martes, 10 de abril de 2012

¡50.000 visitas!

Ya son 50.000 el número de visitas que lleva este blog.

Aún recuerdo que en los primeros meses no llegaba ni a las 10 visitas al día, mientras que actualmente puedo superar las 200.

Quiero dar las gracias especialmente a mi novia, quien me animó a llevar a cabo este proyecto; a Basta de Sexismo, quien me dio la idea y quien fue la primera persona en agregarme a su lista de blogs; a Misteriosa y a Anuda, ya que sus blogs son, después del de Basta, por los cuales acceden más personas a éste; y en general, a todas las personas que me siguen o que se pasan por aquí.

Quiero daros las gracias a Kuxille, a Basta de Sexismo, a Misteriosa, a Ser Filosofista, a Euphorbia, a Firenze, a Inde, a Mónica, a Rowina, y a todas las personas cuyos blogs sigo o comento, porque gracias a vosotros/as he aprendido muchísimo (y sigo aprendiendo), y por ello este blog tiene una parte de vosotros/as.

Doy las gracias también a quienes comentáis, porque este blog no solamente es mío, sino que también de todos/as aquellos/as que os pasáis por aquí y aportáis vuestro granito de arena.

Quiero daros las gracias, porque estas 50.000 visitas ¡no serían posible sin vosotros/as!

Un fuerte abrazo.

martes, 20 de marzo de 2012

¿Conoces alguna mujer que haya pasado a la historia?

Cuando hablas con masculinistas/machistas acerca del sexismo en los manuales escolares y en la escuela, muchos te dicen que si estos no reflejan mujeres escritoras, filósofas, matemáticas, científicas... es porque no las hay.

¿Qué os parece si entre todos y todas hacemos una lista de mujeres que han pasado a la historia a través de sus logros, y así cada vez que un machista/masculinista nos diga que la genialidad es masculina, podamos presentarle una buena lista de mujeres que han pasado a la historia?

Yo empiezo exponiendo unas pocas, y a medida que reciba comentarios, iré agregando las que me mandéis. Cuantas más personas aporten, más larga será la lista.

¿Te animas?

Diotima de Mantinea, filósofa que enseñó algunas ideas al filófofo Sócrates. Hiparquía de Tracia, filósofa. Hipatia de Alejandría, filósofa, maestra, matemática y astrónoma; aconsejó a Sinesio en la construcción de un abstrolabio y un hidroscopio. Emilia Pardo Bazán, escritora. Concepción Arenal, Licenciada en Derecho (entrando en la Universidad vestida de varón, ya que en su época la educación estaba vedada a las mujeres) y escritora. Mary Shelley, escritora de obras como Frankenstein o el moderno Prometeo. Marie Curie, física y química; la única persona que ha obtenido dos Premios Nobel. María Montessori, pedagoga, Licenciada en Medicina y psiquiatra, impulsó un nuevo modelo de pedagogía paidocentrista, basado en el naturalismo, la libertad y la iniciativa de los niños y las niñas. Simone de Beauvoir, filósofa y escritora de obras como El segundo sexo. Judit Polgar, es, entre las mujeres, la mejor jugadora de ajedrez que se ha conocido, y en la categoría mixta se encuentra entre los primeros puestos. Lynn Margulis, bióloga; enunció la teoría endosimbiótica. Cecilia Böhl de Faber y Larrea, escritora. Nannerl Mozart, música. Margaret Mead, socióloga y escritora de obras como Adolescencia, sexo y cultura en Samoa y Sexo y temperamento en tres sociedades primitivas. Cleopatra VII, faraona del Antiguo Egipto. Juana de Arco, lideró al ejército francés en para expulsar a los ingleses. Isabel la Católica, Reina de Castilla. Ada Lovelace, programadora. Jane Goodall, naturalista y primatóloga. Lise Meitner, era física y descubrió el protactinio. Sophie Germain, matemática que hizo importantes aportaciones a la teoría de los números y a la teoría de la elasticidad. Amelia Earhart, pionera de la aviación; al intentar ser la primera mujer en dar la vuelta al mundo, su avión desapareció y no fue encontrado. Artemisia Gentileschi, pintora. Enyd Blyton, autora de las sagas "Los Cinco" y "Los 7 secretos". Ana María Matute, escritora. Barbara Park, autora de Junie B. Jones. J.K.Rowling, autora de Harry Potter. Harriet Beecher Stowe, escritora norteamericana que escribió La cabaña del tío Tom, novela que se publicó en 1852. Jean M. Auel, escribió la saga de Los Hijos de la Tierra.

Nota:

Misteriosa nos ha pasado un blog en el que podemos encontrar a muchas mujeres que han pasado a la historia:

http://grandesmujeresenlahistoria.blogspot.com.es/

Gracias.

miércoles, 14 de marzo de 2012

Adultocentrismo en el cine.

Como ya he explicado otras veces, el sexismo no es el único resultado del patriarcado occidental. El adultocentrismo, idea de que las personas adultas son superiores a las más jóvenes, también lo es.

Ayer en clase una profesora nos puso la película El estudiante, una película mexicana que habla sobre la educación de personas mayores. Trata de un hombre anciano que se mete a estudiar a la Universidad y muestra su relación con los y las jóvenes, su forma de pensar, hace un comparación entre su época y la de mi generación, etc.

Pues bien, el caso es que esta película, al igual que otras que he visto últimamente, está llena de tópicos adultocentristas. No sé si es porque está de moda entre periodistas y cineastas, pero está claro que se han propuesto mostrarnos a los y las jóvenes como seres irracionales que nos pasamos la vida orinando en las puertas de las casas y que nos encanta, a todos y todas sin excepción, quemar papeleras y romper los bancos de los parques, mientras expulsamos alcohol por las orejas y destilamos un intenso olor a porro.

De hecho, cada vez que quieren denigrar una manifestación o un movimiento, aunque haya personas de todos los colores y de todas las edades, lo primero que hacen es mostrar a jóvenes y decir que "sólo son universitarios y universitarias" (perdón, universitarios solamente, que las mujeres no existen...). 

Y es que es bien sabido que los y las estudiantes de las diferentes Universidades españolas, nunca, nunca, nunca, estudiamos. No. Realmente las Universidades no son centros de formación de personas para un trabajo, sino que son asentamientos militares en donde tenemos escondida una guillotina gigante y en donde trabajamos (perdón, rectifico: en donde nos tocamos los huevos/ovarios) en la creación de cócteles molotov y en el diseño de planes maquiavélicos orientados a la quema del país entero.

Bueno, el caso es que la película de la que hablo estaba henchida de tópicos adultocentristas. Uno tras otro. Tópico va y tópico viene.  Y algunos son los siguientes:

1- Los y las jóvenes somos seres satánicos que carecemos de respeto alguno.

2- Los y las jóvenes no sabemos amar. Sólo las personas adultas saben tener un amor durarero y eterno, basado en el respeto y el cariño. 

3- Las mujeres jóvenes son todas unas irresponsables que no saben tomar precauciones a la hora de tener relaciones sexuales. Por ende, siempre, ¡siempre!, acaban embarazadas (y esto aun cuando las estadísticas muestran que son las mujeres jóvenes quienes más métodos anticonceptivos usan y también quienes tienen una menor tasa de abortos. Por supuesto hablo sólo de la responsabilidad de las mujeres a la hora de tomar precauciones en sus relaciones sexuales, porque es a ellas a quienes la sociedad atribuye dicha responsabilidad. Parece ser que a los varones nos arde la mano si tocamos un preservativo...).

4- A todos, todos, todos los jóvenes y a todas, todas, todas las jóvenes nos encanta la música tecnológica, tomar drogas y beber alcohol hasta tener un coma etílico.

5- Siempre son las personas adultas las que saben más, las que comprenden mejor y las que enseñan a las personas jóvenes. No es posible que una persona joven pueda enseñarle algo a otra adulta, o comprender algo antes que ésta (de hecho, hay gente adulta que dice sorprenderse, por ejemplo, cuando encuentra a una persona joven que es capaz de ver sexismo, o cuando le ganas en una partida de ajedrez. ¡Como si el hecho de ser jóvenes redujese nuestro Cociente Intelectual a 1!).

6- El modelo de amor romántico que llevaban a cabo nuestros abuelos y nuestras abuelas es el bueno y el correcto. Para que un chico pueda salir con una chica (por supuesto, de homosexualidad ni hablemos), éste ha de arrodillarse ante ella, pedirle la mano, mandarle un grupo de músicos a tocar bajo el balcón de su casa... y no tocarla hasta después del matrimonio.

7- Si hoy día muchos y muchas jóvenes no llevamos a cabo las acciones descritas en el punto anterior... ¡es porque hemos perdido la decencia!

8- Los y las jóvenes sólo, ¡sólo!, pensamos en el sexo. Y si somos varones... nuestra única meta actual es la de hacer el amor con una mujer y dejarla tirada al día siguiente (ah, es verdad, que hoy en día los y las jóvenes no hacemos el amor... porque a todos los varones jóvenes sólo nos gusta denigrar a las mujeres como hacen en las películas pornográficas, o "echar polvos" en la calle, delante de niños y niñas jugando a la pelota...).

9- Todas las personas jóvenes somos incultas. Nuestra generación es una generación ignorante. No sabemos nada, y nunca, nunca, nunca abrimos un libro. El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha es un libro que jamás será abierto por un o una joven por gusto propio. Sólo lo hará si un profesor o una profesora le obliga a hacerlo.

En resumidas cuentas: que se da una imagen de nosotros/as fantástica. ¿Verdad?

Nota:

No, no me quejo de esto porque quiera negar la existencia de jóvenes que destrozan parques y que están metidos/as en la droga y en el alcohol. Lo que me molesta es la generalización, la visión generalizada y denigrante que se da de nosotros/as, y el hecho de que se muestra que estas cosas sólo pasan entre jóvenes. Porque "las personas adultas nunca, nunca, nunca se emborrachan, ni faltan al respeto, si se cuelan en la fila del cine, ni roban, ni hacen nada malo". 

lunes, 5 de marzo de 2012

El ser humano: ni bueno ni malo por naturaleza.

Se entiende por naturaleza todo aquello referente al universo físico, al mundo natural. Más en concreto, se clasifica como natural todo aquello en lo que no ha intervenido la mano del ser humano.

Por tanto, para poder hablar de "la naturaleza humana", habríamos de remontarnos a aquellos tiempos en los cuales el ser humano era todavía un animal carente de lenguaje, cultura, educación... y en definitiva, carente de todo lo artificial.


A partir de la imagen del ser humano en aquellos tiempos, o de un/a niño/a que haya sido criado/a por otra especie animal diferente a la nuestra, es cuando podemos hacernos la pregunta: ¿es el ser humano bueno o malo por naturaleza?

La respuesta a esta pregunta es importante, puesto que, en función de la misma, así orientaremos nuestro modelo educativo y social.

Para personas como Thomas Hobbes, mediante la expresión Homo homini lupus (el hombre es un lobo para el hombre), nos habla en su obra Leviatán de un ser humano malo y egoísta por naturaleza (por cierto, esta expresión no le pertenece a él, sino a Plauto, quien escribió Asinaria).

Por lo tanto, si el hombre es un lobo para el hombre, la sociedad y la educación han de ser represivas y severas. De hecho, para el señor Hobbes, los seres humanos deben ceder su poder, sus derechos fundamentales y su capacidad de decisión a un ente superior que garantice por cualquier medio la paz y la productividad económica, ejerciéndose el uso de la violencia física, si es necesario (“La autoridad sin el respaldo de la espada no vale nada”, decía).

Por contra, para autores/as como Jean Jacques Rousseau, el ser humano es bueno e inocente por naturaleza, pero la sociedad le corrompe. En su libro El contrato social, Rousseau habla de "el buen salvaje”, concepto que utilizaba para referirse al hombre natural, que vive feliz hasta que aparecen el egoísmo, el ansia de riqueza y la propiedad, con la sociedad y la injusticia.

Por tanto, la educación, desde este punto de vista, es imprescindible para lograr un nuevo estado social del ser humano, “un nuevo hombre para una nueva sociedad”, y así evitar que los niños  y las niñas pierdan la inocencia y bondad natural con la que nacen.

Ahora bien, yo no estoy de acuerdo ni con una postura ni con la otra. Para mí, el ser humano no es bueno ni malo por naturaleza; simplemente, porque por naturaleza no existen ni el bien ni el mal. Lo bueno y lo malo es una construcción humana surgida con la cultura, que varía en función de cada cultura, cada pueblo, cada religión, cada persona.

El Génesis bíblico me parece, como metáfora, un buen ejemplo. El ser humano no conocía el bien y el mal hasta que Adán y Eva comieron del Árbol de la Ciencia (cultura), conocieron y abrieron los ojos. Hasta antes de eso, nada sabían de lo bueno y de lo malo.

Y una persona que  no sabe discernir entre el bien y el mal, no puede ser calificada como buena o mala.

Tal y como dice Fernando Savater en su libro Ética para Amador:

"No hay animales malos ni buenos en la naturaleza, aunque quizá la mosca considere mala a la araña que tiende su trampa y se la come. Pero es que una araña no lo puede remediar...

Voy a contarte un caso dramático. Ya conoces a las termitas, esas hormigas blancas que en África levantan impresionantes hormigueros de varios metros de alto y duros como la piedra. Dado que el cuerpo de las termitas es blando, por carecer de la coraza quitinosa que protege a otros insectos, el hormiguero les sirve de caparazón colectivo contra ciertas hormigas enemigas, mejor armadas que ellas. Pero a veces uno de esos hormigueros se derrumba, por culpa de una riada o de un elefante (a los elefantes les gusta rascarse los flancos contra los termiteros, qué le vamos a hacer). En seguida, las termitas-obrero se ponen a trabajar para reconstruir su dañada fortaleza, a toda prisa. Y las grandes hormigas enemigas se lanzan al asalto. Las termitas-soldado salen a defender a su tribu e intentan detener a las enemigas. Como ni por tamaño ni por armamento pueden competir con ellas, se cuelgan de las asaltantes intentando frenar todo lo posible su marcha, mientras las feroces mandíbulas de sus asaltantes las van despedazando. Las obreras trabajan con toda celeridad y se ocupan de cerrar otra vez el termitero derruido... pero lo cierran dejando fuera a las pobres y heroicas termitas-soldado, que sacrifican sus vidas por la seguridad de las demás. ¿No merecen acaso una medalla, por lo menos? ¿No es justo decir que son valientes?

Cambio de escenario, pero no de tema. En la Ilíada, Homero cuenta la historia de Héctor, el mejor guerrero de Troya, que espera a pie firme fuera de las murallas de su ciudad a Aquiles, el enfurecido campeón de los aqueos, aun sabiendo que éste es más fuerte que él y que probablemente va a matarle. Lo hace por cumplir su deber, que consiste en defender a su familia y a sus conciudadanos del terrible asaltante. Nadie duda de que Héctor es un héroe, un auténtico valiente. Pero ¿es Héctor heroico y valiente del mismo modo que las termitas-soldado, cuya gesta millones de veces repetida ningún Homero se ha molestado en contar? ¿No hace Héctor, a fin de cuentas, lo mismo que cualquiera de las termitas anónimas? ¿Por qué nos parece su valor más auténtico y más difícil que el de los insectos? ¿Cuál es la diferencia entre un caso y otro?


Sencillamente, la diferencia estriba en que las termitas-soldado luchan y mueren porque tienen que hacerlo, sin poderlo remediar (como la araña que se come a la mosca). Héctor, en cambio, sale a enfrentarse con Aquiles porque quiere. Las termitas-soldado no pueden desertar, ni rebelarse, ni remolonear para que otras vayan en su lugar: están programadas necesariamente por la naturaleza para cumplir su heroica misión. El caso de Héctor es distinto. Podría decir que está enfermo o que no le da la gana enfrentarse a alguien más fuerte que él. Quizá sus conciudadanos le llamasen cobarde y le tuviesen por un caradura o quizá le preguntasen qué otro plan se le ocurre para frenar a Aquiles, pero es indudable que tiene la posibilidad de negarse a ser héroe. Por mucha presión que los demás ejerzan sobre él, siempre podría escaparse de lo que se supone que debe hacer: no está programado para ser héroe, ningún hombre lo está. De ahí que tenga mérito su gesto y que Homero cuente su historia con épica emoción. A diferencia de las termitas, decimos que Héctor es libre y por eso admiramos su valor" (1).

Un animal actúa como actúa porque no tiene más remedio. Cuando un perro araña los muebles de la casa de su dueño/a en vez de estar quietecito, se suele decir que ese animal es malo. Ahora bien, si ese perro ayuda al cuerpo de policía a detectar personas enterradas bajo los escompros de un edificio, se le clasifica como bueno. No obstante, dado que no pueden elegir libremente, ni nadie les ha enseñado a diferenciar si es bueno o malo morder a la niña que está jugando a la pelota en el parque de enfrente, no puede ser clasificado ni como bueno, ni como malo, ni como valiente, etc. Ni siquiera puede decirse que es libre de decidir, ya que  hace lo que tiene que hacer.

El ser humano, de forma natural, nace igual que ese perro, o que las termitas-soldado que describe Fernando Savater. Y por ende, tampoco las personas son buenas o malas por naturaleza. Su libertad y su bondad o maldad llegan después, conforme a su educación, su cultura, la vida que vive, etc.

Por este motivo, bajo mi punto de vista el modelo educativo y social no deben estar inclinados en función de "la naturaleza humana", sino en base a lograr una serie de valores y de actitudes que nos beneficie al conjunto de la población, y a la consecución de la libertad.

Y si alguien me preguntase qué es para mí el ser humano, responderé con la frase del filósofo y pedagogo Immanuel Kant:

"Tan sólo por la educación el hombre puede llegar a ser hombre. El hombre no es más que lo que la educación hace de él".
Fuente:

 (1) - Savater, F. (2004). Ética para Amador. Ariel: Barcelona.

lunes, 27 de febrero de 2012

Pillada por ti.

Pillada por ti es un cómic creado por Cristina Durán y Miguel A. Giner Bou, cuya intención es la de prevenir contra la violencia de género. Es muy interesante y su lectura es rápida y sencilla. Pueden acceder a él pulsando sobre el enlace siguiente. Espero que les guste.


jueves, 9 de febrero de 2012

La reproducción de la desigualdad en la familia.

"El Estado ha convertido tradicionalmente a la familia nuclear, formada por la pareja heterosexual e hijos y en la que tiene preponderancia el varón, cabeza de familia, en el pincipio y modelo del orden social. En Occidente, el derecho de familia y las leyes que regulan el estado civil de las personas, apoyados en la ideología de la Iglesia, han sustentado este tipo de familia como la única posible o la única legítima, la natural, transmitiendo de este modo los valores patriarcales. Como esta familia sigue siendo la más numerosa y constituye el ideal para el patriacado, se no ssigue educando en los roles tradicionales en los que se fundamenta este tipo de familia.

Presentándose como una unidad armoniosa y moral frete a otras formas de familia, se encubren en ella prácticas milenarias de control y sometimiento de la mujer y se oculta la existencia de otro tipo de familias (monoparentales, homoparentales, unipersonales, etc). El mito de la familia nuclear como unmodelo natural y un ideal de felicidad impone la división sexual del trabajo como una división legítima, y las ideas de masculinidad y feminidad equivalentes a superioridad a inferioridad como lo natural. Del mismo modo, la consideración de este modelo de familia como el normativo o natural presupone la heterosexualidad, tanto en el ideal de feminidad como en el de masculinidad.

En una sociedad en la que se da todavía la clara división sexual del trabajo propia del patriarcado, la niña pronto identifica en la familia (en la propia o en la presentada como ideal por los mass media) las tareas relativas al trabajo doméstico con la mujer, no sólo el cuidado de los niños, sino limpiar, cocinar, etc; así se lo enseñan además en los cuentos e historias que le leen y cuentan, en las películas, en los juguetes, etc. Al mismo tiempo, aunque esto está cambiando, el niño aprende el rol de padre como el sostén económico de la familia, como el que sale fuera de casa y se relaciona con otras tareas que no tienen nada que ver con las domésticas, ni con el hogar ni con el cuidado de los hijos. Niños y niñas están interiorizando la distinta posición de la madre y el padre en el núcleo familiar, identificando el espacio doméstico con la madre y el público con el padre. A la vez perciben también desde muy tmprano la diferente valoración social que tienen uno y otra en la escuela, en la televisión, etc. Desde muy pronto interiorizan como lo normal y lo natural la desigual posición de hombres y mujeres.

En la familia se da la primera socialización del género. Estudios llevados a cabo sobre el aprendizaje en los tres primeros años de vida concluyen que se estimula más físicamente a las niñas se las acaricia y se les habla más. Desde muy tierna edad los niños suelen estar sujetos a un trato más brusco, con menos contacto físico, y las niñas a un trato más delicado y afectivo. También se potencia en los niños más autonomía, más movilidad física y desarrollo cognitivo, mientras en las niñas se inhiben ciertos movimientos, se favorece la dependencia y el ser en función de otros (gustar a otros, cuidar de otros). Se la peina y arregla con esmero, se la acaricia y mima, se le ríen los gestos de coquetería: "¡Qué guapa, qué mona, qué rica!", se dirá a menudo de sus actiudes y comportamientos. A una niña, además, se le deja más estar pegada a las faldas de su madre, que llore, que tenga miedo, mientras que a un niño no se le permite, no se le tolera, o no se le refuerza, ni la coquetería ni la ternura, ni la expresión de sus sentimientos, pero se le permite y refuerza la agresividad: "Los niños no se miran tanto al espejo, los niños no lloran, son valientes, se defienden", oirán a menudo. Estas actitudes de los adultos consiguen que a edades muy tempranas el niño ya muestre menos sus emociones que la niña, se mire menos a un espejo, busque menos guarecerse en los mayores y se arriesgue más.

Desde muy pronto la niña aprende que hay que seducir, que hay que gustar al varón. Esto es lo que se le transmite que es ser femenina. En cambio, elniño ha de conquistar (a ella y al mundo) con su acción. Ser masculino se presenta como ser capaz para la acción, el ejercicio de la violencia. A medida que unas y otros van creciendo, los juegos y juguetes que se les ofrecen refuerzan estos estereotipos sexuales: muñecos, cocinitas, cunas y carritos de bebés para las niñas; balones, pistolas, coches y garajes para los niños. Sólo tenemos que reparar en la famosa "Barbie", ideal de feminidad (guapa, delgada, seductora, débil... Un objeto para gustar), o en los "Action-man", ideal de masculinidad (agresivo, valiente, arriesgado, bruto, fuerte... Un sujeto que actúa). Además, ahora, estos modelos de masculinidad y feminidad aparecen de forma muy explícita en los videojuegos de consolas y ordenadores.

A veces consideramos que los niños o las niñas eligen sus juguetes por tendencias naturales, cuando es el medio social el que interviene poderosamente en sus tempranas inclinaciones y preferencias y, a partir de ellas, aprenden cualidades que les definirán y diferenciarán. La muñeca, por ejemplo, es para la niña su modelo y su doble, pero es también su bebé: con ella aprende a cuidar, a ser madre. Jugar con el muñeco fomenta la relación afectiva y el uso del lenguaje para comunicar emociones, pero ni es cierto que todas la sniñas elijan espontáneamente (naturalmente) los muñecos entre otros jugetes, ni que no lo haga ningún niño. Podremos no reñir a los niños por querer jugar con muñecos, pero rara vez los alentamos a que lo hagan. Tal vez la total ausencia de respuesta (positiva) le haga saber al niño que está hacienod algo que los varones "no deben" hacer.

Los juegos y deportes empiezan a separar a niños y niñas, lo que no expresa más que la separación sexual que existe en los modelos de la vida adulta: los primeros juegan juntos en los jeugos que se consideran propios de niños y excluyen de ellos a las niñas. El caso del fútbol es interesante como juego que excluye a las niñas porque se considera propio de niños. A veces se insiste en la natural predilección de los niños por correr detrás de la pelota, como se hace con la de las niñas por muñecos. En los partidos de fútbol los jugadores son hombres y los espectadores en su mayuoría también; jugar al fútbol es algo que hacen los padres y refuerzan en sus hijos y no en las hijas; la identificación con algún esquipo es algo tan importante para algunos padres que les lleva a regalar a edades tempranas a sus hijos la camiseta u otros símbolos de ese equipo, lo cual hace esperar que esta inclinación por el fútbol sea frecuente en los niños y no en las niñas. El niño se identifica con ciertos juegos y deportes porque se le presentan como masculinos y excluyen de ellos a las niñas precisamente por eso.

Los niños, a través de juegos y deportes, van a empezar su relación con otros niños y su identificación con lo maculino. Se preparan para la vida pública de un varón adulto. Juegan a ser hombre, ser masculino y viril en la sociedad sexista en la que se encuentran; a ocupar un espacio y a ser capaces de afirmarse en él. La competitividad, agresividad, rivalidad, el movimiento expansivo y la conquista que desarrollan los niños mediante juegos y deportes y alentados por los adultos, son cualidades necesarias para la afirmación de sí mismos y para la acción, por lo que serían también deseables en el desarrollo de las niñas y de su autonomía.

A la niña, sin embargo, se le siguen coartando los movimientos bruscos, expansivos, competitivos. Por la principal limitación, anterior a cualquier aprendizaje explícito y que proviene de épocas que ni siquiera conocemos, se refiere a la postura, al simple hecho de estar en el espacio. La postura cómoda de estar sostenida y plantada en la tierra con las piernas abiertas (de pie o sentada) que da seguridad y confianza al cuerpo, en la capacidad de agarrarnos al mundo, no se le ha permitido a la mujer desde antaño y se sigue socializando a la niña inhibiendo ese poder de ocupar un espacio con seguridad. Las niñas, desde que empiezan a andar, van interiorizando una forma de hacerlo, incorporando posturas bien vistas socialemente e inhibiendo posturas mal vistas. Esta limitación del movimiento se agrava además por la forma de vestirlas, con ropas suaves, bonitas y valiosas pero incómodas, que limitan su libertad y su autonomía. El vestido amplio podría servir a la libertad de movimientos, pero tendrá que cuidar de no ensuciarlo ni arrugarlo, de que no se le suba o ahueque demasiado para que no se le vean las bragas. Con esta limitación de posturas y movimientos la niña pierde confianza en su cuerpo, lo cual es perder la confianza en sí misma, lo que más tarde se manifestará en timidez, inseguridad, baja autoestima y dependencia. Esta limitación se mantendrá en la madurez con prácticas como el uso de tacones, faldas estrechas, bolsos que ocupan sus manos, etc.

Los juegos colectivos o en solitario de las niñas, los que socialmente se consideran propios de niñas, las conducen a la interiorización y el mundo privado. La niña aprende a cuidar, a responsabilizarse de otros, a proteger al débil, gestándose en ella sentimientos de compasión, comprensión, ternura, sacrificio; aprende a anteponer el cuidado de otros a sus logros personales, renunciando progresivamente a su yo individual. En la medida en que socialmente se atribuye este cuidado de otros únicamente y casi de forma exclusiva y necesaria, la niña va interiorizando que su vida sólo tiene sentido en función de otros, desarrolla una responsabilidad hacie los demás que la conducen en muchos casos al olvido de sí y a la dependencia. Así, este cuidado del otro, que en principio es deseable como actitud, tanto para niños como para niñas, si va acompañado de un olvido de sí, supone para la niña un alejamiento de la autonomía y de la libertad personal necesarias para llevar a cabo proyectos de vida propios, no ajenos.

El concepto de feminidad que niñas y niños siguen asumiendo desde la primera infancia en la familia y en sus primeros contactos con otros iguales es el acuñado por la cultura patriarcal y que se transmite en forma de estereotipos como debilidad, pasividad, dependencia, sensibilidad, complacencia a las expectativas masculinas. Del mismo modo, el concepto de masculinidad que asumen como el natural es el polarizado al de feminidad que se entiende como fuerza, acción, independencia, agresividad, superioridad, poder. Ambos conceptos se complementan fomentando la jerarquía de poder del patriarcado. Tanto los niños como las niñas interiorizan desde muy temprano que lo masculino es mejor y superior a lo femenino. Para ellas esto supone una baja valoración de sí mismas y un desarrollo no para la libertad sino para la dependencia, que repercutirá en su autoconcepto y autoaceptación; pero para ellos, no sólo provoca una contención de sus emociones, sino que genera un temor irracional a lo femenino. Si los niños meustran miedo, ternura, si expresan sus sentimientos, el medio social les hace creer que son femeninos o afeminados. También se les inhibe la expresividad  de sí mismos a través de una identificación temprana de la coquetería con afeminamiento y de la limitación de algunos de sus movimientos. Ciertos movimientos considerados femeninos (la danza, el baile, etc) se aprueban y estimulan en las niñas, mientras que se reprueban e inhiben en los niños. Ser femenino o afeminado se presenta como ser "no hombre" pero, como además la sociedad enseña a infravalorar lo femenino, significa ser menos. Esto conduce a un alejamiento de todo lo considerado femenino por miedo.

Por consiguiente, las expectativas y exigencias del mundo adulto no son iguales para los niños que para las niñas, generando, fomentando y reforzando continuamente comportamientos diferenciales, que van configurando los roles de género opuestos y contrastantes propios del patriarcado. Inconscientemente, madres y padres transmiten con sus actitudes los estereotipos extendidos en su sociedad, fomentando comportamientos que se ajustan a un determinado rol de género. Estas expectativas diferenciales de la familia hacia niños y niñas se imponen como mandatos de género y se van interiorizando desde tan temprano que generan formas de ser y de actuar aparentemente naturales. Después, otros agentes de socialización harán el resto mediante un refuerzo poderoso de comportamientos y actitudes".

Fuente: 

Herranz Gómez, Y. (2006). Igualdad bajo sospecha: El poder transformador de la educación. NARCEA: Madrid.

lunes, 6 de febrero de 2012

¿Te aburrías en la escuela?

Hoy les dejo un vídeo del programa Redes, de Eduad Punset, en el cual habla con Ken Robinson. Espero que les guste.



martes, 31 de enero de 2012

Si te agreden, ¡es por tu culpa!

Estoy alucinando. Buscando información y opiniones para un trabajo que estoy haciendo de una asignatura llamada Educación para la Paz, he encontrado este comentario:

"No puede ser que una mujer no pueda librarse de un hombre que le pega... Es su culpa dejarse pegar tanto... Además, la mayoría de las veces la mujer provoca la ira del varón para ser víctimas. No siempre pero la mayoria de las veces.

Y no son chorradas, hasta en Francia son más tontas las mujeres. Ni acá en Paraguay, donde somos casi cavernícolas, matamos tanto a nuestras parejas. Jajaja".

Es decir, que para esta persona, si una mujer es maltratada o asesinada, ¡es por su culpa! Y además es tonta y merece que se rían de ella.

Y lo peor de todo es que este pensamiento, me lo he encontrado en muchas situaciones.

Por ejemplo, recuerdo el caso de una compañera de clase que sufría acoso escolar. ¿Y qué decían los/as docentes y los/as psicólogos/as del centro? Le respondían lo siguiente: "Lo que te pasa es que eres débil, histérica y lo tomas todo de forma muy exagerada".

Vamos, que ya el problema no está en que hay gente violenta, que se pasa la vida haciendo daño a las demás personas. El problema no está en que una mujer maltratada pueda, perfectamente, tener miedo a que su pareja la mate o acabe con la vida de sus hijos/as. No, para nada. Lo que ocurre realmente es que las personas que sufren daños son idiotas, intútiles, débiles y se degan golpear.

El problema no está en que quienes agreden a otras personas tengan que dejar de agredir; el problema está en que las personas que son agredidas tienen que evolucionar y desarrollar una coraza de metal tanto física como psicológicamente.

El problema no está en que los/as nazis matasen a miles y miles de personas durante el holocausto; el problema está en los/as judíos/as se dejaban meter en las cámaras de gas.

El problema no está en que la esclavitud esté mal; el problema está en que las personas de color son perezosas y no les da la gana trabajar forzada y gratuitamente para la raza blanca.

El problema no está en que haya varones que se dediquen a agredir verbalmente por la calle a las mujeres; el problema está en que éstas son todas unas histéricas perdidas y no saben apreciar la belleza que contiene la expresión "ven y agáchate a lamérmelo".

El problema no es que haya personas que secuestren a niños/as para luego utilizarlos como soldados en las guerras; el problema está en que a esos/as niños/as les gusta jugar a las armas y utilizarlas contra su familia bajo amenazas.

El problema no está en que un padre viole a su hija; el problema está en que la hija era demasiado atractiva.

El problema no está en que una madre mate a su bebé a puñaladas porque no soportaba escucharlo llorar; es que el bebé no fue lo suficientemente fuerte como para no soportar diez meses sin comer...

Así que ya sabes, estimado/a lector/a: si te hacen daño, deja de quejarte y no tomes medidas contra tu agresor/a, pues si te agreden, ¡es por tu culpa!

Nota:

1- Para completar esta entrada recomiendo la lectura de esta entrada de Basta de sexismo.

2- Por si acaso, aviso de que no opino que las personas agredidas tengan la culpa de sufrir daños, sino que estoy siendo sarcástico.

lunes, 30 de enero de 2012

Rituales en rebaño.

Soy muy anti-ritualista, la verdad. Bastante. San Valentín, los cumpleaños... No me gustan para nada toda esa serie de rituales sociales, cuya única finalidad es, para mí, hacer que consumas y gastes dinero.

Y, ¿por qué no me gustan?, se preguntarán. Pues porque para mí no significan nada.

Para mí no significa absolutamente nada que una persona a la que apenas ves, una persona que prácticamente no existe en tu vida, aparezca un día por el único motivo de que es tu compleaños y te dé un regalo. Y después, pasada la fiesta, adiós, muy buenas; hasta otro año.

No soportaría tampoco estar con una persona que dice amarme pero que se acuerda de mí tan solamente el día de San Valentín, o que se piensa que por el hecho de darme un objeto material un día cualquiera, da muestras más que suficientes de que me ama. No, para nada me gusta eso. El amor para mí no es algo que se muestra con un objeto regalado un día establecido por la sociedad y las empresas.

"Oh, San Valentín, ¡qué bien! Vamos a demostrar al mundo cuánto nos amamos. Vamos a demostrar al mundo que somos una pareja feliz" ("y de paso vamos a fastidiar a quienes no tienen pareja", porque, según la sociedad, debemos estar en pareja. Si no, como parece ser que no existen más personas a parte de los/as novios/as, eres tonto/a, siempre estarás solo/a, etc, etc).

De hecho, párense a pensar lo siguiente: ¿Han visto alguna vez a alguna persona que invitó a un/a amigo/a a su cumpleaños y se enfadó porque no le trajo ningún regalo? ¿O han conocido a algún varón o a alguna mujer que recibía de vez en cuando detalles de su pareja, pero que se enfadó con ella porque el Día de San Valentín no le regaló nada?

Cuando suceden esas cosas, yo me pregunto: ¿Sucederá esto porque hoy día vivimos en un mundo que da más importancia a los bienes materiales que al cariño, el cuidado, el afecto, el amor de las personas? ¿Sucederá esto porque hoy día hay padres y madres que provienen de familias que no pudieron ofrecerles numerosos regalos, y por eso se pasan la vida dando objetos materiales, más que afecto, dando a entender que lo material es lo más importante? ¿O viene a ser consecuencia de unas situaciones laborales tan desfavorables, que mantienen a las familias casi sin la posibilidad de pasar el tiempo con sus hijos/as, y por ello los padres y las madres, apenados/as, viendo que a sus hijos/as les falta contacto, tratan de compensarlo con regalos?

Una relación con una persona cualquiera no debería basarse en lo que te da o no te da un día específico. Esto me recuerda a los exámenes finales que califican tu rendimiento como discente en función de lo que hiciste bien o mal ese día, en lugar de medir nuestro progreso diario. ¿Se imaginan que les pidesen a ustedes que valorasen a sus parejas, a sus familiares, a sus hijos/as con una nota, según cómo se comportó a una hora de un día determinado? Sería absurdo, ¿verdad?

Para mí una relación con una persona, ni siquiera una relación de pareja, nunca es seria. Ninguna pareja se construye para permanecer junta todos los días de su vida. Yo no he elegido a mi pareja para estar con ella el resto de mi vida, sino que cada día elijo, por algún o algunos motivos, estar con a ella (aunque no siempre sea físicamente). Por tanto, ¿no será más importante ese día a día, que un día señalado por vaya usted a saber quién?

No estoy diciendo que haya que suprimir los rituales, ni que la gente que sigue estas fiestas sea estúpida o que no debería hacerlos (cada cual que haga lo que le guste... o lo que la sociedad le inculca para que le guste). Porque de hecho a mí sí me gustan ciertos rituales, tan sólo que, más que estos rituales en rebaño, como ovejas que siguen al pastor (el consumismo), los que me gustan son los esporádicos, o los que surgen del corazón, no de la norma social; los que eligen las parejas o una persona persona misma, porque le es útil.

Porque para mí un simple regalo no es importante, sino lo que hay detrás: el sentimiento con el que se da. Si yo mañana le doy un beso, una caricia, un abrazo, una sonrisa, un regalo... algo, sea material o no, a mi pareja, lo hago porque la amo, porque deseo hacerlo; pero no lo hago porque debo hacerlo. Y cuando llega un cumpleaños o San Valentín, me da la sensación de que la gente por lo general se regala cosas porque es lo que toca, porque es lo que hay que hacer.

Por ese motivo a mí como regalos siempre me suelen gustar las manualidades realizadas por la persona que me las regala: poemas, cartas, dulces, dibujos... Porque no se tratan de regalos que consisten en pasar por la primera tienda que uno/a ve y compra lo primero que se le ocurre, sino que son regalos que implican un determinado tiempo. Y cuando alguien me regala parte de su tiempo, es como si me estuviese regalando una parte de sí mismo/a. Por tanto, por lo general, a mi entender, son regalos que llevan impresos detrás algo inmaterial: que le importas.

Además, ciertos rituales son importantes, ya que suponen una adaptación a un cambio; suponen una ayuda para dejar atrás algo y adentrarse en una nueva situación.

En el libro El camino de las lágrimas, de Jorge Bucay, el cual acabo de finalizar, se relata la historia de una mujer que tenía por ritual la visita cada domingo de su difunto esposo. Ella decía que tenía que ir, sí o sí, al cementerio a ver a su marido cada domingo porque allí se desahogaba, lloraba, se vaciaba el dolor que tenía dentro, y con ello el resto de la semana se encontraba bien. Sin embargo, de no seguir el ritual, pasaba toda la semana entera llorando.

Son este tipo de rituales los que a mí me gustan y de verdad me importan, pues son algo personal, algo que nos  pertenece, que nos sirve. Son algo que implica unos sentimientos muy profundos, en vez de basarse en el mero materialismo. Son rituales que llevan un contenido emotivo que le otorgan un gran valor.  

jueves, 26 de enero de 2012

La mujer sabia y la cuchara.

Vivimos en un Sistema Educativo en el cual se nos enseña que lo importante no es tanto el aprendizaje mismo, el deseo por saber, como la obtención de una serie de calificaciones y certificados. A causa de esto, los y las estudiantes suelen acabar perdiendo esa hermosa y fascinante motivación por el conocimiento que desarrollamos desde pequeños/as, para, lamentablemente, acabar centrándonos única y exclusivamente en si hemos aprobado o no una asignatura. Y esto se observa cuando los y las discentes optan por entregar trabajos mal elaborados, con información copiada directamente y sin leer desde la web, o cuando hacen trampas para obtener la mejor nota posible, sin haber desarrollado ninguna capacidad y sin haber aprendido nada en todo el curso (también podemos observarlo en la vida personal de algunas personas: Hay gente que hace todo cuanto puede para ligar con alguien y cuando ya son pareja, se relaja totalmente y parece olvidarse de ella. Es decir, que parece ser que lo importante para esas personas es ganar a su pareja como quien gana un trofeo, y no tanto el disfrutar junto a ella).

No voy a negar que el producto final en los estudios y en nuestra vida es importante. Pero bajo mi punto de vista, de nada sirve si llegamos al final sin haber disfrutado del viaje, sin haber contemplado los bellos caminos y paisajes por los que hemos transitado a lo largo del camino. Y eso es algo que nos enseña este cuento (lo leí en alguna parte, pero no sé dónde. Así que no pondré fuente y lo recrearé con mis propias palabras):

Habíase una vez un hombre que deseaba conocer el secreto de la felicidad. Un día se enteró que a lo alto de las montañas de un lugar no muy lejano a su pueblo, habitaba en un palacio una mujer muy sabia que, según decían, conocía cuál era el secreto de la felicidad.

Ilusionado, el hombre partió hacia aquel palacio para hablar con aquella mujer. Cuando llegó, llamó a la puerta y la mujer salió en su encuentro.

-¿Qué desea? -le preguntó.

-Buenas, señora. Discúlpeme las molestias, pero he oído que conoce el secreto de la felicidad y, si no le importa, me gustaría hablar con usted un momento para que me enseñe tal secreto.

La mujer, con una sonrisa, le hizo pasar a su palacio. Por dentro parecía un auténtico museo. Estaba lleno de pinturas, esculturas y objetos bellísimos y de gran valor.

-Para poder conocer el secreto de la felicidad, señor, primero deberá recorrer mi palacio. Pero, antes de hacerlo, tenga aquí una cuchara llena de aceite. Este aceite es muy importante para mí, así que, por favor, procure no derramarlo. Le esperaré aquí en la entrada.

El hombre recorrió la instancia con la mirada siempre fija en la cuchara para que no se derramase el aceite que ésta contenía. 

-Estoy seguro -se dijo en murmullos- de que si se cae el aceite no me dirá el secreto de la felicidad, así que tengo que tener mucho cuidado de que no se caiga.

Cuando terminó de recorrer el palacio, se dirigió a la entrada. Como había dicho, la mujer estaba allí esperándolo.

-Hola de nuevo, buen hombre -dijo ella-. ¿Qué te ha parecido mi palacio? ¿Te han gustado los cuadros y los utensilios que lo decoran?

El hombre, avergonzado, dijo despacio:

-Lo siento, señora, pero estaba tan pendiente de que no se derramase el aceite, que no he contemplado nada de lo que hay en su hogar.

-Pues lo siento mucho, señor, pero para poder contarle el secreto de la felicidad deberá conocer mi casa. No puedo mostrarle una parte de mi conocimiento si primero no conoce mi casa.

Aún con la cuchara en la mano, el hombre recorrió de nuevo el palacio, pero esta vez fijándose en cada cuadro, en cada objeto, en cada escultura, en cada detalle. Y entonces descubrió que el palacio era mucho más hermoso de lo que había pensado al principio; además de que aprendió mucho al contemplarlo.

Llegó de nuevo a la entrada de palacio, donde estaba, al igual que antes, la mujer esperándolo. La mujer se fijó en la cuchara que sostenía el hombre y le preguntó:

-¿Dónde está el aceite? ¡No queda una sola gota en la cuchara!

-¡Lo siento mucho! -exclamó él, avergonzado-. He estado tan pendiente de todo cuanto hay en su palacio que me olvidé del aceite.

La mujer sonrió.

-Ahora puedes conocer el secreto de la felicidad: Hay que tratar de no olvidar derramar el aceite de la cuchara (nuestra meta), sin perdernos la belleza que contiene el palacio (todo aquello que nos muestra y ofrece el camino).

lunes, 23 de enero de 2012

Fomentar la metacognición.

Aún me acuerdo de mi primer campeonato de ajedrez, aunque de eso hace ya varios años, como si fuese ayer.

Recuerdo que la primera partida de aquel campeonato la gané y me alegré bastante. Sin embargo, mi profesor no estaba muy contento con aquella victoria. Había jugado una partida malísima, y mi victoria se debía a un fortuito descuido de mi rival en el último momento, cuando ya me tenía ganado.

-Tienes que centrarte más en la partida -me dijo-. Te has confiado demasiado y casi pierdes.
-¿Qué importa cómo haya jugado? He ganado... -protesté.

Lo que dijo a continuación fue una cita de José Benjamin que hasta la actualidad no he olvidado:

-El que solo busca la salida, no entiende el laberinto; y aunque la encuetre, saldrá sin haberlo entendido (tiempo después supe que me había citado una frase de José Bergamín).

Le miré extrañado, pues no entendí lo que quería decirme.

-Si quieres aprender a jugar -siguió diciendo-, no basta con ganar partidas. Solo con ganar no vas a aprender nada. Tienes que analizar cada jugada, cada detalle, y al final de la partida, tienes que analizarla por completo, viendo en qué has fallado y qué has hecho bien; pensando por qué has realizado tal o cual movimiento; tratando de darte cuenta por qué has jugado como has jugado. Y para esto, por supuesto, tienes que tratar de ir algo más despacio.

Me recomendó que apuntase en un papel las jugadas realizadas en cada partida para al final analizarlas, además de que con ello me pararía algo más antes de mover.

Por aquel entonces, a diferencia de hoy, que soy muy racional y mucho más calculador, era un poco impulsivo y pensaba que aquello que me comentaba mi profesor era una cosa tonta y una pérdida de tiempo. Hoy día, sin embargo, a mis alumnos/as de ajedrez les recomiendo que lleven un cuaderno y un bolígrafo a cada partida para anotar las jugadas.

Resulta muy interesante ir despacito y pensar sobre lo que se ha movido, porque con ello estás analizando cómo fluyen tus ideas, tus estrategias, tus técnicas, tu forma de pensar en cada partida.

Y es que... no se trata sólo de pensar (cognición), sino que hay que llegar a más: pensar sobre el pensamiento. Y a eso se le llama metacognición.

Las estrategias cognitivas nos ayudan a comprender, retener, almacenar y recuperar la información; nos sirven para aprender. Pero con la metacognición, con las estrategias metacognitivas, una persona adquiere conciencia de sus propios procesos mentales y psicológicos (conocimiento del conocimiento), y adquiere la capacidad de controlar sus procesos mentales, organizándolos y dirigiéndolos. Manejando la metacognición, no sólo aprendemos, sino que también aprendemos a aprender.

Por ejemplo, un chico puede pensar ante su ropero: "¿Me pongo el pantalón negro o el pantalón azul?", sin embargo, los chicos no se preguntan: "¿Me pongo el pantalón o la falda? Venga, mejor el pantalón, que me gusta más...".

Pensar si usamos un pantalón negro o un pantalón azul es un proceso cognitivo. Es un pensamiento en sí mismo. Que un chico piense sobre por qué y para qué acaba eligiendo un pantalón u otro, o sobre por qué motivo utiliza un pantalón y no una falda, constituye un pensar sobre el pensamiento, es decir, viene a ser una acción metacognitiva. Y con ese pensamiento sobre el pensamiento, podrá darse cuenta de que no piensa las cosas ni las hace "porque sí", sino por algún motivo (en este caso, se daría cuenta de que emplea un pantalón porque se le ha inculcado que las faldas son una vestimenta perteneciente a las mujeres).

Además, la metacognición al ayudanos a darnos cuenta de los procesos que realizamos de forma automática e inconsciente, nos permite también conocernos, controlarnos y regularnos.

Por ejemplo, desde pequeños/as se nos enseña que todos los hombres sí o sí son más fuertes que todas las mujeres. Por este motivo, por lo general, en una pareja heterosexual suele ser el chico quien acompaña a la chica hasta su casa para que no le ocurra algo malo en el camino, y luego el chico se vuelve solo, y no pasa nada. Si en alguna ocasión ocurre a la inversa, es decir, la chica acompaña al chico hasta su casa y ella se vuelve sola, es bastante probable que ésta regrese asustada, y el chico permanezca en su casa intranquilo. Por este motivo, para evitar esta situación, este conflicto, las parejas heterosexuales siguen por lo general la primera situación: el chico acompaña siempre a la chica.

Si una pareja se da cuenta de esto, podrá pensar: ¿Por qué seguir siempre la norma general? ¿Por qué no actuar a la inversa? ¿Por qué no podría caminar una mujer sola por la calle, aunque sea de noche? ¿Es que a los hombres no pueden ocurrirles problemas en la calle?

Haciéndonos preguntas sobre por qué y para qué hacemos lo que hacemos, si sería mejor o no pensar o actuar de otro modo, etc, podemos darnos cuenta de que a veces pensamos o hacemos cosas ilógicas o que realmente nunca hemos querido hacer o pensar, pero que, por algún motivo siempre acabamos haciendo/pensando.

Desarrollar la metacognición nos ayudará a darnos cuenta de cómo somos, de por qué somos como somos y a deshechar las imposiciones sociales que no queramos acatar. Y esto, por supuesto, nos ayudará desarrollar conocimientos, nuevas ideas, nuevos modos de actuar, nuevos sentimientos.

viernes, 20 de enero de 2012

Poema infantil coeducativo.

Una compañera de clase me ha enviado por correo un poema infantil coeducativo. Aquí lo dejo. Espero que les guste:

¿Sabéis lo que pasa?
El fantasma Antón.
Es amo de casa,
¡trabaja un montón!

Limpia, barre, frota,
friega y saca brillo.
No queda una mota
en todo el castillo.

La dragona Sixta
juega a la pelota.
Es gran futbolista
y hoy estrena botas.

Con mucha destreza
-llueva o haga sol-
le da de cabeza:
¡siempre mete gol!

El lobo Raúl
tiene una muñeca
con el pelo azul,
coletas y pecas.

Al salir la luna
le canta una nana,
la arrulla y la acuna
hasta la mañana.

La vampira Inés,
con casco amarillo,
levanta un chalet
ladrillo a ladrillo.

Desde el mes de abril
tiene un nuevo oficio:
peón albañil
en un edificio.

El brujo Edelmiro
es muy hacendoso:
le ha hecho un vestido,
la mar de gracioso…

…de tela de araña
a su hermana bruja.
¡No lo hay con más maña
dándole a la aguja!

La momia es, desde el invierno,
Presidenta del Gobierno.
Busca día y noche el modo
de hacer felices a todos.

Ella y su amiga Patricia,
que es Ministra de Justicia,
se entregan a la labor
de hacer el mundo mejor.


Este es el hado Avelino,
Quiere ser hado madrino
y hacer los sueños posibles.
¡Es un hado muy sensible!

Famoso por su ternura,
te habla con mucha dulzura.
Tiene el corazón muy blando.
y llora de vez en cuando.

La princesita Ramona
está ya hasta la corona
de esperar, de enero a enero,
a un príncipe azul soltero.

Un día se compra un loro,
se va a buscar un tesoro…
Y ahora es pirata valiente
con levante o con poniente.

No le gusta al coco Roco
jugar al fútbol ni un poco,
porque le aburre un montón
dar patadas al balón.

Es su afición favorita
jugar a las comiditas.
Sueña que en un restaurante
será el chef más importante.

La bruja Maruja espera
convertirse en camionera:
tener un camión violeta
y recorrer el planeta.

Llevar, moviendo el volante,
una vida emocionante.
Conocer a mucha gente
y sitios muy diferentes.

Autora: Carmen Gil

martes, 20 de diciembre de 2011

El sexismo y el currículum oculto 2.

Como ya expliqué en la entrada El sexismo y el currículum oculto. La educación invisible, se entiende por currículum oculto, en palabras de Miguel Ángel Santos Guerra, lo siguiente:

”Currículum oculto se define como el conjunto de normas, costumbres, creencias, lenguajes y símbolos que se manifiestan en la estructura y el funcionamiento de una institución. Sin pretenderlo de manera reconocida, el currículum oculto constituye una fuente de aprendizajes para todas las personas que integran la organización. Los aprendizajes que se derivan del currículum oculto se realizan de manera osmótica, sin que se expliciten formalmente ni la intención ni el mecanismo o procedimiento cognitivo de apropiación de significados”.

Es decir, el currículum oculto es el currículum que se nos inculca sin que nadie lo establezca explícitamente; son los aprendizajes que adquirimos de forma oculta.

Cuando leemos un libro de fantasía, por ejemplo, aunque la finalidad del libro no sea la de convencer sobre alguna opinión, aunque la finalidad del autor o la autora no sea la de enseñar algo, en realidad dicho libro siempre va a tener parte de su escritor/a, siempre va a tener sus ideas, su forma de ver el mundo, su estilo, su forma de expresarse... Siempre va a tener, de forma implícita, algún tipo de enseñanza, algo que quiere mostrar.

Un ejemplo claro de currículum oculto se da cuando en la televisión se muestran dibujos orientados a un sexo u otro y con sus correspondientes estereotipo.

Pero hay un ejemplo de currículum oculto que a mí me llama mucho la atención...

En los textos sagrados o en ciertos cuentos suelen aparecer las mujeres como malas pécoras dispuestas a "hacerte caer en el pecado", a darte muerte, a robarte o a cualquier cosa no grata. Y solo aparece como un ser dulce cuando es permisiva y deja que su marido se vaya con otra, o cuando se dedica plena y ciegamente a "las labores de su sexo".

De un modo oculto, tratan de poner a las mujeres sobre un pedestal y se anuncia que son dañinas por naturaleza, excepto cuando son obedientes y sumisas.

Pero una cosa es que te insulten o te traten mal... y otra cosa muy diferente es que te hagan desaparecer, como si no existieses, que es aún peor, bajo mi punto de vista.

Y es que a lo largo de la historia, se hablaba de la educación de los niños, de si el hombre es bueno o malo por naturaleza, de si el hombre tiende o no al bien, etc; pero a las mujeres no se las incluía. No existían en los textos filosóficos y científicos. 

No existían ni siquiera en la educación (aunque posteriormente se comenzó a tener la idea de que las mujeres serían buenas para el magisterio, porque tendrían "dotes naturales", al poder dar a luz). La educación para las mujeres fue prácticamente vedada. Y para cuando empezó a aparecer, fue simplemente para ser educada en "las labores de su sexo" o para servir a alguien.

Por ejemplo, en los primeros años del cristianismo había diaconisas, mujeres con un rango importante en la Iglesia. Pero una vez que la Iglesia logró su objetivo de expandirse, una vez que todas esas mujeres habían prestado sus servicios de inculcar a hombres y mujeres la educación cristiana, las mujeres fueron relegadas a un puesto claramente inferior.

Otro ejemplo claro lo tenemos en España, con la Ley Moyano de 1857 (que se inspiró en el Reglamento de 1821, en el Plan Duque de Rivas de 1836 y en el Plan Pidal de 1845), la única ley de educación en España que se mantuvo vigente durante más de cien años (hasta 1970, con la creación de la Ley Villar), y en la que se anunciaba:

"En las enseñanzas elemental y superior de las niñas se omitirán los estudios de que tratan el párrafo sexo del art. 2º ["Breves nociones de Agricultura, Industria y Comercio"] y los párrafos primero y tercero del artº.4º ["Principios de Geometría, de Dibujo lineal y de Agrimensura" y "Nociones generales de Física y de Historia Natural"], reemplazándose con:

Primero. Labores propias del sexo.
Segundo. Elementos de Dibujo aplicado a las mismas labores.
Tercero. Ligeras nociones de Higiene doméstica".

Incluso en Francia, tan liberales que se mostraban, podemos encontrar a pedagogos como Jean-Jacques Rousseau, para quien, según indica en su libro El Emilio o de la educación, las mujeres eran un suplemento de los varones, y por tanto su educación debía servir para que supiesen educar a sus hijos/as. A diferencia de la educación de los varones, que debía tender a la autonomía, para Rousseau las mujeres debían ser educadas en la dependencia, primero del padre y después del marido, y el camino para ello debían ser el castigo, la sumisión y la obediencia.

Este hombre, al igual de los actualmente denominados "masculinistas" o "neo-feministas", hablaba muy bien sobre la educación de los infantes, sobre una crianza basada en el respeto del mismo, sobre lo natural, sobre la importancia de estar junto a sus hijos/as... pero también se olvidó de ser él también quien hiciese todo ello, y acabó por dejar a sus hijos en una institución porque no se fiaba de la educación que su mujer les proporcionaría.

Ya por aquellos tiempos se hacía desaparecer a las mujeres. Pero lo curioso es que hoy día esto se mantiene.

El primer ejemplo está en el lenguaje, en el cual, en español, el masculino ejerce como neutro, de tal forma que decimos, por ejemplo, "todos", haciéndonos referencia a "todos los hombres y a todas las mujeres". Y, lo queramos o no, inconscientemente, implícitamente, esto otorga a nuestra mente una organización que tiende a la exclusión de las mujeres y a la puesta de los varones por encima de ellas.

Otro ejemplo más visual, se da en las señalizaciones: ¿se han fijado en las señales de tráfico o en los carteles que podemos encontrar en el tren?

 Las señales de tráfico muestran imágenes de varones. Las mujeres quedan invisibilizadas. Invisibilizadas excepto cuando se trata de hacer la compra o de cuidar niños/as.

 
No he podido pasar unas fotografías que hice, porque el blog hace cosas extrañas con ellas y no se ven, pero la próxima vez que se transporten en tren con la red de Cercanías, fíjense en los carteles. Todos ellos, como los de "prohibido cruzar las vías", muestran imágenes de varones. Pero si se aproximan a las puertas mecánicas en las cuales se introduce en billete para pasar, si se acercan a las puertas grandes que están habilitadas para que pueda pasar alguien que va en silla de ruedas, que va con niños/as, fíjense que en justo solamente en esos carteles aparecen tres mujeres: una con un bebé, otra con un niño de la mano y otra con un carrito de la compra.

Por lo demás, son inexistentes.

Y claro, luego los niños y las niñas aprenderán que las mujeres no han hecho nada interesante a lo largo de la historia porque en sus libros de texto a penas aparecen escritoras, reinas, científicas...; irán diciendo por ahí que los varones somos superiores porque aparecemos más en los libros de texto... Dirán por ahí que la genialidad es masculina.

Todo un currículum oculto henchido de sexismo.

lunes, 12 de diciembre de 2011

Segregación en función de capacidades. ¿Sí o no?

¿Qué es preferible: segregar al alumnado en distintas clases en función de sus capacidades o mantenerles juntos/as, creando con ello una clase heterogénea?

Antes de nada, sin andarme con rodeos, comento que estoy a favor de la Escuela Inclusiva, es decir, de que el alumnado, por así decirlo, "más lento" esté junto al alumnado, por así decirlo, "más rápido" (y ante esto no sólo me refiero al alumnado "normal" pero con mayores o menores dificultades, sino que también al alumnado con Necesidades Educativas Especiales). Aunque para esto también habría que modificar alguna cosa del Sistema Educativo español actual (como el hecho de dejar de utilizar la palabras palabras "normal" y "anormal". Al fin y al cabo todo el mundo tiene sus puntos fuertes y sus puntos débiles. ¿Por qué realizar este tipo de categozicación tan absurda?). Así que voy poco a poco.

Empecemos con un ejemplo:

Supongamos que nos reunimos para realizar una carrera. Tres... Dos... Uno... ¡Salimos corriendo! Vamos corriendo, vamos corriendo... y algunos/as de nosotros/as se colocan en las primeras posiciones, y otros/as, en los últimos puestos.

Si yo me en cuentro en el cuarto lugar, y la distancia que hay entre las tres primeras personas es la suficiente como para que pueda alcanzarlas antes de llegar a la meta, eso me motivará para intentar apretar más fuerte y adelantarlas. Ahora bien, si yo me encuentro en los últimos puestos y las personas que están en las primeras posiciones ya van a llegar a la meta, ¿para qué esforzarme en intentar superarlas, si va a ser inútil?

Cuando hay en una clase alumnos/as con distintas capacidades, y la distancia entre ellos/as es corta, puede ser favorable que se encuentren juntos/as. Ahora bien, si la distancia es muy larga, puede ser desmotivador para las personas "más lentas" si el o la docente se adapta al ritmo de las personas "más rápidas".

Pero vayamos más lejos:

Como he dicho, habría que cambiar algo de nuestro actual Sistema Educativo. ¿El qué? La competitividad por la cooperación y el trabajo en equipo.

Retomemos el ejemplo de las carreras:

Imaginemos que quedamos para realizar una carrera. Pero la consigna no dice "quien llegue en primer lugar, gana la carrera, y quien quede atrás, se elimina". En este caso, la consigna dice "para ganar, todas las personas deben llegar a la meta". Si la consigna es esta, no competiremos por llegar primero, sino por llegar. Y no sólo nosotros/as mismos/as, sino todo el grupo trabajando en equipo. Si alguien va más despacio porque le cuesta más correr, las personas con mejor preparación física pueden animarlas, pueden ayudarlas, pueden apoyarlas, pueden dar consejos (si respiras profundamente, a corde con tu ritmo, aguantas más), etc. Las personas a quienes les cuesta más llegar se sentirán respaldadas, aprenderán no sólo de su entrenador/a, sino que también del equipo. Y al final, tal y como lo establece la consigna, llegarán todos/as.

En un ambiente cooperativo, las personas "más rápidas" no luchan por hacer morder el polvo a las personas "más lentas", sino que las ayudan, las enseñan, comparten apuntes, trabajan junto a ellas, etc. Aumenta el aprendizaje, pues no aprende el alumnado del o de la docente, sino que todo el mundo aprende junto a todo el mundo, en equipo.

Además, abandonando el enfoque adultocentrista, en el que hablamos de modelos de enseñanza-aprendizaje, y comenzando a centrarnos en el alumnado, acabamos hablando de procesos de aprendizaje-enseñanza, es decir, que no se trata de que el profesor o la profesora enseña y a partir de ello sus alumnos/as aprenden, sino que a partir de que el o la docente tenga en cuenta las formas de aprender de cada alumno/a por individual, sus capacidades y su nivel, es cuando puede surgir de verdad la enseñanza.

Pero ésta no es la solución que se da, sino que ante esta circunstancia la mayoría del profesorado decide siempre una solución rápida y eficaz: "¡Pues fácil! Hagamos una clase A y una clase B... ¡y todo arreglado!".
Estos/as docentes olvidan, ante todo, que los y las discentes no son personas tontas, y que por consiguiente decodifican rápidamente el significado oculto de los conceptos "clase A" y "clase B", y hablan de "la clase de los/as listos/as" y "la clase de los/as tontos/as".

Asimismo, olvidan que, aun haciendo esta segregación, dentro de cada grupo siempre hay "unos/as listos/as más listos/as" y "unos/as lentos/as más lentos/as". Pero con esta solución los maestros y las maestras se sienten a gusto (ellos/as, no sus educandos, por supuesto), y ya sienten que pueden hacer bien y con menos molestias su anticuada y anti-pedagógica clase magistral, recibida por un alumnado manso que calla y traga.

Pero, ¿cuáles son las desventajas de promover una clase A y una clase B (y C, D, E... según como le venga bien al centro y al equipo docente)? Las siguientes, según Purificació Biniés:

- "Los muy listos pueden llegar a creer que, por el hecho de ser listos/as, son mejores que los demás, desarrollando un complejo de superioridad que puede ser muy aislador y perjudicial, personal y socialmente hablando. Aislados y enaltecidos <<entre los mejores>>, no tienen la ocasión de comprobar que todas las personas, independientemente de sus capacidades, tienen un valor y pueden aportar algo importante a su vida.

- Los listos muy listos, o simplemente listos, pueden quedar privados de sentir que sus cualidades intelectuales podrían servir, también, para ayudar a entender conceptos, o ayudar a progresar a otro menos listo, o muy poco listo. Y quedan privades de aprender que la felicidad individual no es ser perfecto o ser el mejor, con el coste personal que esta meta imposible comporta, sino, más bien, sentirse valorado y saber valorar al otro. Es algo parecido a aquello que dijo, en lenguaje deportivo, Magic Johnson: "Una canasta hace feliz a un jugador, pero una asistencia hace felices a dos".

- Los menos listos, o muy poco listos, ven empobrecida su vida en lo que a estímulos, retos y apoyos se refiere; por tanto, pueden quedar limitadas sus oportunidades de progreso.

- Los menos listos o muy poco listos reciben un mensaje nefasto para su autoestima. El "no puedes" y "te cuesta mucho", junto con el "por tanto, no puedes estar con los demás", conduce a un complejo de inferioridad, reforzado por la exclusión, que comporta un coste personal importante que te limita todavía más. Son las barreras invisibles" (Biniés, P. Revista Aula de Innovación Educativa. Número 205. Octubre del 2011).

Pero, si no segregamos al alumnado, ¿entonces qué hacemos?

No son pocas las medidas que pueden tomarse. Además de fomentar la cooperación y el trabajo en equipo, siempre podemos fomentar la enseñanza individualizada (1); adaptar el currículum; mejorar la pedagogía y las didácticas de tal modo que no sea el aprendizaje meramente memorístico, y busque desarrollar capacidades y valores; aumentar el número de profesores/as por aula; crear programaciones con niveles variados; crear metodologías y organizaciones escolares que favorezcan la atención a la diversidad; y sobre todo, perseguir una pedagogía comprometida que exija recursos y apoyos que permitan responder a las necesidade específicas de cada alumno/a en concreto.

Todo esto no sólo lo comento por teoría, sino que también por experiencia. Realicé mis prácticas de pedagogía en uno de los centros de la asociación YMCA. En el aula se incluía a alumnos/as de todo tipo. Tuve un niño con Síndrome de Asperger, otro con retraso mental y otro con dislexia. El resto de niños/as eran, refiriéndome a las capacidades, "normales", pero se encontraban en riesgo de exclusión social. En el aula siempre había mínimo dos maestros/as (en mi clase estábamos tres docentes unos días, y otros días, cuatro), y nuestra labor era la de proporcionar un apoyo curricular y una educación en valores. Y la experiencia fue bastante buena. Todos/as colaborábamos, nos ayudábamos, compartíamos nuestras experiencias, nuestras opiniones... Algo, en mi opinión, muy enriquecedor.

Además, en mis clases de ajedrez siempre he tenido a gente de todos los niveles, y sabiéndote organizar, es posible llegar a todos/as (claro, también para esto hay que tener motivación e interesarte por ellos/as. Si lo que más me preocupase, fuese cómo hacer que mi trabajo sea más fácil, lógicamente lo mejor que me vendría sería segregarlos en función de su nivel o capacidad. Pero esto me beneficiaría a mí, no a ellos/as).

Ya por último decir que el 13 de diciembre de 2006, en Nueva York, la ONU aprobó la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad. En su artículo 24, sobre educación, se establece que:

"Los Estados Partes reconocen el derecho de las personas con discapacidad a la educación. Con miras a hacer efectivo este derecho sin discriminación y sobre la base de la igualdad de oportunidades, los Estados Partes asegurarán un sistema de educación inclusivo a todos los niveles, así como la enseñanza a lo largo de la vida".

Pienso que hay que tratar de conseguir que estos contextos no se conviertan en un problema, sino en un reto. Un problema nos paraliza; un reto nos estimula.

Estimulémonos para buscar la inclusión social y educativa de todas las personas... y será posible.


Anotación:

(1) Una enseñanza individualizada es aquella que atiende a las características individuales de cada sujeto. No confundir con la educación individual, que es aquella por la cual un/a maestro/a educa solamente a un/a alumno/a.

2- No me gusta nada hablar de alumnado "lento" y alumnado "rápido"; así como tampoco me gusta que se hable, como dije al principio, de alumnado "normal" y alumnado "anormal". Pero como para que se comprendiese mi punto de vista he realizado la comparación entre el aula con la carrera, he visto oportuno usar lo de "rápido" y "lento". Discúlpenmelo.

martes, 6 de diciembre de 2011

Amueblar la mente y desarrollar capacidades y valores.

Dicen que estamos entrando en la sociedad del conocimiento. Pero yo no lo creo. Yo prefiero decir que estamos entrando en la sociedad de la información, a secas.

Actualmente hay muchos, muchos libros por todos lados y de temas varios. Asimismo, tenemos el Internet, una herramienta que nos permite, mediante la web, acceder a todo tipo de información en poco tiempo (sin contar esos ordenadores que son tan lentos que dan ganas de golpearte la cabeza contra la pared).

Sin embargo, aunque esto es un punto positivo, creo que al final acabará acarreando más problemas que trayendo ventajas, dado que, desde mi punto de vista, no se está tocando este tema de un modo adecuado.

Poder acceder a la información no es saber. Saber es poder asimilar esa información, comprenderla, analizarla críticamente (porque en Internet siempre encontraremos información que llega a ser contradictoria entre sí), y sobre todo, saber emplearla y construir nuevos conocimientos a partir de ella.

La escuela ha quedado atrasada. Cada vez hay más docentes que emplean las nuevas tecnologías o que empean pautas pedagógicas como las que promuevo en este blog, pero no se dan cuenta de que la finalidad que persiguen en sus clases sigue siendo la de antaño. Quiero decir, que aunque promuevan una metodología activa y participativa, todavía se centran en el contenido, o sea, en el qué y cuánto aprender. Y a eso le llamo yo aprendizaje al peso. Veo a niños y a niñas llevando mochilas enormes, cargadas de libros y libros, llenos de información que será memorizada y olvidada a los tres días, y lo que se haya retenido, estará en su cabeza como si de un pájaro enjaulado se tratase. Y todo por ese motivo: porque la enseñanza se fija en el qué aprender y en el cuánto aprender, en dar muchas respuestas.

Esto nos lleva a olvidar el cómo y para qué aprender. 

El cómo aprender es importante, porque nos hace abandonar el punto de vista adultocentrisa en el que el maestro enseña y a partir de ello aprende el alumnado (y quien no aprende es porque es tonto/a), y en su lugar, nos centramos más bien en el aprendizaje de los/as discentes, y en función de ese aprendizaje podremos decir si hemos enseñado o no. Por lo cual, bajo mi punto de vista, haríamos bien en no obsesionarnos tanto en los métodos de enseñanza y comenzar a centrarnos más en los métodos de aprendizaje, de tal modo que no hablemos de un modelo de enseñanza-aprendizaje, sino de un modelo de aprendizaje-enseñanza.

Así mismo, es importante el cómo aprender, porque, lo queramos o no, los y las docentes tenemos que enseñar a aprender, ya que un alumno o una alumna que aprende a aprender, podrá seguir aprendiendo a lo largo de toda su vida (aprendizaje permanente); y eso es algo sumamente importante, ya que en una sociedad en la que la información crece día a día de forma muy rápida, tenemos que saber renovarnos. Hace varios años, una persona que estudiaba una carrera aprendía contenidos que podían servirle para muchos años. Actualmente, quien no se renueve, puede quedar anticuado/a en menos que canta un gallo.

El para qué aprender también es importante, en primer lugar, porque el alumnado se motiva más y aprende mejor si encuentra un sentido a lo que aprende (a mí me frustraba muchísimo preguntar a mis profesores/as "¿Para qué sirve aprender esto?" y obtener por respuesta un mísero "Para aprobar"); y en segundo término, porque no basta con aprender solamente, no basta fijarnos solo en los contenidos: hay que enseñar a desarrollar capacidades y valores a partir de los conocimientos y de los métodos. ¿De qué me sirve aprender algo si no sé darle una utilidad ni sacar una idea propia a partir de ello; si sólo me limito a reproducir al pie de la letra lo aprendido,  y además lo empleo para fines egoístas y dañinos?

Es por ello, pienso, que debemos dejar de pensar en métodos avanzados que nos permitan llenar mejor las mentes y comenzar a emplear técnicas que ayuden a los/as discentes a encender bombillas en su cabeza con los contenidos aprendidos, y a que esas ideas sean empleadas de un modo ético, cívico y socio-afectivo.

Y para ello, hay que enseñar a procesar, criticar, comprender y emplear la información que podemos encontrar hoy en día por cualquier parte. Hay que enseñar a amueblar la mente y a desarrollar capacidades con los conocimientos. Hay que enseñar a pensar y a pensar sobre el pensamiento. Tenemos que abandonar un modelo de escuela basada en dar respuestas exclusivamente, y comenzar a avanzar hacia un modelo de escuela que enseñe también a hacerse preguntas (pero, claro, si hacemos esto, el personal se vuelve preguntón... y hay gente a la que esto no le interesa...).

En la Escuela Tradicional, los y las docentes se centraban en los contenidos, los cuales formaban parte del currículum explícito. Y de forma oculta se inculcaban los valores (y a esto me recuerda cómo se está llevando a cabo la asignatura de Educación para la Ciudadanía: los valores enseñados son simples contenidos descritos en el libro. Y, bajo mi punto de vista, la solidaridad no se promueve mostrando que en un libro dice que hay que ser solidarios/as, sino a través de la metodología. A través de la metodología puede educarse en valores incluso en matemáticas y en química, porque no existirán números solidarios ni átomos tolerantes, pero una metodología solidaria, paricipativa, tolerante y cooperativa, fomentará la solidaridad, la participación, la tolerancia y la cooperación).

En la Escuela Activa, se enseñan métodos y herramientas para aprender. La enseñanza estaba centrada en los métodos. Es más, los contenidos no son importantes en la Escuela Activa.

Por consiguiente, tenemos que lograr un nuevo modelo de escuela en donde los niños y las niñas sepan, pero también sepan manejar los conocimientos. Una escuela que promueva la inteligencia, las habilidades, la reflexión, el pensamiento crítico... y la solidaridad, el compañerismo, la responsabilidad... Una escuela en la cual los métodos y los contenidos sean importantes, pero no lo principal del aprendizaje de los niños y las niñas. 

Tenemos que conseguir una escuela en la que los métodos y los contenidos sean medios para amueblar la mente, enseñar a usarla, y desarrollar capacidades y valores. 
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