martes, 19 de agosto de 2014

¿Cómo favorecer la coeducación?

Tal y como vimos en una entrada anterior, hoy por hoy, en tanto que vivimos en una sociedad patriarcal, donde el sexismo es un sistema que abunda por todos los lados y en el cual la igualdad entre varones y mujeres todavía no se ha alcanzado, es totalmente imposible proporcionar una educación al 100 % libre de sexismo.

Sin embargo, con esfuerzo algo sí podemos coeducar, y aquí dejo unos pocos trucos que podemos seguir:

1- No te obsesiones con lograr resultados que se salgan de la norma. La finalidad de la coeducación no es la de invertir los roles y hacer que los niños tiendan a todo lo socialemente establecido para las mujeres y que las niñas persigan todo aquello que socialmente se ha asignado a los varones. La finalidad de la coeducación consiste en permitir que los niños y las niñas elijan lo que les place sin condicionamiento. Es una educación libre que persigue, además de igualdad, la libertad. Por lo tanto, aunque una niña y un niño que han recibido una buena coeducación se guíen por los patrones sexistas, en mi opinión, podremos decir que lo están haciendo conscientemente y no tanto por a causa de un condicionamiento. Si se busca invertir los roles en lugar de dejar que cada cual siga el camino que le guste, entonces igualmente se está llevando una educación sexista, solo que de roles invertidos.

2- Aunque no hay que buscar una inversión de los roles forzada, sí es cierto que es bueno que hagas un poco de hincapié para contrarrestar la presión social. La sociedad va a tirar de tu hijo o hija, o de tu alumno o alumna, para que siga lo que está pre-establecido, por lo que es recomendable, bajo mi punto de vista, hacer un poco de fuerza para tirar hacia el otro lado. Por ejemplo, si tienes una hija y le gusta Rayo de Cars, pero no sabe si elegir entre una mochila de Rayo o de las Monster High por miedo a que le digan que "esa mochila no es para ella", anímala a cogerla y a que no tenga miedo. Sé que es difícil que tenga que aguantar que se rían de él o ella porque esa mochila, ese estuche, esa camiseta..., ante otros ojos, "no le corresponde", pero opino que si no animamos a ir contra corriente y a hacer lo que les gusta... ¿no les estaríamos enseñando entonces, de alguna manera, que es mejor agachar la cabeza "para no hacer el ridículo" y doblegarse ante las voluntades ajenas, aunque eso implique consumir drogas o acostarse cuando y con quien no quieren?

Esto es importante también porque nos ayuda a quienes les educamos, a cambiar nuestra mentalidad, ya que es común que muchas veces los padres, las madres, los educadores y las educadoras, aunque dejen jugar a los niños y las niñas con lo que quieran para favorecer la coeducación, en parte no pongan interés cuando se salen de la norma y sí cuando la siguen, lo cual es algo que las criaturas notan. Si hacemos un poco de fuerza animándoles, por ejemplo, a jugar con lo que se considera socialmente del otro sexo, el niño o la niña recibirá un mensaje de aprobación que le abrirá la puerta a ello.

3- Como madre o padre, has de ser un ejemplo. Si quieres que tu hijo en un futuro lave los platos o friegue el suelo, tú, como padre, deberías hacerlo. Y si quieres que tu hija en un futuro cambie las bombillas o arregle cosas de la casa, tú, como madre, tienes que desempeñar estas tareas. Hay que predicar con el ejemplo. Es difícil dar una educación no sexista mientras la pareja se guía por los roles tradicionales de género.

4- Cuida el lenguaje, tratando que sea lo menos sexista posible. Procura visibilizar a las niñas, incluso cuentas cuentos, historias o mientras juegas. Si quieres coeducar, no puedes pasarte la vida contando el cuento del príncipe que rescata a la princesa, sin contar la historia al revés; ni sería adecuado, en caso de que tengas un hijo y una hija, decir "niños, la comida ya está lista".

5- Si eres docente, es bueno que revises tus ejemplos. Recuerdo que una vez tuve un profesor que enseñaba sobre igualdad de género durante las clases de tutoría, pero luego mientras daba las clases de física y química, realizaba comparaciones sexistas, como por ejemplo, cuando hablaba de los átomos, él dibujaba el núcleo con un lacito y con cara de chica, y a los electrones, como machos babosos que giraban como locos a su alrededor, excitados.

6- Fomenta el espíritu crítico, por ejemplo, reflexionando junto a tu criatura o discente sobre la película, la serie, el anuncio... que acabáis de ver. "¿Está bien que él insistiese en tener sexo con ella mientras la mujer decía que no?"; "¿es un ejemplo a seguir ese multimillonario que se pasa la vida tratando a la gente como basura y yendo de prostitutas?"; "¿puede valer una mujer para algo más que un simple adorno sexual, como se muestra en este deporte del que estamos disfrutando (ciclismo, motociclismo, Fórmula 1)?"; "¿de verdad crees que por fumar un porro vas a gustarle más a una chica, como piensa el chico de esta serie?"; etc.

7-  Enseña sobre la historia de las mujeres y el feminismo. Coeducar no basta. Aunque les proporciones una educación libre e igualitaria, que tienda a solventar las diferencias de género, desgraciadamente la sociedad no es equitativa. Es necesario que comprendan por qué les educaste así; qué se van a encontrar en la sociedad; cuánto se ha luchado por mejorar la situación de las mujeres y cuán importante es luchar por sus derechos y por la abolición del sexismo: que un no es un no; que una bofetada no significa amor; que el hecho de que una chica lleve minifalda no justifica una violación; que la discriminación positiva es beneficiosa para alcanzar la equidad; etc.

8- Ten presente que la discriminación y la opresión no hacen gracia; no son un chiste. No cuentes chistes sobre mujeres violadas o maltratadas, ni, por ejemplo, le rías la broma a un niño que le levanta la falda a una niña. Son niños y niñas, sí, es cierto, y no van a llegar a la misma conclusión que una persona adulta puede llegar sobre si ciertas cosas están bien o mal, ya que no saben qué está bien y qué está mal. Pero tu obligación es guiarles el camino; y si toleras golpes, les ríes ciertas travesuras... no te extrañe si luego llega la cosa a peor cuando crecen. Primero el niño le levanta la falda pero "no pasa nada porque solo es un niño"; luego más adelante le tira del pelo pero "no pasa nada porque solo es un niño", y luego... ya sabéis cómo puede acabar la historia.
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