jueves, 17 de septiembre de 2015

Contra la prostitución.

Últimamente, al parecer, se ha avivado el debate en relación a la prostitución. Esto es debido a que recientemente Amnistía Internacional ha aprobado que se impulse la legalización de la misma (1).

Así que he decidido dar mi opinión al respecto, dado que considero que los argumentos dados por los y las regulacionistas sirven para perpetuar una sociedad fascista y explotadora, ya que transmiten un mensaje de falsa igualdad y libertad que atenta contra los derechos humanos y los principios de una educación libertaria.

Básicamente, la defensa de la regulación de la prostitución se fundamenta en las siguientes ideas:

1- La libertad de las personas (en general mujeres) que ejercen la prostitución.

2- El acuerdo mutuo e intercambio por parte de dos o más personas en condiciones iguales.

3- Hay que deconstruir el sexo como tabú.

4- Da dinero a quienes viven de ella.

Con esta entrada, voy a desmontar los tres postulados primeros, y después hablaré sobre el cuarto punto y explicaré mi postura con respecto a la prostitución.

Mito 1 y 2- Las personas que ejercen la prostitución son libres; y el acuerdo mutuo se da en condiciones iguales.

Aúno los dos primeros puntos en unos solo, en tanto que van unidos de la mano.

Pues no, no hay ninguna mujer ni ningún varón que ejerza la prostitución libremente, ni en condiciones iguales. La libertad en nuestra sociedad no existe más que para quienes se hallan en una posición económica muy favorable y poseen los medios de producción.

Quienes están abajo y se ven en la obligación de trabajar para aquellos o aquellas que se pueden permitir el lujo de pagarles por su trabajo, no son personas libres. Trabajar por presión económica, por necesidad, no es desempeñar la labor libremente.

Una prostituta o un prostituto es una persona que necesita estar ahí para ganar dinero, no por puro capricho. Así que no, no está prostituyéndose porque quiere, sino porque no le queda otro remedio.

Ya lo escribió Kropotkin:

"Clamamos contra el barón feudal que no permitía al cultivador tocar la tierra, a menos de entregarle el cuarto de la cosecha. Llamamos bárbaros a esos tiempos. Y ahora el trabajador, con el nombre de libre contratación, acepta obligaciones feudales, porque no encuentra condiciones más aceptables en ninguna parte. Como todo tiene dueño, tiene que ceder o morirse de hambre" (2).

Este pequeño párrafo del anarquista, relacionándolo con el tema en cuestión, podría venir a decir algo así:

"Clamamos contra el varón patriarcal que no permitía a la mujer tocar los ingresos que llegaban a casa, a menos que ésta le entregase su amor, sexo y servicios domésticos. Llamamos bárbaros a esos machistas y a esos tiempos. Y ahora la mujer, con el nombre de libre acuerdo en prostitución, acepta antiguas obligaciones maritales, porque no encuentra condiciones más aceptables en ninguna parte. Como ella carece de poder adquisitivo, tiene que ceder o morirse de hambre".

Pretendo decir que, en una sociedad capitalista y desigual, el libre acuerdo... no existe. Para que una persona ejerza la prostitución libremente, debería darse la condición necesaria de que esa persona viva en una sociedad igualitaria y no sufra ningún tipo de presión que la lleve a ello.

Esto no es así en nuestro mundo; por ende, la idea de que hay prostitutas y prostitutos libres, y que el acuerdo se da en una relación entre dos personas iguales, es falaz.

Por otro lado, no olvidemos la trata. Solo en Europa hay 140.000 mujeres esclavizadas en la prostitución (3). Es decir, que cuando un hombre se pone frente a una prostituta, tiene altas probabilidades de estar ante una persona que fue secuestrada, esclavizada y coaccionada para estar ahí.


Mito 3- La prostitución servirá para acabar con el sexo como tabú. 

La prostitución lleva miles de años existiendo, y siempre han habido tabúes sexuales y restricciones. La prostitución nunca ha conseguido acabar con la homofobia, con la persecución del sexo oral, ni con ningún tipo de tabú sexual.

Lo que ha conseguido cambiar la mentalidad frente a la sexualidad es la educación, la lucha activa por una cultura no represiva sexualmente hablando.

De hecho, muchos avances de los que se consiguieron en materia sexual, se están perdiendo por culpa de la prostitución y de la pornografía. La imagen de hombres dominando a mujeres y usándolas cuales objetos a su merced, está provocando que cada vez más los chicos quieran que las mujeres les den un sexo en el cual solamente ellos disfrutan. Además, se muestra el sexo como una herramienta por la cual someter.

Punto 4- Hay gente que gana dinero con la prostitución.

Sí, es cierto, hay gente que tiene un sustento económico gracias a la prostitución (sobre todo mafias). ¿Y qué? También ganan muchas personas dinero gracias a la tauromaquia, la delincuencia, los casinos, la "adivinación" y la religión. ¿Vamos a consentir, entonces, que se torturen animales para que haya gente que pueda ganar dinero para comer? ¿Fomentamos los asesinatos, los robos, la violencia... para que quienes viven de la abogacía y los procesos judiciales puedan ganar dinero? ¿Seguimos dejando que haya gente arruinándose en casinos y siendo engañada por embusteros y embusteras que les hacen creer que con una oración o un hechizo les van a curar una enfermedad?

Que haya quienes ganen dinero gracias a la prostitución, no la justifica. La prostitución es una violación, un abuso, algo inmoral; y como todo tipo de relación asalariada, debe desaparecer.


Ahora paso a da mi opinión sobre la prostitución.

Antes de nada, decir que la prostitución es una violación.

Se comete una violación cuando se tiene una relación sexual con una persona sin que ésta haya dado su consentimiento o consiguiendo tal consentimiento a través de amenazas o la violencia.

Y resulta que la prostitución consiste en que el putero o la putera tiene relaciones sexuales con alguien que le da su consentimiento bajo amenazas y/o violencia.

Las amenazas tienen lugar a través de las tratas. Quienes consumen prostitución saben muy bien que la persona que tienen delante bien podría tener una pistola en la cabeza, estar sufriendo malos tratos, o temer por la vida de algún ser querido. Pero prefieren mirar a otro lado y hacer como si no pasase nada, porque les importa más su propio placer que el tener sexo con una persona libre que va a disfrutar y sentirse bien.

Pero... ¿y qué hay de las prostitutas y los prostitutos que no proceden de una trata? ¿Por qué digo que también sufren una violación consentida si no hay una amenaza directa que les lleve a verse en la obligación de dar sexo? Muy sencillo: porque la prostitución considerada "libre", se da bajo la violencia. ¿Qué violencia? La económica.

La gente trabaja por necesidad económica. Hay quienes tienen el dinero y los medios de producción, y aprovechando ese privilegio, parasitan del trabajo del proletariado, y quienes se ven en la obligación de servir a quienes tienen el poder adquisitivo para poder sobrevivir.

La gente se ve obligada a ejercer la prostitución por necesidad económica. Sobre todo las mujeres, ya que ellas ganan menos que los hombres. Recordemos que el sistema capitalista es también patriarcal. Son más bien varones quienes hacen uso de la prostitución, dado que la pobreza está feminizada.

Con la prostitución, quien paga es quien tiene el bien adquisitivo y compra y utiliza la fuerza de trabajo del prostituto o la prostituta, quien debe ceder o pasar hambre, y ve reducida su condición de persona a producto de consumo. En lugar de obtener sexo fruto del trabajo de gustar y ligar con alguien, parasita el putero o la putera, obteniendo placer propio sin importar el ajeno.

Es por ello que la prostitución es una violación consentida; y legalizar la misma es legalizar la violación.

Desde el feminismo se ha luchado mucho para hacer ver que una mujer que no dice "sí quiero" o que dice "sí quiero" porque se ve obligada a ello, está siendo violada. Se ha luchado mucho para hacer ver que la que quien da su consentimiento bajo los efectos de una droga, es una persona que está siendo violada; que quien da su consentimiento bajo una amenaza, es un ser humano que está siendo violado; que quien da su consentimiento por miedo, es alguien a quien están violando... ¿Y ahora van a venir a contarnos que una persona que da su consentimiento por presión fiscal, por violencia económica, lo hace libremente?

Regulacionistas, dejaros de tonterías. Cualquier progresista y feminista que lucha por los derechos de las personas trabajadoras y de las mujeres sabe que no hay trabajadores y trabajadoras libres. Mucho se ha escrito y se ha dicho ya acerca de la explotación que padece el proletariado, de la plusvalía, del capitalismo, como para que ahora vengan a contarnos el cuento de la falsa libertad y del supuesto mutuo acuerdo en el contrato social y laboral.

El trabajo solo sera libre cuando desaparezca la propiedad privada, cuando ya no haya patriarcado ni clases sociales, cuando se desempeñe como labor social y auto-gestión y no como servicio.

Todo servicio es explotación y parasitismo de quien recibe el servicio. Ergo, la prostitucion, el sexo por dinero, no es un servicio, sino una explotación más.

Hay que acabar con todo tipo de trabajo asalariado. Hay que acabar con la explotación del ser humano por el ser humano.

Y para ello hay que abolir la prostitución y todo tipo de contratación.

Legalizar la prostitución no es un medio para liberar personas. Todo lo contrario: eso solo refuerza el sistema patriarcal, capitalista y esclavista.


Nota:

Puede que alguien venga a preguntarme si he hablado con prostitutas y prostitutos, si he escuchado su opinión.

Antes de que me lo pregunten, respondo: me da igual la opinión de la gente que trabaja en la prostitución. Me da absolutamente igual.

También me da igual la opinión de quien quiere montar una empresa, de quien quiere ganarse la vida como docente, de quien está en una oficina escribiendo artículos o de quien va a poner ladrillos a las siete de la mañana.

Me importan un pimiento sus opiniones, básicamente, porque me da absolutamente igual que la gente quiera ir a darle plusvalía a una patronal y de que haya quien quiera aprovecharse de trabajadores y trabajadoras.

Y es que, del mismo modo que a nadie se le ocurre preguntar la opinión de quien está trabajando 16 horas diarias en un zulo mal ventilado y con humedades, sino que directamente se procede a desmantelar y cerrar el local, no voy a preguntarle a gente que está siendo explotada por una trata y se ve obligada a hacer lo que hace.

Es normal que las prostitutas y los prostitutos defiendan su "trabajo" y quieran mantenerse ahí. Todo el mundo quiere tener la oportunidad de sufrir explotación laboral y ganarse el pan.

Pero a nadie le debe importar la opinión de las personas esclavizadas. Lo único que debe importar es que el capitalismo caiga; que el patriarcado desaparezca. De raíz y para siempre.


Fuentes:

(1)-http://www.20minutos.com.mx/noticia/b311827/amnistia-internacional-aprueba-impulsar-legalizacion-de-prostitucion/

(2)- Kropotkin, P (2013). La conquista del pan. Malatesta Editorial: Madrid.

(3)- http://elpais.com/diario/2010/06/30/sociedad/1277848803_850215.html

lunes, 3 de agosto de 2015

Actividad para trabajar la igualdad, en forma de cuento.

Hace tiempo leí a un profesor explicando un ejercicio que ponía en práctica para trabajar la igualdad. Iba a explicaros en qué consiste, pero como llevo ya mucho tiempo sin publicar historietas, os lo dejo en forma de cuento.

Espero que os guste y os dé alguna idea.

Cuando entró en el aula, Javier le pidió a sus discentes que colocasen las mesas y las sillas al modo tradicional: en fila, mirando todas hacia la pizarra y separadas.

Se extrañaron bastante, porque su profesor prefería que las mesas estuviesen situadas en forma de U o de círculo, para propiciar un modelo más cooperativo, participativo y democrático de aprendizaje-enseñanza,

Él les explicó que iban a hacer un juego y ellos y ellas colocaron la clase de tal manera. 

Cuando todos los alumnos y todas las alumnas estaban en sus asientos y en fila, Javier les pidió que arrancasen una hoja de su cuaderno e hiciesen una bola de papel. 


Risas y crujidos sonaron al unísono.

En ese entonces, el profesor dejó la papelera bajo la pizarra y comentó que, permaneciendo en sus asientos, debían tratar de encestar la bola de papel en ella. Como si jugasen al baloncesto. Esto tendrían que hacerlo por turnos y él anotaría quién había encestado y quién no.

Cuando todo el mundo hubo lanzado su bola de papel, Javier les hizo saber que quienes lo  habían logrado, tendrían un punto más en la nota; quienes habían fallado, por el contrario, un punto menos.

De entre quienes ganaban un punto más en la nota, hubo quienes se alegraron por esto. Otros y otras se asombraron, pero no dijeron nada porque al fin y al cabo tenían un punto más. Algunos y algunas también se asombraron, pero no les parecía bien. 

Quienes tenían un punto menos se enfadaros por esto y protestaron. 

- No es justo- dirían quienes están atrás-. Quienes se sientan en las primeras filas tienen la papelera al lado y lo tienen más fácil. 

- Es verdad- soltó una que estaba en la primera fila y que había acertado, apoyando a sus compañeras y compañeros de atrás.

- Que se fastidien- dijo alguien de la segunda fila-. Si no saben encestar es su problema.

Javier interrumpió: 

- El juego es totalmente justo -espetó-. Todo el mundo tiene las mismas oportunidades: un lanzamiento. La gente de adelante lo ha intentado el mismo número de veces que la gente de atrás. Y mirad, Marcos ha fallado y tiene la papelera enfrente. Y quienes estáis atrás también podéis encestar. María está en la quinta fila y ha acertado. No hay ninguna injusticia.

Más protestas. 

- ¡No me lo puedo creer, Javier! -suelta alguien-. ¡No me esperaba esto de ti! ¿Pero qué dices? ¿Te has vuelto loco o qué? ¿Qué tiene que ver que tengamos un lanzamiento con que tengamos las mismas oportunidades? ¡Pero si yo apenas veo la papelera desde aquí atrás!

- Si estás ciega y no vales para encestar una bola de papel no es nuestro problema, Fátima -dijo el profesor, ridiculizando a su alumna.

- ¡¡Eres un completo imbécil!! -gritó ésta mientras se levantaba de la silla-. Voy a quejarme a dirección.

- Espera, no te vayas, por favor -dijo Javier, relajado-. En realidad no voy a dar ningún punto más ni a quitaros un punto por esto. Disculpadme. Lo he hecho para enseñaros algo hoy.

Todo el mundo quedó estupefacto.

- Perdonadme el haceros enfadar, pero tenía que meteros en situación. 

Fátima volvió a su sitio. Su cara reflejaba estupefacción.

Veréis... En nuestro mundo se empeñan en hacernos creer que todas las personas tenemos las mismas oportunidades. Al fin y al cabo, todos y todas os enfrentáis al mismo número de exámenes, ¿no?; también a la misma prueba; usáis el mismo libro; y también tenéis el mismo profesor o la misma profesora en todas las asignaturas. Es decir, podéis lanzar vuestra bola de papel el mismo número de veces.

Ahora todas y todos escuchaban atentamente, con calma.

- Sin embargo -prosiguió Javier-, la realidad es bien distinta. No todo el mundo se enfrenta a sus exámenes, deberes... a la vida en general, en la misma posición. Hay quienes lanzan desde adelante y quienes lanzan desde atrás. Hay quienes tienen padres y/o madres que les pueden pagar una academia y quienes no. Hay quienes tienen menos posibilidades de encontrar trabajo por ser jóvenes y quienes tienen más por haber alcanzado la edad adulta. Hay quienes son despedidas por quedarse en periodo de gestación y quienes no porque se da por hecho que ellos no van a cumplir con los roles de cuidado. Hay quienes por nacer donde han nacido y en la familia en la que han nacido jamás podrán llegar a la Universidad. Hay quienes viven con miedo a que se sepa su orientación sexual y quienes no. Hay personas a quienes se les mueren seres queridos en medio de la época de exámenes y a quienes no. Hay quienes tienen que estudiar y trabajar al mismo tiempo y gente que tiene todos los recursos suficientes como para poder dedicar todo su tiempo al estudio.

   Nos engañan con la igualdad de oportunidades; pero la verdad es que ni varones y mujeres, ni heterosexuales, bisexuales, asexuales, homosexuales, demisexuales..., ni gente adulta y no adulta, ni gente blanca y gente que no lo es... etcétera, tenemos las mismas oportunidades en la vida. 

   Tal vez en ciertas situaciones todo el mundo lance una bola. Pero recordad que esa bola no será lanzada desde la misma  posición por todas las personas.

martes, 14 de julio de 2015

La educación del miedo.

Nuestra educación se basa en el miedo.

- Miedo a suspender. 

- Miedo a un negativo.

- Miedo a quedarte sin recreo si no traes los deberes hechos a clase. 

- Miedo a la bofetada que te puede caer si llegas a casa con alguna asignatura suspensa.

- Miedo a elegir la opción que tu familia no aprueba en tu plan de estudios. 

- Miedo a no pasar la Selectividad, o la reválida. 

- Miedo a suspender una asignatura en la Universidad y no poder pagar las tasas el curso siguiente.

- Miedo a que te miren mal si eres niño y quieres jugar con muñecas o si eres niña y quieres jugar a la pelota.

- Miedo a equivocarte si tu maestro o maestra te pregunta. 

- Miedo a preguntar una duda en clase porque puedes quedar como ignorante. 

- Miedo a que te pongan un parte. 

- Miedo a que te expulsen del centro. 

- Miedo a llegar un poco tarde a casa y tu padre y/o madre te castigue. 

- Miedo a no obtener el título académico. 

- Miedo a que tus notas no sean lo suficientemente buenas como para poder entrar en la carrera de tus sueños. 

- Miedo a que te vean como una persona vaga por haber preferido no estudiar a sí estudiar. 

- Miedo a que la Formación Profesional o la carrera universitaria que estudias no te permita encontrar un empleo. 

- Miedo a que los estudios que cursas sean socialmente considerados como insuficientes y te veas en la obligación de seguir estudiando y no tener dinero para seguirte formando. 

- Miedo a la bronca de tu docente. 

- Miedo al examen. 

- Miedo a que tu tutor o tutora te diga que quiere hablar con tus padres y/o madres, por si acaso la conversación es acerca de algo malo. 

- Miedo a equivocarte en el examen y que eches a perder todo un curso de esfuerzo en un solo día. 

- Miedo a no estar en posesión de los llamados "contenidos mínimos".

- Miedo a que te vean como un fracaso.

Miedo, miedo y más miedo. 

¿No es hora ya de ir cambiando esto?

martes, 23 de junio de 2015

Por qué la violencia machista merece atención aparte.

Recuerdo que cuando cursaba las prácticas de 5º de Pedagogía en un colegio de Getafe, tenía un alumno, Adrián (nombre ficticio) y una alumna, Sara (nombre también inventado), que jugaban muy pero que muy mal a la pelota (aunque no tan mal como yo, jaja).

Un día, durante la hora del recreo, hablando con él y con ella, me percaté de algo curioso: él había asimilado, a través de las críticas de sus amigos durante los partidos de fútbol, que era muy malo practicando ese deporte simplemente porque se le daba mal, pero que algún día aprendería; ella, por el contrario, había aprendido que era mala jugando al fútbol no por una cuestión de falta de habilidad... sino porque era niña.

- "Soy una chica" - me dijo-. "Y las chicas no sabemos jugar al balón. ¿Qué le vamos a hacer?".

Por supuesto, no dudé un instante en trabajar con ella para hacerla ver que el hecho de que fuese niña no la incapacitaba en absoluto para hacer lo que quisiese.

Pero ése es otro tema.

En lo que quiero centrarme es en cómo aunque tanto Adrián como Sara sufrían los reproches de sus compañeros (Sara era la única de su clase a la que le interesaba el fútbol, por lo que los insultos y las críticas las hacían niños) cada vez que intentaban jugar al balón, la más perjudicada había sido ella, en tanto que el origen y la causa de los reproches eran diferentes. De lo que quiero hablar en esta entrada es sobre el análisis de cómo los constantes "No puedes jugar bien a la pelota porque eres una chica" habían llevado a aquella niña a tener falta de confianza en sí misma para ciertas actividades, como el fútbol; y, básicamente, sobre por qué la violencia contra una mujer por el hecho de que es mujer, es más grave que el padecer violencia puntualmente o por una causa externa a tu persona.

Ciertamente, Adrián lo había pasado mal, sufriendo burlas por su falta de  habilidad en el fútbol. Me contó que había discutido muchas veces, que había llorado y que alguna vez se había abstenido de jugar por miedo, "a hacer el ridículo y ser criticado".

Pero había una diferencia clave entre Adrián y Sara a la hora de enfrentar el tema: él pensaba que podía llegar a ser capaz de jugar bien algún día; ella, por el contrario, se consideraba completamente inútil para ese deporte y había abandonado toda esperanza de llegar a ser una buena jugadora de fútbol. Ella no quería ni siquiera volver a intentarlo. Era una chica y, por tanto, no podría nunca llegar a jugar bien. De eso estaba convencida.

Es decir: aunque Sara y Adrián habían sufrido por el mismo tema, la causa y los daños habían sido muy diferentes. La situación de Sara era más delicada.

Adrián sabía que el problema estaba en él, pero no en el hecho de ser quien él era. Él podía aprender; podía llegar a ser capaz de jugar bien; tenía confianza y esperanza en que algún día quizá no volvería a ser criticado por su mala habilidad con el balón.

Sara se veía incapaz no porque nadie la hubiese enseñado a jugar al fútbol, sino por ser lo que ella era: una chica. Y como chica, estaba destinada a nunca, nunca, poder jugar bien.

El problema estaba en ella... para siempre.

Adrián podía cambiar la situación; tenía la posibilidad de hacerse con el control del balón, de su juego, de sí mismo. Sara, por el contrario, simplemente creía que era torpe por naturaleza y que fuese a donde fuese, practicase lo que practicase... no podría cambiar el hecho de que ella era chica, razón por la cual sería inepta y por tanto criticada de por vida.


Hay quienes pretenden hacernos pensar que el hecho de que un hombre golpee a una mujer es exactamente igual de grave que el hecho de que una mujer agreda a un varón.

Y no es así.

Ambas violencias son igual de importantes de erradicar; pero el origen, las características y las causas son diferentes.

"Violencia es violencia", dicen. Sí, violencia es violencia; pero no todas las violencias causan los mismos daños.

Al igual que no es lo mismo darle un golpe sin querer, por un descuido, a alguien mientras paseas por la calle que empotrarle intencionadamente la cabeza contra la pared a una persona, no es lo mismo sufrir una agresión casual o desafortunada que sufrir una agresión por ser quien eres.

Si al salir de la tahona te roban el pan, no por ser tú, sino porque esa persona que te roba es extremadamente pobre y pasa hambre, el suceso te afectará y la próxima vez tendrás más ojo al salir de la tienda, pero no te sentirás mal contigo/a mismo/a. Achacarás la culpa a la sociedad clasista en la que vivimos, a la crisis económica, a quien te ha robado... pero no a ti.

Sin embargo, si al salir de la tahona, quien te roba te dice: "Hola Fulanito / Menganita, me llevo tu pan porque a la gente de mi barrio y a mí nos caes muy mal y pensamos seguir robándote porque te lo mereces", seguramente tratarás cambiar de tienda o irás a la tahona de siempre con miedo. 

En este segundo caso, el suceso te afectará más. El daño será mayor, porque además se supone que "la culpa es tuya", que el robo no es puntual, sino porque tú eres tú.

Así, un varón agredido por una mujer que no tiene poder sobre él, será considerado víctima de una loca, histérica, mala persona. Puede que él acabe teniéndole miedo a esa mujer en específico, pero no le tendrá miedo a las mujeres en general. Al fin y al cabo, el problema estaba en aquella mujer, no en él.

Al fin y al cabo no hay un sistema estructurado que va en contra de él como varón que es.

Cuando una mujer sufre la violencia machista, cuando una mujer es agredida por un hombre por ser mujer, el problema no lo recibe como un caso puntual, como una agresión procedente de un loco, histérico, mala persona... el problema lo recibe como si ella fuese la responsable, y sufriendo la presión de todo un sistema que la hace más vulnerable y va contra ella, por ser mujer.

"Soy mujer" -piensa-. "Y no puedo evitarlo. Por lo tanto, vaya donde vaya, esté con quien esté, haga lo que haga... siempre podré ser agredida. Porque soy mujer. Y punto".

Los daños de la violencia de género no son puntuales; no se borran con el tiempo; no son vistos como hechos fruto de gente sin corazón. Esos daños permanecerán ahí de por vida, y siempre quedará la espina de la auto-culpa, creada por una sociedad patriarcal que todos los días te dice que "Te violaron por puta, por llevar minifalda, por mala mujer que quiere provocar"; o que "Si te pegan, algo habrás hecho, como hablar con otros hombres o no tener la comida puesta sobre la mesa cuando tu marido llega del trabajo".

El origen, las características y las causas de la violencia contra las mujeres no es igual que la violencia que padecen los varones; y, al igual que la violencia racista, homófoba, adultista, animalista, xenófoba... la violencia machista se sostiene por un sistema jerárquico, el cual, en este caso, sitúa a los hombres en una posición dominante y a las mujeres en una posición de inferioridad.

Todo tipo de violencia está mal, la lleve a cabo quien la lleve a cabo y la sufra quien la sufra.

Pero no nos andemos con tonterías: hay violencias que causan daños más allá de los que se pueden ver; hay violencias que están consentidas y apoyadas; hay violencias que se sostienen en un sistema que las perpetúa; hay violencias que merecen atención a parte y por ende ser combatidas específicamente, sin incluirlas como violencia en general.

domingo, 24 de mayo de 2015

Cuando tus derechos se deciden en las urnas.

Ayer, en Irlanda, se votó en Referéndum por el matrimonio homosexual, con resultado favorable.

Por un lado me alegro. Me alegro porque todas las personas tienen derecho a decidir con qué cabeza (o cabezas) la almohada compartir. Me alegro porque lo importante no es la orientación sexual de esas personas que se aman y quieren estar juntas, sino que lo importante es que decidan unirse por deseo propio y con total libertad. Me alegro porque es un avance más en la consolidación de una sociedad donde los derechos humanos son respetados.

Pero por otro lado, me fastidia.

Sí, me fastidia. Y mucho. Porque me repatea hasta las entrañas que los derechos de las personas se decidan en unas urnas. Porque lo que es un derecho personal que no deber ser arrebatado ni decidido por nadie, se sometió a votación popular.

Olé. 

El si eres inferior o un/a igual, es algo que puede depender de la aprobación o el rechazo de otra gente. 

El si puedes elegir ser o no ser madre, es algo que en este mundo lo decide el resto.

El si tu hijo o hija va a poder estudiar en la Universidad, lo votan "representantes" en un Congreso.

El si puedes donar o no sangre es algo que puede ser elegido por un Gobierno, emitiendo un voto.

El si la sociedad se rige por políticas al servicio de la ciudadanía o si la ciudadanía debe estar sometida a los intereses políticos de las élites, se decide echando un papel en una urna.

El si puedes juntarte o no con la persona que tú amas es algo en lo que tu vecina o vecino, al parecer, puede opinar.

Es un asco. Los derechos humanos no se votan; se respetan. Todo el mundo debería tener derecho a hacer lo que le salga de las narices con su propia vida, siempre y cuando no interfiera en la libertad y en los derechos del resto de la gente.

El que yo decida "libremente" explotar a niños y niñas de Tailandia para que me fabriquen durante 12 horas seguidas unas camisetas, por supuesto que debe estar prohibido, porque eso no es libertad, sino libertinaje, lo que me hace irresponsable y un violador de los derechos humanos.

Indignante campaña contra el matrimonio igualitario, que reza:
"El amor de una madre es irremplazable. Vota no".
Pero el si me caso con una mujer, un varón, una persona transexual, alguien que se considere queer... ¿a quién le importa?

Si quiero donar sangre y tengo tal o cual orientación sexual, ¿qué tiene de importante?

De verdad, me repatea que la gente aún no sea capaz de concebir que no hay que meterse en los asuntos que no nos llaman. Me molesta esa educación "democrática" por la cual la mayoría tiene "derecho" a elegir la vida de la minoría. 

¿Qué? ¿Ahora las personas que caminamos a pata por la calle podemos decidir si la gente que va en silla de ruedas tiene derecho o no a que se construya una rampa en una escuela para que puedan acceder a ella?

Me parece una vergüenza. Estoy hasta las narices de la Democracia... de la dictadura de la mayoría, donde las minorías sociales dependen de la bondad y misericordia de quienes son más, para poder disfrutar de una vida digna y feliz.

A ver si aprendemos de una vez por todas que los derechos no se votan. ¡No se votan! Se dan y punto. Y a quien no le guste, que no mire. 

Siempre he tenido claro que la educación debe basarse en el diálogo y el acuerdo, de modo que el alumnado y el profesorado tomen decisiones en conjunto. Pero que no me digan que es votable el si se le puede golpear o no a un o una discente; que no me digan que es votable si una persona con Síndrome de Down tiene o no derecho a estar en mi clase; que no me digan que es debatible si debería segregar una escuela en función del sexo; que no me digan que si debo tratar como iguales o no a los alumnos y las alumnas homosexuales es algo que puede depender de un voto.

Porque no. Hay cosas que son indiscutibles. Y colocar los derechos de las personas en una urna... me parece una vergüenza.

lunes, 20 de abril de 2015

¡300.000 visitas!

Ayer, este blog llegó a las... ¡300.000 visitas! Y estoy bastante contento. Un blog que empezó con entre 5 y 10 visitas diarias... hoy día, a unos meses de cumplir los 5 años (lo abrí en Noviembre del 2010) pasa de las 300. 

Así que quiero daros las gracias a quienes estáis en el otro lado, siguiendo mi blog, comentando... o simplemente leyéndolo desde el silencio. 

Las 300.000 visitas no son mías, son vuestras; pues si no pasaseis por aquí, este espacio no tendría sentido.

Como dijo Desmond Tutu: "Si eres neutral en situaciones de injusticia, has elegido el lado del opresor".

Así que espero seguir contando con vosotras y vosotros, y así seguir avanzando en la lucha por acabar con la injusticia; en la lucha por una sociedad libre y equitativa.

Mantengámonos firmes en la lucha contra el patriarcado, la autoridad, el clasismo, la xenofobia, la homofobia, el racismo, el especismo, el adultismo...Y que el miedo cambie de bando.



martes, 14 de abril de 2015

Yo no soy trapacero/a.

Se está promoviendo una campaña, con la que estoy totalmente de acuerdo, que persigue que en el diccionario de la RAE se elimine como una de las definiciones del concepto "Gitano/a", la siguiente:

- Trapacero/a. Que estafa u obra con engaño.

Y es que, como el ser de piel negra, homosexual, mujer, procedente del extranjero, etc, el ser de la etnia gitana no convierte a una persona en ladrona, embustera, trapacera ni delincuente.

Basta ya de prejuicios y de discriminaciones, por la razón que sea. He conocido a gitanos y gitanas que eran gente bien decente; y a payos y payas bien harpías, cínicas, poco de fiar y bastante escoria.

Yo estoy con el pueblo gitano. Y por eso publico esta entrada apoyando y dando visibilidad a la campaña. Porque ser gitano o gitana... no te hace una persona trapacera.


viernes, 27 de marzo de 2015

¿De quién es la Educación?

La Educación no es del Estado. No es de un Gobierno. No es cosa de docentes. No es algo que lleven a cabo solo padres y madres. No se da en un punto en concreto. No debe ser usurpada por entidades privadas para intereses financieros. No ha de pertenecer solo a los y las menores de edad, pues no debe guardarse simplemente para las personas en un pequeño instante de su vida. No debe tener fronteras. No pertenece solo a varones, o a heterosexuales, o a gente de piel blanca. La Educación no debe estar atada a un centro educativo, provisto de rejas y vallas. No se adquiere tragando libros. No debe acapararla una entidad religiosa. No fue creada para gente capaz de alcanzar la "excelencia"; menos aún cuando ningún ser humano del mundo es "excelente". No es de bilingües. No es de las empresas, quienes pueden utilizarla a su antojo cual herramienta. 

La Educación es de quien vive en Francia, Colombia, Afganistán, Egipto, Nigeria... Es de gente alta, mediana, baja. Es de personas de piel negra, blanca, morena. Es de quien camina y de quien va en silla de ruedas. Es de personas con ceguera, sordomudez, autismo, parálisis cerebral, leucemia, espina bífida... y de gente malamente llamada "normal", pues nadie en este mundo es "normal". Es de quien se le dan bien las matemáticas y de quien se le dan mal. Es de quien quiere dedicarse a la Medicina, a la Física, a la Ingeniería, a la Pedagogía... y de quien quiere dedicarse a la mecánica, la fontanería, la alfarería, la peluquería, a la música... Es de quien quiere ser profesional del deporte y de quien no. Es de quien le gusta leer y de quien no. Es de quien le aburren las Ciencias Naturales y de quien le fascinan. Es de quien quiere estudiar y de quien no quiere hacerlo en ese momento.

Porque la educación es de vosotros y vosotras; es de nosotros y nosotras; es de ellas y ellos; es de él; es de ella; es tuya; es mía.

La Educación... nos pertenece a todo el mundo. Es de la sociedad.


Que no nos engañen:  
nadie tiene derecho a  
robarnos la educación.

domingo, 8 de marzo de 2015

Sobre el concepto de opresión.

Hoy, 8 de Marzo, Día de la Mujer, considero oportuno publicar una reflexión sobre la opresión.

Se entiende por opresión como el sometimiento que recibe una persona o una colectividad por parte de otra persona u otro grupo de personas.

Desde los grupos feministas, anti-racistas, anarquistas, etc, decimos que el pueblo, las mujeres, las personas extranjeras, los animales, la gente de piel oscura, quienes no son hetersosexuales... son grupos que han sufrido, históricamente, la opresión por parte de otros colectivos privilegiados (la especie humana, la gente blanca, los y las heterosexuales, los varones, quienes han gobernado y gobiernan los pueblos, la gente adinerada...).

Pero existen ciertos colectivos (masculinistas -neomachistas-, nazis, capitalistas...) que pretenden hacernos creer que son los varones, la patronal, los y las nacionales, etc, quienes sufren realmente la opresión.

No tardan en mostrar sus ejemplos: los varones van en mayor proporción a las guerras, las empresas corren el riesgo de quebrar, se da ayudas a la población extranjera, hay un día del orgullo homosexual y no del heterosexual, etc.

Es decir, utilizan los impulsos dados a los sectores discriminados y las desventajas que en ocasiones conllevan estar en el poder para mostrarse como víctimas y así mantener intacto el orden social (pre)establecido y de este modo mantener sus privilegios.

Nada más lejos de la realidad.

Imaginemos que vienen extraterrestres a nuestro planeta y que llegan extremadamente hambrientos y sedientos y que necesitan con urgencia que les demos asistencia. Supongamos que hay dos tipos: extraterrestres de color rojo y extraterrestres de color verde; y que por razones desconocidas, los extraterrestres de color rojo no nos caen bien y decidimos ayudar única y exclusivamente a los extraterrestres verdes.

¿Qué extraterrestres son privilegiados y cuáles no? Obviamente, los extraterrestres verdes, que van a poder comer y beber, son privilegiados; y que a los rojos les estamos discriminando.

Ahora imaginemos que, de repente, algunos extraterrestres verdes se atragantan con la comida hasta el punto de que algunos de ellos fallecen.

Así pues, tendríamos la siguiente situación:

- Porcentaje de extraterrestres verdes que padecen atragantamiento: 100 %.

- Porcentaje de extraterrestres rojos que se han atragantado: 0 %

- Porcentaje de extraterrestres verdes que han fallecido mientras comían: 30 %.

-Porcentaje de extraterrestres rojos que han fallecido por no poder comer: 0 %.

Viendo este panorama, algún grupo de extraterrestres verdes, al oír la queja de extraterrestres rojos de que son discriminados por la especie humana, podrían argumentar: "Pero nosotros nos atragantamos más". Y, por supuesto, sonaría ridículo. Ridículo porque el poder ahogarse ingiriendo comida no deja en peor posición que a quien no tiene nada que comer.

Y esto pasa con determinados grupos: utilizan las desgracias que sufren por estar en la posición dominante como excusa para hacerse ver como víctimas, cuando no lo son. Por no decir que son víctimas de sus propios colectivos.

Julio César no estaba oprimido por la plebe porque a él le asesinaron. Julio César, para empezar, fue asesinado por quienes estaban a su nivel; y para terminar, su traición fue fruto de su privilegio, que se le volvió en contra. Un daño colateral.

Cuando un varón muere en un accidente laboral, está en situación desfavorecida con respecto a la patronal, que le controla y le somete a tal situación, pero no por las personas que están en paro y que desearían poder tener accidentes laborales antes que estar en casa sufriendo porque no saben cuándo podrían verse sin agua y sin luz en casa.

El hecho de que una autónoma o un autónomo pueda acabar cerrando su negocio no pone a esa persona como oprimida frente a quienes viven en la calle y jamás entrará su negocio en quiebra.

Que una persona que va en silla de ruedas pueda subir a la primera planta de un centro educativo en ascensor mientras que el resto del alumnado tiene que hacerlo por las escaleras, no quiere decir que quien está en la silla de ruedas es una persona privilegiada.

Tiene que quedar claro que opresión, como indiqué al inicio, es el sometimiento que recibe una persona o una colectividad por parte de otra persona u otro grupo de personas, de modo que el primer grupo está desfavorecido y el segundo privilegiado.

Por ende, cuando en un país gobiernan varones y mandan a varones a la guerra, no son las mujeres las que les están oprimiendo a ellos, sino que se están machacando entre los propios varones, los cuales están divididos en dos grupos: uno privilegiado y otro oprimido.

Un varón que es albañil y se encuentra al lado de una mujer aparejadora, no está oprimido frente a ella en tanto que varón, sino por su condición social. Y ella está desfavorecida ante este varón por ser mujer.

No mezclemos churras con merinas. 

Poder fallecer mientras comes no te torna en persona desfavorecida respecto a quienes viven en la extrema pobreza.

Tu condición de varón, heterosexual, blanco... puede a veces acarrearte ciertos problemas, pero no te oprime en absoluto.

lunes, 23 de febrero de 2015

Alma pedagógica. Crear sentimiento.

Tal y como dejo claro en la página que tengo en este blog bajo el título de ¿Por qué este blog?, la cultura de nuestra sociedad es clasista, opresiva, sexista, machista, androcentrista, adultista / adultocentrista, confesional, racista; homófoba... y por ello mucha gente buscamos cambiar esto a mejor, para que todas las personas sean tratadas por igual, con respeto, y podamos vivir en libertad.

Y si hay algo que me preocupa de entre la gente que somos anarquistas, feministas, anti-racistas, anti-capitalistas, anti-especistas, etc, es que muchas veces me topo con quienes tienen una falta considerable de alma pedagógica.

Ya sé que muchas y muchos tienen que estar hasta las mismísimas narices de repetir lo mismo una y otra vez para que al final su discurso no lleve a nadie porque su interlocutor o interlocutora, no es que exponga argumentos en contra y mantenga otra postura diferente, es que simplemente no escucha, te trata como un ser inferior y echa por tierra todo lo que le muestras por muy bien argumentado o demostrado científicamente que esté.

Pero, como comenté en la entrada anterior, hay que cambiar la educación al completo si de verdad queremos ver resultados. 

Vamos a ver. Imaginemos que yo soy vuestro profesor de una asignatura (pongámosle, por ejemplo, Matemáticas) y que no entendéis algo (las derivadas). Entonces me preguntáis las dudas que tenéis y me pedís que lo explique de nuevo. ¿Os imagináis que yo os respondiese: es que yo no soy educador y a mí me tienes que venir ya formado/a? Como para mandarme a la mierda, ¿cierto?

Pues eso pasa entre muchas personas que luchamos por cambiar la sociedad. Hay quienes han perdido ya la paciencia y cuando alguien les asalta con preguntaa, le responden: "Es que yo no soy educador/a"; o "A mí me vienes formado/a y luego hablamos"; o "Es que yo estoy en lucha, no de cháchara". 

Y así andamos: que no se llega a la gente.

Está claro que hay quienes solo quieren molestar; que en verdad no les importa un pimiento lo que les vayas a responder. Pero, ojo, esto es la red, y por aquí no solo hay machistas, clasistas... leyendo. Por aquí hay mucha más gente que nos lee desde las sombras. Gente que va y viene; gente que nos sigue... Gente, al fin y al cabo, a quien podemos llegar y ayudar a abrir los ojos contra las distintas opresiones. 

Y claro, si dejamos que el resto nos asalte con sus preguntas, dudas, discursos... y nuestra respuesta es la de "yo no formo ni informo; márchate y ven cuando hayas aprendido", pues... ¿qué esperáis que vayamos a conseguir? Pues nada. Incluso esa actitud, pienso, llevará a que quien tenga dudas sobre qué pensar, se decante en favor de la postura que no queremos que adquiera.

Hay que tener más paciencia y más alma pedagógica. Que sí, que es una lucha, no lo dudo. Pero llevar las riendas de la educación también es, desgraciadamente, un estilo de lucha. Por ello la Iglesia, el Estado, quienes se han movido en su contra... siempre han pretendido acaparar el Sistema Educativo.

Y si no vamos a hacer nada por evitar que sea el hetero-patriarcado capitalista, esclavista y consumista quien hace uso de la educación, a través de los medios de información, los centros de enseñanza, la publicidad, etc, siendo nosotras y nosotros quienes eduquemos, entonces tened la seguridad de que seguiremos perdiendo.

Porque eso es lo que estamos haciendo: perder. Desde el día primero que alguien se levantó contra el sistema, ya estábamos perdiendo. Hemos cambiado cosas, pero el sistema sigue ahí; y mientras siga ahí el sistema, seguiremos perdiendo. Y lo que no podemos hacer es dejar ganar o quedarnos sin ganas de vencer.

Sé que puede llegar a resultar desesperante.

Comprendo que a veces resulte frustrante toparse con una mujer machista y tener que soltarle: "¡Pero es que eres una mujer, no puedo creer que pienses así, tragándote el cuento machista. No entiendes nada!". Triste, pero cierto: es que en realidad no entiende nada. Ha sido educada de un modo y no conoce otra realidad. Puedes tener razón, el discurso más bonito o incluso salir a la calle con la bandera morada más grande de todas y volverte a casa sin haber conseguido nada, con el enemigo riéndose de ti; solo por eso: porque las mujeres machistas y los varones que podrían llegar a soltar sus privilegios pero no lo hacen.. no te entienden.

Puedes gritarle al oído a un obrero o una obrera que va a trabajar un día de huelga general que es un trabajador, una trabajadora, que qué hace que no lucha por sus derechos y se deja pisotear por la patronal. Pero es que muchas veces hacer una huelga, llevar a cabo la lucha, no tiene nada que ver con las ganas de luchar o el discurso que se tenga, sino con la unión, la fuerza y el hacerse entender. Si ese obrero o esa obrera tiene miedo porque le pueden despedir, da igual cuánto de negra y roja sea tu bandera, o que le digas que "la Tierra será el paraíso, patria de la humanidad", en tanto que a ese hombre o esa mujer no le quedará más remedio que ir al trabajo en ese día de huelga.

Tenemos que llegar a la gente. Y eso solo se hace con alma pedagógica; aunando los sentimientos de las personas y que éstas quieran escucharnos y seguirnos. Tenemos que hacernos entender y para ello a veces es necesario desprendernos de ciertas palabras y modificar nuestro lenguaje para que nos comprendan.

Porque hacer política, producir cambio, en la mayoría de las veces lo importante no es tener la razón, aunque la tengamos, sino que lo importante es hacernos comprender y generar sentimiento. 

Podemos analizar hasta el más mínimo micro-machismo, mostrar cómo el materialismo consume nuestras vidas y nos vuelve infelices, cómo dos personas de países diferentes son seres humanos que han de estar sujetos a los mismos derechos, o cuán bonito es nuestro discurso y cuánto de grande es nuestra bandera, que nos volveremos a casa con la cabeza gacha, con la frustración de siempre, la bandera pisoteada, nuestras palabras enterradas y el enemigo o la enemiga riéndose de nuestro ridículo. Y todo porque la gente comprende el discurso de nuestra enemiga y nuestro enemigo, y les prefieren, se identifican con su parecer. Todo porque nuestra lucha parece un bocerío de cabras locas; una lucha de radicales sin escrúpulos.

Es así cuando la gente, en lugar de seguir nuestro sendero, nos tiene miedo. Miedo porque piensan que las y los feministas no somos más que gente que no ha hecho el amor en su vida y que vemos las cosas como las vemos porque necesitamos un buen polvo. Miedo porque opinan que las y los anarquistas somos "pone-bombas" y que queremos que reine el desorden. Miedo porque creen que el respeto a los y las inmigrantes traerá más paro y hambre.

Y entonces, cuando quieren aproximarse y tratar de comprender nuestro discurso, les respondemos con un "vete a la mierda que yo no educo, sino lucho; vete a leer y luego vuelve", reforzando su miedo y su repulsa hacia nuestros colectivos.

Alma pedagógica; crear sentimiento: eso es lo que hace falta. Y sin esto, en serio, no llegaremos a nada.

jueves, 19 de febrero de 2015

Menos "educación para..." y más cambiar la educación.

Veo y escucho mucho eso de "hay que fomentar la Educación para la Igualdad";  "asignatura de Educación para Inserción a la Vida Adulta"; "es bueno que exista la materia de Educación para la Ciudadanía"; "¿qué tal si promovemos la Educación para la Paz"; etc.

Sí, se habla mucho de educación para algo... Pero, lamentablemente, la educación en sí no tiende a perseguir ese algo... y así andamos.

¿Qué importa que un tutor o una tutora de un Instituto cualquiera imparta clase de una asignatura optativa sobre Educación para la Igualdad de Género porque así lo exige el centro si luego él o ella se pasa la vida en el resto de materias soltando frases machistas?

¿Cómo va a funcionar la Educación para la Paz si el propio Sistema Educativo está organizado de tal modo que fomente la competitividad, la desunión del alumnado, el enfrentamiento?

En serio; me parece absurdo.

Vale, sí, es mejor que nada. Al menos en esas clases se puede hacer reflexionar, tratar de mostrar un punto de vista diferente a fin de intentar calar en alguien y que, contra toda la basura que el sistema hetero-patriarcal, esclavista y capitalista nos inculca, se pueda contribuir al cambio social.

Pero, ¿por qué no mejor cambiamos el Sistema Educativo de modo que sea feminista, anti-capitalista, cooperativo, participativo, horizontal, sin jerarquías, plural, diverso, inclusivo, anti-fascista, innovador...?

Seguro que así, sí que conseguimos algo... y no caeríamos en la estupidez de pensar que "como he enseñado un poco de esto pero el niño o la niña ha salido como el sistema quiere, es que la cultura y la educación no sirve de nada y está todo en sus genes".

Porque no. Con un poquito de formación no se transforma el mundo; y no, con un poco de coeducación, de pedagogía libertaria, etc, no vamos a ningún lado.

Estaría bien dejarnos de tanta "Educación para..." y más bien transformásemos la educación. 

Entonces sí que empezaríamos a ver resultados mucho más rápido.

lunes, 2 de febrero de 2015

El machismo en la juventud actual (II).

Hace ya tiempo publiqué una entrada hablando sobre por qué hay cada vez más machismo entre los y las adolescentes y jóvenes. Hoy os dejo, para ampliar, con una pequeña explicación sobre esto, del humorista, actor y presentador Daniel Mateo. Espero que os divirtáis.



Nota:

Gracias a Kuxille por pasarme el vídeo.

sábado, 17 de enero de 2015

Criticar el machismo... para justificar el machismo. La estrategia del neo-machismo.

Los grupos MRAs y masculinistas (es decir, neo-machistas) tienden en ocasiones, y éste es el punto que les ayuda a camuflar su misoginia, a criticar el machismo. Pero, por supuesto, su intención no es en absoluto la de acabar con el sistema patriarcal que oprime al género femenino. Su crítica al machismo sirve para vestirse con piel de cordero y así poder promover y llevar a cabo ideas machistas.

Y esto es lo que vamos a ver con esta entrada, a fin de que se muestre claramente cómo estos grupos autodefinidos como igualitaristas, emplean la estrategia de criticar el machismo a fin de poder promomover, de un modo camuflado y con un discurso diferente, el machismo de toda la vida.


Truco 1: El arte de la violación. Digo... seducción

Muchas veces los neo-machistas, a la hora de enseñar y practicar "técnicas de seducción", dicen lo siguiente:

"Si quieres ligar con una mujer, sepárala de sus amigas. Recuerda que la sociedad es machista y las mujeres que ligan con hombres son vistas como rameras; como zorras. Es necesario que consigas mantenerla lejos de sus amigas, para que no se sienta inhibida ante la posibilidad de quedar como una guarra delante de tus compañeras y así sea ella misma y tú puedas ganártela".

La idea es clara: criticar la idea popular de que una mujer que liga es una prostituta, a fin de promover otra: que las mujeres son todas tontas de remate, que no saben lo que quieren, que no tienen personalidad propia, y que solo los varones saben lo que las mujeres quieren (especialmente los varones neo-machistas). Y como los varones saben lo que quieren las mujeres, entonces lo que diga una mujer en un determinado momento no cuenta, no vale. Al fin y al cabo "no es más que una loca histérica y cohibida que requiere de un macho que use tácticas para hacerla descubrir lo que ella desea".

Es por ello que machirulos como Jeremías Pérez, alias Álvaro Reyes, en sus cursos de violación seducción dice cosas como:


Y después de soltarte todo esto, después de promover la violación y adjudicar que las mujeres son todas imbéciles, como han criticado algo de machismo, te sueltan lo de "Eeeeh, que yo no soy machista".


Truco 2: El "progre" aprovechado.

Dicen que no hay diferencia alguna entre un machista de derechas y uno de izquierdas. Son machistas y punto. Y es cierto. Muchos "progres" son "progres" hasta que les tocan sus privilegios. Háblale de opresión de clase y saltará cual perro rabioso a criticar a la burguesía, a defender los derechos del proletariado y las clases bajas, a comentarte todo cuanto pueda sobre derechos humanos, etc. Pero, ¡ay!, háblale sobre el machismo, el sexismo, la sociedad patriarcal... y puff, sus ansias de alcanzar una sociedad justa e igual, desaparecerán.

Porque tocar los privilegios de quienes le oprimen, está bien. Pero cuando se trata de tocarle sus propios privilegios... eso, al "progre" machirulo, ya no le gusta tanto.

Y es por ello que cuando llegan a reconocer que hay machismo, lo critican y dicen (dicen) luchar contra él, no tardan en utilizar reivindicaciones de izquierdas para aprovecharse de las mujeres. Veamos algunos ejemplos:

Ejemplo 1: Apoyar el divorcio, pero salir beneficiado:

Éste es el caso de aquellos que opinan que el matrimonio no es para toda la vida y están a favor del divorcio... pero que cuando llega el divorcio, si han optado por la división de roles y han disfrutado de chacha, psicóloga, maestra, pedagoga, enfermera, etc, gratis, no reconocen el trabajo desempeñado por su ex durante el matrimonio y se quejan de tener que pagar una compensación.

Ejemplo 2: "Un hombre debe ayudar en casa. Pero eso: ayudar (lo justito); nada de colaborar con lo que le corresponde": 

Éste es el caso de esos que critican el machismo y se creen papás súper revolucionarios e igualitaristas solo por cambiar un par de pañales, barrer dos días a la semana y jugar con la criatura, cuando a quien le tocaba ir a hablar con el tutor o la tutora, llevar al niño o la niña al ambulatorio cuando enfermaba... en resumen, la doble jornada laboral (dentro y fuera de casa), era, siempre, a la madre. ¡Y ojo con que sea una mujer la que relega en su marido las tareas domésticas y se pasa mucho tiempo fuera de casa trabajando, que se arma la de Dios es Cristo!

Ejemplo 3: El capitalimo no está mal siempre y cuando el beneficiado sea un varón:

También encontramos quienes buscan un buen empleo y trabajan duro para ascender laboralmente en la empresa sin decir ni pío, pero que cuando ven hacer lo mismo a una mujer (solo en este caso), se acuerdan de repente de la injusticia socio-económica y exclaman, horrorizados, que está muy mal ser una pequeño-burguesa porque con ello se le hace el juego al capitalismo.

Ejemplo 4: El aborto masculino. (¿?). El abandono infantil:

Otro clásico es la frase famosa de "Si yo estoy de acuerdo con el aborto, por supuesto. Quiero que las mujeres sean libres de decidir sobre su propio cuerpo. Pero si ellas tienen aborto, yo también quiero poder tener aborto masculino".

O lo que es lo mismo: "Yo estoy de acuerdo de boquilla que tú seas libre, pero en el fondo utilizaré una estrategia para ponerte sibilinamente una soga al cuello, seguir oprimiéndote y salirme con la mía".

Éste es el "progre" machirulo que quiere sexo libre... pero solo para los varones. Es el que quiere poder acostarse con todas, pero no tomar responsabilidades. Es el que quiere que las mujeres puedan acostarse con quienes quieran solo para ver si él pilla cacho, pero que llama puta a la que no se acuesta con él, sino con otros. Es el que llama frígida a la que no cede a su presión. Es el que está a favor de que haya métodos anticonceptivos... pero que los sigan tomando las mujeres, porque luchar en favor de métodos anticonceptivos tales como una píldora anticonceptiva masculina, no lo va a hacer nunca (y el día que salga, no la tomará). Y cuando sus artimañas no funcionan, pues recurre a la prostitución (para lo cual le viene bien el sistema capitalista y que la pobreza siga femeneizada).


Está claro que prefieren criticar el machismo en su justa medida, no sea que tengan que empezar a ser personas maduras y responsables.


Truco 3: "El machismo existe, y está mal, pero no en mi país".

La mencionada frase es una de las más repetidas entre ciertos neo-machistas. Porque hay quien niega que el machista exista; pero los hay que afirman su existencia, solo que no es algo que ocurra en sus países.

Así, por ejemplo, cuando leen un artículo sobre una supuesta violación producida en una nación islámica, no tardan en criticar a los musulmanes, llamándoles bestias, violadores, machistas, terroristas... y de todo cuanto se les pasa por la cabeza. Ahora bien, si el artículo habla acerca de una supuesta violación producida en España, Francia, Portugal, Italia, Reino Unido, Argentina, Canadá... entonces consideran que "la chica estaba mintiendo", que "lo que se pretende es quitar el honor y la honradez al género masculino", que "dónde está la presunción de inocencia que el feminazismo ha hecho desaparecer", que "ya hay otra denuncia falsa más y pobrecitos nosotros los varones", y bla, bla, bla, bla.

O también, si ven a una mujer con burka, comentan: "Esto en mi país no pasa. Aquí no controlamos la forma de vestir de nuestras mujeres", con lo cual, para empezar, están diciendo que las mujeres no son de sí mismas, sino de ellos; y para terminar, no ven que en nuestras culturas a las mujeres se las objetiviza sexualmente al mismo tiempo que se fomenta que "si llevaba falda es que iba provocando y quería que la violasen".


Truco 4: "Yo defino qué es el machismo".

Otro truco está en que son los machistas y neo-machistas quienes tratan de definir qué es machista y qué no, de tal modo que solo son criticables las actitudes machistas que ellos permiten criticar, y no todas cuantas se señalan desde el feminismo. Ejemplos de esto:

Ejemplo 1: "Solo es un chiste":

Así pues, si eres mujer y te mandan a fregar o hacen una "gracia" sobre los malos tratos o las violaciones hacia las mujeres, ya no es machismo, según ellos, sino "un chiste, y tú una loca, frígida e histérica que no tiene sentido del humor".

Ejemplo 2: Cursos de violación seducción:

De esto se ha hablado en el truco primero, pero es necesario recalcarlo para este apartado. Si realizan vídeos de "seducción" donde se enseña a violar... te dicen lo de: "Pero si yo no soy machista. Solo enseño a los chicos a ver que las mujeres, las muy tontas, no saben lo que quieren".

Ejemplo 4: Si sigues lo socialmente considerado femenino y eres mujer, entonces no puedes ser feminista:

Ocurre que si eres una mujer feminista y te depilas o te maquillas, o haces algo socialmente considerado como femenino, te señalan: "¿Ves cómo no eres feminista? Te maquillas y maquillarse no es de feministas". Cuando lo feminista no es ni maquillarse ni no maquillarse, sino elegir libremente lo que a cada cual le da la gana hacer.

Ejemplo 4: Nada de favorecer a la igualdad:

Está claro que la discriminación positiva es importante para ayudar a los grupos oprimidos o desfavorecidos, porque contribuye a darles un empujón que les permita empoderarse y vivir libre y felizmente en la sociedad.

Es por esto que a los y las estudiantes procedentes de familias pobres se les otorgan becas para el estudio. Es por ello que a las personas extranjeras se les dan cursos especiales para el empleo. Es por este motivo por el cual existe un Día Mundial de la Infancia, pero no de las personas adultas, etc.

Y parece que se ve bien en la sociedad. Pero cuando se trata de ejercer la discriminación positiva en favor de las mujeres... ¡eso ya parece que molesta! De tal modo que los masculinistas (neo-machistas) se quejan de que haya un Día Mundial de la Mujer y no uno del varón; de que no se hable de violencia de género contra los hombres (¡no existe!); de que exista la Historia de las Mujeres; etc.

Ejemplo 5: "Si te molesta el acoso callejero, mátate":

O por ejemplo, ocurre cuando te sueltan un "piropo agradable", les señalas su machismo porque tú no le has pedido su opinión, ni deseas valer únicamente por tu aspecto físico y no quieres que te molesten cuando caminas por la calle, y te responden "que solo es machista un te la meto, chúpamela..., pero no un preciosa, guapa, etc".

Es decir: que tu palabra como mujer, para estos tipos, no vale nada. Parece que solo te queda suicidarte si no les quieres aguantar.

Ejemplo 6: El varón como víctima oprimida del matriarcado

La idea esencial del neo-machismo es darle la vuelta a la tortilla y poner al grupo opresor como oprimido, hasta el punto de que Hitler acaba viéndose como oprimido por la gente a la que mandaba gasear porque le salió muy cara la factura del gas...

Ejemplo 7: "Hay feministas, pero tú no eres feminista":

Es el caso de quienes te argumentan que las y los hay feministas pero también feminazis y que tú no eres feminista, sino feminazi (o lo que es lo mismo: "vale que seas un poco feminista, pero no que quieras radicalmente la igualdad").

Ejemplo 8: La violencia está mal hasta que se agrede a una feminista:

Esto se da cuando critican que un varón agreda a una mujer por ser mujer, pero cuando esa mujer es feminista, entonces "se lo merecía, porque a las sumisas hay que tratarlas con cariño y respeto, pero a las que luchan por bajar a los varones del podio, hay que cargárselas, que los privilegios no hay que perderlos" (véase, por ejemplo, lo que ocurre con Anita Sarkeesian).


Truco 5: Con la ley ya está todo hecho:

Muchas veces los machirulos critican las leyes injustas volcadas en contra de las mujeres. Pero se quedan ahí. Su crítica nunca va dirigida a su modelo de masculinidad, ni a sus privilegios, ni a la desigualdad ejercida no por la ley sino por la ciudadanía. Opinan que con que haya igualdad ante la ley, todo está arreglado y que con ello la desigualdad ha desaparecido, de tal manera que critican algo de machismo para perpetuar el sistema patriarcal.


Truco 6: Defendiendo a las mujeres maltratadas... promoviendo y facilitando que las maltraten.

Como los neo-machistas no tienen argumento alguno para defender su ataque ante una retaíla de denuncias falsas en masa inexistente, ya que ningún estudio corrobora sus afirmaciones, han decidido, muchos de ellos, usar una estrategia para promover el hecho de que se defienda la absurda idea de que muchísimas mujeres son unas brujas malas malísimas que denuncian falsamente a los pobres varones, para salirse con la suya: y este truco consiste en decir que su interés está en defender a las mujeres víctimas de la violencia de género, aunque en realidad con su estrategia están dejando a las mujeres más vulnerables.

¿Cómo hacen esto? Muy sencillo:

Primero saltan con que están en contra de la violencia de género, que hay que erradicar los malos tratos hacia las mujeres cuanto antes y se muestran como fervientes luchadores contra el machismo. Después de esto, alegan que el 894,23 % de las denuncias por malos tratos realizadas por mujeres, son falsas. Y cuando les dices que no hay prueba de ello, que solo son machistas que pretenden hacer que las mujeres queden desprotegidas, con miedo a denunciar por ser tildadas de delincuentes y sin derecho a la presunción de inocencia, te comentan:

"Si no es por hacer mal. Yo lo digo por hacerle bien a las mujeres. Las hay, como te comentaba, que son maltratadas. Y las denuncias falsas perjudican a las que son maltratadas de verdad".

Lo cual es incierto. Inventarse que hay denuncias falsas que no hay, no ayudará a las mujeres que sufren malos tratos, sino a los maltratadores. Si la sociedad recibe a una mujer víctima de violencia de género con distancia e incredulidad, poniéndose en la posición de que es una bruja embustera, entonces tendrá miedo de denunciar. Y no solo eso, sino que además se cuestionará a si misma su afirmación de estar siendo maltratada, de tal modo que caerá en el tópico de que "quien bien te quiere te hará sufrir" y dudando de sí misma y de sus palabras.


Resumen:

El machismo no se da únicamente por una bofetada, una violación, un insulto o un "en casita y a barrer". El machismo es causado por todo un sistema de dominación patriarcal que afecta a las mujeres de diversas formas y en varias esferas de su vida.

Por lo tanto, estancarnos en lo superficial, en lo más visible o en cuatro puntos contados, sin profundizar en cada uno de los rincones en donde el machismo y la misoginia se esconden, no servirá de nada para acabar con la dominación masculina.

Y pueden venir a prometernos y jurarnos montones de neo-machistas que de machistas no tienen nada solo porque ellos no golpean a sus parejas, lavan dos platos en casa o recogen al niño o la niña en el colegio.

Ser feminista, esto es, buscar la igualdad, no implica cambiar tres actitudes contadas o pensar que lo que se está haciendo bien es un favor que se le hace a las mujeres.

Ser feminista implica un compromiso claro, total y radical con la equidad entre los sexos y la libertad de las mujeres, en tanto que es lo moral y lo justo. Supone ceder privilegios y cambiar el orden social (pre)establecido en detrimento del poder de los varones y en favor de las mujeres, el colectivo dominado.

Supone no criticar machismo para poder perpetuar sibilinamente y con otro discurso el machismo.

E implica no inventarse nuevos movimientos con aires de victimismo misógino cuyo única intención es la de mantener y perpetuar la androcracia, esto es, el fascismo donde quienes mandan, son valorados y tienen el control y el poder... son los varones.
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