viernes, 1 de julio de 2011

Carta a un padre.

Lo has esperado con tanta impaciencia... Lo has deseado con tanto ímpetu... Has anhelado tanto durante nueve meses que llegase este bello momento... Y por fin está ahí, delante de ti. Por fin ves a tu hijo.

Veo cómo le miras... con esa mirada de profundo entusiasmo, con una mirada de inmensa termura, con la curiosa mirada de un/a infante ante algo que le resulta novedoso, bello y grande.

Sé que le quieres; o mejor dicho, que le amas, que le adoras. Sé que anhelas con toda tu alma tenerlo entre tus brazos, acariciarle, besarle, mimarle, darle tu calor, transmitirle tu cariño, proporcionarle tu protección.

Pero no sabes que te ocurre; algo te detiene antes de acercarte a tu hijo. Yo sí sé de qué se trata. Es el miedo al rechazo de la sociedad. Es el temor a ser visto como un bufón "afeminado". Es el lavado de cerebro que te ha hecho un mundo cruel, injusto y sin escrúpulos, al afirmar diariamente, sin sentir el más mínimo remordimiento, que al cargo de un/a bebé ha de estar disponible en exclusiva la madre. Es la poupérrima educación sexista que el mundo te transmitió desde tu nacimiento, con la que se te instó a estar por encima del resto de las personas, a no mostrarte "demasiado blando", a ser el que tiene el poder, a ser quien ha de triunfar en la vida y vivir como una simple y mera máquina de producir dinero para tu familia... y sobre todo, y en definitiva, a no expresar tus emociones. Esas emociones que siempre has tenido desde pequeño, guardadas y acalladas cada vez que te abofeteaban o te gritaban por llorar. Emociones tiernas, dulces, grandiosas, que quedaron aplacadas al más oculto rincón de tu corazón por culpa de una sociedad que pide de ti que des muestras de grandeza y fortaleza. Quieres hacer aflorar esos majestuosos sentimientos, lo sé; quieres que salgan y mostrarlos al Universo. No quieres ser uno más en la Tierra. No deseas que tu rol sea solo el de aportar un gameto y traer dinero a casa. Quieres alzar la voz en el cielo, y gritarle al mundo entero que amas a tu hijo, y que quieres estar a su lado.

No pongo en duda, y por fin los estudios lo demuestran, que, al igual que en tu pareja, la oxitocina corre, alterada, por tu sangre. No pongo en duda que en tu interior, ese interior que quedó sellado por años y años de pésima educación emocional, yace el amor. Un amor inmenso e infinito, que espera salir a flote para ser traspasado a tu bebé.

Así que, anímo amigo mío, resiste ante el yugo de la presión social, lucha contra las cadenas que el mundo puso en tu espítiru, rebélate contra ese maldito diablo que susurra a tu oído "vuelve al trabajo a proveer, y no te preocupes del bebé, que de él ya se encagará tu mujer. Solamente tu mujer".

Llora, grita, patalea, lucha. ¿A qué estás esperando? No te pierdas este momento que es tan bello e importante para ti. No esperes a que sea tu pareja quien agarre tu mano, quien tire de ti y te implique en la crianza y la educación de tu hijo. Hazlo por ti mismo. Vamos, no te cortes, ya que puedes y quieres hacerlo. Lo sabes tan bien como yo: ¡deseas hacerlo! Vamos, ánimo, da un paso adelante.

Ya no dudas. Le coges en brazos, le miras, le pegas a tu pecho. Piensas en todo el tiempo en que permanecerás a su lado, cuidándole, criándole, protegiéndole, apoyándole, dándole tu cariño.

Enhorabuena, amigo mío, al fin eres padre; un padre que no será ausente. Al fin te has deshecho del miedo y de las ataduras. Por fin eres libre. Eres feliz. Muy feliz. Y una lágrima cae por tu mejilla, mientras, tras darle un cálido beso a tu hijo en la frente, con un suave susurro, tus labios dejan escapar una frase: "Te quiero, mi niño".

10 comentarios:

Bebé a Bordo de Mamá dijo...

Hermosa carta!!! Me llego al alma...

Euphorbia dijo...

No hace mucho leí en un blog algo así como "estamos muy bien organizados, papá sale a proveer y yo me encargo de la niña"...
Pensaba que vivíamos en otros tiempos no en la época de las cavernas. Es que me vi al papá con su abrigo de pieles y su lanza a cazar un mamut. Qué cosas...
Seré una madre desnaturalizada para algunas, pero yo tuve claro desde el principio que, aunque yo pariera, el hijo era en todos los aspectos algo al 50%, exceptuando las limitaciones biológicas evidentes.

Enrique dijo...

Euphorbia:

Yo pienso que no eres una madre desnaturalizada, pues nadie es natural. Solamente eres diferente, como todo el mundo.

Buena parte de lo natural que hay en el ser humano lo perdimos cuando empezamos a socializarnos como personas y a educarnos.

Mucha gente compara nuestra especie con los monos o los perros, y arguye con estos ejemplos, que lo natural sería que el macho provea mientras que la hembra cuida de las crías.

Sin embargo, son comparaciones buscadas a propósito, y absurdas, pues siempre existen otras especies animales que siguen otros modelos más parecidos a los que proponemos los y las feministas de a igualdad.

Podríamos compararnos con los titis, por ejemplo, que también son primates, pero cuyos machos cuidan al 50% con la hembra a las crías. Sin embargo, eso no le interesa al sistema.

Una cosa está clara: jamás sabremos si lo natural del ser humano es que el macho provea mientras la mujer cuida de las crías, o ambos sexos realizan ambas funciones. Jamás, porque no podemos saber nunca cómo eran los primeros seres de nuestra especie. Mas, me pregunto yo: si tenemos la libertad de elegir lo que nos place, ¿por qué subordinarnos a lo que en teoría (solo en teoría, y sabiendo que son teorías machistas y sexistas) es natural?

Jej, como dice mi novia: "Hacen las comparaciones como quieren. Se dice que lo normal en el ser humano es que la hembra se vaya con varios machos, y los machos con varias hembras; es decir, que lo natural sería la poligamia. Sin embargo, quieren mantener la monogamia. Y, al mismo tiempo, la separación de roles. Es decir, que para una cosa les interesa lo supuestamente natural (la segregación de roles en función del sexo), y por otro lado, lo supuestamente artificial (la poligamia). Si quieren lo natural, que sea para todo, y no para lo que les interesa".

No te preocupes, Euphorbia, como se dijo hace poco en otro blog: siempre habrá pro-crianza natural (radicales) asustándose de madres que fuman durante el embarazo (a mí también me parece horrible, pero no por que sean gestantes, sino porque nadie debería fumar), pero al mismo tiempo ellas seguirán utilizando el coche, sin pensar que con el humo que esos aparatos sueltan, están matando a miles de bebés, niños, niñas, adolescentes, jóvenes, personas adultas, ancianos/as...

Saludos.

Arlette dijo...

Me ha encantado la carta, de una sensibilidad increíble y con mucha razón.
Incluso lo llevaría un poco más allá: madres que "cuidan" a sus hijos tal como les marca la sociedad pero con tan poco cariño... que saben perfectamente cómo "criarlo" pero no cómo "amarlo"... se creen buenas madres y lo importante es ser madres suficientemente buenas...

Yo no tengo hijos ni sé qué pasaría pero opino como Euphorbia, al 50%, para lo bueno y lo malo...

También curiosa reflexión la de tu novia... :)

Un saludo, y de nuevo, gracias por tus lindas palabras.

misteriosa dijo...

Que yo sepa, las hembras mamíferas también cazan. Exceptuando el inicio tras el parto, donde por razones bastante obvias, están "absorbidas" por las crías y por el propio esfuerzo embarazo+parto (y para ese tiempo creo que sí se aseguran de que el macho las provea), pero en cuanto las crías crecen un poco, la hembra no se queda barriendo el nido mientras espera al macho, sino que ella se busca su comida y la de sus crías. Incluso leí una vez algo sobre las leonas. Siempre se ha dicho que cazan las hembras, es de todos sabido. Pero esto va más allá: Y es que, se juntan unas cuantas hembras, unas de ellas cuidan a las crías de todas, mientras las otras cazan, y luego reparten la comida entre todas. O sea, que ni siquiera las guarderías son un invento humano, como veis, es de lo más "natural".

saludos

madredemellizos dijo...

Menos mal que las tradiciones van cambiando! Cada día hay más padres que se involucran en la crianza de los hijos, sobretodo en edad bebés.
Hay que animar a los padres y hacerles ver que cuidar a sus bebés es más sencillo que lo que creen, y a las madres decirlas que confíen sus bebés a sus parejas, que se acabó el monopolio, que los hijos son de los dos!
En mi caso, con dos bebés, la crianza compartida ha sido del todo necesaria y mi marido está encantado de que así sea. Un saludo!

Enrique dijo...

Misteriosa:

Lo de que las crías de las leonas son criadas por la manada, me recuerda que un día tengo que escribir sobre cómo me gustaría que fuese mi modelo social de crianza (un tanto utópico), en el que la responsabilidad principal recae sobre el padre y la madre, pero donde se concibe que la crianza y la educación pertenecen a la sociedad, que los niños y las niñas se pertenecen a sí mismos, y son cuidados/as por todo el mundo. Pero vamos, si ya incluyendo al padre me ponen el punto de mira en la frente, cuando haga esa entrada me acoplan una torreta. jajajaja.

Algún día... :o)

Besos.

Rowina dijo...

Escribiste un texto muy lindo, Enrique!! Me gustó mucho. Esperemos que esta carta sirva para concienciar a los hombres que les cuesta implicarse con sus hijxs y a las mujeres que lxs quieres solo para ellas!! Un abrazo

Enrique dijo...

Por cierto, Bebé a bordo de mamá, bienvenida al blog. Olvidé decírtelo con las prisas. Espero que te guste. Besos.

Adília dijo...

Gostei muito do texto. E não deixei de lembrar, embora num contexto muito diferente, a carta que o marquês de Condorcet, seculo XVIII, um verdadeiro feminista avant la lettre, deixou à sua filha.
Abraço, Adilia

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