miércoles, 26 de junio de 2013

12 argumentos contra el "aborto" masculino.

Allí donde se toca el tema del aborto seguro, legal y gratuito para las mujeres, suele haber alguien (sobre todo si es masculinista) que comenta que debería tenerse en cuenta la opinión de los varones, o por lo menos permitirse que el hombre pueda "abortar", es decir, marcharse sin responsabilizarse lo más mínimo de la crianza de su hijo o hija, en caso de que la madre decida no llevar a cabo una interrupción de la gestación.

No voy a meterme en el tema del aborto, ni sobre si ha de permitirse o no, ni de cuánto tiempo, etc. Simplemente voy a hablar sobre por qué motivos estoy en contra de que un padre pueda marcharse sin más:

1- La razón más importante, a mi parecer, es el del derecho del niño o la niña a que no se le trate como una bolsa de basura que se puede abandonar así como así. Si hay una criatura de por medio, tanto el padre como la madre en particular, como la sociedad en general, han de responsabilizarse de su manutención. Los niños y las niñas son los seres más vulnerables, quienes no pueden decidir nada en este mundo, y por respeto hacia ellos/as, y por igualarlos frente a las personas adultas, veo convenientes varios actos de discriminación positiva que les protejan y les ayuden a salir adelante con seguridad. Y obligar a toda persona, bien sean su padre y su madre mediante un pago obligatorio, bien sea el resto de la sociedad a través de los fondos públicos, me parece un acto de discriminación positiva hacia los bebés, que hace implicar a toda la población en su protección. 

2- Si los infantes pudiesen hablar, ¿pensáis que elegirían que su padre pudiese abandonarles sin más? Conozco a chicos y chicas a quienes su padre abandonó nada más saber que la madre estaba encinta, y todos/as coinciden en que les fastidia bastante eso, no simplemente por ellos/as, sino que también por sus madres, a quienes han tenido que ver solas y fastidiadas por tener que pasarse la vida trabajando duramente y criándoles como podían al mismo tiempo.

3- ¿Cómo podemos pensar en una educación pública sostenida por el Estado, si el propio padre de la criatura tiene derecho a no mantenerla? ¿Cómo podemos esperar que una persona cualquiera de la sociedad pague impuestos por y para un niño o una niña si ni siquiera su padre suelta un céntimo?

4- Cuando se produce un aborto, no hay un ser a proteger de por medio; sin embargo, cuando un hombre se irresponsabiliza de la crianza, sí lo hay. Cuando una mujer interrumpe el proceso de gestación, no está abandonando a una criatura, sino que simplemente está impidiendo que se forme. Por lo tanto, no rechaza al bebé, sino a la maternidad. Sin embargo, un padre que se marcha sin más, no sólo está renunciando a su paternidad, sino que además está dejando a un bebé a la intemperie. Yo veo bien que un padre pueda renunciar a su paternidad marchándose y no cuidando a la criatura, pero siempre dando una suma (dentro de sus posibilidades) de dinero, de tal manera que así no renuncie al bebé. Esto mismo lo aplico para la mujer si el niño o la niña nace, pero ella no quiere responsabilizarse lo más mínimo y el padre sí se queda cuidándole.

5- El aborto no se trata de un simple proceso de elección, sino que llega a más: se trata de un tratamiento médico que puede salvar vidas. Sin embargo, a un varón nunca le explotarán los huevos por ver cómo su pareja gesta al bebé, ni tendrá una gestación extra-testicular. Decir que un varón ha de poder marcharse sólo porque una mujer puede elegir interrumpir o no la gestación, para mí es similar a comentar que la ciudadanía ha de tener derecho a no ayudar a las personas necesitadas y desfavorecidas porque una persona que ha perdido una pierna puede decidir ponerse una pierna ortopédica. Como si el poder decidir  vivir en caso de riesgo fuese un privilegio antes que un derecho...

6- ¿Cómo podemos esperar mejorar la educación, si se promueve una medida que hace flojear el  proceso de crianza?

7- Cuando una mujer tiene que salir adelante con un bebé mientras el padre se olvida de toda responsabilidad, ella debe sustentar el 100 % de los gastos económicos. Sin embargo, el padre que es obligado a pagar (dentro de sus posibilidades) por la manutención de la criatura, está haciendo un pago del 50 % frente al 50 % de la madre. Y en ninguno de los dos casos es él quien se lleva el 100 % de la carga.

8- Recuerdo que el aborto no es ni siquiera una opción, por muy libre que sea, para toda mujer. Llevar ese proceso implica una reflexión o unas ideas. No se puede hacer pasar a una chica por la confrontración entre "o abortas, aunque no quieras, o te fastidias tú solita para toda tu vida". Me suena a una especie de castigo para la mujer por no cumplir los deseos del hombre. 

9- En el tiempo actual, poder gestar, aunque puede ser algo bonito y deseable, también supone una desventaja biológica. Son las mujeres quienes tienen que lidiar contra empresas que están ansiosas de despedirlas y contra doctores/as toca pelotas a quienes les gustaría ser Eduard Manostijeras. Y el aborto, en mi opinión, supone una ventaja biológica que contrarresta una desventaja biológica. Sin embargo, el "aborto" masculino supone una ventaja biológica añadida a su ya ventaja biológica de no tener que pasar por toda la gestación y el parto.

10- En el tema de paternidad y maternidad, no se pueden exigir derechos si no hay obligaciones de por medio. La crianza y la eduación son, ante todo, un deber. Los derechos llegan cuando el deber se cumple y no antes. Por ejemplo, si yo quiero tener el derecho de disfrutar jugando con mi hijo/a, primero habré de implicarme como padre y estar presente. No se puede jugar desde la distancia, ni pretender jugar 20 minutos un día a la semana, pero el resto del tiempo que se encargue la madre. Si tanto quieres estar con tu niño o niña, ¡entonces simplemente está!

11- ¿Cómo se puede pedir que un padre se implique o pueda implicarse al 50 % de la crianza, al mismo tiempo que se pretende tolerar, cosa que ya ocurre, la irresponsabilidad al 100 %? O queremos que esté presente, o no queremos, pero no se pueden elegir ambas cosas a la vez o según convenga.

12- El "aborto" masculino, implica, como siempre, que la responsabilidad en el sexo sea para las mujeres, mientras que para los varones sea todo placer. Si una mujer tiene que pensar constantemente en si se va a quedar o no en período de gestación, mientras que un hombre no tiene que preocuparse de si habrá o no una criatura de por medio porque puede marcharse cuando quiera, entonces no habrá un disfrute por igual. Y así, ellas a preocuparse de la pastilla, del preservativo, de la interrupción y de todo, mientras que ellos tienen la posibilidad de engendrar hijos e hijas a diestro y siniestro por todas partes.

Además, no sé de qué se quejan muchos. Si con o sin ley que les obligue a pagar ya pueden marcharse. Sólo tienen que acostarse con mujeres que no les conocen y listo.

Y es que... si con una ley en contra ya es un hecho que muchos varones se marchan sin dejar rastro... ¿qué ocurrirá con los niños y las niñas en caso de legalizarse la total irresponsabilidad paterna? Mejor no queramos saberlo.

miércoles, 19 de junio de 2013

Los piropos también atentan contra la reputación y la sexualidad masculina.

"Salgo de mi casa, camino por la calle. Paso delante de una obra, estoy obligada a camiar entre tres o cuatro obreros. Todos, sin excepción, me hacen algún tipo de comentario. "Hola bomboncito...", "Mamita qué buena que estás...", "Ay Dios mío...".

Sigo mi camino. Me cruzo con dos tipos que vienen enfrente. Uno de ellos habla con el otro: "Entonces le dije a mi jefe...". Se interrumpe un segundo, se da vuelta hacia mí, dice de manera automática: "Hola muñeca..." y como si nada, sigue contando: "... le dije que no podía ser, que ese laburo no lo podía hacer...".

Éstas son algunas de las tonterías que las mujeres, como Basta de sexismo cuenta en esta entrada, tienen que aguantar cuando salen a la calle.

Los piropos pueden ir desde más "elegantes", como "hola, preciosa" o "qué guapa eres", hasta más brutos, como "chúpamela entera" o "te reventaría con mi polla". Y sean como sean, siempre resultan desagradables (a menos que la mujer que lo recibe dependa de la mirada y la aprobación de los varones). No resulta nada bonito que te miren constantemente por todos los rincones, como si te estuviesen vigilando, o que te comenten por todas partes si les pareces una persona guapa o fea sin que tú hayas pedido opinión alguna.

No sé, a nadie se le ocurre ir por la calle diciéndole a todo el mundo la hora sin que se la hayan preguntado...

Pero, curiosamente, los piropos no solo afectan a esas pobres mujeres que tienen que aguantar estupideces e ir con miedo por la calle. Los piropos, de un modo indirecto, también afectan a los varones. Y esto ocurre en dos puntos: en su reputación y en su sexualidad.

- En la reputación masculina:

Me despido de mi amada, de mis amigos y mis amigas, y me dirijo a mi casa. Es de noche y en el trayecto, delante de mí, en una calle vacía y oscura, camina una chica aproximadamente de mi edad. Ella echa la vista hacia atrás. Yo sigo mi camino. Ella vuelve a mirar y se echa hacia un lado. Vuelve a mirar y acelera el paso. Yo me doy cuenta de que piensa que puedo ser un peligro para ella y decido cambiar de acera para que vaya tranquila, en señal de que no quiero hacerle daño.

Ésta es una situación que he vivido en más de una ocasión. Las mujeres salen con miedo a la calle. Y los piropos no ayudan. Aunque reza el refrán que del dicho al hecho hay mucho trecho, lo cierto es que escuchar en cada esquina o acera un "te voy a reventar a pollazos", o "te haría de todo", o "chúpamela", a cualquier persona la mantendría en situación de alerta. Desde luego, alguien que te dice eso, es un peligro en potencia. Y si escuchas frases similares todos los días de tu vida, sumándole que a las mujeres les enseñan que no deben estar nunca con un hombre a solas (lo cual presupone que todos somos violadores), no es de extrañar que la reputación de los hombres quede por los suelos, que se desconfíe fácilmente de ellos, y que cuando una mujer camina sola por la calle muy tarde y se encuentra junto a un varón de repente, piense que puede hacerla daño, que presuponga que pueda ser un peligro.

- En la sexualidad:

Todos aquellos piropos que hacen mención del pene como arma, como herramienta para provocar dolor o como medio de sometimiento a las mujeres, producen, en mi opinión, inconscientemente, un efecto negativo hacia la sexualidad masculina.

Por ejemplo, si con el "chúpamela" se visualiza que las mujeres que hacen felaciones son unas dejadas, unas sucias, o se asemeja la felación a un acto de violación, al final las mujeres, bajo mi punto de vista, se sentirán mal si realizan esta práctica, con lo cual las prácticas sexuales que proporcionan placer a los varones se ven limitadas. 

De hecho, conozco a gente que ya considera el cunilingus como un acto de hombría, mientras que la felación la tienen estigmatizada, considerándola como una práctica de prostitutas.

Conclusión:

El piropo perjudica directamente a las mujeres, a quienes las subyuga bajo el terror y les proporciona la idea de que el espacio público yace bajo el dominio masculino; y también afecta negativamente a los varones de un modo indirecto, dando la falsa idea de que todos son peligrosos en potencia y atacando a su sexualidad.

Así pues, macho alfa que vas de chulo por la calle, si el argumento de que las mujeres no necesitan tu opinión, si el argumento de que las molestas, no te convence, al menos mira un poco por ti, aparca tu masculinidad a un lado y contribuye a hacer que este mundo sea más agradable tanto para las chicas como para los chicos... dejando la boca bien cerrada.

lunes, 3 de junio de 2013

El permiso por paternidad obligatorio también beneficia a la gente homosexual.

En su momento, en otra entrada, mencioné más detalladamente por qué motivo el permiso de paternidad debe ser, en mi opinión, obligatorio, igual que el de maternidad e intransferible.

Expliqué que es beneficioso para los varones, pues evita que sean amenazados por las empresas si desean cogerlo; que es bueno también para las mujeres, en tanto que impide que se las discrimine por poder gestar; y, por último, aunque no por ello menos importante, que también constituye una medida paidocentrista al permitir a los y las bebés que su padre y su madre les atiendan responsablemente, por igual y en óptimas condiciones.

Hoy, con esta entrada, quiero hablar de los beneficios que tiene el permiso por paternidad obligatorio para un sector poco mencionado y también discriminado: el formado por personas homosexuales.

Sin un persmiso por paternidad obligatorio, las criaturas de dos varones homosexuales no pueden ser atendidas, en tanto que ninguno de los dos cuidadores tiene derecho a quedarse una temporada en casa cuidándolas.

Esto, obviamente, además de acarrear problemas para esos niños y esas niñas, trae numerosos quebraderos de cabeza para sus padres, los cuales van desde el tener que abandonar el trabajo una de las dos partes, hasta tener que gastar dinero forzadamente en contratar a otra persona que tenga que hacerse cargo de sus retoños.

Pero, por supuesto, dos lesbianas también se encuentran en una situación problemática sin tal permiso. Si ambas son mujeres, ambas corren el riesgo de no ser contratadas o de ser discriminadas y despedidas, por lo que o bien una de ellas tendría que quedarse en casa mientras la otra trabaja, o bien se verían en la necesidad de contratar a alguien que cuide de sus infantes, o bien tendrán que rezar a todos los dioses y a todas las diosas para no verse ambas partes en la calle y sin un céntimo con el que poder mantener a las criaturas.

De este modo, y en pocas palabras, observamos claramente que el permiso por paternidad obligatorio no solo es una medida anti-sexista y anti-adultista, sino que además ayuda a hacer frente a la discriminación por orientación sexual, o lo que es lo mismo, a la homofobia.
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