martes, 26 de julio de 2016

400.000

A pesar de mi inactividad que he tenido durante un largo debido al completo giro que ha dado mi vida en tan solo poco más de medio año, este blog ha permanecido con un ritmo constante de visitas. Y ahora que lo he retomado, el crecimiento de las mismas ha sido brutal. Esto ha dado lugar que, sin problemas, haya alcanzado ya... ¡las 400.000 visitas! Y esto es un no parar; un suma y sigue en el que Mejoremos la educación. Mejoremos nuestro futuro, sigue en pie de guerra contra un modelo educativo y cultural que orienta nuestra sociedad al constante desastre.

Espero que el ritmo de este espacio vaya, si no a mejor, al menos por el camino que sigue, a fin de contribuir a una educación mejor, a un futuro mejor.

¡Muchas gracias a todos y todas quienes estáis ahí siguiéndome, a quienes os pasáis de vez en cuando a comentar, a quienes me recomendáis en otros espacios, a quienes compartís mis entradas... e incluso a quienes solo vienen a soltar mierda! ¡Muchas gracias, porque sin vosotras y vosotros, esto no sería posible!

lunes, 18 de julio de 2016

El papel del varón en el feminismo.

Recuerdo que una vez cuando fui a una manifestación contra la violencia de género, en el grupo de anarquistas había un chico de mi edad al frente con un megáfono. Las chicas y los chicos (sobre todo chicas) le seguían. Y él se alzaba al grito de: "Nosotras parimos, nosotras decidimos". Y ellas, por supuesto, le seguían coreando al unísono.

Yo me quedé loquísimo al momento. ¿Qué? ¿Un varón diciendo "Nosotras parimos, nosotras decidimos"? ¿Cómo era eso? ¿Desde cuando los varones cis-sexuales paren y deciden? Es más, ¿qué puñetas hacía un chico liderando y dirigiendo a un colectivo de feministas anarquistas, y para colmo no un día cualquiera, sino en un día de ellas, en una manifestación para ellas?

El caso es que aquello me hizo pensar: ¿y si resulta que los hombres tienden a hacer mal su labor como feministas?

Exacto. Muchas veces, los varones acaparan las conversaciones sobre feminismo (lo cual lleva, como es lógico y cabe esperar, que las feministas opten por hacer quedadas no mixtas), interrumpen constantemente, menosprecian lo que dicen sus compañeras, dicen qué deben y no deben hacer, lideran los grupos, etc.

Entonces, se hace obvio que la labor de los varones llega a dificultar la lucha feminista. Entonces, ¿qué hacer? ¿Quedarse de brazos cruzados?

Pues la verdad es que si lo que se va a hacer o decir no va a ayudar en absoluto a la lucha por los derechos de las mujeres, como que es mejor quedarse calladito; escuchar y dejar hacer.

¿Esto quiere decir que un hombre no tiene nada que aportar a la lucha feminista?

No, por supuesto que no. Desde luego, sí hay cosas que se pueden aportar. Pero hay que dejar claras dos cosas:

1- Un varón no es un héroe que salva a las mujeres del sistema patriarcal. Aunque es con el patriarcado con lo que hay que acabar, esto no quita que el varón es el sexo dominante y privilegiado, lo cual lleva a que no son ellos quienes las liberan a ellas, sino que son ellas quienes se liberan de ellos. La mujer es la parte activa y principal de la lucha feminista.

2- Si no se tiene nada que aportar, hay que fastidiarse:  No siempre hay algo que aportar... y esto es indiferente. En serio: acepta que no eres tan importante e imprescindible como te quieres creer que eres. En ocasiones no habrá nada que puedas hacer; tan solo te quedará callar, escuchar y dejar hacer. Así de simple y sencillo, por mucho que te chirríe, ya que estás acostumbrado a ser la figura dominante e importante. Si en algún momento tu papel es no hacer nada, simplemente, no hagas nada y no pretendas ser el foco de atención.

Una vez que quedan claras estas dos cosas, vamos a ver qué es lo que puede hacer un varón por la causa feminista:

- Sé pro-feminista: No vale la norma de "Ni machismo ni feminismo; igualdad". Para alcanzar la igualdad, es necesario apoyar la causa feminista. Sin este primer punto, ya no tienes nada que hacer por la igualdad entre varones y mujeres.

- Sé feminista: Antes de tratar cambiar al mundo, cámbiate a ti mismo. Toma conciencia, trata de cambiar tus actitudes machistas y misóginas, trata a las mujeres como personas iguales a ti. Si no eres feminista, entonces solo te queda ser machista, sexista... y perpetuar el patriarcado.

- Escucha a las feministas: Si tú quieres pintar una pared de rojo y alguien quiere ayudarte a pintar esa pared, lo mejor que puede hacer primero es preguntarte qué necesitas, de qué color quieres pintar la pared, si quieres pintarla entera o solo una parte, y que se deje guiar por tus indicaciones. Lo mismo ocurre en el feminismo: si quieres aportar algo para favorecer la igualdad entre mujeres y varones, lo lógico es saber qué es lo que ellas necesitan.

- Co-educa: El papel primordial de todo varón en la lucha feminista, es la educación. Inculcar en las nuevas generaciones una buena cultura basada en la equidad de género, unos valores fundamentados en la igualdad entre mujeres y hombres, es lo mejor que todo varón puede hacer. Con gente de nuestra generaciones, hay ocasiones en las que poco se puede hacer. Pero la co-educación en las nuevas generaciones, sí que contribuirá a alcanzar una sociedad más justa.

- Da ejemplo y pon en práctica lo que dices: Recuerdo cuando iba al Instituto a un profesor que durante las tutorías daba clases de Igualdad de Género, pero luego en sus clases de Física y Química, explicaba haciendo comparaciones sexistas (por ejemplo, dibujaba los electrones como chicos embobados que giraban excitados al rededor del núcleo, al cual pintaba como una mujer con lacito). Y este tipo de incongruencias hay que vigilarlas. Hay que dar ejemplo, lo cual pasa por no piropear por la calle, cumplir en igualdad con las tareas domésticas, cuidar a los hijos y las hijas, no soltar determinados comentarios sexistas, etc.

- No esperes nada a cambio: Si quieres la igualdad, que ésta sea un fin en sí mismo y no un medio por el cual con seguir algo (como el que va diciendo que "hay que ser feminista para que ellas paguen la mitad de la cuenta en el restaurante"). En realidad, con el feminismo los hombres tenemos mucho que perder: nuestros privilegios. Y no es el "qué podemos ganar" lo que nos debe motivar a perseguir la equidad de género, sino la igualdad en sí misma; la justicia de un mundo mejor.

Ya sabéis:


Y ahora, después de esta entrada, es cuando veo a muchos chicos "feministas" dar un paso atrás... y salir corriendo en pos de conservar su posición privilegiada en el mundo.

martes, 12 de julio de 2016

Cómo enseñar a comer a tu hijo o hija.

Hay gente que dice que su hijo o hija "come mal". También hay libros que explican cómo enseñar a comer a tu hija o hijo, porque, claro, "no come bien" y hay que enseñarle.

Y como parece ser un tema que llama mucho la atención y que crea muchas dudas entre padres y madres... he decidido que hoy voy enseñaros a enseñar a comer a vuestros hijos y vuestras hijas.

Es muy sencillo. No tiene ningún misterio pedagógico:

Coges la cuchara, le dices a tu criatura que abra la boca, le metes la cuchara con la comida en la boca, le dices que la cierre, y luego que mastique y que trague.

Así de fácil.

¿Qué? ¿Os parece ridículo? No os preocupéis, no me he vuelto loco. A mí también me lo parece. Simplemente, estoy bromeando.

Es que directamente lo que me parece absurdo son las expresiones de tipo: "Mi niño / niña no sabe comer", "Enseña a comer a tu hijo o hija", o "La criatura no me come".

Pero vamos a ver. Si desde que nació chupaba la teta o el biberón y se tragaba la leche, cuando tuvo edad para comer papillas las ingería sin problemas, y ahora que es más grande, mastica y traga, se alimenta en condiciones y no tiene ningún problema de salud... ¿cómo puedes decir que no come? Si lleva comiendo desde que nació. Y si está saludable, entonces es que come lo que necesita. Punto.

Es que yo no entiendo de dónde salió esa idea de que una niña o un niño no sabe comer. ¡Pero si come desde que nació!

Otra cosa es que tu niña o niño no coma según tus expectativas. Claro, tú eres grande, puedes meterte en el estómago un primer plato, un segundo y un postre. Pero la criatura no puede... Su estómago no es como el tuyo. Jamás va a poder comer la cantidad que tú eres capaz de ingerir. Por lo tanto, que coma menos de lo que tú comes, no es indicador de que "coma mal". Tu estómago no puede ser su vara de medir. Su medidor será su salud. Si pierde peso, tiene carencias vitamínicas, etc, entonces es ahí cuando se puede decir que no está comiendo bien. Pero si come y está saludable, entonces no hay ningún problema.

Pero si vamos a pedirle naranjas al manzano, mucho me temo que eso solo se puede hacer a través de un injerto. Y los injertos implican cortar, insertar por la fuerza, atar. 

Por eso los consejos de libros que te muestran "cómo hacer que la criatura coma bien", suelen funcionar. La violencia siempre le ha solucionado la vida a quienes tienen el poder.

Cada vez que hablemos de "Enseñar a comer", deberíamos referirnos más bien a los modales; a las buenas costumbres Enseñarles a los niños y las niñas que no se juega mientras comen, que no se pueden tomar tres bolsas de chucherías, cómo se cogen los cubiertos, o que la verdura se puede tomar pero la lejía no... Eso sí puede formar parte de ese "enseñar a comer". 
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