrada; diremos que todas y todos trabajamos libremente, por deseo y decisión propia; que nadie compra nuestro cuerpo y nuestra voluntad para hacer lo que no queremos hacer... y así podremos seguir teniendo la oportunidad de enriquecernos a costa de esfuerzo y el sufrimiento ajeno.

Gracias, Amarna, por permitirme follar creyendo la mentira de que a ella, a la prostituta, le gusta y que además es libre, aunque la esté destrozando por dentro, aunque esté cansada y no tenga ganas pero se deja violar una vez más para poder ganar algo más de dinero, aunque no le guste lo más mínimo y mi trato hacia ella sea el más pésimo y repugnante.

Por todo esto, sinceramente, muchísimas gracias, Amarna Miller.

4 comentarios:

Pedro dijo...

El problema de ciertos anarquistas/marxistas (en mi opinión, los primeros por ingenuos y los segundos por sesgo) es que no tienen una rigurosidad al referir el tema de propiedad, el comercio, y, en fin, del capitalismo de libre mercado.

Efectivamente, Las actrices porno no están "vendiendo" su "cuerpo". Los productores no se quedan con el cuerpo sino del acto sexual. Claramente es un servicio. No puedes aplicar la lógica de venta y compra de una materia prima en este tema.

Enrique dijo...

Capitalismo de... ¿libre? mercado. ¿Qué es eso? ¿Dónde está esa libertad de mercado cuando hay un grupo que tiene el control del capital y puede comprar y hacer negocio a su antojo mientras el resto no?

Libertad es algo que existe cuando todas las personas son iguales y pueden elegir sin presión económica. En el momento que yo estoy obligado por mi condición socio-económica a ejercer la prostitución mientras que otra persona que posee el capital es quien sí puede comprar mis servicios, ya no hay libertad para mí, en tanto que no hay igualdad.

No me vengas con el rollo del libre mercado, cuando en la sociedad capitalista la libertad solo se mide por el dinero que tengo en el bolsillo; por el tanto tienes, tanto vales.

Por otro lado, sí, el peón de albañilería vende su cuerpo y la prostituta también. El primero, por el clasismo; la segunda, por el clasismo y el machismo. Que el producto que se quedan no sea el cuerpo no quita que obtengan lo que quieren a costa de su cuerpo... y de jugar con la necesidad ajena.

Y añado que lo que busca un putero no es el acto sexual. Dejémonos de chorradas. Lo que desean es sentirse con el poder de tener el control de una mujer, hasta el punto de poder humillarla y machacarla.

En la prostitución, no hay acto sexual. El sexo se tiene entre dos o más personas libres que eligen relacionarse.

En el momento en el que una de las partes se siente presionada, no le queda otro remedio, no hay libertad de elección.

Quede claro: la prostitución es violación.

Purgatoriotrasero dijo...

¿Si la prostitución se debe al patriarcado cómo argumentas entonces la existencia de prostitutos?

Saludos.

Enrique dijo...

Los prostitutos son la ínfima minoría, y se dedican a complacer a otros hombres. Los prostitutos son vistos como no-hombres, como femeninos; tratados como mujeres.

Saludos.

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