miércoles, 22 de diciembre de 2010

Contrato de maestras en el año 1923.

A continuación les expongo lo que era entes un contrato que debía firmar y cumplir toda mujer que desease dedicarse a la actividad docente:
















Este documento para contratación de maestras pertenece al año 1923, y es de la Comunidad Autónoma de Castilla - La Mancha (España), y dice así:

Este es un acuerdo entre la señorita .................... maestra y el Consejo de Educación de la Escuela ............... por la cual la señorita .............. acuerda impartir clases duratne un periodo de ocho meses a partir del ...... de Septiembre de ........

El Consejo de Educación acuerda pagar a la señorita ................... la cantidad de ................. mensuales.

La señorita ............ acuerda:


1- No casarse. Este contrato queda automáticamente anulado y sin efecto si la maestra se casa.

2- No andar en compañía de hombres.

3- Estar en su casa entre las _:00 de la tarde y las 6:00 de la mañana, a menos que sea para atender una función escolar.

4- No pasearse por las heladerías del centro de la ciudad.

5- No abandonar la ciudad bajo ningún concepto sin permiso del presidente del Consejo de Delegados.

6- No fumar cigarrillos. Este contrato quedará automáticamente anulado y sin efecto si se encontrara a la maestra fumando.

7- No beber cerveza, vino ni whisky. Este contrato quedará automáticamente anulado y sin efecto si se encontrara a la maestra bebiendo cerveza, vino o whisky.

8- No viajar en coche o automóvil con ningún hombre excepto su hermano o su padre.

9- No vestir ropas de colores brillantes.

10- No teñirse el pelo.

11- Usar al menos dos enaguas.

12- No usar vestidos que queden a más de cinco centímetros por encima de los tobillos.

13- mantener limpia el aula.

a-) Barrer el suelo al menos una vez al día.

b-) Fregar el suelo del aula al menos una vez por semana con agua caliente.

c-) Limpiar la pizarra al menos una vez al día.

d-) encender el fuego a las 7:00 de modo que la habitación esté caliente a las 8:00, cuando lleguen los niños.

14- No usar polvos faciales, no maquillarse ni pintarse los labios.


- Para poder ver el documento ampliado, les paso el link:

http://www.lacajadepandoraonline.com/Notas2/Ya_no_se_hacen_contratos_como_los_de_antes.pdf

domingo, 19 de diciembre de 2010

Santa Teresa de Calcuta y Gabriel Celaya. Poemas.

Educar:
            
Educar es lo mismo
que poner un motor a una barca:
hay que medir, pesar, equilibrar
y poner todo en marcha.
Pero para eso
uno tiene que llevar en el alma
un poco de marino,
un poco de pirata,
un poco de poeta,
y un kilo y medio de paciencia concentrada.

Pero es consolador soñar
mientras uno trabaja
que ese barco, ese niño/a
irá muy lejos por el agua.
Soñar que ese navío
llevará nuestra carga de palabras
hacia puertos distantes, hacia islas lejanas;
soñar, que cuando un día
está durmiendo nuestra propia barca,
en barcos nuevos, seguirá la nuestra bandera
enarbolada.

Gabriel Celaya.

Enseñarás:

Enseñarás a volar,
pero no volarán tu vuelo.
Enseñarás a soñar,
pero no soñarán tu sueño.
Enseñarás a vivir,
pero no vivirán tu vida.

Sin embargo...
en cada vuelo,
en cada vida,
en cada sueño,
perdurará siempre la huella
del camino enseñado.

Madre Teresa de Calcuta.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Sigmund Freud en la cultura y la educación. Crítica a un psicoanális de carácter machista.

La siguiente crítica al pensamiento del psicoanalista Sigmund Freud, la realizaré en base a algunas de las siguientes frases escritas en el texto “Las fases de la sexualidad infantil y el complejo de Edipo“:

“Este sentimiento de decepción en el que se mezclan rencor y nostalgia, adquirirá la forma acabada de un afecto de envidia: la envidia del pene/falo. El afecto en cuyo derredor gravita el Edipo femenino no es, por lo tanto, la angustia como en el caso del varón, sino la envidia. Envidia celosa del pene que rápidamente pasará a ser deseo de tener un hijo del padre, y más tarde, una vez que la niña se haya convertido en mujer, deseo de tener un hijo del hombre elegido”.

“Para la niña, el objeto es ante todo la madre fantasmatizada y en un segundo tiempo el padre. El varoncito entra en el Edipo y se pone a manipular su pene, al mismo tiempo que se abandona a fantasmas ligados a su madre. Después, bajo el efecto combinado de la amenaza de castración proferida por el padre y la angustia provocada por la percepción el cuerpo femenino privado del falo, el varón renuncia a poseer el objeto-madre”.

“La diferencia de sexos hombre/mujer es percibida entonces por el niño como la oposición entre quienes poseen el falo y quienes están privados del falo (castrados)”.

Si nos remontamos a la época de Sigmund Freud, sabemos que el papel de la mujer por aquellos tiempos estaba más centrado en servir a la casa y al marido, y en la concepción de hijos, que en el uso de sus facultades intelectuales y de su libertad.

Incluso hoy día podemos hallar comentarios que afirman, por ejemplo, que un hombre piensa de determinada manera y que una mujer piensa de otra forma distinta, y que por este motivo cada cual tiene “su labor específica“. No obstante, encontramos a numerosos hombres que “piensan como mujeres” y a mujeres “que piensan como hombres”. Mi cuestión es: ¿existe realmente un tipo de pensamiento masculino y otro femenino, o se trata, meramente, en el traspaso generacional de una ideología vinculada a cada uno de ellos? Yo opino esa segunda respuesta: que si un hombre y una mujer, por promedio, piensan como piensan, se debe, sin más, a su cultura y a su educación, y no a un constructo genético.

Estoy convencido de que si introdujésemos un grupo de niños y otro de niñas en dos internados diferentes, y les diésemos a cada uno el tipo de educación que su sexo opuesto ha recibido a lo largo de la historia, los niños “serían niñas”; y las niñas, “niños”.

Y es que no hay que realizar diferencias entre hombres y mujeres, sino entre personas y personas. Cada ser humano es un mundo, con una ideología propia, y no por el hecho de ser quien es (hombre o mujer), debe pensar, ser y comportase de una forma determinada, sino que tiene que ser como él/ella es: un ser humano.

Éste, bajo mi punto de vista, es el fallo que han tenido la psicología y la filosofía a lo largo de la historia: que intentaron forjar diferencias entre hombres y mujeres. Y no sólo lo hicieron, sino que lo hicieron con ventaja hacia el varón; es decir, que se hizo a través de una ideología sexista de tendencia machista.

Y esto lo observamos en Freud, cuando nos habla de la “envidia que la niña siente hacia el niño por no tener ella pene”. Aquí trata de enaltecer al hombre porque es quien tiene el pene, mientras que la mujer queda relegada a un puesto inferior, al mismo tiempo que dice, además, que se trata de una envidiosa.

Sí, es cierto, el niño tiene pene, y la niña no. Empero no hemos de fijarnos en el “la niña no tiene”; porque no tiene pene, pero sí tiene otra cosa: vagina y clítoris. Por tanto, veo erróneo dar por buena la afirmación “la niña no tiene y el niño sí tiene“. No obstante, aunque adoptásemos por válido el error de “el niño tiene; la niña, no“, ¿por qué motivo debe ser mirado desde la perspectiva del “yo tengo y tú no”, como superioridad por parte de quien sí tiene? ¿Es que el hecho de tener siempre da superioridad? En absoluto. Siempre, no. Por ejemplo: ¿es superior (o mejor) el niño o la niña que presenta una malformación, mientras que sus compañeros/as no? ¿Es mejor tener cáncer a no tenerlo? ¿Ha de sentir una niña sin gafas envidia de un niño que sí las tiene? ¿Tendríamos que sentir nosotros envidia de una persona que poseyese tres brazos en lugar de dos? Supongo que no...

En primer lugar, si conseguimos las condiciones necesarias para que un niño o una niña nunca puedan ver las partes genitales del sexo opuesto, dudo mucho que estos vayan a pasar, sí o sí, por esa fase de “angustia” (si es chico) y “envidia” (si es chica). En el hipotético caso de que una niña no llegue a ver el órgano genital opuesto al suyo, ¿cómo van a llegar a poder sentir angustia o envidia alguna por este motivo? ¿No debería sentirse angustiada, más bien, porque su familia y la sociedad desvalorizan su órgano genital?

En segundo lugar, ¿no podría pensar la niña que el niño tiene algo anómalo, algo de más, y, por ende, sentir repulsión hacia el pene, en lugar de envidia por no poseerlo? ¿No podría pensar el niño esto mismo: que tiene algo que le sobra, en lugar que la niña está castrada; y sentir él angustia y envidia porque está “enfermo”? O mejor aún: ¿no podrían pensar, como realmente sucede, que ambos tienen algo; es decir, que el niño piense que tiene pene y testículos, y la niña piense que tiene vagina y clítoris?

Si esto se enseñase así, fácilmente podrían llegar tanto el niño y la niña a esta conclusión. Mas, en una sociedad sexista, en la cual sólo prevalece el pene, y no la vagina o el clítoris, o en la cual la gente exclama “que pene más grande y hermoso tiene mi niño”, mientras que nadie osa decir “qué clítoris más bonito tiene mi niña”, ¿cómo no van a pensar tanto el niño como la niña que el órgano genital femenino no tiene importancia?

En tercer lugar, en referencia al tema del complejo de Edipo y el complejo de Electra, si un niño o una niña no conocen, hasta bien avanzados de edad, mucho después de la edad en la cual Freud sitúa el complejo de Edipo y Electra, cómo se consuma el acto sexual, o que sus respectivos órganos genitales puedan servir como objeto de placer, ¿cómo van a desear a su padre-madre como objetos sexuales? ¿Y qué ocurre con aquellos niños y niñas que sean huérfanos/as y vivan en orfanatos? ¿Considerarán a sus cuidadores/as o a sus compañeros/as como objetos de pulsión sexual?

En cuarto lugar, hablando de la oración “el bebé viene a sustituir ese pene que le falta a la mujer”, a la que Freud hace tanta alusión, cuando un hombre desea tener un hijo o una hija (porque existen hombres que desean tener hijos/as; algunos de ellos incluso en mayor medida que ciertas mujeres), ¿qué significa: que desea tener un segundo pene? ¿Un hombre nunca puede desear, entonces, tener hijos, porque jamás “sintió envidia durante la etapa del complejo de Edipo“? ¿Qué ocurriría si al hombre se le educase para pensar que el pene no sirve nada, y que el potencial exclusivamente está en el clítoris; de repente todo hombre desearía tener un hijo o una hija como sustituto/a de ese órgano que le faltaba? ¿No podría sentir un hombre envidia porque él no puede sentir a un/a bebé dentro de su vientre, como es, sin pudor alguno a decirlo, mi caso? ¿Sólo puede desear un/a bebé la mujer, y no como deseo de tenerlo, como puede ocurrir en muchos hombres y muchas mujeres, sino, paupérrimamente, para sentirse “aliviada” de esa envidia que sufrió en su niñez? ¿Por qué existe en el hombre, pues, el Síndrome de Couvade, si es la mujer quien sentía envidia y desea al bebé-pene, y no él, de ella, por poder, entre otras cosas, parir hijos e hijas, o por poder ser multiorgásmica, gracias al clítoris? ¿Y por qué existen, pues, mujeres que no quieren ser madres en absoluto? ¿No podría ser todo este tema de los/as hijos/as debido, más bien, a que a las niñas se las educa para la crianza de los/as hijos/as, a través de sus juegos y la imitación que realiza de su madre, mientras que a los niños se les insta a ser “grandes genios”, insensibles (¡No llores, que eres un hombre!) y agresivos (¡Debes pisotear a quien se te ponga por delante si quieres llegar a ser un hombre de verdad!).

Y, en quinto lugar, para concluir esta crítica a Freud, se dice que un/a bebé siempre toma como primer "objeto a seguir" a su madre; que cuando éste/a llora, lo hace pensando, como comentan otros/as autores/as, en "quiero a mi mamá, y que venga a darme el pecho".

¿Que el bebé quiere a su mamá? ¿Desde cuando un bebé entiende, de forma innata y espontánea, que tiene madre? Un o una bebé, si llora, es porque tiene hambre, o cansancio, o porque quiere moverse, o porque está enfermo/a, etc, y reclama la ayuda y el amor de cualquier persona (como bien comenta Burton L. White, en su libro "Los tres primeros años de su hijo"); bien sea su padre, su madre, su hermano o hermana, su abuelo, su abuela, un/a cuidador/a, etc. Si realmente los/as bebés sólo deseasen a su madre y al pecho materno, jamás aceptarían tomar leche de una nodriza, y mucho menos en un biberón.

De hecho, al principio los bebés no ven si quien está con ellos es su madre, su padre, o cualquier otro ser humano, y no pueden diferenciar, pues tienen un campo de visión limitado y poco nítido. "Por el olor" pudeden decirme. De acuerdo, tengamos en cuenta el olor; empero, si nos fijamos bien, podemos darnos cuenta de que, cuando un bebé llora y acude otra persona que no es su madre a tranquilizarlo, éste o ésta se calma igualmente. ¿No debería reconocer por el olor que no es su madre? Y, aunque sea cierto que reconozca por el olor que no es su madre quien ha acudido, ¿por qué se serena? ¿No será porque le da igual si es su madre o no, sino que lo que realemnte le importa es que alguien está cuidándole?

Asimismo, en los/as bebés podemos observar un fenómeno denominado sonrisa social; es decir, los y las bebés sonrían a cualquier ser humano que se acerque a ellos/as, a fin de que les atiendan, y no importa si es su madre o cualquier otra persona; "sonríe incluso a una careta", dice mi profesor de Psicología de la Educación.

Lo que un/a bebé requiere es ser cuidado/a y que le presten atención. Quién realiza estas acciones, no les importa. Sólo quieren que exista, como mínimo, una persona junto a ellos/as (y si hay más de una persona, mejor que mejor, pues de este modo obtienen un mayor número de estímulos).

Pero, ¿qué es lo que sucede? Es sencillo. En una sociedad machista, por norma social, mientras el hombre provee, la mujer se queda en casa cuidando de los hijos. De este modo es totalmente lógico y comprensible que los bebés acaben teniendo mayor empatía por las madres que por sus padres, y que se fijen en ella en primer lugar.

Bajo mi punto de vista, Sigmund Freud, al hablar de las fases de pulsión sexual y del complejo de Edipo, trató de “adivinar” el pensamiento infantil, pero no de “descubrirlo”. Por lo tanto, desde mi punto de vista, la mayor parte (por no decir casi todo) del pensamiento freudiano no puede ser otra cosa sino un conjunto de hipótesis que deben ser comprobadas, en lugar de, como ha ocurrido y ocurre actualmente, ser afirmadas como teorías válidas y universales, sin existir prueba alguna. Y, junto a la comprobación científica y verídica de esto, creo conveniente la respuesta a todas las preguntas que he formulado a lo largo de esta crítica. Porque, para mí (y muchos otros a los cuales he leído y estudiado) el psicoanálisis, más que una ciencia surgida de la razón, consiste en una especie de dogma proveniente de la fe. Toda una religión, en la que, realizando una comparativa, el paciente es quien se confiesa, el psicoanalista es el sacerdote, "la enfermedad" es el pecado, y el inconsciente es Dios.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Mandatos negativos de padres y/o madres sobre los hijos y las hijas.

El médico psiquiatra Eric Berne, fundador del análisis transaccional (un sistema de psicoterapia que se encuentra dentro de la Psicología Humanista), propuso un listado de trece mandatos negativos básicos que, en muchas ocasiones de manera implícita, los padres y las madres dan a sus hijos e hijas.

Estos trece mandatos son:

1- No seas: Este mandato surge cuando un niño o una niña nace en una situación "inoportuna". Quienes les cuidan están a punto de separarse, son demasiado mayores, demasiado jóvenes, demasiado pobres... Éste no es el resultado inevitable de un embarazo no deseado, pero siempre aparece después de un nacimiento no deseado (coincido con el psiquiatra argentino Jorge Bucay en que la expresión "embarazo no deseado" está mal empleada cuando hablamos de hijos/as no deseados; porque podría no buscarse el embarazo, pero sí desearse a ese/a hijo/a).

2- No seas lo que eres: Aquí los progenitores querían un hijo de diferente sexo, o de diferente color, o absolutamente sano, o que ocupase el lugar de otra persona.

3- No te acerques demasiado: Este es un mensaje que viene ligado a la capacidad o incapacidad de los padres y/o las madres de elaborar los duelos. Otras veces es la expresión transmitida por la propia dificultad de los progenitores para el contacto físico. El niño o la niña, enfrentado/a a la herida que no cierra por una pérdida en la familia, puede construir con facilidad una postura acorde con el mandato.

4- No pertenezcas: De alguna manera, un mensaje relacionado con el anterior. Aquí también puede ser una protección subliminal a la pérdida, aunque muchas veces es la lectura del niño o la niña del aislamiento social de su familia respecto del entorno. Sus padres y/o sus madres no tienen amigos, no visitan a sus parientes, no pertenecen a ningún grupo humano, a ningún club, a ningún núcleo político. La familia es un grupo aislado del medio.

5- No crezcas: Este mandato ocurre con progenitores que necesitan a alguien a quien cuidar, requieren un/a niño/a en quien proyectar sus propias necesidades de cuidados y protección. A veces también se da en padres y/o madres a quienes, como en el no te acerques, les aterra pensar, por ejemplo, en enfrentarse con la efervescente sexualidad de los/as hijos/as cuando sean adolescentes.

6- No seas pequeño/a: El mandato opuesto al anterior (aunque no necesariamente incompatible; la suma de ambos se transforma a lo largo de un no existas). Este mandato se genera cuando no se desea asumir la responsabilidad de tener un hijo o una hija que los reclama. A veces, la orden tiene el sientido de presionar a los niños o las niñas para que se haga cargo de sus hermanos/as menores, o, por qué no, de sus padres y/o madres, que actúan como niños/as.

7- Tú no sabes hacerlo: Aquí se desprecian los logros de los/as hijos/as, comparándolos permanentemente con los de otros/as niños/as, con los de las personas adultas y, a veces, hasta con los de los propios padres y las propias madres, que debilitan su ego a través de este mecanismo.

8- No estés bien: Esta orden es dada por quienes brindan atención a sus hijos/as sólo cuando tienen problemas o están enfermos, educándoles en los "beneficios" de estar mal.

9- ¡No!: Este mandato se da en padres y madres demasiado asustadizos/as. El niño o la niña aprende que la vida es peligrosa y que todo lo que haga entraña un riesgo para su persona (en especial lo que da placer).

10- No eres importante: Este mandato aparecen en padres y madres que "nunca tienen tiempo" para el colegio de sus hijos/as, para sus amigos/as, para sus necesidades. Estas responsabilidades son derivadas en un/a asistente/a, un/a abuelo/a o, simplemente, son ignoradas.

11- Sé perfecto/a: Una derivación de la actitud vanidosa de los padres y/o las madres. Aquí, ellos/as necesitan que sus hijos/as siempre obtengan buenas notas, destacar en los deportes o habilidad, por ejemplo, en el dibujo, para sentirse orgullosos/as de ellos/as mismos/as por haber tenido un/a hijo/a tan bueno/a, hábil o inteligente. En la escuela sólo se tienen en cuenta los sobresalientes o, por el contrario, los suspensos. Los primeros se premian; los segundos se castigan. Todas las demás calificaciones son totalmente olvidadas. ¿"Has sacado un 5, un aprobado justito*? ¿Qué clase de nota es ésta? ¡Cualquiera saca un 5!").

*Aquí en España se califica sobre 10 puntos. Aunque el modelo de clasificación puede variar, por lo general, del 0 al 4,9 la calificación es equivalente a un Suspenso o Insuficiente; del 5 al 6,9 es un Aprobado; del 7 al 8,9 es un Notable y del 9 al 10 es un Sobresaliente. A veces, cuando se saca la máxima nota, el 10, se da una Matrícula de Honor.

12- No pienses: Aquí la sugerencia es el riesgo que existe en tener ideas propias. Lo peligroso es tener ideologías diferentes. Lo dañino es pensar en ciertas cosas (sexo, libertad, etc). Este mandato tiene varios niveles: desde el "No pienses lo que piensas sino lo que deberías pensar", hasta el "No pienses del todo".

13- No sientas: Aquí los padres y/o las madres están muy asustados/as de su propio sentir o tienen desterrada de su ámbito de sensaciones alguna emoción. En este mandato también hay varios niveles: "No sientas nada", "No sientas dolor", "No sientas lo que sientes, sino lo que te digo que debes sentir".

Dice Jorge Bucay:

"Estos mandatos son puestos en los niños (y las niñas) más o menos sutilmente a través de gestos y movimientos corporales, o a través de las aceptaciones y rechazos que tenemos desde antes que nazca la criatura... [...] Todos estos mandatos y muchos otros mensajes más explícitos determinan que la criatura abandone su infancia con una clara idea de lo que se espera de ella. Los niños y las niñas necesitan agradar, necesitan sentirse queridos/as y aprobados/as, y por eso cuando reciben directamente de su padres la máxima aceptación cuando cumple cada mandato, confirma que eso es lo que debe hacer. A partir de esta interacción, ensayo y confirmación elabora un guión de su vida, un argumento vital para su existencia que reflejará su respuesta a estos primeros años de vida" (Bucay, J. (2007). Cartas para Claudia. RBA bolsillo: Barcelona).

jueves, 9 de diciembre de 2010

¿Escuela mixta o escuela de un único sexo?

Este es un tema que mucha gente se plantea: ¿qué es mejor, integrar a los chicos y a las chicas en la escuela, o crear escuelas divididas en función del sexo, dejando a los chicos por un lado y a las chicas por el otro?

Primero expondré la explicación objetiva, y luego la subjetiva.

Así pues, vayamos con la objetiva y, por lo tanto, con los resultados:


En esta gráfica, donde los estudios de escuelas de un solo sexo se hallan por encima de 0, y los estudios de escuelas mixtas están por debajo del valor 0, se muestra, como dicen Lee y Bryk, que:

"Si se considera el rendimiento académico en áreas específicas en los años segundo o último de la educación secundaria, las ganancias en rendimiento académico a lo largo de los dos años, los planes educativos futuros, las medidas afectivas de locus de control o auto-imagen, los roles estereotipados del sexo, o las actitudes y conductas relacionadas con lo académico, encontramos que las escuelas single sex (un solo sexo) parecen arrojar específicas ventajas a sus estudiantes".

Asimismo:

“Los resultados son particularmente robustos para las escuelas de chicas, donde las estudiantes estuvieron generalmente más interesadas en lo académico y mostraron mayores ganancias significativas en lectura, en ciencias y en ambición educativa a lo largo del curso de los años de la escuela secundaria. Estas escuelas de chicas también mostraron ciertos efectos positivos sobre el locus de control de las estudiantes, y estas chicas se veían en menor grado en roles estereotipados según el sexo en la edad adulta”.








 

(ME = Medición del efecto; + SS = A favor de la escuela Single Sex; + CS = A favor de la escuela mixta; * = No existen diferencias; ? = No se conoce bien). 

"La preponderancia de estudios en áreas como logro académico (tanto a corto como a largo plazo) y adaptación o desarrollo socio-emocional (a corto y largo plazo) arroja resultados que varían desde el apoyo a la escolarización single sex hasta las no diferencias entre las escolarizaciones single sex y coeducativa".

"Desde el punto de vista de los resultados que pueden ser del mayor interés para los primeramente afectados (estudiantes y sus padres), tales como rendimiento académico, autoconcepto e indicadores a largo plazo de éxito, existe hasta cierto punto apoyo a la escolarización single sex".

"Un número limitado de estudios de la revisión proporciona evidencia favorable a la escolarización coeducativa. Es más frecuente encontrarse estudios que informan de no diferencias entre la escolarización single sex y coeducativa que encontrar resultados con apoyo a la superioridad de la escolarizacion
coeducativa".

Para que se comprenda mejor: En mayor parte no existen diferencias entre un tipo de escuela y el otro. Y cuando sí existen diferencias, aunque en algunos puntos se ve favorecida la escuela mixta, en su mayoría está favorecida la escuela de un solo sexo, pero dichas diferencias no son significativas, por lo que no puede concluirse nada definitivo; ni en favor ni en contra de una o de otra.

Hasta aquí la parte objetiva.

Ahora doy paso la explicación subjetiva:

En primer lugar, según comenta mi profesor, si existen aspectos en los cuales la educación single sex se ve favorecida (y repito, de forma no significativa), se debe a que los niños y las niñas entran en la escuela con ideas preconcebidas basadas en estereotipos sociales, de tal modo que los niños esperan ciertas cosas de las niñas, y éstas, a su vez, esperan ciertas cosas de los chicos; con lo cual se ven, en cierto modo, "inhibidos/as". 

Se observa que en escuelas single sex las chicas tienen más tendencia a jugar, por ejemplo, al fútbol, porque se ven más libres al no encontrarse en un entorno más estereotipado.

Bajo mi punto de vista, elegir entre la escuela mixta o la escuela separada por sexos depende del concepto que se tenga sobre la escuela. Si pensamos sobre la escuela únicamente como centro al cual se va a aprender, cada cual que asista allí donde piensa que aprende mejor.

Ahora bien, si se ve la escuela (y en este grupo me encuentro yo) como algo más que un centro al cual se va a aprender; como un centro en el que los niños y las niñas se educan, conviven, aprenden a socializarse y a "adentrarse en la vida", pensar en la escuela separada por sexos sería algo atroz. 

En la vida jamás encontraremos únicamente hombres o únicamente mujeres; sino que convivimos con hombres y mujeres; y enseñar a los/as alumnos/as a convivir sólo con chicos o sólo con chicas no me parece correcto.

Asimismo, apoyo la escuela mixta porque ayuda, bajo mi punto de vista, a proporcionar una correcta coeducación, de tal manera que se contribuya a la erradicación del sexismo y, por consiguiente, a la consecución de iguales derechos para las mujeres que para los varones.

También es cierto que la escuela es también reproductora de la sociedad, ya que la escuela forma en función de cómo está estructurada la sociedad, y la sociedad conforma la escuela a modo de reflejo de sí misma. Ejemplo de esto es que aun siendo las escuelas mixtas, las chicas tienden a elegir carreras asociadas a "lo femenino" y los chicos carreras asociadas a "lo masculino". No obstante, a pesar de ello, en mi opinión solo se puede llegar a la igualdad a través de un modelo coeducativo proporcionado en escuelas mixtas, y no fomentando la segregación en función del sexo.

Tenemos que tener en cuenta que en las escuelas mixtas es imposible separar el tipo de currículo que reciben los chicos y las chicas. El currículum es común para todos y todas. Otra cosa es que cuando llegan los cursos en los que hay optatividad, o cuando llega la hora de decantarse por una profesión, el propio alumnado tenga ciertas tendencias acusadas por el sexismo.

Antaño a las mujeres se las enseñaban las labores del hogar, a ser sumisas y obedientes al marido, a llevar las cuentas económicas del hogar y a cuidar de niños/as, mientras que a los hombres se les enseñaba que tenían que triunfar, llegar alto (si pertenecían a una clase social alta, claro. En el caso de que el hombre estudiante perteneciese a una clase social baja, se le enseñaba que debía obedecer al empresario y conocimientos básicos de labores de gente de su nivel), que debían dominar sobre la mujer y en asuntos fuera del hogar, etc. Sin embargo, hoy día, gracias a la coeducación, chicos y chicas dentro de un mismo aula tienen la oportunidad de aprender lo mismo, las mismas materias, el mismo contenido. Y esto es lo que ha originado, pienso yo, en la reducción de los estereotipos sociales existentes, de tal forma que hoy día encontramos un mayor número de hombres que lloran, más mujeres agresivas, más hombres que cuidan de sus hijos/as, un mayor número de mujeres que dominan más las matemáticas que las letras, hombres que hablan más que las mujeres, y mujeres que piensan más en sexo que los hombres.

Por último, opino que tampoco puede negarse que clasificar en exceso llevaría a cometer locuras. 

Por ejemplo: supongamos que decidimos crear escuelas separadas por sexo, escuelas separadas por color de piel, escuelas separadas por nacionalidad, escuelas separadas por religión y escuelas separadas por el nivel intelectual, e imaginemos que mañana viene aquí a España una alumna de color, procedente de Camerún y que es superdotada, a parte de seguir la religión islámica... ¿dónde la clasificamos; en la escuela de superdotados, en la escuela para mujeres, en la escuela para gente de color, en la escuela para extranjeros, en una escuela islámica o en una escuela extraordinaria donde se vean englobadas todas las personas que posean todas estas características descritas? Sería una locura, ¿verdad?

Pues bien; yo opino, como está considerado por la pedagogía, que hay que atender a las características individuales de cada alumno o alumna, ofrecer una educación individualizada (aquella que atiende a las características individuales de cada sujeto) y fomentar la inclusión educativa, esto es, una escuela en la que todo el mundo pueda encontrarse en el mismo aula, sin importar su sexo, su nacionalidad, su edad, sus características psicomotoras, etc.

martes, 7 de diciembre de 2010

¡Hasta dónde estamos llegando!

Existe una sabiduría popular que ve en la tecnología una fuente de información siempre verídica. Aquello de “lo han dicho en la televisión” servía para dar crédito a toda clase de fenómenos e inventos que llegaban incluso a acabar erigiéndose como irrefutables paradigmas. 

Posteriormente, el lugar de la televisión fue ocupado por Internet. Llegamos a un momento en el que cualquiera ejerce de médico con diagnósticos hechos en base a “lo dice en la Wikipedia”, revelaciones acerca de enigmas que nadie nunca supo resolver, etc; pero, claro está, si en la red se dice, será que es verdad. 

Pronto llegó el momento en el que los vendedores de enciclopedias dejaron de llamar a las puertas, ofreciendo Internet como “genial producto para sus hijos, pues a través de él estudiarán con el mejor recurso”.

Muchos padres y muchas madres creyeron que, antes que una enciclopedia, mejor que el/la niño/a disponga de un ordenador de última generación (¡Fantástico! Si tiene cualquier duda, en Internet encontrará la solución"). Sin embargo, ¿qué ha ocurrido y qué está sucediendo? Los niños y las niñas empezaron a dar toda clase de usos al Internet... y la búsqueda de documentos históricos, por lo común, no es precisamente uno de ellos. Jugar a los juegos en línea, pasar horas en el chat, entrar en foros de dudosa intelectualidad o bajar esas cantidades ingentes de pornografía fueron más bien los grandes usos que los niños y las niñas dieron al Internet, la "nueva herramienta educativa", la fuente de ciencia que sus padres y/o madres orgullosamente habían comprado, pensando que hacían una inversión en el futuro de éste/a.

Hará cosa de dos años que el Gobierno español decidió poner en marcha el Plan Escuela 2.0, mediante el cual se tiene previsto que cada niño/a, desde 5º de Primaria hasta Segundo de la ESO (Educación Secundaria Obligatoria), disponga de un ordenador portátil. La idea parece buena a simple vista. Quizá llegue a serlo en algún futuro no muy lejano. Sin embargo se me plantean unas cuantas dudas. Aunque un ordenador puede ser altamente útil, ¿es realmente imprescindible que los/as niños/as de 10 años tengan un ordenador? ¿No se está sobrevalorando esta herramienta? ¿Y qué sucederá con los profesores y las profesoras? ¿Serán sustituidos/as por máquinas, como está sucediendo en otros muchos puestos de trabajo? Si así ocurriese, ¿se imaginan a nuestros hijos e hijas delante de un ordenador durante más de 8 horas diarias? Además, ¿dónde residiría la educación? Porque, sí, a través de las herramientas informáticas se puede enseñar a los/as niños/as... ¡pero no educarlos/as!

La enseñanza consiste, sin más, en la adquisición de facultades mentales y físicas; en la instrucción, en el aprendizaje. Pero la educación va más lejos: la educación trata de transformar a los seres humanos, de orientarlos hacia un bien, hacia la adquisición de la ética, y hacia una mejoría de sí mismos, de sus facultades biológicas y de su pensamiento.

Toda educación conlleva un aprendizaje, pero no todo aprendizaje es educativo.

"La intención educativa es esa tendencia del comportamiento que en el obrar y en el encuentro se aplica a ayudar al prójimo a obtener una fuerza mayor de la dominación de la vida, una comprensión espiritual superior y una formación también superior, a obtener un hondo despertar moral y existencial" (März, F. (2009). Introducción a la pedagogía. Salamanca: Ediciones Sígueme).

Mucha gente opina que "la televisión educa", que "la vida educa". Pero no es correcto. En primer lugar, porque, a pesar de que no pueden negarse las huellas que deja en nosotros/as las influencias "de la vida", tampoco puede negarse que estas huellas no son frecuentemente para nuestro bien. ¿Cuántas veces hemos visto a personas a quienes "la vida" ha destrozado su vida, en vez de haberles contribuido para un bien y una mejora de sí mismas? En segundo lugar, porque la educación es un hecho que se da entre personas. Se necesita un ser humano que sea educado y otro que eduque. Y, a su vez, dentro de esta relación educador/a-educando, ha de haber una intención de por medio. Sólo los seres humanos tenemos conciencia; sólo los seres humanos podemos tener la intención de educar, y de socorrer e inmunizar a ese/a hijo/a, a ese educando para no perecer ante las dañinas influencias. Mas socorrer no significa, como decía Rousseau, en un dejar crecer protegiendo, evitando que se topen los educandos ante estas influencias. Más bien consiste en un dejar que surja dicho encuentro y, después, enseñar a pensar, guiar, ayudar y fortalecer.

Aunque existan contenidos informáticos de alta calidad y fiabilidad, y programas que ayuden a un mejor aprendizaje, no nos engañemos: un ordenador no resuelve los problemas; simplemente es una herramienta que se debe saber utilizar. Puede que entre los móviles y los ordenadores, la tecnología termine por destruir la humanidad al igual que en una película de ciencia ficción. Sin necesidad de ser apocalípticos, ni negativos, el uso y abuso de cualquier herramienta puede acabar siendo perjudicial. 

Si las personas sólo quedan formadas y no educadas; si nuestros hijos e hijas saben hablar, pero no saben que las palabras pueden hacer daño a las personas; si saben jugar, pero no que no hay que hacer trampas ni agredir a los compañeros y las compañeras durante el juego; si poseen conocimientos de fisión y fusión nuclear, pero no que su uso puede provocar enfermedades, muerte y destrucción... Si nuestros hijos e hijas, nuestros alumnos y alumnas, adquieren numerosos conocimientos, pero no saben utilizarlos dentro de los límites de la ética... ¿qué será de su futuro?

¡Que los ordenadores nos cojan confesados!

viernes, 3 de diciembre de 2010

La educación anti-sexista: La vacuna contra el sexismo.

A través de esta entrada, trataré de exponer algunos ejemplos de educación sexista, y cuál sería la solución:

- Caso 1:

Estrella y Manuel, su hermano, están jugando en la habitación cuando, de pronto, su madre vocifera:
-¡Estrella, hija, ven a la cocina a ayudarme, por favor!
Estrella, como buena niña que es, obedece sin rechistar y se dirige a la cocina, mientras su hermano prosigue con el juego por su propia cuenta.
Entonces, en ese preciso momento, el padre se acuerda de que tenía que arreglar el motor del coche y llama a Manuel:
-¡Manuel, por favor, acompáñame al garaje y ayúdame a arreglar el motor del coche!
Y el niño se va con su padre a aprender cómo se arregla el motor de un coche.

-¿Qué se consigue con esto?

Estrella aprende a cocinar mientras su hermano aprende a arreglar el motor del coche. Cuando Manuel se independice, dependerá de alguien para poder tener algo que comer (por lo general, por lo que habrá aprendido, pensará que debe ser una mujer quien deba hacerlo); o deberá aprender a cocinar y, hasta que lo haga, posiblemente no se alimentará adecuadamente.

Por el contrario, su hermana, Estrella, cuando aprenda a conducir (si es que no interioriza que conducir es algo que una mujer no debe hacer porque eso es cosa de hombres), y se le estropee el motor, dependerá de alguien (posiblemente pida ayuda únicamente a un hombre) para poder arreglarlo.

-¿Cuál es la solución?

Tanto Estrella como Manuel deben aprender ambas cosas: arreglar el coche y cocinar. Cuando sean mayores e independientes, sabrán hacer las dos tareas y no necesitarán a nadie más; y, a su vez, podrán elegir si prefieren dedicarse a la cocina o a la mecánica, en lugar de dedicarse ella a la cocina "porque es su labor" y él al arreglo de los coches "porque es lo que un hombre ha de hacer".

- Caso 2:

Estrella y Manuel se hallan en el parque. Ambos están aprendiendo a montar en bicicleta; pero como sólo disponen de una, tienen que hacerlo por turnos.
En primer lugar se sube Estrella a la bicicleta. Le cuesta porque es la primera vez que se monta, pero consigue pedalear unos pocos segundos... hasta que se cae. Entonces ella comienza a llorar. La madre la consuela casi con el pánico reflejado en la cara, el padre decide que es mejor que lo intente otro día, y ambas, madre e hija, se sientan en un banco a observar cómo Manuel intenta aprender a montar en bicicleta.
Así pues, dispuesto a aprender, Manuel se sube en la bici. Pero, como también es su primera vez, no tarda mucho tiempo en caerse al suelo. Al igual que su hermana, éste comienza a llorar. Sin embargo, para este caso, la madre, aunque está un poco nerviosa por la caída de su hijo, no se levanta del banco ni acude hasta él; y su padre le dice:
-Calma. Calma. ¡No ha sido para tanto! Además, eres un hombre y los hombres no deben llorar. Venga, sube otra vez a la bicicleta e inténtalo de nuevo.

-¿Qué se logra con esto?

Con respecto a Estrella, con este tipo de actos le transmitimos mensajes de inseguridad y de miedo. La instamos a que no intente las cosas porque es delicada, y le enseñamos que debe llorar siempre para captar la atención de las demás personas y conseguir lo que se proponga.
En cuanto a Manuel, el mensaje que interioriza es que debe mentir acerca de su personalidad: tiene que "aparentar"; aparentar ser más fuerte de lo que en verdad es; aparentar ser una persona que no llora; aparentar ser alguien decidido a intentar las cosas cuantas veces sea necesario, aunque le disguste la tarea. Y, al mismo tiempo, aprende que, por más que llore y pida ayuda, él está solo porque es un hombre y no tiene que depender de otras personas.

-¿Cuál es la solución?

Cuando el padre y/o la madre enseñe/n a Manuel y a Estrella a montar en bicicleta, lo harán dejándoles a ambos intentarlo por sí mismos, a fin de transmitirles un mensaje de seguridad y confianza. En el caso de que se caigan, se les puede decir: "Es normal que te caigas porque acabas de empezar a aprender. Pero tú inténtalo de nuevo y ya verás cómo lo consigues". Si lloran, es normal. Déjenles llorar; consuélelos, pero déjenlos expresar sus sentimientos, tanto si es chico como si es chica. Y, sobretodo, a menos que se trate de un golpe realmente grave, no exageren el susto; porque seguramente sólo se trate de una simple caída.

- Caso 3:

Un grupo de niñas y de niños se encuentran en el colegio. Ahora mismo tienen clase de Educación Física (o Gimnasia).
-¡Chicos y chicas, escuchadme un momento! -exclama el profesor-. Mañana voy a poneros un examen de fútbol, y pasado mañana, otro de resistencia física. Los chicos, para aprobar el examen de fútbol, tendrán que marcar cinco goles; las chicas; dos. En el examen de resistencia física, los chicos tendréis que aguantar 15 minutos corriendo; las chicas, 7.

-¿Qué se da a entender con esto?

En primer lugar, a los chicos se les da un ego de superioridad sobre las chicas; de tal forma que en un futuro, si tienen que resolver algún asunto en compañía de una mujer (por ejemplo, en una relación de pareja), pensarán: "Déjame hacerlo a mí, que yo soy quien puede y quien debe hacerlo". Y, al mismo tiempo, si fracasan "como ellos son quienes pueden", sentirán que la responsabilidad es suya y se sentirán más presionados.
A las niñas se les transmite un mensaje de debilidad y de inferioridad. Se da por hecho que son más delicadas y que no pueden hacer lo mismo que un chico (y mucho menos superarlos). Se les enseña del mismo modo que no deben ponerse límites altos ni esforzarse, supuestamente, en exceso. Por último, se está logrando que realmente la niña crezca débil, porque si tu quieres alcanzar una fortaleza determinada, lo lograrás mejor si haces cien flexiones que si haces veinte. Y como las niñas hacen menos deporte físico (corren 7 minutos frente a los 15 que corren los niños; y se esfuerzan por marcar 2 goles, mientras que los niños han de alcanzar los 5 goles marcados), la fuerza, la habilidad y la resistencia que en potencia podrían haber alcanzado, la pierden.

-¿Cuál es la solución?

En mi opinión, ningún profesor y ninguna profesora debería tener unas ideas preconcebidas acerca de sus alumnos y alumnas. Debería, en principio, tratar de mantener un clima de equidad.
A través de un examen previo, que no influirá en la calificación de sus discentes, averiguará cuáles son las capacidades y las debilidades individuales de cada alumno y cada alumna. Y en base a esas características propias de cada educando, tratará de adaptar su currículum, y poner unos límites u otros, que permitan mejorar el rendimiento de los/as mismos/as.

Por ejemplo:

Estrella siempre, como mínimo, logra marcar 10 goles, mientras que Manuel marca 3. Y, a su vez, Estrella sólo aguanta 5 minutos corriendo; y Manuel, 15.
El objetivo del educador o la educadora, deberá ser que Estrella supere sus 10 goles marcados y los 5 minutos que puede correr; pero no en comparación con otro alumno u otra alumna que sepa marcar más goles o aguantar más, sino en base a una superación propia, acorde con sus posibilidades. Por ejemplo, podrá alcanzar los 15 ó 20 goles, y los 10 ó 15 minutos corriendo. Mientras tanto, Manuel deberá intentar aprender a superar los 3 goles que sabe marcar, y aguantar más de los 15 minutos que puede resistir.

Se trata de adaptar sus currículos del mismo modo que se le adapta el currículo de un/a alumno/a con Síndrome Down (éstos/as, si, por ejemplo, no logran aprender 20 elementos de la tabla periódica, se les insta a que al menos aprendan 10); o de la misma manera que se adapta el currículum a un/a discente superdotado/a (si el nivel de la clase es de sumas y restas, este tipo de educandos puede comenzar a aprender las multiplicaciones y divisiones).

- Caso 4:

Manuel y Estrella están en casa, hablando con su padre y su madre. Están viendo un catálogo que les ha llegado por correo, de parte del Ayuntamiento de su localidad, en el que se les ofrece la posibilidad de recibir clases de diferentes actividades extraescolares.
-¡Yo quiero apuntarme a baloncesto! -exclama Estrella, ilusionada.
-¡Y yo quiero apuntarme a teatro! -comenta Manuel, dando saltitos de alegría.
En ese momento, tanto el padre como la madre se enfadan, y dice el padre:
-¡Pero qué barbaridad estáis diciendo! Por favor, Estrella, ¿cómo vas a apuntarte a baloncesto? Eres una niña, y las niñas no hacen esos deportes. Tú deberías apuntarte a dibujo, teatro, música o danza, que sí son labores de mujeres hechas y derechas.
Después se vuelve a su hijo y le dice:
-Y tú, Manuel, ¡se te debería caer la cara de vergüenza! ¿Teatro quieres hacer? Eso deben hacerlo las chicas; no los chicos. ¿Quieres que se rían de ti? ¿O que en el futuro seas un marica y un pobre desgraciado sin fama ni honor? Haz algo decente, como taller de matemáticas o fútbol.

-¿Qué mensaje se transmite en este contexto?

En primer lugar, se realiza una división de tareas: tareas de chicos y tareas de chicas. En segundo lugar, se crea una presión y se desplaza a toda persona que no realiza "el tipo de tareas que debe llevar a cabo con relación a su sexo", impidiendo la felicidad y la realización personal del individuo. En tercer lugar, se disminuye el número de aprendizajes que un ser humano puede alcanzar (si usted puede y quiere aprender a cocinar y a arreglar un coche, pero se le ha inculcado que sólo debe aprender una u otra tarea, en función de cuál sea su sexo, verá limitada la cantidad de aprendizajes que pueda adquirir). En cuarto término, se estará contribuyendo a una reproducción social de roles, y a la posible pérdida de talentos que puedan favorecer el avance científico y social (si una niña tiene habilidades portentosas para la informática, pero se la relega al ámbito de la casa, sus cualidades se verán perdidas; y si un niño puede llegar a ser un gran educador, pero se le obliga a estudiar una ingeniería o medicina, podrá haberse perdido un formidable pedagogo en potencia).

-¿Cómo debe actuarse para no transmitir el sexismo?

Se seguirá, en la medida de lo posible, el deseo tanto del niño como de la niña de apuntarse a una u otra actividad extraescolar, sin tener en cuenta su sexo y los estereotipos sociales. Tanto como si el niño quiere hacer ballet y la niña fútbol, como si la niña quiere hacer ballet y el niño fútbol, se dará por visto bueno. No existen actividades de niños y actividades de niñas. Existen, simplemente, actividades que a un determinado niño y a una determinada niña le gustan, y actividades que no les gustan.

Muchos padres y muchas madres obligan a su hijo o su hija a hacer actividades que socialmente están vinculadas a un sexo u otro. Y hoy día, lamentablemente, de la misma forma están surgiendo padres y madres que realizan justamente lo opuesto (es decir, por ejemplo, si es chica, la obligan a hacer fútbol, y si es chico, le obligan a hacer ballet, con el objetivo de no reproducir los estereotipos sociales. Y no es esa una solución. Tanto como si hace una cosa o la otra debe ser aceptado. No hay que forzar este tipo de gustos).

- Caso 5:


Llega el día de Navidades. Por el día de Reyes Magos, Estrella ha recibido un carrito de muñecas y una camiseta rosa; y Manuel, un coche de juguete y una camiseta azul; lo cual sucede reiteradas veces, y sin tratarse de una decisión del niño y de la niña; pues Estrella quería lo que ha recibido su hermano por regalos; y Manuel, lo que su hermana.

-¿Qué se está inculcando con esto?

Lo mismo que en el caso anterior: se da a entender que unos determinados juguetes y colores pertenecen a los chicos, y que otros determinados juguetes y colores pertenecen a las niñas.

-¿Qué considero correcto?

Que si al niño el niño tenga la libertad de decidir si quiere una camiseta azul o rosa, o un balón de fútbol o un muñeco-bebé; y que la niña tenga la libertad de elegir si prefiere una camisa rosa o azul, y si desea por juguete un balón de fútbol o un muñeco-bebé.

Y aún más lejos: si pueden compartir sus juguetes y jugar a ambas cosas, mejor que mejor.

Nota importante: Hay padres y madres que regalan a sus hijas una pistola de bolas para que sea como un chico. Yo considero que ni los niños ni las niñas deben jugar a las pistolas. En todo caso podrán regalarle (si ella lo desea) otros juguetes que se consideran pertenecientes a los niños (como una pelota o un Spiderman). Pero, ¿una pistola? Me parece nefasto.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Hijos/as únicos/as.

Antiguamente, lo más normal era que en una familia conviviesen varios/as hijos/as juntos/as; y en el caso de hallarse una familia con un/a hijo/a único/a, se consideraba que el mismo o la misma era malcriado/a, egoísta y egocéntrico/a. No obstante, y afortunadamente, tanto pedagógica como psicológicamente, esta idea ha cambiado. 

Hoy día son muchas las parejas que optan por tener un solo hijo o una única hija, y varias de éstas dudan entre si tener o no tener más, por miedo a que este/a primer/a hijo/a reciba una educación inadecuada.

Antes de dar paso a la explicación, si usted se halla en esta situación, si usted no sabe si tener un/a único/a hijo/a es perjudicial o no, quisiera hacerle saber que no existe problema alguno si la educación recibida por parte de estos/as hijos/as es la adecuada.

Tanto en familias con un único/a hijo/a, como en familias que tienen más, podemos hallar tanto niños/as egoístas y egocéntricos/as, como niños/as que comparten y se socializan fácilemente.

Los niños y las niñas necesitan sentirse queridos/as y cuidado/as por su padre y por su madre, pero al mismo tiempo precisan que se les pongan límites y que se les enseñe a asumir sus responsabilidades. Uno de los problemas de los niños o las niñas únicos/as reside, no en hecho de tener o no tener hermanos/as, sino en que sus padres y/o madres tienden a prestarle una atención exagerada y a sobreprotegerle (aunque la sobreprotección también se observa como fenómeno cuando se tiene más de un/a hijo/a). Lo mejor que puede hacerse en ese caso es ni tan siquiera acordarse de que su hijo/a es único/a, y atenderle y educarle estando libre de preocupaciones. Si le educamos pensando en él o ella como todo/a niño/a, "sin realizar acciones especiales", por miedo a que se sienta solo/a y triste, resultará más difícil llegar a adoptar una postura sobreprotectora.

Este tipo de niños/as no tienen por qué tener problemas a la hora de socializarse y de compartir. Este problema sólo tiene lugar cuando los padres y las madres los/as aíslan y los/as "retienen" consigo y se lo consienten todo, con la idea en la cabeza de "¡Es que el/la pobre está solo/a, y me da mucha pena. Ya que no le doy un hermano o una hermana, cómo voy a no permitirle otras cosas!". Sin embargo, si los padres y/o las madres les permiten salir al parque y tener amigos/as con los cuales jugar y aprender a socializarse y a compartir, y establecen (del mismo modo, sin exagerar, sin llegar al autoritarismo) unos límites, no es necesario que exista algún problema para estos/as niños/as para relacionarse con otras personas adecuadamnte y compartir.

También suele ocurrir que los/as hijos/as únicos/as viven más presionados, pues todas las expectativas, deseos y miedos de los padres recaen sobre ellos/as. Su hijo/a no tiene por qué seguir sus pasos. Es una persona totalmente diferente a usted, con otros deseos y expectativas. Muy probablemente coincidan en muchos puntos, pero no son dos personas en una, sino dos claramente diferenciadas: ustéd y él/ella. Si usted, por ejemplo, juega al ajedrez, éste/a no tiene por qué practicar su mismo deporte. Habrá muchas posibilidades de que, por imitación, decida hacer algunas cosas que usted hace; pero, en primer lugar, no las hará todas, y, en segundo término, es posible que, poco a poco, con el paso del tiempo, sus gustos vayan variando y acaben siendo incluso opuestos a los suyos.

Entre las ventajas de tener un/a solo/a hijo/a está que los padres y las madres pueden dedicarle más atención y recursos, lo cual favorece que desarrolle más algunas de sus capacidades, pues normalmente se les presentan un mayor número de estímulos y oportunidades; y, del mismo modo, sus progenitores sienten un mayor alivio al necesitar menos adquisición económica.

Este tipo de hijos/as también pueden llegar a aprender pronto a jugar solos, lo cual puede favorecer un mayor desarrollo de la imaginación y de la creatividad. 

Para finalizar, otros aspectos favorables para los/as hijos/as únicos/as está en que no tienen lugar las típicas peleas entre hermanos/as, que suelen darse con el objetivo de captar la atención de sus padres y/o madres; y que pueden llegar a tener una buena autoestima dado que, en general, se sienten valorados/as y queridos/as, al no tener que "rivalizar" con un hermano o una hermana por la atención de sus progenitores. Para este último punto es conveniente evitar expresiones como: “Eres el/la mejor”, y decirles mensajes orientados a quererse en sí y a la superación de sus propias dificultades, pero sin comparación emocional (por ejemplo, pueden comentarse frases de tipo "¡Lo has hecho bien!" en lugar de "Nadie lo hace mejor que tú!; ¡Tienes unos ojitos azules muy bonitos!, frente a ¡Tienes los ojos azules más bonitos que he visto en toda mi vida!; o transmitir mensajes como "¡Te quiero mucho!", en vez de "¡No hay persona a la que quiera más en todo el mundo. Te quiero a ti y solamente a ti. Nadie puede sustituirte!".

Saludos: Enrique.
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