miércoles, 23 de noviembre de 2016

Los y las docentes no tenemos la verdad absoluta.

La Pedagogía es una Ciencia Social. Eso quiere decir dos cosas:

En primer lugar, que la Pedagogía no es una ciencia exacta y, por ende, no funciona como la gravedad. Si yo sostengo un objeto en el aire aquí en España y lo suelto, caerá al suelo, pues será atraído por la fuerza de la gravedad terrestre; y esto mismo ocurrirá si repito la acción en China, en Noruega, en Afganistán o en Chile. Sin embargo, un mismo planteamiento pedagógico no tiene por qué funcionar igual en un país que en otro, ya que cada nación, o pueblo, o comunidad, tiene su cultura. 

En segundo término, hemos de dejar claro que quienes nos dedicamos a la educación y la enseñanza, trabajamos con personas. Y las personas son todas distintas, con sus vidas, sus experiencias, sus ideas...; ergo, una metodología docente puede llegarle de distinta forma a Fulanito, a Pepita, a Menganito y a Anita.

Entonces, no podemos pretender que, como muchos y muchas docentes parece ser que desean con ansia, se nos dé la razón a todas horas, ni que nuestra palabra sea ley; toda autoridad.

Nos podemos equivocar, reconozcámoslo. Parece que a ciertos maestros y a ciertas maestras les molesta, les hiere en su orgullo o algo por el estilo, el tener que admitir esto. Pero es así: nos podemos equivocar y hacer, por supuesto, las cosas mal.

Que hayamos estudiado, 3, 4, 5, 6 años... no nos da un poder mágico otorgado por divinidades ancestrales y que nos lleva a estar en posesión de la verdad absoluta.

Puede ocurrir, perfectamente, que cuando un padre o una madre habla con nosotros/as, esté en lo cierto y resulte que nos hayamos equivocado; puede ser que no vayamos por buen camino en nuestra forma de llevar a cabo nuestro proceso de aprendizaje-enseñanza con su hija o hijo, y que la culpa no esté en que esa criatura, "que no quiere dar un palo al agua o es más tonta que Abundio", sino que estamos haciendo las cosas mal. Perfectamente, puede darse el caso de que ese padre o esa madre no es una persona tarada, rancia, tiquismiquis, retrógrada, pesada... que quiere venir a darnos la lata con sus quejas, sino que el problema reside en nosotras y nosotros, que tenemos la cabeza cuadrada, nos hemos instalado en la Pedagogía del Confort, y no queremos dar nuestro brazo a torcer, lo cual nos lleva a un bucle sin salida que perpetúa nuestra mala praxis.

Abramos los ojos y calmémonos. Nosotros y nosotras, como docentes, no debemos andar con egolatría y creer que somos la crème de la crème. Debemos tener humildad y darnos cuenta de que el único ente importante en este proceso educativo es nuestro alumnado. Nosotras y nosotros tan solo somos una pieza más de su aprendizaje. Pero nada más que eso. No creo que haya que revalorizar la profesión docente ni que se nos vea como salvadores/as del Universo.

En nuestros discentes ha de estar la atención y la clave del proceso educativo. Nuestra función radica, simplemente, en poner a su disposición las condiciones necesarias para que puedan sortear con éxito los obstáculos.

Y todo lo demás, sobre la autoridad, la importancia, la omnipotencia y la omnisciencia del profesorado... no son más que meras pamplinas.

miércoles, 2 de noviembre de 2016

La prostitución: un oficio como cualquiera.

Hoy os dejo un corto francés (subtitulado al castellano) que compartieron las compañeras de Plataforma Anti Patriarcado, en el que se muestra a una estudiante que será encauzada a una Formación Profesional de "Trabajo" Sexual...


Prostitución es violación.

martes, 25 de octubre de 2016

¿Pueden los grupos opresores hablar sobre los grupos oprimidos?

No son pocas las veces que he escuchado frases de este tipo:

- ¿Qué hace ese maldito pijo hablando sobre socialismo? ¡Que se vaya a la mierda!

- ¿Una persona hetero hablando sobre derechos para las personas homosexuales? ¿Y después qué: un blanco hablando sobre anti-racismo?

- ¡Que te calles, que eres hombre! ¡No necesitamos que hables de feminismo!

- Las mujeres occidentales no pueden hablar sobre el velo islámico o el burka.

Y un largo etcétera.

Así que, a raíz de esto, estuvimos Kuxille (mi compañera) y yo pensando una cuestión que debatimos largo rato. Y ella me ayudó a llegar a una conclusión: que sí, que los grupos opresores sí pueden hablar sobre los grupos oprimidos. Es más, como dice ella, no es simplemente que puedan: es que deben hacerlo.

Los movimientos sociales no son un simple conjunto de opiniones. Son una lucha por los Derechos Humanos y, por consiguiente, un acto de moralidad.

Una persona con una moralidad en pos de la equidad y la libertad no puede ni debe quedarse parada y callada. Su deber es hacer algo; aunque ese algo sea solo dar apoyo. Pero no hacer nada nos pone en el lado del grupo opresor.

Ya sé que más de uno o una tendrá ganas, dicho lo dicho, de aporrear el teclado y venir a tirarme de las orejas. Pero voy a explicar lo que ella me contó y luego ya si queréis debatimos.

Hay que tener, antes de nada, una cosa clara; partir de una premisa bastante razonable: lo importante no es quién lo dice, sino qué es lo que esa persona dice.

En Filosofía, se entiende por falacias Ad hominem y Ad verecundiam lo siguiente:

- Falacia ad hominem: Consiste en sostener que el argumento esgrimido por una persona no es válido por ser quien es. Por ejemplo: 

"Lo que una feminista occidental opine sobre el velo islámico es inválido porque no es musulmana y no tiene ni idea de lo que está hablando".

"Eres hetero y la gente hetero no sabéis lo que las y los homosexuales sufrimos".

Decir que lo que una persona en concreto comenta, que el argumento que expresa, no es válido, porque es varón, mujer, heterosexual, homosexual, transexual, de Italia, de China, de Marte... es una falacia ad hominem. Se está invalidando ese comentario absurdamente.

Bajo esta falacia, no podría haber docentes hablando sobre educación en valores, por ejemplo. Bastaría que quien imparte la asignatura tenga más dinero que su alumnado para que no estuviese habilitado para hablar de clasismo; o que fuese varón para no hacerles ver el machismo; o que fuese una persona blanca para que no pudiese explicar contra el racismo.

De hecho, ¿tendría sentido que una persona a favor de la tauromaquia dijese a algún anti-taurino o a alguna anti-taurina: "Oye, sino eres el toro, cállate la boca que tú no sabes si el toro sufre o no. A lo mejor le gusta"? Sería absurdo, ¿cierto? Pues invalidar un argumento en base al sexo, la etnia, la nacionalidad, la orientación sexual... también.

- Falacia ad verecundiam:  Consiste en sostener que quien habla tiene la razón por ser quien es. Por ejemplo:

"Si lo dice ella, que es prostituta, tendrá razón; y no la abolicionista que no ha vivido esa experiencia".

"Solo cuenta lo que se diga sobre el velo islámico quienes llevan el velo islámico".

Esta postura es también absurda. Si solo se pudiese hablar de un hecho en concreto bajo la premisa de haber vivido esa experiencia o pertenecer a un grupo en concreto, entonces las mujeres que nunca han sufrido un aborto no podrían opinar sobre el aborto, sino solo las que hayan abortado. Daría igual que seas mujer, porque total, "si no has vivido la experiencia de abortar, no puedes opinar sobre el aborto"

Tampoco se podrían defender los derechos de los animales, porque bajo esta postura habría que esperar a que los animales hablasen y se liberasen por sí mismos.

Un hombre jamás podría hablar sobre violaciones sufridas por varones, porque, total, "si no ha sido violado, tú qué sabes".

Así pues, dejémoslo claro: lo importante no es quién dice esto o aquello, sino qué es lo que está diciendo. Lo importante no es la persona que habla, sino el argumento.

Es decir, que, como me comentó mi pareja, a lo primero que hay que atender es a la razón; al uso de la sensatez y el sentido común. Si una mujer que se dice feminista dice algo que puede considerarse una auténtica burrada; si un negro o una negra hace un análisis que puede dislumbrarse como totalmente equivocado; si una obrera o un obrero dice una barbaridad... y tales ideas, según parecen, nos alejan de lo que constituye la realidad del sistema, hay que escucharlas, sí, pero no tomarlas como verdaderas porque sí.

Una vez que partimos de este punto, hay que dejar claras 3 cosas claras para que las opiniones de los grupos opresores no hundan la lucha que ejercer los grupos oprimidos:

1- En cuanto a lo personal, solo las personas en concreto pueden tomar las decisiones. Una cosa es opinar sobre un hecho y otra bien distinta es imponerte o atacarte por ese hecho. Es decir, sí, una feminista atea y occidental puede expresar su opinión sobre el velo islámico, pero solo las mujeres musulmanas pueden decidir si ellas llevan o no el velo, y nadie puede imponerles quitárselo o ponérselo, pues es su decisión.

2- Aunque las personas privilegiadas sí pueden o tienen derecho a hablar de las opresiones y los movimientos de liberación, lo que no pueden ni deben hacer es liderar, tomar las riendas, de los movimientos de sectores oprimidos; y menos aún eclipsar a las personas que conforman un colectivo oprimido, acaparando la atención y el diálogo. Está claro que los intereses de los grupos privilegiados están confrontados con los intereses de los colectivos oprimidos; y hasta la persona más bienintencionada puede acabar esgrimiendo ideas, aunque tan solo sea inconscientemente, a su favor, si se le da el poder (como el o la socialista que una vez pasa a formar parte del Gobierno, deja de ser tan radical contra el capitalismo y el clasismo, porque ahora está en el poder). Y está claro también que, desgraciadamente, la sociedad tiende a dar la razón, ejerciendo la falacia ad verecundiam, a los grupos opresores (por ejemplo, es más fácil que se le dé la razón a un varón solo por ser varón que a una mujer)

3- Esas opiniones esgrimidas por las personas privilegiadas deben estar siempre sujetas a una perspectiva crítica, por lo anterior: parte de su discurso puede velar por sus propios intereses.


Está claro, y esto es indudable, que las únicas personas que pueden saber lo que es la experiencia de ser mujer, son las mujeres; las únicas personas que pueden saber lo que es ser homosexual, bisexual... son las homosexuales, bisexuales; las únicas personas que saben lo que es no tener piel blanca, son las negras, mestizas, etc; y, por ende, sus opiniones, testimonios... han de escucharse, respetarse y tenerse, claramente, en cuentaSin embargono hay que dar la razón a lo tonto y porque sí. Que una mujer sea mujer, que una persona negra sea negra, que un o una transexual sea transexual, no quiere decir que tenga razón siempre, automática y sistemáticamente. Perfectamente su opinión, su análisis, puede no ser acertado; puede no corresponder con la realidad. Y puede ocurrir, por el contrario, que una persona del sector privilegiado, sí esté dando un análisis acertado de cómo funciona el sistema.

Os dejo algo que escribió la Twittera, feminista y comunista Ayme (1):





Al fin y al cabo, una persona pobre de derechas no va a tener más razón que una persona rica que promueva el anarquismo; un o una homosexual que dice que la bisexualidad es una confusión, una patraña, no va a tener más razón que una persona hetero que respeta todo tipo de orientación sexual; y una mujer que llega a ser Presidenta del Gobierno y quiere quitar el aborto no va a tener más razón por ser mujer, que el varón feminista que quiere ponerlo legal y gratuito para todas.

Fuente:

(1)- https://twitter.com/_ayme/status/774018866326286336?lang=es

lunes, 10 de octubre de 2016

Cómo promover tus ideas con eficacia.

Recuerdo, ya hace años, una noche en la que quedamos los amigos y las amigas para cenar. Aquella noche, entre otras cosas, hablamos de política. Recuerdo que estaban próximas unas elecciones y uno de mis amigos dijo que votaría a la derecha. A esto, indignado, dije: "Joder... ¡Que eres trabajador, bolo! ¿Cómo vas a votar a quienes van contra ti?".

Estaba bastante indignado, la verdad, y en el camino de vuelta decidí ir hablando con otra amiga, pues compartíamos ideas, y con ella no me frustrada al hablar.

Recuerdo que una de las cosas que le dije a aquella amiga con quien compartía ideología, fue: "No entiende nada".

"No entiende nada". ¡Ay, cuánta verdad en esa frase! ¿Es que no nos damos cuenta? A veces, con tanto lenguaje técnico, con tanto argumento rebuscado y adaptado a los colectivos de lucha en donde se sabe de qué se está hablando, con tantos símbolos... lo que conseguimos es que la gente no entienda nada de nada.

A veces me río cuando veo, por ejemplo, un vídeo de Alberto Garzón, Coordinador Federal del partido español Izquierda Unida - Unidad Popular, en el que sale hablando sobre anti-capitalismo, patriarcado, feminismo, ecologismo, etc, mientras levanta el puño en mítines llenos de banderas comunistas.

Me gusta oírle hablar; dice muchas cosas con las que estoy de acuerdo y que me encantan. Pero me río. Me río porque quienes militamos contra el capitalismo, contra el patriarcado, contra la homofobia... entendemos su discurso, y nos puede resultar dulce y placentero como la miel; nos puede agradar ver a alguien luchando por los derechos de los colectivos oprimidos; pero me percato de un grave error en todo ese lenguaje rebuscado y formal: que la mayoría social a la que dice dirigirse, no entiende nada. O lo que es peor: llegan a entender cosas equivocadas.

Hacer una lucha por los derechos implica lo que su nombre indica: una lucha. Cuando hay una lucha, un choque de fuerzas e intereses, inevitablemente alguien tiene que salir perdiendo. O se pierde la posibilidad de alcanzar esos derechos, o se pierden privilegios.

Y una cosa nos quede clara: llevamos años y años de derrota. Pero es que una política que no se basa en el equilibro justo, en la repartición de poder, sino en una confrontación 'autoridad versus libertad' y 'desigualdad versus equidad', la derrota por parte de alguien es inherente. Y tenemos que aceptarlo. Punto, no hay más: estamos perdiendo la lucha; llevamos años perdiéndola. Hemos ganado territorio, sí, pero cada mañana en la que el conjunto de la clase obrera se levanta para darle la plusvalía a la patronal, cada vez que una mujer es asesinada a manos de su pareja, cada vez que insultan a un niño llamándole "maricón", cada vez que dicen "primero los de casa", nos puede quedar claro que a pesar de los avances, aún siguen ahí el racismo, la homofobia, la misoginia, el clasismo... la derrota está ahí presente.

Somos la mayoría; el poder y el futuro podría ser nuestro. Y sin embargo, a duras penas avanzamos en cosas. ¿Y todo por qué? Porque la mayoría social no está unida. No está unida porque la mayoría social entiende las ideas enemigas, peo no las nuestras.

Mi amigo decía que votaría a la derecha porque comprende su discurso; prefiere a la derecha; simpatiza con la patronal. Entonces, lo que tenía que hacer aquella noche no era darle materialismo dialéctico, sino hacer que me entendiese y simpatizase conmigo.

Sí, ya sé, ya sé que para entender la historia, el lenguaje técnico, el análisis de las claves... son importantes. Pero tenemos que ir directo y al grano para que nos comprendan. Nos se puede pretender soltar palabras raras y gesticular mucho y esperar que alguien que parte de base cero capte todo cuanto pretendemos comunicar.

Dejémoslo claro:

Cuando una o un feminista da un discurso en un congreso feminista y usa la palabra Patriarcado, todas y todos entienden a esa persona.

Cuando alguien dice algo sobre el TTIP en una conferencia anti-capitalista, todo el mundo que allí se encuentra sabe de qué está hablando, o puede entender a lo que se refiere.

Cuando alguien ve una letra A circunscrita o una bandera rojinegra en el Sindicato de la CNT, quien pasa, sabe qué significan esos símbolos.

Cualquier persona perteneciente o mínimamente interesada en una lucha, sabe de qué se está hablando dentro de esos círculos.

Pero no todo el mundo entiende.

No todo el mundo está dentro de las luchas.

No todo el mundo tiene tiempo para pararse a leer, escuchar, comprender, luchar.

No todo el mundo sabe qué simbolizan exactamente la hoz y el martillo.

No todo el mundo sabe que la bandera arcoíris representa al colectivo LGTB y no solo a gays y lesbianas.

No todo el mundo sabe qué es un sistema.

No todo el mundo te entiende cuando dices la palabra Patriarcado.

Y aquí está el problema.

"No entiende", dije aquella noche. Y era verdad. Mi amigo no me entendía. Y no porque no quisiese entender (que a veces ocurre), no porque estuviese cegado por la cultura en la que ha sido educado (que también puede pasar), sino porque yo no me hacía explicar.

Me comunicaba con palabras tales como anarquismo, anti-capitalismo, lucha obrera, clasismo; hablaba de símbolos como el puño en alto, la bandera negra con la A dentro de un círculo o la rojinegra anarco-sindicalista... Y nadie me entendía.

Podía estar dando el mejor argumento del mundo; podía estar soltando el discurso más maravilloso; podía estar diciendo la verdad de las verdades... Pero perdía menos el tiempo yendo a dormir.

Y es que la cuestión no está en tener razón; la clave está en llevarse la razón. ¿Y cómo se hace esto? Cumpliendo dos requisitos:

1- Conseguir que te entiendan.

2- Conseguir que se identifiquen con lo que dices.

A veces, para promover tus ideas, tienes que renunciar, sí, renunciar, a usar un determinado lenguaje y a tus símbolos. Porque puedes llevar la bandera morada más grande de todas, puedes pasarte medio día con el puño alzado, puedes dar una batucada en una manifestación o poner la música a todo volumen en la fiesta del Día del Orgullo... que si no te entienden, lo único que conseguirás es que se rían de ti. Sí, se reirán de ti. Te mirarán mal. Y tu enemigo o enemiga estará en su sillón tomando tranquilamente un té con pastas, sin miedo a que vayas a cambiar algo; sin miedo a que la sonrisa cambie de bando.

Porque cuando alguien levanta el puño, sale con un pañuelo rojo a la calle, pone una bandera arcoíris en la ventana, o dice las palabras ecologismo y anti-racismo, está haciéndose ver, y eso está bien, no lo voy a negar; pero no tiene por qué estar cambiando nada. Y no tiene por qué estar cambiando nada porque llevamos años y años de lucha perdida. El enemigo se ha apoderado de los símbolos. Mucha gente compra la careta de V de Vendetta o una camiseta del Ché Guevara sin saber ni siquiera qué simbolizan. Se han vuelto algo comercial y han perdido su fuerza y valor. Pero ahí seguimos, reivindicando esos símbolos. Cada vez que alguien que no tiene ni idea de qué va el anarquismo ve una A dentro de un círculo, lo primero que piensa es que es un o una joven anti-sistema que ni trabaja ni estudia y que si tuviese la oportunidad saldría a la calle a poner una bomba. Pero ahí seguimos, erre que erre usando lo mismo sin explicar lo que queremos decir. A veces nos mostramos con la bandera morada ante un colectivo reacio a escucharnos porque piensan que esa bandera simboliza a locas odia-hombres; cuando a lo mejor podríamos convencer más a ese grupo si renunciamos a las etiquetas y vamos directamente al tema.

Y para colmo, para cuando alguien se interesa, le mandamos a la mierda. Sí, a la mierda. Mucha gente ya se ha cansado tanto de la lucha que cuando le van a preguntar, dice: "Vete a leer". Y a lo mejor esa mujer que por un mínimo instante se ha parado a intentar saber sobre feminismo, no solo recibe rechazo (lo cual facilitará que se ponga en contra), sino que puede que sea una madre trabajadora que no tiene tiempo ni dinero como para comprar El segundo sexo y ponerse a leer.

En serio. ¿Estamos idiotas o qué? 

Ahora bien...

Cuando un maestro o una maestra enseña a sus niñas y niños que hay que compartir, ahí hay más de solidaridad que en todos los símbolos anarqusitas, marxistas, socialistas... juntos.

Cuando un padre lava los platos, friega el suelo y escucha activamente lo que dice su pareja femenina, ahí muestra más de feminismo que un discurso de Emma Watson en la ONU.

Cuando alguien te echa la bronca en la calle por tirar un papel al suelo y te enseña a tirarlo en el contenedor azul, ahí hay más ecologismo que en un acuerdo que puedan firmar dirigentes políticos.

Cuando alguien recoge a un animal abandonado, le cuida y lo adopta, ahí hay más de anti-especismo que en una batucada contra el maltrato animal.

Cuando un grupo de vecinos y vecinas se aúnan para evitar un desahucio, ahí hay más auto-gestión y apoyo mutuo que en un mitin de un sindicato.

Y si digo que en esos gestos hay más feminismo, anti-clasismo, animalismo, pluralidad étnica... se debe a que esos gestos cumplen con el segundo punto: la identificación.

Con un discurso lleno de símbolos y lenguajes rebuscados no se consigue tanta identificación como con unas pocas palabras o unos gestos que de verdad le llegan a la mayoría social.

Y eso es lo que tenemos que empezar a ver. 

Hubo una vez en que vi un vídeo de Pablo Iglesias haciendo este mismo análisis que estoy haciendo. En él, Pablo contaba que hubo una vez un señor calvito que le dijo al pueblo ruso: "Paz y pan". No dio materialismo dialéctico. Dijo solamente: "Paz y pan". Y la gente le entendió y pensó: "Pues va a ser que tiene razón". Y al calvo le fue bien.

Porque a veces, para que desaparezca la violencia doméstica no hay que meterle a la gente en la boca panfletos llenos de terminología que le resulta rara, sino simplemente decir "Ni una más". Y la gente no sabrá si eres feminista, si te gusta la ensalada o si te acuestas bocabajo; pero al menos se identificará contigo, porque la mayoría social va tendiendo al respeto y la igualdad, y no quiere asesinatos.

Porque a veces, para conseguir que una alumna o un alumno aprenda, no hay que soltarle todo un rollo sobre que va a echar a perder su futuro, lo importante que es aprender y bla, bla, bla, bla, sino simplemente salir de tu pedagogía del confort y hacer del proceso de aprendizaje-enseñanza algo agradable; y entonces tus discentes dirán: "Pues va a ser que tiene razón mi profe cuando dice que aprender es divertido".

Y es que con ello, pasas de  tener simplemente razón, a llevarte la razón.

Y es en ese momento, cuando la gente te entiende y se identifica con lo que dices, lo siente, lo vive, te sigue, lo promueve, lo lleva a cabo, es cuando tu lucha empieza a cobrar sentido y fuerza. Y de repente, ese enemigo o esa enemiga que estaba en su sillón riéndose mientras se tomaba un té con pastas, empieza a sentir miedo.

No fue hasta hace un año que empecé a decir en este blog que soy anarquista. Y sin embargo, a la gente igualmente le gustaba las ideas pedagógicas que explicaba. Sin decir: "He aquí mi modelo de Pedagogía Libertaria", la gente me entendía y le gustaba lo que explicaba. Se decantaban por ideas anarquistas sin saberlo. Esta estrategia funcionaba y funciona. Ahora digo que soy anarquista y nadie de quienes me siguen desde el principio se echa las manos a la cabeza. Porque desde el principio eso que he dicho les ha gustado. No di materialismo dialéctico; di, sencillamente, algo con lo que la gente se identificaba: "Cambiar la escuela. No más niños y niñas en fila. No más falta de pensamiento crítico. Sí a la equidad y la libertad". Y entonces decían: "Pues va a ser que Kike tiene razón".

Si algo he aprendido gracias a cursar Pedagogía es lo que importante no está en lo que dices y haces, sino en cómo lo dices y haces; que la clave está en hacerte entender, en hacerte sentir.

Hay que adaptarse a quien nos escucha. Y mientras sigamos explicando las cosas de la misma manera a personas variadas y diferentes... os quede claro: no nos entenderán.

Una lucha es como un aula. En el aula, muchos y muchas docentes explican algo, y a quienes les entienden les dicen que son inteligentes y a quienes no les entienden les dicen que son idiotas o no quieren a prender.

Lo mismo nos ocurre en los congresos, los sindicatos, las asambleas... No explicamos para atraer; explicamos para mostrar cuánto sabemos y lo buenas, inteligentes y maravillosas personas que somos por ser anarquistas, feministas, animalistas, etcétera; y si alguien no nos da la razón, tendemos a decir que es imbécil. Parece que hemos perdido el espíritu de la lucha y nos ha inundado el ego.

Ya no vamos a una manifestación contra los recortes para luchar contra los recortes; vamos a la manifestación para alardear de que somos súper progres, que estamos contra el sistema y que vean qué guays somos.

Ya no estudiamos un Máster en Estudios de Género para aprender sobre el tema, modificar nuestros fallos y mejorar nuestro alrededor; sino que cursamos tales estudios para imponer nuestras perspectivas frente a otras feministas con la excusa de que "yo sí sé porque he leído y estudiado más que tú, así que cállate la boca y ven a mi curso o conferencia en la cual te cobraré un riñón por asistir y así tendrás tu canet de feminista".

Ya incluso se juntan un grupo de 20 chicos jóvenes antifascistas para ir darle una paliza a los primeros que encuentren dentro de una manifestación fascista para hacerles saber que aquí manda su rabo.

Cualquier cosa por tener la pegatinita de "soy más X que tú". Pero eso de acercarse, como diría el nazareno en la Biblia, a quien roba, a quien miente, a quien peca, tenderle nuestra mano, explicarle con calma y ayudarle a seguir nuestro camino... Ya eso nos parece cosa tonta.

¿Y qué queréis que os diga? Ese camino está totalmente equivocado. Justamente con quienes nos desesperan es con quienes tenemos que tener más tacto y paciencia.

Que no, que no; que la lucha obrera no se ejerce mostrando la grandilocuencia delante de gente de izquierdas, sino cuando se consigue que obreros y obreras dejen de apoyar al sistema capitalista. Que no, que no; que la lucha contra la prostitución no se hace en un congreso al que asisten solo abolicionistas donde todas y todos te dan la razón, sino cuando se consigue que regulacionistas se pongan de tu lado abolicionista, cuando consigues que la sociedad señale al putero y no a la prostituta, cuando consigues que los varones rehúsen de esclavizar y explotar mujeres. Que no, que no; que la docencia no se ejerce cuando aprende quien se interesa por aprender sino cuando consigues que aprenda quien menos quiere.

Sé que algunas personas lo van a tener más fácil que otras. Una persona rica que quiera promover ideas anti-capitalistas, tendrá más paciencia que la pobre, pues la rica no está padeciendo el problema.

Pero hay que echar valor y sacar de nuestro interior la vena pedagógica. La vena violenta se puede mantener, sí, pero solo con nuestro enemigo, con nuestra enemiga. Pero con quienes deberían formar parte de nuestro bando aliado pero no pertenecen porque no nos entienden, con esa gente, sí, alma pedagógica es lo que hace falta.

Si no nos comprenden, nuestra lucha será en vano; y podremos gritar todo lo alto que queramos, pero llegará un día, si seguimos por ese camino, en el que moriremos y escribirán en nuestra tumba un epitafio que rece: "Murió teniendo razón... aunque nadie lo supo".

lunes, 3 de octubre de 2016

Gracias, Amarna Miller.

Hola, Amarna Miller. Como varón, quiero darte las gracias, y no por una única cosa, sino por varias. Verás, te cuento...

Gracias, Amarna, por enseñarme que soy un auténtico macho alfa y que la masculinidad tóxica, esa que me ayuda a perpetuar mis privilegios de varón en una sociedad patriarcal, es correcta y legítima.

Gracias, Amarna, por darme la oportunidad de violar libremente; porque gracias a ti se me refuerza la idea de que un no es un sí; y un sí sacado a la fuerza, también. Porque, al igual que nadie quiere levantarse a las 6 de la mañana para ir a limpiarle la taza del váter al dueño o la dueña de otra casa, sino que eso es algo que se hace por necesidad económica, por la presión de tener que buscarse el pan en este mundo capitalista, nadie quiere ir a acostarse con cientos de penes que ni desean durante toda su vida simplemente porque es lo que toca.

Ya lo escribió Kropotkin en La conquista del pan:

"Clamamos contra el barón feudal que no permitía al cultivador tocar la tierra, a menos de entregarle el cuarto de la cosecha. Llamamos bárbaros a esos tiempos. Y ahora el trabajador, con el nombre de libre contratación, acepta obligaciones feudales, porque no encuentra condiciones más aceptables en ninguna parte. Como todo tiene dueño, tiene que ceder o morirse de hambre".

Este pequeño párrafo del anarquista, relacionándolo con la prostitución y la pornografía, podría venir a decir algo así:

"Clamamos contra el varón patriarcal que no permitía a la mujer tocar los ingresos que llegaban a casa, a menos que ésta le entregase su amor, sexo y servicios domésticos. Llamamos bárbaros a esos machistas y a esos tiempos. Y ahora la mujer pobre, con el nombre de libre acuerdo en prostitución, acepta antiguas obligaciones maritales, porque no encuentra condiciones más aceptables en ninguna parte. Como ella carece de poder adquisitivo, tiene que ceder o morirse de hambre".

Gracias, Amarna, por contribuir a legitimar la pornografía y la prostitución; de verdad, muchas gracias; pues gracias a tu labor puedo mantener mis privilegios de hombre en una sociedad patriarcal. A través de tu trabajo puedo seguir siendo el patrón de las mujeres. Sí, soy obrero, estoy explotado dentro del sistema capitalista... pero gracias a ti al menos puedo aliviar mi malestar, mi cansancio... controlando, poseyendo, dominando, golpeando, humillando... a una mujer. Sí, gracias a tu lucha puedo desfogar mis tensiones, mi rencor, mi odio, en una mujer, sentirme si me acuesto con una prostituta un auténtico burgués; hacer de una mujer la proletaria del proletario.

Gracias, Amarna, también, por permitirme tener sexo siempre y cuando yo y solamente yo quiera, y como yo desee; sin tener que preocuparme si ella quiere o no realmente liarse conmigo. Al fin y al cabo, yo pago, yo mando. Soy cliente, no alguien que comete una violación consentida bajo la extorsión económica, y el cliente siempre tiene la razón... 

Gracias, Amarna, por luchar para que mi jefe pueda desfogar su deseo sexual en el cuerpo de una pobretona necesitada económicamente y sin el empoderamiento suficiente como para poder decir "Contigo, no", porque su mujer, la rica feminista liberada gracias al feminismo liberal que solo mira por su propio ombligo, sí tuvo el derecho a decir "Hoy no me apetece, cariño". 

Gracias, Amarna, por fomentar un modelo feminista que destruye desde dentro a las mujeres y consecuentemente también al feminismo. Así no tendré que esforzarme en conservar mis privilegios, insultando a las mujeres en general y a las feministas en particular a través de las redes sociales, amenazándolas... Ya de eso te encargas tú y con muchísima mayor eficacia.

Gracias, Amarna, por mostrarnos la eficacia del sistema capitalista. Nos refuerzas la idea de que son las mujeres, las de abajo, las que tienen que tomar el control de la prostitución y la pornografía, convirtiéndose en burguesas que explotan y arruinan la vida de otras mujeres más pobres y necesitadas; además de reforzarnos la idea de que una persona que empieza desde abajo, siendo simplemente una trabajadora, puede llegar a ser la dueña de cuerpos y voluntades.

Gracias, Amarna, por decirnos la burda mentira de que el panadero no vende sus manos, ni el oficinista su mente. Ya bastante se habló desde el anarquismo, el marxismo... cómo la patronal compra la fuerza de trabajo, el cuerpo y la voluntad de la obrera y el obrero; pero gracias a ti, esa perspectiva quedará enterrada; diremos que todas y todos trabajamos libremente, por deseo y decisión propia; que nadie compra nuestro cuerpo y nuestra voluntad para hacer lo que no queremos hacer... y así podremos seguir teniendo la oportunidad de enriquecernos a costa de esfuerzo y el sufrimiento ajeno.

Gracias, Amarna, por permitirme follar creyendo la mentira de que a ella, a la prostituta, le gusta y que además es libre, aunque la esté destrozando por dentro, aunque esté cansada y no tenga ganas pero se deja violar una vez más para poder ganar algo más de dinero, aunque no le guste lo más mínimo y mi trato hacia ella sea el más pésimo y repugnante.

Por todo esto, sinceramente, muchísimas gracias, Amarna Miller.

miércoles, 14 de septiembre de 2016

La tecnología no es la solución en educación.

Hay quienes se empeñan de forma recalcitrante con la idea de que para mejorar el Sistema Educativo, la solución está en informatizar los centros educativos. "Hay que llenar las aulas de pizarras digitales, proyectores, ordenadores, etc", dicen.

Y se equivocan. La tecnología no es ninguna solución a los problemas de rendimiento académico y al abandono escolar.

Por supuesto, las TICs (Tecnologías de la Información y de la Comunicación), son importantes y ayudan. Son importantes porque hoy día todo está informatizado, y el hecho de incluir ordenadores, pizarras digitales, tabletas, etc, en las aulas, contribuirá a adaptar a los alumnos y las alumnas a la sociedad actual. No podemos tener un alumnado desfasado, claro está. Asimismo, la tecnología ayuda porque nos permite avanzar de un modo más rápido que con los medios tradicionales. Por ejemplo, no es lo mismo coger apuntes escribiendo con el teclado que hacerlo a mano.

Pero esto no cambia nada.

El problema principal no radica en si hay que poner o no más aparatos tecnológicos en un aula. Podríamos estar ahora mismo en la época en la que se inventó la escritura y estar debatiendo sobre si hay que usar o no papiros en clase, y veríamos igualmente que el problema no está en las herramientas a utilizar.

Porque la raíz de la cuestión es esta otra: la metodología didáctica.

¿De qué sirve tener en clase lápices, cuadernos y libros, si el o la docente usa una metodología ancestral, basada en la relación asimétrica de poder, la memorización y la repetición? De nada. Pues lo mismo ocurre con los ordenadores, las tablets, los i-pads, las pantallas digitales, etc. No sirve de nada llenar un centro educativo entero de aparatos electrónicos y luego andar practicando una pedagogía del confort, una pedagogía conservadora, costumbrista, adaptada al profesorado en vez de al alumnado, con los chicos y las chicas en fila, teniendo que escuchar en actitud pasiva todo cuanto dice su docente, etc.

Resultado de imagen de aula con ordenadores

Ya expliqué en otra entrada, que hay que revolucionar la Pedagogía, y eso no quiere decir que hay que imponer en las aulas una revolución tecnológica, sino una revolución en la filosofía educativa, en la didáctica, en la deontología docente.

Hay que promover un cambio; pero no de imagen, sino de raíz. Ya lo dijo Albert Einstein:

"Si buscas resultados distintos, no sigas haciendo lo mismo".

lunes, 22 de agosto de 2016

Fomentar lo positivo.

A las personas, por lo que parece, nos encanta criticar. Bien sea la crítica positiva (crítica constructiva), bien sea negativa (crítica destructiva), el caso es que ésta nunca falta.

Criticamos películas, series, libros, entradas de blogs, diseños, pinturas... Y parece ser que nos encanta. Nos encanta meter baza contra lo que nos disgusta; y, en el mejor de los casos, lo hacemos de buenas maneras, procurando que la crítica sea constructiva. Pero siempre estamos ahí, hablando sobre lo malo que es esto o lo aberrante que es aquello.

¿Que no nos gusta la mierda machista que suelta por la boca el youtuber Dalas Review? Pues nada, sencillo: hacemos entradas metiéndonos con él, subimos vídeos criticándole, compartimos sus estupideces para mostrar al mundo cuán ruin es esa persona, nos metemos en su vida personal... y listo.

¿Que no nos gusta que la campeona en bádminton de los Juegos Olímpicos de Brasil 2016, Carolina Marin, grite cada vez que marca un punto (pero ni hablar de los griteríos que proliferan los jugadores masculinos de fútbol)? Pues nada, fácil: la sacamos mil veces en las noticias, hacemos artículos periodísticos... y nos burlamos y reímos de ella.

¿Que no nos gusta el racismo, la homofobia, el clasismo, el sexismo... que una determinada empresa pueda sacar el día de mañana a través de un anuncio publicitario? Pues nada, compartimos tal anuncio millones de veces hasta conseguir que se vuelva viral y le hacemos publicidad gratuita.

¿Y esto a cuento de qué?

Pues a cuento de que no hacemos otra cosa más que dar a conocer y ver lo negativo que se genera en nuestra sociedad.

Ojo, no quiero decir que las críticas sean malas. Por supuesto, una crítica constructiva siempre viene bien para mejorar nuestro entorno. ¡Pero no nos podemos centrar única y exclusivamente en lo negativo! Y ése es el problema. No hacemos más que dar publicidad a la ETA, al DAESH, a Quilmes, a Dalas Review, a Álvaro Ojeda, etc. Porque, que nos quede muy pero que muy claro: la mala publicidad también es publicidad. Cada vez que compartimos un vídeo, un texto, un anuncio publicitario, etc, de alguien o de una entidad que ha comentado o hecho algo que nos desagrada, estamos haciendo que ganen visitas, que salgan a la luz, que se promocionen. Les estamos dando fama, apoyo y dinero.

Es por ello que, sin dejar de lado la crítica constructiva, deberíamos centrarnos más en los aspectos positivos. Fomentar lo que nos gusta, lo que consideramos bueno.

¿Que te gustan espacios como Basta de Sexismo o Ser Filosofista? Pues hablas de ellos, compartes entradas, les mencionas... Y listo. Con ello has promocionado algo que consideras positivo, con lo cual promueves los valores, las ideas, etc, que en tales espacios se comparten, y sin necesidad de hacerle propaganda a la reacción.

¿Que quieres que la gente se afilie a la CNT? Pues lo mismo: se le hace publicidad, se habla de sus ideas, cómo se trabaja... Y es más efectivo que dedicarse a atacar a otros colectivos.

¿Que te interesa que la gente lea a Naomi Klein? Pues es más fácil conseguirlo si hablas de esta autora y de sus libros e ideas, que si te centras en criticar otras obras.

Resumiendo: no estoy en contra de la crítica, siempre y cuando ésta se haga de forma constructiva; pero quizá, si queremos mejorar las cosas, deberíamos empezar por fomentar, por hacer publicidad a aquello que consideramos positivo.

Siempre decimos que los niños y las niñas hacen lo que ven, dicen lo que oyen, que llegan a ser como son en base a la cultura que absorben. Entonces, ¿por qué no empezamos por cortarle las alas a esa cultura nefasta que no queremos que las criaturas adquieran y empezamos por darle rienda suelta a nuevos valores y que éstos estén a las manos de nuestras niñas y nuestros niños?

Empecemos por mostrar lo positivo; y una vez que nuestro aforo ha abierto los ojos y se ve convencido, entonces démosle una crítica de la estupidez humana. Pero no empecemos por darles la mierda. A veces, por mucho agua que echemos, el mal olor se queda.

martes, 26 de julio de 2016

400.000

A pesar de mi inactividad que he tenido durante un largo debido al completo giro que ha dado mi vida en tan solo poco más de medio año, este blog ha permanecido con un ritmo constante de visitas. Y ahora que lo he retomado, el crecimiento de las mismas ha sido brutal. Esto ha dado lugar que, sin problemas, haya alcanzado ya... ¡las 400.000 visitas! Y esto es un no parar; un suma y sigue en el que Mejoremos la educación. Mejoremos nuestro futuro, sigue en pie de guerra contra un modelo educativo y cultural que orienta nuestra sociedad al constante desastre.

Espero que el ritmo de este espacio vaya, si no a mejor, al menos por el camino que sigue, a fin de contribuir a una educación mejor, a un futuro mejor.

¡Muchas gracias a todos y todas quienes estáis ahí siguiéndome, a quienes os pasáis de vez en cuando a comentar, a quienes me recomendáis en otros espacios, a quienes compartís mis entradas... e incluso a quienes solo vienen a soltar mierda! ¡Muchas gracias, porque sin vosotras y vosotros, esto no sería posible!

lunes, 18 de julio de 2016

El papel del varón en el feminismo.

Recuerdo que una vez cuando fui a una manifestación contra la violencia de género, en el grupo de anarquistas había un chico de mi edad al frente con un megáfono. Las chicas y los chicos (sobre todo chicas) le seguían. Y él se alzaba al grito de: "Nosotras parimos, nosotras decidimos". Y ellas, por supuesto, le seguían coreando al unísono.

Yo me quedé loquísimo al momento. ¿Qué? ¿Un varón diciendo "Nosotras parimos, nosotras decidimos"? ¿Cómo era eso? ¿Desde cuando los varones cis-sexuales paren y deciden? Es más, ¿qué puñetas hacía un chico liderando y dirigiendo a un colectivo de feministas anarquistas, y para colmo no un día cualquiera, sino en un día de ellas, en una manifestación para ellas?

El caso es que aquello me hizo pensar: ¿y si resulta que los hombres tienden a hacer mal su labor como feministas?

Exacto. Muchas veces, los varones acaparan las conversaciones sobre feminismo (lo cual lleva, como es lógico y cabe esperar, que las feministas opten por hacer quedadas no mixtas), interrumpen constantemente, menosprecian lo que dicen sus compañeras, dicen qué deben y no deben hacer, lideran los grupos, etc.

Entonces, se hace obvio que la labor de los varones llega a dificultar la lucha feminista. Entonces, ¿qué hacer? ¿Quedarse de brazos cruzados?

Pues la verdad es que si lo que se va a hacer o decir no va a ayudar en absoluto a la lucha por los derechos de las mujeres, como que es mejor quedarse calladito; escuchar y dejar hacer.

¿Esto quiere decir que un hombre no tiene nada que aportar a la lucha feminista?

No, por supuesto que no. Desde luego, sí hay cosas que se pueden aportar. Pero hay que dejar claras dos cosas:

1- Un varón no es un héroe que salva a las mujeres del sistema patriarcal. Aunque es con el patriarcado con lo que hay que acabar, esto no quita que el varón es el sexo dominante y privilegiado, lo cual lleva a que no son ellos quienes las liberan a ellas, sino que son ellas quienes se liberan de ellos. La mujer es la parte activa y principal de la lucha feminista.

2- Si no se tiene nada que aportar, hay que fastidiarse:  No siempre hay algo que aportar... y esto es indiferente. En serio: acepta que no eres tan importante e imprescindible como te quieres creer que eres. En ocasiones no habrá nada que puedas hacer; tan solo te quedará callar, escuchar y dejar hacer. Así de simple y sencillo, por mucho que te chirríe, ya que estás acostumbrado a ser la figura dominante e importante. Si en algún momento tu papel es no hacer nada, simplemente, no hagas nada y no pretendas ser el foco de atención.

Una vez que quedan claras estas dos cosas, vamos a ver qué es lo que puede hacer un varón por la causa feminista:

- Sé pro-feminista: No vale la norma de "Ni machismo ni feminismo; igualdad". Para alcanzar la igualdad, es necesario apoyar la causa feminista. Sin este primer punto, ya no tienes nada que hacer por la igualdad entre varones y mujeres.

- Sé feminista: Antes de tratar cambiar al mundo, cámbiate a ti mismo. Toma conciencia, trata de cambiar tus actitudes machistas y misóginas, trata a las mujeres como personas iguales a ti. Si no eres feminista, entonces solo te queda ser machista, sexista... y perpetuar el patriarcado.

- Escucha a las feministas: Si tú quieres pintar una pared de rojo y alguien quiere ayudarte a pintar esa pared, lo mejor que puede hacer primero es preguntarte qué necesitas, de qué color quieres pintar la pared, si quieres pintarla entera o solo una parte, y que se deje guiar por tus indicaciones. Lo mismo ocurre en el feminismo: si quieres aportar algo para favorecer la igualdad entre mujeres y varones, lo lógico es saber qué es lo que ellas necesitan.

- Co-educa: El papel primordial de todo varón en la lucha feminista, es la educación. Inculcar en las nuevas generaciones una buena cultura basada en la equidad de género, unos valores fundamentados en la igualdad entre mujeres y hombres, es lo mejor que todo varón puede hacer. Con gente de nuestra generaciones, hay ocasiones en las que poco se puede hacer. Pero la co-educación en las nuevas generaciones, sí que contribuirá a alcanzar una sociedad más justa.

- Da ejemplo y pon en práctica lo que dices: Recuerdo cuando iba al Instituto a un profesor que durante las tutorías daba clases de Igualdad de Género, pero luego en sus clases de Física y Química, explicaba haciendo comparaciones sexistas (por ejemplo, dibujaba los electrones como chicos embobados que giraban excitados al rededor del núcleo, al cual pintaba como una mujer con lacito). Y este tipo de incongruencias hay que vigilarlas. Hay que dar ejemplo, lo cual pasa por no piropear por la calle, cumplir en igualdad con las tareas domésticas, cuidar a los hijos y las hijas, no soltar determinados comentarios sexistas, etc.

- No esperes nada a cambio: Si quieres la igualdad, que ésta sea un fin en sí mismo y no un medio por el cual con seguir algo (como el que va diciendo que "hay que ser feminista para que ellas paguen la mitad de la cuenta en el restaurante"). En realidad, con el feminismo los hombres tenemos mucho que perder: nuestros privilegios. Y no es el "qué podemos ganar" lo que nos debe motivar a perseguir la equidad de género, sino la igualdad en sí misma; la justicia de un mundo mejor.

Ya sabéis:


Y ahora, después de esta entrada, es cuando veo a muchos chicos "feministas" dar un paso atrás... y salir corriendo en pos de conservar su posición privilegiada en el mundo.

martes, 12 de julio de 2016

Cómo enseñar a comer a tu hijo o hija.

Hay gente que dice que su hijo o hija "come mal". También hay libros que explican cómo enseñar a comer a tu hija o hijo, porque, claro, "no come bien" y hay que enseñarle.

Y como parece ser un tema que llama mucho la atención y que crea muchas dudas entre padres y madres... he decidido que hoy voy enseñaros a enseñar a comer a vuestros hijos y vuestras hijas.

Es muy sencillo. No tiene ningún misterio pedagógico:

Coges la cuchara, le dices a tu criatura que abra la boca, le metes la cuchara con la comida en la boca, le dices que la cierre, y luego que mastique y que trague.

Así de fácil.

¿Qué? ¿Os parece ridículo? No os preocupéis, no me he vuelto loco. A mí también me lo parece. Simplemente, estoy bromeando.

Es que directamente lo que me parece absurdo son las expresiones de tipo: "Mi niño / niña no sabe comer", "Enseña a comer a tu hijo o hija", o "La criatura no me come".

Pero vamos a ver. Si desde que nació chupaba la teta o el biberón y se tragaba la leche, cuando tuvo edad para comer papillas las ingería sin problemas, y ahora que es más grande, mastica y traga, se alimenta en condiciones y no tiene ningún problema de salud... ¿cómo puedes decir que no come? Si lleva comiendo desde que nació. Y si está saludable, entonces es que come lo que necesita. Punto.

Es que yo no entiendo de dónde salió esa idea de que una niña o un niño no sabe comer. ¡Pero si come desde que nació!

Otra cosa es que tu niña o niño no coma según tus expectativas. Claro, tú eres grande, puedes meterte en el estómago un primer plato, un segundo y un postre. Pero la criatura no puede... Su estómago no es como el tuyo. Jamás va a poder comer la cantidad que tú eres capaz de ingerir. Por lo tanto, que coma menos de lo que tú comes, no es indicador de que "coma mal". Tu estómago no puede ser su vara de medir. Su medidor será su salud. Si pierde peso, tiene carencias vitamínicas, etc, entonces es ahí cuando se puede decir que no está comiendo bien. Pero si come y está saludable, entonces no hay ningún problema.

Pero si vamos a pedirle naranjas al manzano, mucho me temo que eso solo se puede hacer a través de un injerto. Y los injertos implican cortar, insertar por la fuerza, atar. 

Por eso los consejos de libros que te muestran "cómo hacer que la criatura coma bien", suelen funcionar. La violencia siempre le ha solucionado la vida a quienes tienen el poder.

Cada vez que hablemos de "Enseñar a comer", deberíamos referirnos más bien a los modales; a las buenas costumbres Enseñarles a los niños y las niñas que no se juega mientras comen, que no se pueden tomar tres bolsas de chucherías, cómo se cogen los cubiertos, o que la verdura se puede tomar pero la lejía no... Eso sí puede formar parte de ese "enseñar a comer". 

lunes, 16 de mayo de 2016

Los niños y las niñas tienen derecho a no dar ni besos ni abrazos.

Copio y pego un artículo que leí hace ya bastante tiempo pero que hoy he vuelto a ver compartido por Facebook y con el que estoy totalmente de acuerdo:

"Todo el que tenga niños sabe que en la mayoría de los casos lo más normal es que se muestre verdaderamente renuente a dar muestras de afectos tales como besos o abrazos tanto a familiares como a conocidos y lo cierto es que obligarlos a hacerlo de todos modos es la peor de las opciones en cualquiera de los casos. Lo cierto es que obligar a los niños a demostrar afecto que no les nace de manera natural en realidad no los vuelve más sociables sino más vulnerables al abuso sexual y al desarrollo de conductas sexuales de complacencia, aunque los adultos desconozcan estas graves consecuencias.

Lo máximo que se le puede solicitar a un niño es que trate a los otros con respeto, pero nunca que haga demostraciones solamente por contentar a dicha persona o al adulto que se lo indica, ellos deben tener siempre el control de las elecciones en lo referente a su cuerpo y a la forma en la que interactúan con los otros, ya que mientras más rápido asimilen que tienen el total derecho de decidir qué hacer y con quienes, mejor será su desarrollo personal y más positiva su visión sobre si mismos, aprendiendo a respetarse y a cuidarse siempre, sin importar lo que digan los otros, algo que aunque parezca simple en una situación cotidiana de “dale un beso a la tía o se pondrá triste”, en realidad tiene un significado realmente importante en cuanto a no dejar paso a la manipulación, a la obligación o al condicionamiento.

Especialistas en el tema como la cofundadora y directora ejecutiva de Kidpower Teenpower Fullpower InternationalIrene van der Zande que maneja esta agrupación sin fines de lucro que se especializa en brindar información sobre prevención de la violencia y seguridad personal, indica:

“Cuando forzamos a los niños a someterse al afecto no deseado para evitar ofender a un familiar o lastimar los sentimientos de un amigo, les enseñamos que sus cuerpos en realidad no les pertenecen porque tienen que dejar a un lado sus propios sentimientos sobre lo que se siente bien para ellos”…“Esto lleva a que los niños sean abusados sexualmente, a que las adolescentes se sometan a comportamientos sexuales para ‘que yo le guste’ y a que los niños soporten el bullying porque todos están ‘divirtiéndose’”.

La gran mayoría de los padres no consiguen observar la magnitud del problema, obligar a un niño a tocar a la gente de forma inofensiva cuando ellos no lo sienten de forma natural los deja vulnerables a cualquier otra situación de riesgo con pederastas, teniendo en cuenta que en un alto porcentaje de casos de pedófilos, el abusivo es un conocido del niño, es sumamente probable que los adultos hayan obligado al niño a demostrarle “afecto” a ese individuo con anterioridad, por lo que el mensaje es realmente confuso para el pequeño, que se verá obligado a soportar los abusos ya que siente que eso es lo que sus padres quieren que haga.

Ursula Wagner, especialista de salud mental explica por su parte:
"Envía un mensaje de que hay ciertas situaciones en las que lo que hacen con sus cuerpos no depende de ellos". "Si son obligados a mostrar afecto aunque no quieran, más adelante los hace vulnerables al abuso sexual".
Si no nos parece bien que una persona tenga que ceder ante su pareja para "no frustrar su deseo y sus sentimientos", tampoco debería parecernos bien que una criatura deba ceder para "no dañar" a la tía, al primo, a tal conocida o al abuelo.

No es no; incluso cuando se trata de niñas y niños.

domingo, 13 de marzo de 2016

¡Contra las feminazis! ¡Viva el día del hombre!

El 7 de Marzo fue el Día del Hombre. ¿Y por qué? Porque estamos claramente oprimidos por las mujeres. Vivimos en un sistema matriarcal cada vez más fortalecido por feminazis de mierda que solo quieren destruirnos. De hecho, ayer se conmemoró el séptimo aniversario del asesinato de 5682 hombres por parte de feminazis. Hombres que iban a manifestarse porque no tenían derecho a votar, ni a hacer teatro, ni a sacar dinero del banco sin el permiso de sus mujeres.

La historia está ahí y podemos verlo. Bueno, en realidad casi nadie lo sabe, porque la historia está feminizada. Solo conocemos a mujeres en la historia. Yo no podría citar a ningún hombre que haya pasado a la historia y a penas encuentro información por Internet.

Pero sí sé que en medio de aquella manifestación, un grupo de feminazis salieron a la caza de aquellos pobres hombres que se manifestaban por su derecho a no ser tratados como basura. Salieron con cócteles Molotov y mataron, como ya he dicho, a 5682 varones. Otros 345 fueron encarcelados y posteriormente condenados a muerte 4 días después.

Es por ello que quiero pedir disculpas a mis compañeros masculinos por no haber publicado el siguiente vídeo, conmemorando el 7 de Marzo, Día Internacional del Hombre. Me siento tan poco valorado como varón y tengo miedo a que un grupo de feminazis me manden amenazas, que no sabía si publicarlo o no.

Pero hoy sacaré coraje. Total, nadie conoce mi identidad y no sufriré el acoso de mujeres-odia hombres. Bueno, sí, cuando salga a la calle lo sufriré. De hecho, ayer sufrí 3 intentos de violación. Por suerte tengo un spray de pimienta y me defendí. Sé que es ilegal en España, pero por suerte no podrán denunciarme, al no conocer aquellas hembristas mi identidad.

Solidaridad a todos los hombres. Espero que algún día cobremos lo mismo que ellas por el mismo trabajo; que valoren lo que hacemos, que la gente salga a la calle a celebrar la victoria de la Selección Española de Fútbol; como se hizo cuando ganó la Selección Femenina; y sobre todo, que las madres de las niñas y los niños a quienes doy clase, dejen de meterme mano. De verdad, cada vez que voy a una casa, temo que una mujer me acose, me dé una paliza o me haga algo algo.

Os dejo el enlace del vídeo.


martes, 8 de marzo de 2016

La edad del padre también es importante.

Mucho se habla sobre la importancia de la edad de las mujeres a la hora de elegir ser madres. Y apenas se habla de la edad del padre. 

Ya sabéis, si hay que darle crema solar en la playa para que la criatura no se queme la piel, "es responsabilidad de la madre". Si un niño o una niña puede nacer con un problema, "es responsabilidad de la madre, por beber, fumar, comer chocolate...", si la criatura presenta un trastorno en el lenguaje, "es culpa de la madre, que no le habló lo suficiente o no presenta un lenguaje correcto por carecer de estudios universitarios". 

La madre, la madre, la madre es la culpable de todo. 

¿Y el padre qué?

Pues bien, poco a poco van apareciendo estudios hechos en padres; y aquí os dejo uno que salió en el periódico 20 minutos, que habla sobre la importancia de la edad de los varones a la hora de decidir tener hijos o hijas:


Parece que los varones sí que tenemos responsabilidades en este mundo...

lunes, 8 de febrero de 2016

De vuelta.

He estado ausente durante unos meses. La razón es simple: trabajo. A finales de agosto encontré empleo en una Academia, y he estado complementándolo con clases particulares. Al final reuní dinero suficiente como para poder independizarme un poco (a una habitación de alquiler, lo cual no es gran cosa, pero por algo se empieza).

Hace unas semanas, la Academia, por motivos de la crisis que azota a España, cerró. Pero he ido logrando poco a poco hacerme hueco con las clases particulares a domicilio, de forma que tengo horas de tarde ocupadas como si tuviese un trabajo a media jornada (y no gano nada mal). Además, por las mañanas tengo que limpiar la casa, hacerme la comida, planchar, etc.

Así que decidí darme un tiempo libre del blog y otras actividades (como el ajedrez) para irme habituando, aprender qué tiempo tardo en hacer determinadas tareas, organizar mi nueva vida...

Pero ya vuelvo. Lo tengo todo atado y bien atado. 

A partir de mañana comenzaré un curso para el que he sido seleccionado (como coordinador de programas didácticos y curriculares de Formación Profesional); y si me va bien, me harán un contrato a tiempo parcial de mañana. 

Vamos, que poco a poco me va yendo mejor.

Había pensado abrir un nuevo blog, comenzar desde el inicio, hacerlo todo más formal, etc, pero me he dado cuenta de que con el tiempo le he cogido cariño a este espacio. Con él he crecido; gracias a él ha madurado mi forma de pensar; he conocido a través de este blog a gente que me ha aportado muchas cosas; he hecho alguna que otra amistad...

Así que como estoy mucho más relajado, sé cómo organizarme y sacar huecos libres... comenzaré a publicar de nuevo en el blog (tanto entradas, como comentarios).

Estoy de vuelta... y voy a seguir dando caña por aquí durante un tiempo más.

jueves, 17 de septiembre de 2015

Contra la prostitución.

Últimamente, al parecer, se ha avivado el debate en relación a la prostitución. Esto es debido a que recientemente Amnistía Internacional ha aprobado que se impulse la legalización de la misma (1).

Así que he decidido dar mi opinión al respecto, dado que considero que los argumentos dados por los y las regulacionistas sirven para perpetuar una sociedad fascista y explotadora, ya que transmiten un mensaje de falsa igualdad y libertad que atenta contra los derechos humanos y los principios de una educación libertaria.

Básicamente, la defensa de la regulación de la prostitución se fundamenta en las siguientes ideas:

1- La libertad de las personas (en general mujeres) que ejercen la prostitución.

2- El acuerdo mutuo e intercambio por parte de dos o más personas en condiciones iguales.

3- Hay que deconstruir el sexo como tabú.

4- Da dinero a quienes viven de ella.

Con esta entrada, voy a desmontar los tres postulados primeros, y después hablaré sobre el cuarto punto y explicaré mi postura con respecto a la prostitución.

Mito 1 y 2- Las personas que ejercen la prostitución son libres; y el acuerdo mutuo se da en condiciones iguales.

Aúno los dos primeros puntos en unos solo, en tanto que van unidos de la mano.

Pues no, no hay ninguna mujer ni ningún varón que ejerza la prostitución libremente, ni en condiciones iguales. La libertad en nuestra sociedad no existe más que para quienes se hallan en una posición económica muy favorable y poseen los medios de producción.

Quienes están abajo y se ven en la obligación de trabajar para aquellos o aquellas que se pueden permitir el lujo de pagarles por su trabajo, no son personas libres. Trabajar por presión económica, por necesidad, no es desempeñar la labor libremente.

Una prostituta o un prostituto es una persona que necesita estar ahí para ganar dinero, no por puro capricho. Así que no, no está prostituyéndose porque quiere, sino porque no le queda otro remedio.

Ya lo escribió Kropotkin:

"Clamamos contra el barón feudal que no permitía al cultivador tocar la tierra, a menos de entregarle el cuarto de la cosecha. Llamamos bárbaros a esos tiempos. Y ahora el trabajador, con el nombre de libre contratación, acepta obligaciones feudales, porque no encuentra condiciones más aceptables en ninguna parte. Como todo tiene dueño, tiene que ceder o morirse de hambre" (2).

Este pequeño párrafo del anarquista, relacionándolo con el tema en cuestión, podría venir a decir algo así:

"Clamamos contra el varón patriarcal que no permitía a la mujer tocar los ingresos que llegaban a casa, a menos que ésta le entregase su amor, sexo y servicios domésticos. Llamamos bárbaros a esos machistas y a esos tiempos. Y ahora la mujer, con el nombre de libre acuerdo en prostitución, acepta antiguas obligaciones maritales, porque no encuentra condiciones más aceptables en ninguna parte. Como ella carece de poder adquisitivo, tiene que ceder o morirse de hambre".

Pretendo decir que, en una sociedad capitalista y desigual, el libre acuerdo... no existe. Para que una persona ejerza la prostitución libremente, debería darse la condición necesaria de que esa persona viva en una sociedad igualitaria y no sufra ningún tipo de presión que la lleve a ello.

Esto no es así en nuestro mundo; por ende, la idea de que hay prostitutas y prostitutos libres, y que el acuerdo se da en una relación entre dos personas iguales, es falaz.

Por otro lado, no olvidemos la trata. Solo en Europa hay 140.000 mujeres esclavizadas en la prostitución (3). Es decir, que cuando un hombre se pone frente a una prostituta, tiene altas probabilidades de estar ante una persona que fue secuestrada, esclavizada y coaccionada para estar ahí.


Mito 3- La prostitución servirá para acabar con el sexo como tabú. 

La prostitución lleva miles de años existiendo, y siempre han habido tabúes sexuales y restricciones. La prostitución nunca ha conseguido acabar con la homofobia, con la persecución del sexo oral, ni con ningún tipo de tabú sexual.

Lo que ha conseguido cambiar la mentalidad frente a la sexualidad es la educación, la lucha activa por una cultura no represiva sexualmente hablando.

De hecho, muchos avances de los que se consiguieron en materia sexual, se están perdiendo por culpa de la prostitución y de la pornografía. La imagen de hombres dominando a mujeres y usándolas cuales objetos a su merced, está provocando que cada vez más los chicos quieran que las mujeres les den un sexo en el cual solamente ellos disfrutan. Además, se muestra el sexo como una herramienta por la cual someter.

Punto 4- Hay gente que gana dinero con la prostitución.

Sí, es cierto, hay gente que tiene un sustento económico gracias a la prostitución (sobre todo mafias). ¿Y qué? También ganan muchas personas dinero gracias a la tauromaquia, la delincuencia, los casinos, la "adivinación" y la religión. ¿Vamos a consentir, entonces, que se torturen animales para que haya gente que pueda ganar dinero para comer? ¿Fomentamos los asesinatos, los robos, la violencia... para que quienes viven de la abogacía y los procesos judiciales puedan ganar dinero? ¿Seguimos dejando que haya gente arruinándose en casinos y siendo engañada por embusteros y embusteras que les hacen creer que con una oración o un hechizo les van a curar una enfermedad?

Que haya quienes ganen dinero gracias a la prostitución, no la justifica. La prostitución es una violación, un abuso, algo inmoral; y como todo tipo de relación asalariada, debe desaparecer.


Ahora paso a da mi opinión sobre la prostitución.

Antes de nada, decir que la prostitución es una violación.

Se comete una violación cuando se tiene una relación sexual con una persona sin que ésta haya dado su consentimiento o consiguiendo tal consentimiento a través de amenazas o la violencia.

Y resulta que la prostitución consiste en que el putero o la putera tiene relaciones sexuales con alguien que le da su consentimiento bajo amenazas y/o violencia.

Las amenazas tienen lugar a través de las tratas. Quienes consumen prostitución saben muy bien que la persona que tienen delante bien podría tener una pistola en la cabeza, estar sufriendo malos tratos, o temer por la vida de algún ser querido. Pero prefieren mirar a otro lado y hacer como si no pasase nada, porque les importa más su propio placer que el tener sexo con una persona libre que va a disfrutar y sentirse bien.

Pero... ¿y qué hay de las prostitutas y los prostitutos que no proceden de una trata? ¿Por qué digo que también sufren una violación consentida si no hay una amenaza directa que les lleve a verse en la obligación de dar sexo? Muy sencillo: porque la prostitución considerada "libre", se da bajo la violencia. ¿Qué violencia? La económica.

La gente trabaja por necesidad económica. Hay quienes tienen el dinero y los medios de producción, y aprovechando ese privilegio, parasitan del trabajo del proletariado, y quienes se ven en la obligación de servir a quienes tienen el poder adquisitivo para poder sobrevivir.

La gente se ve obligada a ejercer la prostitución por necesidad económica. Sobre todo las mujeres, ya que ellas ganan menos que los hombres. Recordemos que el sistema capitalista es también patriarcal. Son más bien varones quienes hacen uso de la prostitución, dado que la pobreza está feminizada.

Con la prostitución, quien paga es quien tiene el bien adquisitivo y compra y utiliza la fuerza de trabajo del prostituto o la prostituta, quien debe ceder o pasar hambre, y ve reducida su condición de persona a producto de consumo. En lugar de obtener sexo fruto del trabajo de gustar y ligar con alguien, parasita el putero o la putera, obteniendo placer propio sin importar el ajeno.

Es por ello que la prostitución es una violación consentida; y legalizar la misma es legalizar la violación.

Desde el feminismo se ha luchado mucho para hacer ver que una mujer que no dice "sí quiero" o que dice "sí quiero" porque se ve obligada a ello, está siendo violada. Se ha luchado mucho para hacer ver que la que quien da su consentimiento bajo los efectos de una droga, es una persona que está siendo violada; que quien da su consentimiento bajo una amenaza, es un ser humano que está siendo violado; que quien da su consentimiento por miedo, es alguien a quien están violando... ¿Y ahora van a venir a contarnos que una persona que da su consentimiento por presión fiscal, por violencia económica, lo hace libremente?

Regulacionistas, dejaros de tonterías. Cualquier progresista y feminista que lucha por los derechos de las personas trabajadoras y de las mujeres sabe que no hay trabajadores y trabajadoras libres. Mucho se ha escrito y se ha dicho ya acerca de la explotación que padece el proletariado, de la plusvalía, del capitalismo, como para que ahora vengan a contarnos el cuento de la falsa libertad y del supuesto mutuo acuerdo en el contrato social y laboral.

El trabajo solo sera libre cuando desaparezca la propiedad privada, cuando ya no haya patriarcado ni clases sociales, cuando se desempeñe como labor social y auto-gestión y no como servicio.

Todo servicio es explotación y parasitismo de quien recibe el servicio. Ergo, la prostitucion, el sexo por dinero, no es un servicio, sino una explotación más.

Hay que acabar con todo tipo de trabajo asalariado. Hay que acabar con la explotación del ser humano por el ser humano.

Y para ello hay que abolir la prostitución y todo tipo de contratación.

Legalizar la prostitución no es un medio para liberar personas. Todo lo contrario: eso solo refuerza el sistema patriarcal, capitalista y esclavista.


Nota:

Puede que alguien venga a preguntarme si he hablado con prostitutas y prostitutos, si he escuchado su opinión.

Antes de que me lo pregunten, respondo: me da igual la opinión de la gente que trabaja en la prostitución. Me da absolutamente igual.

También me da igual la opinión de quien quiere montar una empresa, de quien quiere ganarse la vida como docente, de quien está en una oficina escribiendo artículos o de quien va a poner ladrillos a las siete de la mañana.

Me importan un pimiento sus opiniones, básicamente, porque me da absolutamente igual que la gente quiera ir a darle plusvalía a una patronal y de que haya quien quiera aprovecharse de trabajadores y trabajadoras.

Y es que, del mismo modo que a nadie se le ocurre preguntar la opinión de quien está trabajando 16 horas diarias en un zulo mal ventilado y con humedades, sino que directamente se procede a desmantelar y cerrar el local, no voy a preguntarle a gente que está siendo explotada por una trata y se ve obligada a hacer lo que hace.

Es normal que las prostitutas y los prostitutos defiendan su "trabajo" y quieran mantenerse ahí. Todo el mundo quiere tener la oportunidad de sufrir explotación laboral y ganarse el pan.

Pero a nadie le debe importar la opinión de las personas esclavizadas. Lo único que debe importar es que el capitalismo caiga; que el patriarcado desaparezca. De raíz y para siempre.


Fuentes:

(1)-http://www.20minutos.com.mx/noticia/b311827/amnistia-internacional-aprueba-impulsar-legalizacion-de-prostitucion/

(2)- Kropotkin, P (2013). La conquista del pan. Malatesta Editorial: Madrid.

(3)- http://elpais.com/diario/2010/06/30/sociedad/1277848803_850215.html

lunes, 3 de agosto de 2015

Actividad para trabajar la igualdad, en forma de cuento.

Hace tiempo leí a un profesor explicando un ejercicio que ponía en práctica para trabajar la igualdad. Iba a explicaros en qué consiste, pero como llevo ya mucho tiempo sin publicar historietas, os lo dejo en forma de cuento.

Espero que os guste y os dé alguna idea.

Cuando entró en el aula, Javier le pidió a sus discentes que colocasen las mesas y las sillas al modo tradicional: en fila, mirando todas hacia la pizarra y separadas.

Se extrañaron bastante, porque su profesor prefería que las mesas estuviesen situadas en forma de U o de círculo, para propiciar un modelo más cooperativo, participativo y democrático de aprendizaje-enseñanza,

Él les explicó que iban a hacer un juego y ellos y ellas colocaron la clase de tal manera. 

Cuando todos los alumnos y todas las alumnas estaban en sus asientos y en fila, Javier les pidió que arrancasen una hoja de su cuaderno e hiciesen una bola de papel. 


Risas y crujidos sonaron al unísono.

En ese entonces, el profesor dejó la papelera bajo la pizarra y comentó que, permaneciendo en sus asientos, debían tratar de encestar la bola de papel en ella. Como si jugasen al baloncesto. Esto tendrían que hacerlo por turnos y él anotaría quién había encestado y quién no.

Cuando todo el mundo hubo lanzado su bola de papel, Javier les hizo saber que quienes lo  habían logrado, tendrían un punto más en la nota; quienes habían fallado, por el contrario, un punto menos.

De entre quienes ganaban un punto más en la nota, hubo quienes se alegraron por esto. Otros y otras se asombraron, pero no dijeron nada porque al fin y al cabo tenían un punto más. Algunos y algunas también se asombraron, pero no les parecía bien. 

Quienes tenían un punto menos se enfadaros por esto y protestaron. 

- No es justo- dirían quienes están atrás-. Quienes se sientan en las primeras filas tienen la papelera al lado y lo tienen más fácil. 

- Es verdad- soltó una que estaba en la primera fila y que había acertado, apoyando a sus compañeras y compañeros de atrás.

- Que se fastidien- dijo alguien de la segunda fila-. Si no saben encestar es su problema.

Javier interrumpió: 

- El juego es totalmente justo -espetó-. Todo el mundo tiene las mismas oportunidades: un lanzamiento. La gente de adelante lo ha intentado el mismo número de veces que la gente de atrás. Y mirad, Marcos ha fallado y tiene la papelera enfrente. Y quienes estáis atrás también podéis encestar. María está en la quinta fila y ha acertado. No hay ninguna injusticia.

Más protestas. 

- ¡No me lo puedo creer, Javier! -suelta alguien-. ¡No me esperaba esto de ti! ¿Pero qué dices? ¿Te has vuelto loco o qué? ¿Qué tiene que ver que tengamos un lanzamiento con que tengamos las mismas oportunidades? ¡Pero si yo apenas veo la papelera desde aquí atrás!

- Si estás ciega y no vales para encestar una bola de papel no es nuestro problema, Fátima -dijo el profesor, ridiculizando a su alumna.

- ¡¡Eres un completo imbécil!! -gritó ésta mientras se levantaba de la silla-. Voy a quejarme a dirección.

- Espera, no te vayas, por favor -dijo Javier, relajado-. En realidad no voy a dar ningún punto más ni a quitaros un punto por esto. Disculpadme. Lo he hecho para enseñaros algo hoy.

Todo el mundo quedó estupefacto.

- Perdonadme el haceros enfadar, pero tenía que meteros en situación. 

Fátima volvió a su sitio. Su cara reflejaba estupefacción.

Veréis... En nuestro mundo se empeñan en hacernos creer que todas las personas tenemos las mismas oportunidades. Al fin y al cabo, todos y todas os enfrentáis al mismo número de exámenes, ¿no?; también a la misma prueba; usáis el mismo libro; y también tenéis el mismo profesor o la misma profesora en todas las asignaturas. Es decir, podéis lanzar vuestra bola de papel el mismo número de veces.

Ahora todas y todos escuchaban atentamente, con calma.

- Sin embargo -prosiguió Javier-, la realidad es bien distinta. No todo el mundo se enfrenta a sus exámenes, deberes... a la vida en general, en la misma posición. Hay quienes lanzan desde adelante y quienes lanzan desde atrás. Hay quienes tienen padres y/o madres que les pueden pagar una academia y quienes no. Hay quienes tienen menos posibilidades de encontrar trabajo por ser jóvenes y quienes tienen más por haber alcanzado la edad adulta. Hay quienes son despedidas por quedarse en periodo de gestación y quienes no porque se da por hecho que ellos no van a cumplir con los roles de cuidado. Hay quienes por nacer donde han nacido y en la familia en la que han nacido jamás podrán llegar a la Universidad. Hay quienes viven con miedo a que se sepa su orientación sexual y quienes no. Hay personas a quienes se les mueren seres queridos en medio de la época de exámenes y a quienes no. Hay quienes tienen que estudiar y trabajar al mismo tiempo y gente que tiene todos los recursos suficientes como para poder dedicar todo su tiempo al estudio.

   Nos engañan con la igualdad de oportunidades; pero la verdad es que ni varones y mujeres, ni heterosexuales, bisexuales, asexuales, homosexuales, demisexuales..., ni gente adulta y no adulta, ni gente blanca y gente que no lo es... etcétera, tenemos las mismas oportunidades en la vida. 

   Tal vez en ciertas situaciones todo el mundo lance una bola. Pero recordad que esa bola no será lanzada desde la misma  posición por todas las personas.
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