jueves, 25 de mayo de 2017

El problema no es Virginie Despentes.

Observo con frecuencia entre sectores abolicionistas un profundo rechazo hacia Virginie Despentes, debido a su postura pro-prostitución.

Y os voy a decir una cosa: lo entiendo, pero ella no es el problema, ni debe ser el foco de atención.

Vereis... 

He sufrido malos tratos por parte de mi madre durante 25 años (mi padre no fue muy consciente de la situación porque no se comportaba así delante de él). Físico, psicológico, emocional, económico... Normalicé la situación, como podéis imaginar, y me tragué el cuento de que "una madre puede hacer lo que quiera contigo, pues por algo es tu madre y tu deber como hijo es obedecer".

Cuando comencé a tener algo más de libertad y a salir con grupos de amigos y amigas, y con mi pareja, me decían que ella estaba loca, que las cosas que me hacía no eran normales, etc. ¿Y sabéis qué? No hacía ni caso. Es más, cuando más intentaban abrirme los ojos, más defendía a mi madre.

La situación me jodía. Mucho. Bastante. Pero la tenía tan normalizada que de alguna manera estaba inmunizado.  

Virginie Despentes habla de la prostitución como algo banal. Yo veía mi situación igual: ya los golpes ni me dolían y los insultos los recibía como si alguien me dice "Hola".

No es que defendiese el maltrato, pero veía el mal ajeno aunque no el mío; y cuando alguien me contaba según que cosas, yo lo tenía tan asumido, que su historia no me inmutaba siquiera.

¿Y sabéis cuándo empecé a sentirme verdaderamente mal? Cuando comencé a abrir los ojos.

Fue en ese momento cuando comencé a sufrir los mil horrores. Todo cuanto mi madre me hacía, todo aquello cuanto tenía normalizado y contra lo que ya estaba más que inmunizado, comenzó a dolerme de nuevo. Más todavía, si cabe. Empecé a tener ataques de ansiedad, a deprimirme, a padecer estrés e insomnio, a sentir auténtica desesperación por querer y no poder salir de la situación.

A día de hoy me doy cuenta de que abrir los ojos es de lo más jodido que existe. Y cuando los abres, lo único que deseas es poder volver a cerrarlos. Te autoengañas para no ver la realidad una y otra vez. Cuanto más los abres, más te duele la luz.

Así pues, me queda claro que Virginie Despentes no es el problema. Ella defiende la situación miserable de las mujeres prostituidas porque aceptar la realidad duele y no tenéis ni puñetera idea de cuánto. 

Negar la realidad y abrazar la mierda es un auténtico mecanismo de defensa para no sufrir más de lo que se ha sufrido.

Toda defensa que Virginie Despentes o cualquier prostituta pueda hacer sobre la prostitución no es más que un mecanismo de defensa para evitar el duro golpe de la realidad.

Porque si estás dentro de un problema y no ves que es un problema, lo aceptas y lo vives como puedes. Pero si estás dentro y sabes que es un problema, si ves la realidad, lo único que quieres es salir. Y si deseas salir y ves que no puedes, la situación te frustra mucho, y te duele los mil horrores.

¿Habéis leído "V de Vendetta"? 

En una de las partes del cómic, V tortura a Evey y gracias a una nota que él mismo le pasa, le lleva a no tener miedo a morir, a sentir la convicción de que la dignidad es lo más importante que una persona puede conservar. 

Finalmente, cuando Evey descubre que todo había sido un montaje de V, ésta comienza a toser, a sentir asfixia, a sentirse débil.

Esa escena refleja cómo se siente una persona que da paso de la opresión a la libertad; del miedo y la mera supervivencia a la dignidad y las ansias de vivir la vida plenamente.

Ésa asfixia que padece Evey es la que se padece cuando comienzas a abir los ojos. Y se necesita mucha ayuda para no volver a la jaula, creedme. 

Si se consigue salir, es de lo mejor que puede pasarte. Actualmente hay quienes me dicen que soy un temerario. Yo respondo que no es eso, sino que no pienso volver a la prisión por mucho que la pinten de colorines.

Pero salir de ella duele mucho. Puedo asegurar, en mi experiencia, que cuando abres la puerta y vas a dar el paso hacia afuera, te topas con concertinas que te dicen que vuelvas para adentro.

Por lo tanto, ¿a quién hay que señalar: a una Amarna Miller que se autoengaña o quien se aprovecha de la desgracia de las mujeres?

El problema son los y las proxenetas, los puteros, quienes no viven la situación pero defienden a capa y espada que una persona que se autoengaña siga autoengañándose.

Y sí, duele mucho que haya alguien batallando para que tú aceptes tu maldita situación y quieras salir de ahí. ¿Pero sabéis qué? Es lo mejor que puede hacerse. 

Cada vez que veo a alguien sufrir un maltrato o una situación desgraciada, soy consciente del dolor que le provoco al tratar de sacarle de su zona de confort y hacerle sentir ganas de ansiar la libertad. Pero sé por experiencia que ese "dolor" es lo mejor que te pueden hacer.

Hay que luchar para que Virginie Despentes y otras miles de prostitutas quieran luchar por su libertad, desde luego, pero hay que señalar como únicos culpables a todos esos capullos que quieren aprovecharse de la desgracia ajena.

A mí me tenían anulada la personalidad y el placer hacia mi propia persona. Cuando hablaba con mi pareja y me comentaba que la dignidad es lo más importante que tenemos y nunca debemos dejar que nos la arrebaten, yo respondía que la dignidad es una basura, que solo importa seguir con vida y que hay que agachar la cabeza si es necesario para lograr tal objetivo.

De igual manera, a Despentes le han destruido la sexualidad y el placer propio. No siente ni padece. No puede ver la prostitución como algo horrendo, porque no puede sentirlo como tal. Ella solo piensa en que hay que sobrevivir y ya. No ve más alla. No le cabe en la cabeza luchar por la dignidad y no dejarse machacar por dinero porque a ella lo único que le queda es la vida. Sobrevivir, cuando se ha perdido el placer por la vida que solo se siente cuando se tienen ansias de libertad y de mantener la dignidad, es lo único que le mantiene a una persona destruida y anulada. Y si algún día acepta que la prostitución es un horror, tened claro que ella lo pasará muy mal.

Es complicado, pero comprensión, sobre todo comprensión, es lo que hace falta para con las víctimas (quienes están dentro del problema) y las supervivientes (quienes ya han salido del problema). Sé que es difícil. Yo también siento mucha rabia hoy en día cuando una persona alienada defiende los intereses del poder. También me dan ganas de tirarme a su yugular, y soy conciente de que sin esas personas que se arrastran y agachan la cabeza, la revolución sería más sencilla. No obstante, recuerdo aquellos días en los que yo estaba en esa posición, en la que defendía lo indefendible y miraba con cara extraña a quienes intentaban hacerme salir de ahí.

¿Cómo esperar que haya gente sana dentro de un sistema insano?

Hemos de dar nuestra mano, aunque nos la rechazen o la muerdan, a quienes padecen el problema, y enfrentarnos única y exclusivamente a queines provocan las desgracias.

Virginie Despentes no es el problema. No lo olvidemos.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Ostras, Enrique, si es cierto lo de los malos tratos, ahora entiendo muchas cosas. Entiendo por qué a veces decías que, si tus padres se separasen y te dieran a elegir, irías con tu padre. Entiendo que tuvieras unas ganas tremendas de independizarte. En fin, cuando hablabas de tu familia, hablabas poco de tu madre, y no demasiado positivamente, simplemente dabas a entender que era "rara" pero poco más. Siento que hayas pasado por eso, y espero que sigas viviendo fuera de esa casa, no importa si es en un cuchitril y/o compartiendo piso, desde tu libertad ahora podrás marcarte objetivos en la vida y en cualquier caso, vivir más tranquilo y llevar una vida más normal, como cualquier persona merece.

Dicho esto, estoy totalmente de acuerdo en lo que dices. Cuando uno está dentro del problema, lo llega a normalizar, sobretodo si es su único modo de sobrevivir. Sería algo como el síndrome de Estocolmo que sufre la gente secuestrada. Y es que al final el ser humano se puede adaptar a muchas cosas. Lo que por un lado es una ventaja (poder adaptarse a cualquier clima, forma de vida, montañas, valles, incluso desiertos...) por otro lado también supone que nos adaptamos a los malos tratos, torturas, etc etc.

Un saludo.

(mamisepa)

Enrique dijo...

Había ciertas cosas de las que siempre he querido hablar en mi blog, pero una vez, mientras cenábamos, mi hermano comentó: "Enrique no habla (yo me callaba cuando hablaban de política), pero es un rojete de mucho cuidado, que le he leído el blog", así que preferí no profundizar más.

Cuando comencé a rebelarme contra mi madre fue cuando empecé a escribir abiertamente que soy anarquista y ateo (me obligaron a hacer la Confirmación); y ahora que no estoy con en casa de mi padre y mi madre, me siento libre para hablar de lo que sea (bueno, de hecho, comencé a ir a la psicóloga y ya no tengo ningún miedo, así que cuando me paso por allí hablo de lo que me viene en gana).

Por eso me he soltado con esta entrada.

Bueno, la verdad es que tampoco quería que viniese algún machirulo a "refutar" lo que escribo bajo la excusa de que como soy bisexual es normal que sea feminista "porque todos los maricones lo son" (falso); o a decirme que no sé lo que digo porque "estoy traumatizado".

Un saludo y besos. Espero que te vaya bien.

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