viernes, 2 de noviembre de 2018

Usar la E no es lenguaje inclusivo.

Se está empezando a poner la moda, contra la imposibilidad de leer el arroba o la equis como signos para generar un lenguaje inclusivo, el uso de la letra E. 

Ya comenté en mi entrada anterior que estoy en contra del uso de la X, y que prefiero emplear un lenguaje dual para formar el lenguaje inclusivo, escribiendo "niños y niñas", "chicas y chicos", "mujeres y varones", "ellos y ellas", etc.

Ahora bien, ¿por qué estoy en contra del uso de la E también, si ésta es pronunciable? Sencillo: porque lejos de ser inclusivo, promueve un lenguaje que invisibiliza al género femenino y la violencia patriarcal.

Como con ejemplos todo se entiende fácilmente, vamos a verlo. Supongamos que abrimos un periódico que emplea la E como forma de realizar un lenguaje inclusivo y nos topamos con lo siguiente:

"Une niñe es violade por sus compañeres de clase en el baño del colegio...".

¿Lo notáis? "Une niñe" no nos da información sobre si la criatura violada es niño o niña; y "sus compañeres" no nos da información sobre si quienes han violado son chicos o chicas. Por lo tanto, la E omite la violencia estructural existente a raíz del patriarcado e invisibiliza que la violada es chica y los violadores son chicos.

Más ejemplos:

"Denuncia a la empresa por preguntarle a elle si iba a quedarse embarazade durante una entrevista de trabajo".

¿Es que queremos ocultar que son ellas y no ellos quienes sufren este tipo de violencia machista durante las entrevistas de trabajo o qué? 

"Elle mata a su pareje a puñaladas por querer salir con sus amigues a un pub con minifalda".

¿Es él quien le mata a ella por querer salir con sus amigos o amigas con minifalda o es ella quien le mata a él? A ver, que no queda claro si es un caso de violencia de género o es que ahora las mujeres matan a sus novios por salir con minifalda con el grupo.

Vamos, no me jodáis. La E no es inclusiva. ¡La E invisibiliza! Y lo que no se nombra, no existe... Ya veréis qué gracia nos va a hacer cuando este lenguaje destruya todo el trabajo hecho por el feminismo. Ya veréis.

miércoles, 13 de junio de 2018

¿Por qué no uso la X a la hora de escribir con género neutro?

Cuando escribo, a fin de no caer en el masculino genérico, siempre uso ambos géneros, el masculino y femenino. "Ellos y ellas", "chicos y chicas", "mujeres y varones", las y los...", etc.

Es por ello que hay quienes me preguntan que por qué no empleo la X, de forma que quede así: chicxs, niñxs, etcétera. 

Pues bien, lo hago por dos razones: una, por razones culturales y, la otra, por inclusión.

Voy a detallar los dos motivos:

1- Lee la siguiente frase:

Lxs niñxs estaban sentadxs en el parque con sus abuelxs.

Tenemos tan interiorizado el masculino genérico, que estoy cien por cien seguro que has leído: Los niños estaban sentados en el parque con sus abuelos.

Entonces, pienso yo: si la X cambia en el papel pero no en nuestras mentes, ¿qué cambia la X en realidad? Para mí, nada. Solamente cambia el cómo está escrito en el papel, pero no fomenta el lenguaje no sexista, sino que lo perpetúa. Por tanto, no sirve, en mi opinión.

Sin embargo, si digo:

Los niños y las niñas estaban en el parque con sus abuelas y abuelos.

Ahora sí que se ve reflejado el género femenino en el papel y en nuestras cabezas, y, por consiguiente, el lenguaje neutro se hace explícito.


2- Por otro lado, tengo entendido que las personas que padecen ceguera y escuchan los textos escritos no pueden leer aquellos que contienen la X porque no se pueden pronunciar las palabras. Es por ello que el lenguaje no sexista que emplea ambos géneros y no la X me parece más inclusivo.

Éstas son las dos razones por las cuales prefiero escribir así.

lunes, 22 de enero de 2018

Perdiendo infancia.

Hace cosa de medio año, acudí un sábado a casa de un alumno a quien le doy clases particulares porque su madre me llamó desesperada. No entendía el tema de la sintaxis y no le salía analizar unas oraciones. Cuando llegué, la criatura estaba llorando. Hablé con él para tranquilicarle; le dije que no se preocupase, que se lo explicaba y enseguida lo iba a entender y que, aunque entendía que llorase de la frustración, pensaba que tenía que tomárselo con más calma, que no le iba la vida en ello.

El caso es que dijo algo que me dejó alucinado: me comentó que sí era muy importante entenderlo todo para poder sacar buenas notas y tener un buen trabajo.

Enmudecí.

¿Un niño de 12 años llorando porque tiene que conseguir un buen trabajo? ¿En serio?

En serio.

Y no es un caso aislado. Llevo ya tres años, y empiezo a estar bastante frito, viendo criaturas que están perdiendo su infancia porque su obsesión es sacar las mejores notas y tener un curro impresionante.

Chavalitos y chavalitas de Primaria que, en vez de pensar en la pelota, el atletismo, los pokemon o cualquier juego... andan con la preocupación de qué modalidad de Bachillerato van a hacer, o si mejor se meterán a una Formación Profesional o cómo montar una empresa.

De hecho, hace poco descubrí que a un alumno que está en 1º de la ESO, le están dando una asignatura optativa para aprender sobre el mundo empresarial y emprender un negocio.

Y qué queréis que os diga... ¡Que me cago en todo lo que se menea!

Las niñas y los niños tienen que tener infancia. ¿Futuro? También, por supuesto. Pero no creo que una cosa deba ir a costa de la otra. Pienso que las criaturas ya estarán en edad de decidir si quieren hacer una cosa u otra, y si planean estudiar o incorporarse antes al mundo laboral, o si piensan tener pareja o no.

Esto es algo así como cuando a una criatura de 4 años le preguntan si ya tiene novia o novio. Pues igual, solo que ya tienen que pensar sobre cuestiones académicas y laborales.

Y no son casos aislados los que hablo. Las escuelas cada vez más están imbuyendo a las criaturas esa filosofía de pensar en el futuro (demasiado lejano para su edad) y de ser lo más para aplastar al resto y ponerse por encima de la escala social.

No sé vosotras y vosotros, pero yo lo veo algo horrible. Pienso que las criaturas han de ser lo que son: criaturas; que ya habrá tiempo para ser mayores.

Y si hay alguien que debe preocuparse por su futuro, no son ellos y ellas, sino nosotras, las personas adultas, como responsables de sus vidas que somos. Solo nosotros y nosotras deberíamos tener esa preocupación acerca de cómo va a ser su futuro.
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