jueves, 17 de septiembre de 2015

Contra la prostitución.

Últimamente, al parecer, se ha avivado el debate en relación a la prostitución. Esto es debido a que recientemente Amnistía Internacional ha aprobado que se impulse la legalización de la misma (1).

Así que he decidido dar mi opinión al respecto, dado que considero que los argumentos dados por los y las regulacionistas sirven para perpetuar una sociedad fascista y explotadora, ya que transmiten un mensaje de falsa igualdad y libertad que atenta contra los derechos humanos y los principios de una educación libertaria.

Básicamente, la defensa de la regulación de la prostitución se fundamenta en las siguientes ideas:

1- La libertad de las personas (en general mujeres) que ejercen la prostitución.

2- El acuerdo mutuo e intercambio por parte de dos o más personas en condiciones iguales.

3- Hay que deconstruir el sexo como tabú.

4- Da dinero a quienes viven de ella.

Con esta entrada, voy a desmontar los tres postulados primeros, y después hablaré sobre el cuarto punto y explicaré mi postura con respecto a la prostitución.

Mito 1 y 2- Las personas que ejercen la prostitución son libres; y el acuerdo mutuo se da en condiciones iguales.

Aúno los dos primeros puntos en unos solo, en tanto que van unidos de la mano.

Pues no, no hay ninguna mujer ni ningún varón que ejerza la prostitución libremente, ni en condiciones iguales. La libertad en nuestra sociedad no existe más que para quienes se hallan en una posición económica muy favorable y poseen los medios de producción.

Quienes están abajo y se ven en la obligación de trabajar para aquellos o aquellas que se pueden permitir el lujo de pagarles por su trabajo, no son personas libres. Trabajar por presión económica, por necesidad, no es desempeñar la labor libremente.

Una prostituta o un prostituto es una persona que necesita estar ahí para ganar dinero, no por puro capricho. Así que no, no está prostituyéndose porque quiere, sino porque no le queda otro remedio.

Ya lo escribió Kropotkin:

"Clamamos contra el barón feudal que no permitía al cultivador tocar la tierra, a menos de entregarle el cuarto de la cosecha. Llamamos bárbaros a esos tiempos. Y ahora el trabajador, con el nombre de libre contratación, acepta obligaciones feudales, porque no encuentra condiciones más aceptables en ninguna parte. Como todo tiene dueño, tiene que ceder o morirse de hambre" (2).

Este pequeño párrafo del anarquista, relacionándolo con el tema en cuestión, podría venir a decir algo así:

"Clamamos contra el varón patriarcal que no permitía a la mujer tocar los ingresos que llegaban a casa, a menos que ésta le entregase su amor, sexo y servicios domésticos. Llamamos bárbaros a esos machistas y a esos tiempos. Y ahora la mujer, con el nombre de libre acuerdo en prostitución, acepta antiguas obligaciones maritales, porque no encuentra condiciones más aceptables en ninguna parte. Como ella carece de poder adquisitivo, tiene que ceder o morirse de hambre".

Pretendo decir que, en una sociedad capitalista y desigual, el libre acuerdo... no existe. Para que una persona ejerza la prostitución libremente, debería darse la condición necesaria de que esa persona viva en una sociedad igualitaria y no sufra ningún tipo de presión que la lleve a ello.

Esto no es así en nuestro mundo; por ende, la idea de que hay prostitutas y prostitutos libres, y que el acuerdo se da en una relación entre dos personas iguales, es falaz.

Por otro lado, no olvidemos la trata. Solo en Europa hay 140.000 mujeres esclavizadas en la prostitución (3). Es decir, que cuando un hombre se pone frente a una prostituta, tiene altas probabilidades de estar ante una persona que fue secuestrada, esclavizada y coaccionada para estar ahí.


Mito 3- La prostitución servirá para acabar con el sexo como tabú. 

La prostitución lleva miles de años existiendo, y siempre han habido tabúes sexuales y restricciones. La prostitución nunca ha conseguido acabar con la homofobia, con la persecución del sexo oral, ni con ningún tipo de tabú sexual.

Lo que ha conseguido cambiar la mentalidad frente a la sexualidad es la educación, la lucha activa por una cultura no represiva sexualmente hablando.

De hecho, muchos avances de los que se consiguieron en materia sexual, se están perdiendo por culpa de la prostitución y de la pornografía. La imagen de hombres dominando a mujeres y usándolas cuales objetos a su merced, está provocando que cada vez más los chicos quieran que las mujeres les den un sexo en el cual solamente ellos disfrutan. Además, se muestra el sexo como una herramienta por la cual someter.

Punto 4- Hay gente que gana dinero con la prostitución.

Sí, es cierto, hay gente que tiene un sustento económico gracias a la prostitución (sobre todo mafias). ¿Y qué? También ganan muchas personas dinero gracias a la tauromaquia, la delincuencia, los casinos, la "adivinación" y la religión. ¿Vamos a consentir, entonces, que se torturen animales para que haya gente que pueda ganar dinero para comer? ¿Fomentamos los asesinatos, los robos, la violencia... para que quienes viven de la abogacía y los procesos judiciales puedan ganar dinero? ¿Seguimos dejando que haya gente arruinándose en casinos y siendo engañada por embusteros y embusteras que les hacen creer que con una oración o un hechizo les van a curar una enfermedad?

Que haya quienes ganen dinero gracias a la prostitución, no la justifica. La prostitución es una violación, un abuso, algo inmoral; y como todo tipo de relación asalariada, debe desaparecer.


Ahora paso a da mi opinión sobre la prostitución.

Antes de nada, decir que la prostitución es una violación.

Se comete una violación cuando se tiene una relación sexual con una persona sin que ésta haya dado su consentimiento o consiguiendo tal consentimiento a través de amenazas o la violencia.

Y resulta que la prostitución consiste en que el putero o la putera tiene relaciones sexuales con alguien que le da su consentimiento bajo amenazas y/o violencia.

Las amenazas tienen lugar a través de las tratas. Quienes consumen prostitución saben muy bien que la persona que tienen delante bien podría tener una pistola en la cabeza, estar sufriendo malos tratos, o temer por la vida de algún ser querido. Pero prefieren mirar a otro lado y hacer como si no pasase nada, porque les importa más su propio placer que el tener sexo con una persona libre que va a disfrutar y sentirse bien.

Pero... ¿y qué hay de las prostitutas y los prostitutos que no proceden de una trata? ¿Por qué digo que también sufren una violación consentida si no hay una amenaza directa que les lleve a verse en la obligación de dar sexo? Muy sencillo: porque la prostitución considerada "libre", se da bajo la violencia. ¿Qué violencia? La económica.

La gente trabaja por necesidad económica. Hay quienes tienen el dinero y los medios de producción, y aprovechando ese privilegio, parasitan del trabajo del proletariado, y quienes se ven en la obligación de servir a quienes tienen el poder adquisitivo para poder sobrevivir.

La gente se ve obligada a ejercer la prostitución por necesidad económica. Sobre todo las mujeres, ya que ellas ganan menos que los hombres. Recordemos que el sistema capitalista es también patriarcal. Son más bien varones quienes hacen uso de la prostitución, dado que la pobreza está feminizada.

Con la prostitución, quien paga es quien tiene el bien adquisitivo y compra y utiliza la fuerza de trabajo del prostituto o la prostituta, quien debe ceder o pasar hambre, y ve reducida su condición de persona a producto de consumo. En lugar de obtener sexo fruto del trabajo de gustar y ligar con alguien, parasita el putero o la putera, obteniendo placer propio sin importar el ajeno.

Es por ello que la prostitución es una violación consentida; y legalizar la misma es legalizar la violación.

Desde el feminismo se ha luchado mucho para hacer ver que una mujer que no dice "sí quiero" o que dice "sí quiero" porque se ve obligada a ello, está siendo violada. Se ha luchado mucho para hacer ver que la que quien da su consentimiento bajo los efectos de una droga, es una persona que está siendo violada; que quien da su consentimiento bajo una amenaza, es un ser humano que está siendo violado; que quien da su consentimiento por miedo, es alguien a quien están violando... ¿Y ahora van a venir a contarnos que una persona que da su consentimiento por presión fiscal, por violencia económica, lo hace libremente?

Regulacionistas, dejaros de tonterías. Cualquier progresista y feminista que lucha por los derechos de las personas trabajadoras y de las mujeres sabe que no hay trabajadores y trabajadoras libres. Mucho se ha escrito y se ha dicho ya acerca de la explotación que padece el proletariado, de la plusvalía, del capitalismo, como para que ahora vengan a contarnos el cuento de la falsa libertad y del supuesto mutuo acuerdo en el contrato social y laboral.

El trabajo solo sera libre cuando desaparezca la propiedad privada, cuando ya no haya patriarcado ni clases sociales, cuando se desempeñe como labor social y auto-gestión y no como servicio.

Todo servicio es explotación y parasitismo de quien recibe el servicio. Ergo, la prostitucion, el sexo por dinero, no es un servicio, sino una explotación más.

Hay que acabar con todo tipo de trabajo asalariado. Hay que acabar con la explotación del ser humano por el ser humano.

Y para ello hay que abolir la prostitución y todo tipo de contratación.

Legalizar la prostitución no es un medio para liberar personas. Todo lo contrario: eso solo refuerza el sistema patriarcal, capitalista y esclavista.


Nota:

Puede que alguien venga a preguntarme si he hablado con prostitutas y prostitutos, si he escuchado su opinión.

Antes de que me lo pregunten, respondo: me da igual la opinión de la gente que trabaja en la prostitución. Me da absolutamente igual.

También me da igual la opinión de quien quiere montar una empresa, de quien quiere ganarse la vida como docente, de quien está en una oficina escribiendo artículos o de quien va a poner ladrillos a las siete de la mañana.

Me importan un pimiento sus opiniones, básicamente, porque me da absolutamente igual que la gente quiera ir a darle plusvalía a una patronal y de que haya quien quiera aprovecharse de trabajadores y trabajadoras.

Y es que, del mismo modo que a nadie se le ocurre preguntar la opinión de quien está trabajando 16 horas diarias en un zulo mal ventilado y con humedades, sino que directamente se procede a desmantelar y cerrar el local, no voy a preguntarle a gente que está siendo explotada por una trata y se ve obligada a hacer lo que hace.

Es normal que las prostitutas y los prostitutos defiendan su "trabajo" y quieran mantenerse ahí. Todo el mundo quiere tener la oportunidad de sufrir explotación laboral y ganarse el pan.

Pero a nadie le debe importar la opinión de las personas esclavizadas. Lo único que debe importar es que el capitalismo caiga; que el patriarcado desaparezca. De raíz y para siempre.


Fuentes:

(1)-http://www.20minutos.com.mx/noticia/b311827/amnistia-internacional-aprueba-impulsar-legalizacion-de-prostitucion/

(2)- Kropotkin, P (2013). La conquista del pan. Malatesta Editorial: Madrid.

(3)- http://elpais.com/diario/2010/06/30/sociedad/1277848803_850215.html
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