lunes, 7 de mayo de 2012

En defensa de la Escuela Infantil.

He estado observando, con la lectura de ciertos escritos, que están surgiendo últimamente una serie de movimientos de distinta índole: movimientos "anti que la mujer trabaje", "anti-que los padres consigan bajas por paternidad, para que así las mujeres estén exclusivamente con los/as bebés", "anti-vacunas", "anti-escuelas infantiles, "anti-derecho de ciertas personas a asistir a la Escuela Pública"... En definitiva: "anti todo cuanto hemos progresado".

No voy a negar que la sociedad está llegando a un modelo en el que padres y madres se ven obligados/as a trabajar las 24 horas del día mientras niños y niñas se pasan la vida metidos/as en la Escuela Infantil sin ver a sus padres y madres. En esto, por supuesto, no hemos avanzado. Pero sí hemos avanzado en la obtención de una sanidad pública que permite a los/as bebés estar vacunados/as contra enfermedades que, por mucho que digan, la lactancia materna jamás podrá defender (por ejemplo, la hepatitis B, entre otras). Hemos avanzado en la posibilidad de que muchas mujeres no se vean con la obligación de buscar un marido que la saque de la pobreza. Hemos avanzado en la posibilidad de que niños y niñas puedan entrar en la escuela pública y obtener una serie de conocimientos y habilidades que les lleven a poder movilizarse en la escala social.

Estoy totalmente de acuerdo en que el hecho de que haya 8-10 niños/as por maestro/a de Educación Infantil no es bueno. Asimismo, estoy totalmente de acuerdo en que los niños y las niñas de muy corta edad no deberían estar en una Escuela Infantil, ni en ningún centro de ningún tipo, durante doce horas seguidas. Para mí, por supuesto, lo más apropiado es otorgar a las familias una baja paternal y maternal, por la cual dichos/as niños/as puedan estar con su familia y recibir unos buenos cuidados por parte de la misma.

No obstante, aun existiendo dichas bajas, seguirían haciendo falta las Escuelas Infantiles. ¿Por qué? Sencillo:

Porque aunque logremos la igualdad de derechos y obligaciones entre madres y padres en el caso de la mater/paternidad, lo cual traería beneficios a los niños y las niñas, seguiría habiendo ciertos problemas que hay que tener en cuenta, porque dan lugar a la desigualdad:

Seguiría habiendo familias más adineradas y familias menos adineradas, por lo que no todos/as los/as niños/as tendrían las mismas oportunidades a la hora de recibir estimulación y formación; seguiría habiendo niños/as que acabarían con ciertos problemas que sólo un/a profesional podría detectar y/o prevenir (Síndrome de Asperger, dislexia...); seguiría habiendo infantes en riesgo de exclusión social; infantes huérfano/as de padre, madre o de ambas partes, a quienes les haría falta alguna persona más que les cuidase; seguiría habiendo niños/as que conviviesen en familias con problemas (maltrato, etc); y muchos problemas más que pueden citarse.

Por ende, sin una Escuela Infantil pública, nos encontraríamos con que habría niños/as con menos ventajas que otros/as, que no podrían disponer de algún o alguna especialista que les ayudase a superar sus problemas, carencias, límites y retrasos de cualquier tipo.

¿Y en las Escuelas Infantiles puede contrapesarse esta desigualdad de oportunidades? Sí.

Hay que tener en cuenta que no es lo mismo una guardería que una Escuela Infantil. Las guarderías eran recintos que una persona cualquiera podía crear, en donde, como su nombre indica, se guardaban niños/as... y nada más. No persiguen ninguna finalidad. La Escuela Infantil va más lejos:  al contrario de lo que se dice desde el nuevo Ministerio de Educación español, que alude que la Educación Infantil “es una etapa con un componente educativo menor y un importante componente asistencial y de conciliación familiar y laboral" (1), lo cierto es que una escuela de Educación Infantil es un centro en el cual los niños y las niñas reciben una formación y una educación por parte de personas cualificadas en tal labor. Y, además de proporcionar una educación y una enseñanza (que debe ser de calidad), los/as Maesotros/as de Educación Infantil, han de prevenir y detectar problemas (psicomotores, psicológicos, sociales, etc). La Escuela Infantil, además de desarrollar las capacidades de los niños y las niñas, además de encargarse, junto a las familias, de su educación y aprendizaje, tiene como objetivo la prevención y detección de futuros problemas.

Por tanto, si eliminamos la Escuela Infantil pública, ¿qué hacemos con los niños y las niñas que la necesiten? Porque, claro, es muy bonito decir "que los padres y las madres cojan la baja por  paternidad y por maternidad y todo listo"; o "que las madres se queden en casa y así no habrá problemas" (como comentan algunos/as, que pretenden que las madres se queden en casa... y los padres a poner solo el espermatozoide); pero ahí sólo estamos viendo un lado: el lado en el que la familia está formanda por una serie de personas maravillosas, que conviven en un entorno bello, y tienen un nivel socio-económico y afectivo fantásticos.

Lo que tenemos que hacer es ver el conjunto de las situaciones y tener en cuenta todas las circunstancias. No todas las familias poseen en mismo poder adquisitivo, ni conviven en unas circunstancias cien por cien óptimas para los niños y las niñas.

Eliminar la Escuela Infantil supondría un retraso en toda regla: supondría dar más posibilidades a los niños y las niñas procedentes de familias más adineradas, así como la obligación de todas las mujeres a volver al hogar. Eliminar la Escuela Infantil, así como la Escuela Pública, supondría, a corto y medio plazo, llevar a la desigualdad a quienes padezcan su carencia; y a largo plazo, un grave problema para la nación, en tanto que daría lugar a que hubiese un mayor número de personas analfabetas y pobres (al fin y al cabo, si realmente la Educación fuese una estupidez, los diferentes bandos ideológicos que han surgido a lo largo de la sociedad, no hubiesen gastado tantas energías en controlarla).

Tal y como explicó Antonio Cabrales en el Primer Seminario sobre Educación y Políticas Educativas en España (2):

- La intervención en las edades tempranas es crucial para solucionar cualquier tipo de problemas sociales. Los niños y las niñas que crecen en un ambiente desfavorecido y en pobreza suelen tener pocas habilidades, lo que genera muchos problemas en todo su ciclo de vida.

- La familia y la calidad del entorno familiar condicionan, en mayor parte, las habilidades cognitivas y no-cognitivas. Diferentes estudios demuestran que lo que los niños y las niñas traen con ellos/as en las escuelas es muy importante; es decir, las escuelas son importantes, pero la familia es aún más importante.


- El entorno familiar determina el desarrollo del niño o la niña (por ejemplo, los/as niños/as entran en las escuelas con grandes diferencias en cuanto al número de palabras que componen su vocabulario, que depende del nivel de educación de los padres y las madres).

- La medida más adecuada del grado de pobreza de un niño o una niña es, a parte de la renta, el nivel de educación de los padres y la calidad del entorno donde está creciendo.

- La intervención en edades tempranas tiene unas consecuencias mucho más importantes que la intervención en edades más tardías, como por ejemplo reducir el ratio alumno/a-profesor/a, formación profesional, programas de alfabetización de personas adultas, programas en el mercado laboral. Todas estas políticas tardías tienen muy pocos rendimiento y a veces incluso negativos. Suelen tener rendimientos positivos e importantes en el caso de individuos con habilidades, pero tienen pocos rendimientos en el caso de  individuos con pocas habilidades.

- El mayor efecto de los programas de intervención en las edades tempranas no es sobre las habilidades cognitivas, como por ejemplo el Cociente Intelectual, sino sobre las habilidades no-cognitivas: la motivación, el aprendizaje, el buen comportamiento y el éxito.

- Las intervenciones tempranas producen rendimientos que se propagan en toda la vida del individuo, por tanto los recursos disponibles deberían gastarse en intervención en los primeros años de la vida de los individuos (la etapa 0-3 años y luego la etapa preescolar 4-6 años), cuando los rendimientos son los más grandes.

 http://www.fedeablogs.net/economia/wp-content/uploads/grafico_Heckman.jpg(3)

(En esta imagen se representa cómo debería ser el nivel de inversión en educación: en las primeras edades debería invertirse más, lo cual reduciría la inversión necesaria posteriormente. A modo de ejemplo, comentaré que si las escuelas enseñasen correctamente la lengua inglesa en las primeras edades, no sería necesario posteriormente invertir ni en Maestros/as de Inglés, ni en Escuelas y Academias de Idiomas para inglés, dado que los niños y las niñas ya conocerían a la perfección tal idioma).

- Los déficits en habilidades que se deben al entorno familiar de un individuo en los primeros años de su ciclo de vida producen desigualdad. Las políticas sociales deberían estar dirigidas hacia los años maleables del ciclo de vida de una persona si lo que se quiere es reducir la desigualdad y promover la productividad a través de personas efectivas.

Por consiguiente, tal y como podemos observar, las escuelas de Educación Infantil no son una tontería. Son centros con una importante labor educativa, formativa, diagnóstica y preventiva, que facilita el desarrollo integral de niños y niñas, además de contribuir en el fomento de la igualdad social. Y eliminarlas traería consigo graves consecuencias para las mujeres y los/as niños/as en particular, y para la sociedad en general.


Fuentes:

(1)- http://www.europapress.es/castilla-lamancha/noticia-educacion-elimina-mayoria-programas-cooperacion-territorial-20120404143653.html

(2)- http://www.ortegaygasset.edu/fog/ver/455/seminarios/seminario-sobre-educacion-y-politicas-educativas-en-espana

(3) http://www.fedeablogs.net/economia/wp-content/uploads/grafico_Heckman.jpg


Los tres incluidos en el siguiente texto que recomiendo leer: http://www.fedeablogs.net/economia/?p=21425

4 comentarios:

misteriosa dijo...

Al final te vas a parecer a Carlos González mucho más de lo que piensas. En su libro "Bésame mucho" viene a decir lo que tú has dicho aquí:

- Que para una familia de nivel socio-educativo algo, meter al niño en una Escuela Infantil normal o mediocre, no tiene ningún valor añadido. Pero en cambio, para las clases más bajas y con menor educación, sí puede ser muy muy positivo para el niño ir a la Escuela Infantil.

- Que l@s maestr@s de Educación Infantil deberían cobrar más que los profesores de Universidad, ya que es en los primeros años de vida cuando realmente se forma a la persona, mientras que tener un mal profesor de alguna asignatura en la Universidad, se puede suplir más fácilmente si el alumno ya sabe buscar información y estudiar.

Por otra parte, recuerdo cuando la guardería cutre-medio-ilegal de mi pueblo pasó a ser de verdad una Escuela Infantil pública. Había una cosa que a algunos nos mosqueaba y nos sigue mosqueando: Y es que se daba prioridad a las familias, como dices, con rentas bajas, nivel socioeducativo bajo, etc. Con lo cual, te podías encontrar que una familia en que uno de los 2 estaba en casa, tenía prioridad para meter allí al niño que una pareja en donde trabajaban ambos, y necesitaban un "guarda-niños". Sé que la palabra no es bonita, pero cuando trabajáis ambos, lo que buscáis es eso. Te pongo como ejemplo la Escuela de Verano: la presentan como "Verano Creativo" y no sé qué más, cuando para mí está claro que es un "guarda-niños" que necesitamos los que trabajamos en verano. No sé, no necesito que me lo endulcen para vendérmelo. Y si yo tengo vacaciones una quincena al menos, te aseguro que el "Verano Creativo" se lo montan conmigo.

Lo que vengo a decir es que, si bien tienes razón en que para casos de muy bajo nivel educativo en la familia, o para prevenir problemas como la dislexia, sí es positiva la Escuela Infantil, tampoco me acaba de convencer cuando me lo venden (y no digo que hayas dicho exactamente eso) como que un niño va a ser menos "premio Nobel" porque a los 2 años no va a la Escuela Infantil.

Me he desviado, el caso es que la familia que necesitaba "guardería" podía verse en la necesidad de irse a otro sitio pagando un pastón, y el Ayuntamiento no está dando solución a tu problema, mientras está atendiendo a un niño que, a veces, en casa "desaprende" lo que ha aprendido allí, porque si luego se pasa todas las tardes viendo la tele solo, por ejemplo... pues ya me dirás. En fin, sé que es complejo y no creo que haya que dejar a nadie fuera, una vez leí una frase de Javier Urra que me gustó mucho: "Educar es caro para la sociedad. No educar es aún más caro para la sociedad." Pero creo que hay que tratar de dar soluciones a todos, porque también si al final nos encontramos con las Escuelas públicas llenas de niños con un progenitor en casa, y los que trabajan los 2 tienen que irse a la privada, tampoco me parece justo.

Saludos.

Enrique dijo...

Ay, ay, Misteriosa. Sigues encasillándome en un anti-González. :P

No, a ver. Hay cosas de él que no comparto (como el hecho de que trate al padre como un ser secundario), pero otras cosas sí me gustan, por supuesto (de hecho, algún día publicaré un texto suyo que leí del libro "Mi niño no me come").

No obstante, he de admitir que al principio me daba una mayor mala espina porque leí justamente textos que más me tocaban la fibra, además de que como veí aque lo seguían con fervor ciertas personas... me monté una película.

Eso sí, no me gusta para nada de él esa costumbre que tiene de responder a la gente como si se metiese con ella. Me suena como si andase tomándoles el pelo (una vez leí el comienzo de un libro en el que empezaba a llamar a una mujer exagerada y no sé qué otras cosas más).

Bueno, al caso:

Lo de dar prioridad a las familias con rentas bajas se llama discriminación positiva.

Si tú tienes una balanza con 1 kg a un lado y con 0 Kg al otro (es decir, que está desequilibrada), y tienes 3 Kg más, para igualarla añadirás 1 Kg donde hay más peso, y 2 donde hay menos.

En la vida sucede igual: a veces, para igualar, hay que emprender ciertas acciones menos desiguales.

En cuanto a las escuelas de verano, estoy totalmente a favor de ellas. Ya hablaré en verano sobre este tema.

El caso es que si una familia tiene dinero, puede comprar libros, leer con los/as niños/as, llevarles a Museos, hacer excursiones, etc, no hacen mucha falta.

Pero está totalmente demostrado que los niños y las niñas de familias pobres o poco estimulantes, en verano, como no reciben estimulación, incrementan su desigualdad con respecto a niños/as de familias más afortunadas.

Por eso estoy de acuerdo con este tipo de escuelas.

Besos.

misteriosa dijo...

Si yo no estoy en contra. Es más, ahora que las veo, pienso que ojalá en mi infancia hubiéramos ido aunque fuera un mes o 15 días, porque también todo el verano en casa... era muy largo. Y eso que en casa hacíamos cosas: los clásicos cuadernos de verano nunca fallaban y nos gustaban mucho (al menos a mí me encantaban, aún me acuerdo de uno en que todo giraba en torno a una historia y hasta me acuerdo de alguna imagen, ese verano disfruté mucho con ese cuaderno). También, al ser afortunados de tener ordenador por capricho de mi padre (pues no cualquiera tenía ordenador), podíamos usarlo, y no sólo para jugar,de todas formas jugando también se aprendían cosas. Y también hacíamos lo típico, playa, vaguitis... pero visto ahora, creo que hubiera estado bien unos días ir a una cosa de estas. Y eso que mis hijas no hacen gran cosa: van a la piscina, se disfrazan, juegan a la oca... pero en otro ambiente, eso sí.

Hala, me voy a dormir, buenas noches.

misteriosa dijo...

Por lo que dices del inglés, a no ser que esté equivocada, creo que hay paises europeos donde es muy común que en la tele pongan las películas en versión original con subtítulos, mientras que España es uno de los países donde más se dobla. Eso también ayuda a vivir en una "inmersión lingüística", ya que si no, por muchas clases magistrales que te den, como luego no lo apliques, es más fácil olvidarlo.

Saludos

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