miércoles, 1 de junio de 2011

Motivación intrínseca.

El término motivación deriva del verbo latino movere (“moverse”). Supone algo que queremos alcanzar, algo que nos mueve y que nos ayuda a completar las tareas. En general, ha sido conceptualizada como un conjunto de fuerzas internas o de rasgos personales, de respuestas conductuales a determinados estímulos, o de diferentes escenarios de creencias y afectos.

La motivación requiere cierta actividad física o mental. La actividad física implica un esfuerzo, persistencia y otras acciones manifiestas. La actividad mental incluye un abanico de acciones cognitivas como la planificación, ensayos mentales, organización, supervisión, toma de decisiones, resolución de problemas y evaluación de cada progreso. Estos procesos motivacionales implican expectativas, atribuciones y afectos que sirven de ayuda para sostener cualquier motivación.

Las teorías conductuales y el condicionamiento consideraban que la motivación era aquello que incrementaba o mantenía una respuesta a un estímulo, según fuese la recompensa o el refuerzo. El punto de vista cognitivo, más contemporáneo, defiende que son los pensamientos de los individuos, sus creencias y emociones los factores que más influyen en la motivación (posición en la que me encuentro. Soy más bien cognitivista y no conductista).

De entre las diversas categorías en las que puede clasificarse la motivación, quiero resaltar dos: la motivación extrínseca y la motivación intrínseca.

-La motivación extrínseca es aquella que está causada por un agente externo a nosotros/as, lo que nos lleva a la ejecución de una tarea. Un ejemplo de motivación extrínseca es cuando se otorga un premio a quien mejor realice una determinada actividad.

-Se denomina motivación intrínseca a aquella que proviene de nuestro interior y que no está movida a causa de algo externo. Un ejemplo de motivación intrínseca, en mi caso, podría ser este blog. No busco ganar dinero ni aprovación ni nada. Simplemente escribo aquí porque quiero. No hay nada exterior que me mueva a publicar entradas.

Ésta segunda, la intrinseca, es para mí la que tiene más valor y la que debería darse siempre, o al menos en la mayoría de los casos. Ya desde pequeños/as, los niños y las niñas se mueven por el mundo a causa de una motivación que proviene de dentro. Desean explorar, investigar, conocer. Formulan muchas preguntas y curiosean por todos lados. Y da mucho gusto verles así; por lo menos a mí me lo da. No es preciso hablar de positivos, aprobados, regalos, etc, para que quieran aprender determinadas cosas.

Pero, por desgracia, la escuela derrumba la motivación intrínseca. Se fomenta que el alumnado estudie para aprobar un examen y tener éxito académico, y no por el deseo de aprender. Por este motivo, si me dedico a la docencia, nunca pondré exámenes a mis alumnos/as (excepto una pequeña evaluación al inicio del curso que me permita saber cuál es el nivel de la clase y comenzar desde un punto que todos/as puedan seguir). Bucaré métodos participativos, cooperativos y dinámicos para evaluar. Asimismo, nunca califiracé a mis niños/as de "suspensdidos/as" y "aprobados/as". Esos térmminos indican si se a aprobado o no un examen. Yo prefiero hablar de alumnos/as que dominan o no dominan la materia, porque con ello se diferencia entre quienes conocen y quienes no conocen. También mata la motivación intrínseca, pienso yo, los positivos y negativos. Fomentan que el alumnado haga los ejercicios por temor a un punto negativo o por el deseo de lograr un punto positivo, en vez de por el amor al conocimiento en sí mismo.


Bajo mi punto de vista, los premios pueden ser importantes en ocasiones para encaminar a un sujeto hacia la posibilidad de que llegue a gustarle una actividad de forma intrínseca. Por ejemplo, imaginemos que un/a niño/a nunca ha probado un puré de patata, mira el plato con recelo y dice que no quiere comérselo. Tal vez pueda venir bien un pacto de tipo "si te comes el puré te dejo comer después tal cosa que te gusta", a fin de que coma, y con ello pruebe el puré y pueda acabar gustándole, con lo cual no será preciso motivar extrínsecamente en otra ocasión. Pero utilizar premios y castigos constantemente, porque no se encuentra otra manera de hacer las cosas, me parece un error. Un error porque, a mi modo de ver, de esa manera no se aprenden realmente las cosas. Solamente se llevará a cabo una actividad, una conducta, buscando algún fin. Una vez que no haya premio ni castigo, existen probabilidades de que el comportamiento desaparezca.

Sin embargo, si manejamos la motivación intrínseca (lo que conlleva que nuestra labor se centre más en lo cognitivo que en lo conductual), las acciones serán realizadas siempre y por gusto propio (y de paso, si se desea, de vez en cuando se puede dar algún premio que refuerce aún más). 

Una vez leí en el libro Cómo estudiar con ganas, de José Sánchez Rodríguez, que un niño o una niña no deja de estudiar porque se distrae, sino que se distrae porque lo que tiene que estudiar no le atrae.

Quizá, si orientásemos la enseñanza hacia un modo abierto, divertido, participativo, en el que los educandos sean protagonistas del proceso y la metodología abandone el adultocenntrismo; quizá, si dejamos de emplear de manera abusiva técnicas conductuales; quizá, si suprimimos los exámenes y los sustituimos por trabajos en grupo, investigaciones, juegos, debates...; quizá, si dejamos de calificar (y clasificar) al alumnado para que se comparen con compañeros/as, y para que puedan alcanzar logros, y por contra les incentivamos a que se superen a sí mismos/as, y les presentamos los conocimientos de un modo atractivo para que les guste; quizá, si mejoramos la formación pedagógica de los/as docentes y les concienciamos en que se adentren en el mundo de la enseñanza por amor a la profesión y no simplemente porque era el único trabajo que habían encontrado; quizá, si conseguimos establecer un diálogo familia-escuela que no lleve a contradicciones pedagógicas; quizá, si dejamos de utilizar la escuela como arma política y económica, para convertirse en un centro donde la gente aprenda, piense y disfrute... Quizá con todo esto eliminemos frutraciones; potenciemos la motivación proveniente de nuestra curiosidad, de nuestro deseo, y lleguemos a ver a las cosas y las personas como fines en sí mismos, y no como medios para alcanzar algo... que solamente nos haga bien a nosotros/as mismos/as.

11 comentarios:

Adília dijo...

Eu fui prof durante toda uma vida e sempre procurei a motivação intrinseca utilizando métodos de aprendizagem ao invés de métodos de ensino. é com desgosto que assito ao contra-ataque atual de uma direita politica e social que só sabe falar em trabalho e em esforço esquecendo que o trabalho só é humanizador se decorrer do amor e do interesse por aquilo que se faz.

Ŧirєηzє dijo...

me has hecho reflexionar mucho... mucho...
sobre mi...que no soy precisamente una niña...y sobre mis hijos...
yo siempre he tenido mucho motivacion intrinseca... para aprender....para hacer cosas nuevas....etc,etc, etc.....
la motivacion extrinseca es la que me ha fallado ...y entre todos yo creo que me han desmotivado....
ahora no encuentro motivacion para casi nada....
lo intento, lo intento...pero es muy dificil...

a mi hijos les falta la motivacion tambien...esa "intrinseca" que yo tenia con su edad...
me pregunto si serna capaces de encontrarla algun dia...

te he cansado con mi comentario...
lo siento..
es que como te decia al principio...
este tema de la motivacion...me afecta....


un abrazo

Enrique dijo...

Firenze:

En absoluto me has cansado con mi comentario. Todo lo contrario, de verdad. Y este tipo de cosas siempre vienen bien soltarlas, así que si de vez en cuando algunas entradas te pueden servir para "desahogarte", no tendré ningún problema. :o)

Besos.

Arlette dijo...

Gracias por tu reflexión...
Como siempre, un placer pasarme por tu blog. Además me parece muy interesante que plantees los posibles problemas y que además propongas alternativas...

Doy clases de refuerzo a un niña de 10 años y realmente cuesta mucho trabajar la motivación, sea del tipo que sea, sobre todo porque "chocas" con el sistema rígido que tiene en el cole...
Pero siempre hay profesionales, como tú, capaces de dar la vuelta a la situación... menos mal!

Yo he acabado ahora una optativa de Historia Contemporánea y el planteamiento de las clases ha sido tan fantástico que dándole las gracias al profesor, casi se me saltan las lágrimas... ¡Nunca había estudiado HIstoria de una manera tan interesante!

Un saludo!

Enrique dijo...

Ariette:

Bueno, bueno, solamente decirte que de "profesional" no tengo nada. De momento solamente soy un estudiante de tercero (bueno, ya de cuarto porque voy a pasar de curso).

Y sí, hay profesores/as que dan unas clases fantásticas xD

Saludos.

Rowina dijo...

No sabía que existe una diferencia entre motivación intrínseca y extrínseca. Es algo bueno para analizar, porque tenés razón. Más motivación intrínseca y menos extrínseca hace falta. Buen post Enrique!!

Besiños.

Alfonso dijo...

Confucio dijo que "Hay que educar a los niños para no tener que castigar a los hombres"
Hay muchas personas que nos motivan con sus ejemplos de vida y otras con frases como la que inicia éste comentario.
El mundo está cambiando y debemos actuar para que ese cambio resulte positivo para todos los que habitamos éste mundo lleno de injusticias debido a la ignorancia de los miles de millones que lo habitamos.

Alfonso dijo...

Efectivamente, hay que mejorar la educación para que el futuro sea mejor que el pasado y el presente.

Enrique dijo...

Buenas, Alfonso. Bienvenido al blog y muchas gracias por tu comentario. Espero que, como dices, surjan cambios positivos para todos y para todas. Un mundo mejor es lo que hace falta.

Saludos.

Anónimo dijo...

Has seguido investigando este tema de la motivación intrínseca? Cómo la aplicarías usando las TIC en la escuela?

Saludos
JOSE LUIS

Enrique dijo...

Buenas, José Luis.

En primer lugar, disculpa la tardanza en publicar tu comentario. He estado fuera y no he podido atender el blog.

No he seguido investigando sobre este tema, la verdad.

Pienso que con respecto a este tema, lo mejor es hacer al inicio de cada curso y de cada tema un examen inicial en el que no solo se detecten los conocimientos y las ideas previas del alumnado, sino que también sus motivaciones, tanto personales, como con respecto a la temática. Luego, a partir de ahí, pueden profundizarse más en unas ideas o en otras, adaptar actividades, enlazar conocimientos.

Por ejemplo, en la asignatura Política educativa que tuve el curso pasado, como a la gente de mi grupo de trabajo y a mí nos encantan los temas sobre estudios de género y feminismo, el profesor nos mandaba sacar los aspectos relacionados con a igualdad de género que podíamos encontrar en la LOE; nos pedía que, sabiendo que la ley decía tal o cual cosa, ideásemos propuestas coeducativas; hicimos un trabajo sobre el sexismo en la Ley Moyano, etc.

De este modo, acabamos aprendiendo todas las leyes educativas sin que se nos hiciese pesado.

Así pues, con respecto a las TIC, pienso que se podrían hacer trabajos grupales e individuales sobre temas libres.

Por ejemplo, se me ocurre que tal vez podría ser una buena idea que si un grupo tiene que estudiar qué animales son vertebrados y cuáles son invertebrados, y les gusta el fútbol, podrían inventar una historia sobre un partido entre vertebrados contra invertebrados y realizar un power point contando la historia, la alineación, por qué han cogido ese animal y no otro (por ejemplo: "en el equipo de los invertebrados pondría al pulpo de portero porque seguro que puede parar mejor").

¿Cómo lo ves? ¿Qué idea se te ocurriría a ti para hacerlo?

Saludos.

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