lunes, 3 de octubre de 2011

La educación feminista y la libertad de elección.

Los varones y las mujeres no somos iguales. Eso es algo de lo que no me cabe la menor duda. Y es algo con lo que estoy absolutamente de acuerdo con los y las feministas de la diferencia. Lo único en lo que estoy de acuerdo con ellos/as. Y es que hay un factor que olvidan los/as feministas de las diferencias, y es por ello por lo que difiero tanto con estas personas: olvidan que tampoco somos iguales entre todos los varones y que tampoco son iguales entre todas las mujeres. Es decir, que las personas somos individuos únicos e irrepetibles en el mundo.

El feminismo de la diferencia se equivoca en dividir la especie humana en dos grupos, varones y mujeres, y en base a esta dicotomía nos atribuyen una serie de características diferentes a cada sexo. Según las y los feministas de la diferencia, o mejor dicho, según las personas sexistas, los varones somos todos, sin excepción, fuertes, brutos, insensibles, competitivos, agresivos, nos gusta trabajar y no dedicarnos al cuidado de nuestras crias, adoramos a las mujeres maquilladas y con tacones altos, etc, etc. Asimismo, según estas personas, las mujeres son todas dulces, sensibles, débiles, tiernas, rebosantes de amor, sólo piensan en el cuidado de sus hijos/as y nunca en el sexo, etc, etc. Y esto es un error. Lo cierto es que, como dije al comienzo, cada ser humano es un ser único e irrepetible. El simple hecho de nacer hombre o de nacer mujer no determina ni nuestro temperamento, ni nuestros gustos, ni nuestros deseos. En todo caso, en un principio podría condicionar, pero nunca determninar. Nada tengo yo que ver con Adolf Hitler, ni con Stalin, ni con Leo Messi, ni con Orlando Bloom. Nada tiene que ver mi abuerla con Julia Robers, ni con María Montessori, ni con Hipatia de Alejandría, ni con Valerie Solanas, ni con Angela Merkel.

"Yo soy yo y mis circunstancias", decía el filósofo José Ortega y Gasset. ¡Y cuánta razón tenía!

Podría presentarles a varios varones sensibles, tiernos, cariñosos, que se fascinan ante los/as bebés y que están dispuestos a tomar una baja por paternidad... Y, a su vez, podría mostrarles ejemplos de mujeres que maltratan a sus hijos/as, que son brutas, insensibles, competitivas, etc. Por si así lo desea, para hallar pruebas de estas diferencias de carácter individual e impulsados por la cultura y la educación, y no por la naturaleza, le recomiendo, entre otras muchas que podría citar, la lectura de los estudios sociológicos de Margaret Mead. Dos libros que me parecen sumamente interesantes de esta mujer, son: Sexo y temperamento en tres sociedades primitivas, y Sexo, adolescencia y cultura en Samoa.

Así pues, con esto queda claro que no habríamos de hablar de hombres y mujeres, o mejor dicho, no deberíamos hablar del varón y de la mujer (porque es lo que hacen las personas sexistas y los/as feministas de la diferencia: hablan del varón, refiriéndose al conjunto de los hombres; y de la mujer, generalizando a todas las mujeres, cuando realmente lo que pretenden es hablar por sí mismas. Lo que quiero decir es que un hombre o una mujer deja de ser, para estas personas, un hombre o una mujer, para dar lugar al hombre y la mujer, como conjunto estereotipado). En su lugar, pienso, haríamos bien en hablar de personas, de seres humanos.

Pero lo peor, bajo mi punto de vista, se encuentra no sólo cuando se nos atribuyen una serie de supuestas caracterísitcas que tenemos por el mero hecho de ser varón o mujer. Lo peor viene cuando llegan a más: cuando nos insertan dentro de un papel fijo, preestablecido e inamomible; cuando nos introducen en una serie de roles que debemos cumplir sólo por tener pene y testículos o vagina y clítoris.

¿Por qué yo, por haber nacido varón, he de dedicarme exclusivamente a proveer dinero para mantener a mi familia mientras mi pareja se dedica al cuidado de la casa? ¿Por qué mi pareja, por el simple hecho de ser mujer, debe dedicarse exclusivamente a las labores domésticas? Ojo, por favor, fíjense en que no estoy diciendo que la mujer deba trabajar mientras el hombre debe cuidar a sus hijos/as, ni que esté mal que una mujer sea ama de casa. A lo que me estoy refiriendo es a por qué ese papel fijo debe darse en todo varón y en toda mujer siempre, sí o sí, y sólo porque lo diga la sociedad. ¿Y si yo quisiera coger una baja por paternidad? ¿Y si mi pareja quiere trabajar? ¿Y si ambas partes, mujer y hombre, desean desempeñar ambos roles? ¿Y si ni el hombre ni la mujer quieren tener hijos/as y exclusivamente quieren elegir, libremente, la opción de trabajar? ¿Y si una familia opta por mantener los roles tradicionales pero de forma invertida? Y, por qué no, ¿qué malo habría en que una familia decida tener la postura tradicional?

Por supuesto, existen ciertas diferencias entre hombres y mujeres que sí son generales a cada sexo. Por ejemplo, las mujeres pueden gestar y parir, mientras que los varones no (y esto sin tener en cuenta que no ocurre tampoco este hecho en todas las mujeres. Las hay estériles o infértiles, y eso no las convierte en varones). Ahora bien, este hecho no debería implicar la obligatoriedad de llevar a cabo la función biológica.  Si una mujer no desea ser madre, no desea gestar y parir un/a hijo/a, ¿por qué habríamos de obligarla? ¿Porque es mujer y "es su función"? No. Indudablemente, para mí la posibilidad de hacer algo biológicamente no debería implicar tener que desempeñar la función de forma obligatoria. No quiero pensar lo que debe suponer para una mujer un embarazo no deseado (que no es lo mismo que un/a bebé no deseado/a. Puede no desearse tener la criatura en ese momento pero sí quererle); y mucho menos quiero pensar lo que ha de ser un parto no deseado (parir hay que hacerlo con tranquilidad, con la mente fija en ello, siendo respetada... Y si una mujer no desea hacerlo, no va a estar muy a gusto durante este proceso). Tampoco creo que a todos los varones, por mucho que digan que "a todos los hombres les encanta trabajar y sentirse importantes, aunque eso conlleve no permanecer junto a su cría, les encante pasar veinte horas trabajando y alejado por su familia (creo que la prueba de esto que digo está en que hay varones que piden derechos para los trabajadores y las trabajadoras). O por lo menos, a mí no me gusta (añado que a mí no, porque no quiero generalizar y cometer el mismo error de las personas sexistas).

El hecho de que un varón no pueda gestar o parir, no debería significar que los varones estén obligados a trabajar y a no poder cuidar de su prole. Si ese es el deseo de éste, y, más aún, de la pareja, ¿por qué prohibírselo? Criar, cuidar y educar a un/a bebé no es sólo cuestión de dar el pecho o haberlo parido. También necesitan caricias, protección, besos, cuidados básicos, amor, abrazos... Y esto son tareas que perfectamente pueden desempeñar los varones.

Y es que, al fin y al cabo...

La educación debe estar dirigida, bajo mi punto de vista, hacia la formación del individuo como persona, como ser humano, con una buena base moral, intelectual, física... y debe estar orientada siempre hacia la libertad del mismo. El fin último de la educación, pienso, debe ser la persona misma y no otro.

Empero, en un mundo en el que se segregan a las personas en función de su sexo (varón o mujer), en un mundo regido por las pautas sexistas o de los/as denominados/as feministas de la diferencia, la libertad no es posible, en tanto que el hombre y la mujer han de desempeñar unas funciones que no han elegido por su propia cuenta, sino que se les han sido impuestas por la sociedad, en primer lugar mediante la educación desde su niñez, y seguidamente mediante la promulgación de leyes que dificultan la elección (apenas hay bajas por paternidad, piensan dar una paga a las amas de casa pero no a los amos de casa en caso de haberlos o de querer haberlos, etc).

Por ese motivo opto por el feminismo de la igualdad. Y no es porque piense que hombres y mujeres somos iguales; como ya dije al inicio, somos diferentes. No es porque desee que todas las mujeres, sí o sí, vayan a trabajar. No es porque quiera que todas las mujeres, sí o sí, dejen a sus hijos/as únicamente en manos de sus parejas. No es porque desee que el hombre y la mujer se dediquen a la vez al trabajo y a las tareas domésticas de forma obligada. Ya lo digo y lo dejo bien claro: para mí, tanto el trabajo como el cuidado de una familia son funciones igual de importantes. Si no hubiesen personas a cargo de los niños y las niñas, las pobres criaturas no sobrevivirían. Y, al mismo tiempo, si no hubiesen personas que trabajan fuera del hogar, la sociedad no podría permanecer en pie.

Yo opto por el feminismo de la igualdad, porque es el feminismo que me trata como persona y no como varón, y por ende, no me introduce dentro de un grupo de características fijas, lo cual me lleva a tener la libertad de elegir lo que quiero hacer en mi vida. Opto por el feminismo de la igualdad  porque es el que me trata realmente por igual a una mujer; porque es el feminismo que no me hace desaparecer (para el feminismo de la diferencia no existen los hombres, sino "el hombre"; y tampoco existen las mujeres, sino "la mujer", y has de cumplir con lo que se te dice, porque si no eres un "hombre-mujer" (afeminado) y una "mujer-hombre" (machorra). ¡Qué tontería!).

Opto por el feminismo de la igualdad porque es a éste gracias al cual niños y niñas tienen el mismo currículum en la escuela, es decir, ambos sexos pueden estudiar matemáticas, lengua y literatura, conocimiento del medio, inglés, educación física... en vez de separarlos en "los chicos estudian química y las chicas costura y economía doméstica" (por cierto, no entiendo por qué estas asignaturas no se estudian en el Instituto. Siempre he pensado que a los/as jóvenes nos venría bien que nos enseñasen a desenvolvernos de forma autónoma cuando nos independicemos).

Opto por el feminismo de la igualdad porque es el que me permite estudiar pedagogía y estar con niños/as (tarea atribuida a las mujeres) mientras mi pareja estudia una ingeniería (labor socialmente asociada a los varones).

Opto por el feminismo de la igualdad porque es el feminismo que me permite elegir mi vida como individuo y no mi vida como varón.

A las personas que promuevan que los varones en general y las mujeres en general somos diferentes, en vez de tratarnos como a seres humanos individuales, solamente les pregunto: 

¿Por qué los niños y las niñas no podrían elegir jugar al balón o a las muñecas? 
¿Por qué los niños y las niñas no podrían elegir de qué color quieren vestir? 
¿Por qué los hombres y las mujeres no pueden elegir, sin que nadie les mire mal y les señale con el dedo, a qué quieren dedicarse? 
¿Por qué no una sociedad en la que no haya roles fijos, sino, en su lugar, roles opcionables e incluso rotables?
¿Por qué no una sociedad en la cual al varón y a la mujer se les den las mismas oportunidades, los mismos derechos, y el mismo respeto como persona y no como hombre o mujer? 

¿Por qué no una sociedad basada en el amor, la igualdad de trato y la libertad?

30 comentarios:

Arlette dijo...

Me alegras cada vez que escribes sobre la individualidad de cada persona. Eres capaz de ver al individuo en toda su belleza y complejidad y siendo docente eso implica que puedes acompañar a cada alumno es su camino en vez de marcar una carretera general para que caminen todos a la vez...

Cuando conocí a mi chico decía: cuando tenga un niño lo primero que haré será regalarle unos guantes de portero (él es portero). Yo le decía: y si es niña?
- No, claro... si es niña, no...

Me alegra ver cómo después de tantos años hemos crecido juntos y vamos olvidando parte de la educación sexista que tenemos integrada... Porque como es lógico, yo también he sido educada "entre estereotipos" y es un trabajo diario el "quitarse" la sensación de fracaso cuando tomas decisiones que no son "las que tocan"...

Poco a poco...
Un saludo!

Enrique dijo...

Gracias Ariette.

La verdad es que trato mucho de que en mis clases los niños y las niñas se sientan partícipes de un grupo y al mismo tiempo personas independientes. Existe un método pedagógico del que hablaré en cuanto termine la entrada, que consiste justamente en combinar la educación grupal, que favorece el aprendizaje, y la educación personalizada, lo cual también es positivo.

Yo antes también era sexista. Siempre he pensado que las mujeres y los varones merecemos un mismo trato digno, pero antes pensaba que a las chicas les gustaba el rosa por naturaleza y a los niños el azul y todas esas tonterías.

Pero de eso hace ya un par de años. Quizá tres.

Ahora soy anarquista, y la libertad es mi lema.

Besos.

Ser Filosofista dijo...

Enrique, la verdad es que estoy un poco perdida con tu entrada.

Supongo que a pesar de ser feminista y leer y leer y leer sobre feminismo, no sé tanto. Según yo tenía entendido (aprendido de Clara Rojas) el feminismo de la diferencia no remarca la diferencia entre machos/hombres y hembras/mujeres. Según yo sabía, el feminismo de la diferencia hace énfasis en las diferencias dentro de las mismas mujeres y los mismos hombres.

De Clara Rojas, declarada ella misma como feminista de la diferencia, fue de quién tomé que no se debe hablar de "la mujer" sino de "las mujeres". Ella fue la que me sensibilizó al asunto de que no todas las feministas perseguimos lo mismo, que mientras las feministas chinas quieren que se detengan los abortos de niñas, las feministas mexicanas queremos que se despenalice el aborto. Es decir: no todas las feministas de todo el mundo quieren despenalizar el aborto.

Lo que tú describes como feministas de la diferencia a mí me suena a sexismo esencialista. Tal vez sea más acertado de mi parte decir sexismo, a secas, porque no aclaras si para ellos y ellas lo que tú deberías asumir como varón es por educación o por esencia/naturaleza. Pero no le encuentro nada de feminismo a alimentar las diferencias entre sexos ayudándose de la educación de género.

En resumen, o tú estás entendiendo mal el feminismo de la diferencia, o lo estoy haciendo yo. ¿Sabes de alguna fuente bibliográfica que me pueda ayudar a salir de la duda?

Porque no estoy dando por hecho que tú estés equivocado, sólo digo que no coincidimos en la definición, y quisiera saber cuál es la verdadera. Porque te repito, no le encuentro nada de feminista a algo tan sexista.

Besos.

Enrique dijo...

Ser Filosofista:

Por lo que le he entendido siemrpe a Bastadesexismo, y por lo que he entendido de feministas de la diferencia a quienes leía en blogs, el feminismo de la igualdad es eque promueve que hombres y mujeres somos iguales, en el sentido de aclarar la diferencia individual. Por contra, el feminismo de la diferencia es, en realidad, sexista. Promueve que hombres y mujeres tenemos los mismos derechos, pero inciden en que no somos iguales, generalizando entre los varones por un lado y las mujeres por el otro. Las y los feministas de la diferencia suelen promover los estereotipos de género; aluden a que ellas son más aptas para la crianza mientras que el varón está más capacitado para el trabajo y esas cosas.

Por supuesto, bajo nuetro punto de vista, como bien has dicho, no hay nada de feminista en algo tan sexita. Pero para estas personas sí hay feminismo, mientras se nos respete por igual.

Ahora estoy en la biblioteca, pero cuando llegue a casa saco unos apuntes de una asignatura que tuve de Sociología y busco si puedo darte bibliografía. Pero recuerdo haber estudiado (de hecho, estoy más que seguro de que es así) que hay un feminismo surgido en Italia (creo que era Italia), que es lo que tú y yo promovemos (el feminismo de la igualdad) y otro nacido en Estados Unidos, que promueven las diferencias entre hombres y mujeres, pero quieren que a la mujer se le valore el trabajo que realizan en el hogar.

Es más, si buscas en Google "feminismo de la diferencia", me salen páginas que dicen lo que te estoy contando ahora.

Besos.

Enrique dijo...

Ser Filosofista:

Antes de volver a casa y buscarte algún texto, te paso un comentario que hizo Bastadesexismo, en mi entrada "¿Radicalismo pro-crianza natural? No, gracias", a modo de sarcasmo, contra el feminismo de la diferencia y los/as pro-crianza natural radical:

"La verdad, estoy a punto de empezar un máster en estudios de género, y casi-casi que me dan ganas de hacerlo sobre el feminismo de la diferencia y la crianza natural radical (que, por supuesto, siempre empieza y termina con la madre, porque es bien sabido que es mucho más natural que sea la madre la que se ocupe del bebé...)..."

Un abrazo.

Enrique dijo...

Ser Filosofista:

He estado releyendo el texto que te comentaba y he encontrado lo de las dos corrientes, pero no se mencion cuál es el feminismo de la igualdad y cuál es el de la diferencia. Sólo puedo decirte que, según lo he explicado en la entrada y en otras ocasiones, así es como lo estudié el curso pasado, como lo explica Basta y como lo he encontrado por Internet escribiendo "feminismo de la diferencia" en google.

No puedo darte fuentes bibliográficas porque la fuente de muchas cosas que estudio... son mis profesores/as.

Lo siento.

Saludos.

Euphorbia dijo...

uix, yo con tanta definición me pierdo. Sólo quería comentar que con algunas opiniones feministas o lo que sean, a veces me he sentido como un pulpo en un garaje, osea, imposible identificarse con según qué grupos de mujeres.
Ante todo somos seres humanos, como dices todos distintos, con los mismos derechos y las mismas obligaciones. Parece que tendría que ser así de fácil pero nos gusta complicarnos la vida.

Enrique dijo...

Tienes razón, Euphorbia, quizá con tanta definición sea lioso. Voy a explicarlas aquí un poco:

Feminismo: Movimiento que promueve la igualdad entre varones y mujeres. Mismo trato, mismos derechos, etc.

No confundir con hembrismo, que es el movimiento que promueve la superioridad de las mujeres sobre los varones. El opuesto del hembrismo es el machismo.

Feminismo de la igualdad: Promueve que "lo femenino" y "lo masculino" son construcciones sociales y no naturales. Es decir, que somos personas independientes, que no todos los varones somos agresivos mientras que todas las mujeres son dulces, y que, por ejemplo, la "agresividad" no es masculina ni femenina, sino un constructo social a partir de la educación. Mis ideas tiran hacia esta vertiente.

Feminismo de la diferencia: Al igual que el feminismo de la igualdad, promueve la igualdad de trato, de derechos etcétera. La diferencia con el otro feminismo radica en que los y las feministas de la diferencia opinan que "la agresividad" y "la ternura" (entre otras características) sí son naturalmente "masculina" la primera, y "femenina" la segunda. Hombres y mujeres son diferentes, y "lo masculino" no se da en la mujer, ni "lo femenino" en el varón.

Sexismo: Sistema que atribuye unas cualidades específicas a cada sexo. O sea, que para las personas sexistas, todo hombre sabe leer un mapa mejor que toda mujer, sabe conducir mejor que toda mujer, se le dan mejor las matemáticas, le gusta el fútbol, etc. Y, según el sexismo, a las mujeres, sí o sí, por naturaleza, se le dan mejor las áreas lingüísticas, adora el cuidado de bebés, no sabe conducir bien, etc. Un ejemplo claro de sexismo puro y duro es el libro "Los hombres vienen de Marte y las mujeres de Venus". El sexismo no tiene por qué implicar igualdad de trato.

Los y las femenistas de la diferencia se basan en el sexismo, y piden fundamentealmente que las mujeres obtengan una mayor valoración en sus tareas domésticas, en vez de promover la libertad de hacer lo que a cada cual le plaza.

Espero que te haya servido.

Besos.

misteriosa dijo...

Enrique, yo no estoy de acuerdo en que el feminismo de la diferencia pide que tengamos los mismos derechos. Si los hombres no pueden (ni deben, según ell@s) tener baja paternal, ni la custodia (ni íntegra ni compartida) tras un divorcio, ¿dónde está la igualdad de derechos? A mí me da la impresión de que quieren que las mujeres puedan hacer lo que los hombres (cosa que por otra parte siempre han podido hacer, pues cuando había guerras, todos los hombres jóvenes y sanos estaban fuera y las mujeres jóvenes y sanas hacían todos los demás trabajos), pero en cambio no quieren que los hombres puedan hacer lo que las mujeres: no quieren que un hombre se pueda ocupar de su hijo, lo consideran incapacitado para ello por naturaleza. Yo estoy cansada de leerlo en foros que visito, donde hay gente más moderada pero hay gente muy radical que siempre dice: "Es que nosotras estamos diseñadas para ello, hay que aceptarlo", "Es que ellos no sirven, son hombres, es así y ya está", etc etc. Yo creo que la igualdad de derechos y oportunidades debe darse en ambos sentidos.

(sigue)

misteriosa dijo...

Lo que yo pienso del feminismo de la diferencia:

-Se hace llamar feminismo para disimular, porque si no, hoy en día, no se comían una rosca. Yo creo que es preferible llamarlo Hembrismo, lo veo igual (me puedo equivocar, si alguien tiene más información, por favor no dejéis este debate).

-Lo veo casi igual al machismo, cambiando un poco la ideología pero llegando al mismo punto: los machistas son ellos quienes confinan a la mujer a la cocina, "porque es tonta y sólo vale para eso". La hembrista es ella quien relega al hombre al papel de "cajero automático con patas", "porque es tonto y no vale para cuidar niños". Se nos intenta hacer creer a las mujeres que criar al niño es un summum que sólo nosotras podemos alcanzar, y es lo único grandioso que podemos (y debemos) hacer en la vida. Sí, muy bonito, pero acabas en la cocina, y en caso de divorcio (ahora estoy puesta en el tema, también visito foros de leyes, jeje), una mujer así está en clarísima desventaja respecto al hombre.

(sigue)

misteriosa dijo...

A l@s feministas de la diferencia, yo les diría: Mirad, planteáis un mundo muy bonito y muy utópico donde todo el mundo es bueno, pero yo estoy viva aquí y ahora, y esta es MI realidad HOY. Es la que es. Me gustará más o menos, pero es esta y no otra. Por tanto, me parece fantástico todo lo que me cuentan sobre la crianza de los niños, además concuerdo en que los niños están mejor con sus padres (yo incluyo a ambos) que en guarderías y colegios durante 15 horas diarias. Pero como vivo aquí y ahora, también me amoldo a lo que hay, y lo que hay ahora, es que las mujeres que hemos elegido trabajar y nos hemos currado un currículum y un puesto lo tenemos mucho, muchísimo mejor en caso de separación, que las que lo dejaron todo para dedicarse a la sagrada tarea de ser madres. Y cuando llega el divorcio:
- La que se curró un puesto podrá seguir con una vida parecida, haciendo caso a sus hijos y jugando a ellos por la tarde, y acompañándoles a hacer los deberes (a cambio de que, por ejemplo, coman en el comedor del cole y no en casa, y entren a la guardería matinal a las 7'30 de la mañana). Pero como ya llevaban esa rutina, no hay cambios en ella. La rutina sigue (dentro del cambio que es que los padres se separen, que está claro que es importante).
-¿Y qué pasa con la que sólo era mamá? Pues que de un día para otro, el nene pasa de tener a su mamá disponible las 24 horas del día a verla 2 horitas, porque la pobre se tiene que matar limpiando casas o de camarera (porque corriendo y con prisas, no encuentras nada mejor).

(sigue)

misteriosa dijo...

SE pongan como se pongan, el mundo está lleno de hombres que, cuando se separan, no quieren pagar, no pagan, algunos ocultan todos sus ingresos porque son autónomos, y no pagan, les da igual que su hijo pase hambre, porque ellos se divorcian de todo el lote. Y esos niños y sus madres quedan en una verdadera miseria, con pocas oportunidades de salir de ese pozo, porque nadie les ayudará a hacer los deberes ni dará importancia a sus estudios, en cuanto puedan trabajar lo harán, hartos de pasar hambre, y así abandonarán los estudios, y seguirá la cadena de la miseria.

Y también el mundo está lleno de mujeres que creen que los hijos son propiedad de ellas y sólo de ellas, y que impiden a los padres relacionarse con sus hijos, se oponen a custodias compartidas (posibles por disponibilidad horaria), porque sí.

Así que todo este pensamiento al final lo que trae es mucho sufrimiento, para padres, para madres, y sobretodo para los más inocentes, para los hijos. Dicen que lo primero en estas ideas es el niño, y al final es el más perjudicado.

(Perdona por el rollo, pero tenía ganas de escribir algo de esto en algún sitio, y me lo has puesto en bandeja. Conociéndote, supongo que me contestarás un mensaje el triple de largo que el mío, ja ja, lo espero con impaciencia).

Quería decir más cosas sobre la entrada, pero me he ido por las ramas con los comentarios.

Saludos.

Enrique dijo...

No, Misteriosa, por esta vez no voy a soltar un comentario el triple de largo. Jajajaja. Sólo puedo aplaudirte y decir que no puedo estar más de acuerdo contigo.

Tienes razón cuando dices que me equivoco al decir que las feministas de la diferencia promueven la igualdad de derechos. Me he equivocado al expresarme. Lo que quería decir es que para ellos/as, la igualdad de derechos está en que las funciones "de hombres" y las funciones "de mujeres", aunque sean distintas, se valoren igual.

Sé que de ese modo no promueven la igualdad, pero para ellos/as, sí es así.

Y sí, yo también pienso que lo que promueven más bien es, además del sexismo, el hembrismo. Y también diría el machismo, al denigrar a las mujeres que deciden no tener hijos/as o que desean trabajar.

Un fuerte abrazo.

misteriosa dijo...

SE me olvidó decir que, además de acuerdo a lo que dices, no digo que el 100% de las mujeres tengan que trabajar obligatoriamente dejando al bebé de 16 meses en la guardería. Hay parejas donde realmente será una elección libre, consciente y voluntaria. Pero creo que en otras hay resignación, y hacer de la necesidad virtud. Es decir, te quedas embarazada, te despiden, luego nadie te contrata, y veis que os basta un sueldo, que no necesitáis pagar guardería, vale, al final la combinación funciona. Y en lugar de encontrarte con gente que te dice que denuncies al que te despidió, te encuentras con gente que te dice que estás haciendo la labor más grande que puedes hacer, que no te molestes en buscar otro trabajo. Y sí, creo que hay gente resignada. Incluso ellas lo dicen: Si las cosas estuvieran montadas de otra manera, yo trabajaría. Luego no fue una elección libre, es resignación, y no hay por qué convertirla en virtud. Virtud es lo que eliges libremente, pero no quedarte en casa porque a otra le va bien. Igual que no es virtud trabajar para alguna, sólo porque a otra le va bien. Y si la que trabaja obligada y a regañadientes tiene derecho a quejarse, la que se queda en casa a regañadientes también tendría que tener derecho a quejarse y decir que no es eso lo que ella quiere.

Y volviendo al tema de la posible separación, pues creo que cada uno hace su apuesta: trabajar o no trabajar, trabajar 20 horas, 8, o sólo 6. Cada apuesta conlleva unos pros y unos contras. En todas ganas algo y pierdes (o puedes perder) algo. Por tanto, yo respeto que cada cual haga libremente su apuesta, conociendo las consecuencias (buenas y malas) de ésta.

Un saludo.

PD: Ahora he entendido algo mejor lo del hembrismo, aunque sigo con ganas de debatir sobre ello. Ahora es tarde, a ver si mañana sigo.

Enrique dijo...

Misteriosa:

¡Excelente! Cómo me gusta leerte. :o)

Por supuesto, muchos/as no eligen libremente. Por ese motivo, como digo en la entrada, opto por el feminismo de la igualdad porque es el que da una educación abierta a todas las posibilidades, informando de las posibles consecuencias y dando la oportunidad de elegir.

Y por supuesto, la libertad trae consigo una cierta responsabilidad. No es lo mismo libertad que libertinaje.

En cuanto al hembrismo, añado que esas mujeres dicen que la educación debe ser "más femenina", aludiendo a que toda la educación que recibe la mujer es en todos sus puntos más humana y superior a la educación "masculina", que "solo" se basa en la agresividad y la competencia.

Yo creo que lo óptimo es un equilibrio, dado que ambas partes tienen su lado bueno y su lado malo. Es cierto que la educación que recibe la mujer se basa más en la ternura, pero no es bueno, bajo mi punto de vista, educar a todas las personas en la sumisión, que también forma parte de la educación femenina. Creo que un cierto punto de rebeldía está bien. Si no hubiese gente "rebelde", nos habríamos quedado estancados/as socialmente.

Pero lo que menos me gusta es que digan que "la ternura" es "femenina", aludiendo a ella como un factor exclusivamente biológico.

"¡Oh, como una madre no hay nada!", suelen decir. ¡Como si no hubiese madres maltratadoras y padres cariñosos!

En fin...

Besos.

Euphorbia dijo...

Qué debate más interesante. Ya entiendo más o menos las diferencias entre las definiciones aunque creo que en muchos casos las líneas divisoras son muy ténues y como realmente todo el mundo es diferente, los/las habrá que están en el filo.
Estoy de acuerdo con lo que apunta Misteriosa, también me parece que hay mucha resignación escondida tras esas madres tan contentas de haber dejado sus trabajos para dedicarse plenamente a la crianza de sus hijos; hay muchos despidos disfrazados de bajas voluntarias, creo yo.
Bueno, como no voy a decir nada nuevo lo dejo aquí que no ando muy sobrada de inspiración hoy.
Besos

Euphorbia dijo...

Por cierto, felicidades!, parece ser que mañana es el Día del docente, como no creo que exista el día del futuro docente, te felicito hoy, osea, un día antes.
Te dejo este enlace de una amiga bloguera profesora.
Besos

http://amelche.blogspot.com/2011/10/dia-mundial-de-los-docentes.html

Rowina dijo...

Hiciste una entrada fabulosa Enrique!!! Me encantó. Tenés razón, el feminismo no es tan solo la búsqueda de la igualdad, también busca la libertad. Buen apunte!!

@Misteriosa: Sos bárbara. Tus comentarios son como un cántico para mis oídos :) Te equivocaste solo en una cosa. Decís "A l@s feministas de la diferencia yo les diría: mirad, planteáis un mundo muy bonito en el que todo el mundo es bueno...". Las feministas de la diferencia no comentan eso. Si para ellas todos los hombres son brutos y se la tienen que pasar en el bar con lxs amigxs, entonces no son buenos para ellas. ^^ Besiños a todxs.

Ser Filosofista dijo...

Enrique:

No sé qué pasó, después de ese primer comentario te escribí otro (ya cuando leí sobre el feminismo de la diferencia) y llegué a la conclusión de que de feminismo no tiene más que el nombre. Es más bien esencialista.

Un abrazo.

Enrique dijo...

Euphorbia:

Mmm... Bueno, yo a mí mismo no me considero docente. Aún no me he licenciado y no quiero ponerme un título que todavía no he conseguido.

Pero como en mis clases de ajedrez y el los centros donde he trabajado (tanto en prácticas como voluntario), mis niños/as llegaron a llamarme "profe" (me costó unos días conseguir convencerles de que prefería que me llamasen Enrique o Kike y no profe. Cada vez que me decían "profe", yo respondía "¿Sí, alumn?" y sonreía, jaja).; el caso, como llegaron a llamarme así, y bueno, ya que tú quieres felicitarme, no te lo voy a negar. Muchísimas gracias. Y sobretodo, gracias por la entrada, es preciosa. :o)

Ser Filosofista:

Pues no sé qué pasó. Ese mensaje no me ha llegado ni al correo ni al blog; ni siquiera como spam.

Entonces lo dije bien en la entrada. Me alegro de no tener que cambiar el término, jejeje. Sí, la verdad es que de feminismo sólo tiene el nombre. Una pena.

Besos.

Enrique dijo...

Misteriosa:

He estado pensando una cosa. Tal vez sería interesante que hicieses (si no quieres, no tienes por qué) una entrada diciendo lo que has dicho aquí en tus comentarios. Te quedaría genial, pienso yo, y además casí solamente tendrías que hacer un copia y pega.

Te dejo la idea aquí puesta por si te gusta.

Saludos.

misteriosa dijo...

Enrique, si es que en parte lo tenía en mente, pero aún lo quiero "mascar" más, digamos que aquí he "ladrado" lo que me ha salido en el momento porque me vino la oportunidad dada, le estoy dando vueltas, leyendo leyendo mucho antes de pifiarla.

Sobretodo lo que me plantea más dudas es lo del feminismo de la diferencia, aunque estoy aprendiendo cositas de él. En cualquier caso, me uno a los que dicen que no es feminismo. Por ejemplo, y como hace siempre BastadeSexismo comparándolo con el racismo: Supongamos que decidimos que sólo los blancos pueden jugar a golf y sólo los negros a baloncesto, y decidimos que es que venimos programados así, pero que hay que darle valor igualmente. Pero es que yo no me conformo con que se valore igual, yo es que quiero que pueda haber un Pau Gassol y un Tiger Woods, y la prueba es que los hay, no hace falta teorizar más, quiero dejar la puerta abierta para que juegue a golf quien pueda y quiera, y a baloncesto quien pueda y quiera. Saludos.

misteriosa dijo...

Sí, Euphorbia, hay muchos despidos anunciados, bajadas de categoría camufladas y mobbing tras muchas madres a tiempo completo (que no todas, eso siempre lo reconoceré). De hecho, por lo que yo he visto en compañeras mías, yo tuve una "suerte": y es que a mi jefe no hay quien lo aguante. Entonces, cuando yo tuve a mis hijas, venía gente a sustituirme, pero como eran los años de vacas gordas y entonces era el trabajador el que elegía en qué empresa trabajaba, todos mis sustitutos se iban por pies en cuanto podían. Así que, al final,¿quién lo aguantaba? Pues la pringada que no podía andar empezando en una empresa y faltando 2 veces al mes para llevar al niño al médico o haciendo "horarios a la carta". Y visto lo visto, pues a mi jefe al final le salió más a cuenta consentirme ciertas cosas, porque era eso o quedarse sin nadie. Pero te aseguro y pongo la mano en el fuego, que si no llega a ser por eso, yo ahora no estaba en mi mismo puesto. A muchas compañeras (por no decir a todas) las cambian de puesto tras volver de la baja maternal, o las dejan para tareas más "light". O sea, que no es que lo piense, es que lo sé. (y gracias que al menos en esta empresa te recolocan, en otras directamente te echan). Saludos

misteriosa dijo...

Me he vuelto a leer la entrada, y ahora sí, voy a opinar sobre ella, que antes me fui por las ramas.

totalmente de acuerdo cuando dices: "este hecho no debería implicar la obligatoriedad de llevar a cabo la función biológica. Si una mujer no desea ser madre, no desea gestar y parir un/a hijo/a, ¿por qué habríamos de obligarla? ¿Porque es mujer y "es su función"? No. Indudablemente, para mí la posibilidad de hacer algo biológicamente no debería implicar tener que desempeñar la función de forma obligatoria." Además, fíjate bien en la última frase. Por esa regla de 3, si una persona es muy fuerte y puede ir dando palizas a quien quiera, ¿estaría esa persona obligada a hacerlo, a dar palizas? Porque como biológicamente puede hacerlo... Todos los adultos podríamos dar auténticas palizas a los bebés, biológicamente tenemos la capacidad, somos mucho más fuertes que ellos. Pero eso no significa que debamos hacerlo. Es como la frase que le decía el tío de Spiderman: "Que tengas poder para hacer una cosa no te da derecho a hacerla."

Bueno, es que estoy de acuerdo con toda la entrada.

Saludos.

Enrique dijo...

Gracias, Misteriosa. Jeje.

Sí; y también, como dice el tío de Spiderman: "Un gran poder conlleva una gran responsabilidad".

Por si acaso alguien viene preguntándome: ¿Y habríamos de dar la libertad de dejar que ni el padre ni la madre cuide a su hijo/a y le deje por ahí tirado? Bueno, aquí diría la frase que te he soltado.

A lo largo de la entrada he hablado de libertad, no de libertinaje. La libertad conlleva una responsabilidad, un cierto orden.

Alguna vez me leerás decir que soy anarquista. Pero la Anarquía dice "sin líderes, sin Estado", no "sin orden", ni "con atentados", que es bien distinto.

(Recomiendo leer el cómic V de Vendetta, de Alan Moore. La película no tiene nada que ver).

Un abrazo.

David dijo...

Antes que nada tengo que decirte que a diferencia del feminismo real que se ha esparcido en los gobiernos e instituciones del mundo occidental, creando políticas públicas sexistas a favor de las mujeres, tú posición al menos sí es legítima.

Personalmente, veo mal ir en contra de lo que considero natural; pienso que no deberiamos permitir que la tecnología nos aleje de nuestra esencia natural. Por otro lado, creo que la sociedad tiene el derecho de ejercer presión social o sensurar a sus integrantes siempre que no rebase los límites obvios de trastocar la libertad individual.

El único que no debería tener derecho de promover o sensurar algún estilo de vida es el gobierno y la ley; la ley no debería tomar partido en asuntos personales y privados y debería permitir que cualquiera pueda elegir cualquier camino con igualdad ante la ley, aunque éste tenga que pagar por sus propios medios el costo de ir en contra de la moral social del grupo al que pertenece.

Hay que entender también que siempre va a existir la discriminación, es algo natural, lo único que se puede y debe hacer es tratar de evitarla cuando hacer esto no dañe la libertad de otros o para evitar que se lleguen a formas extremas de la misma, y tampoco hay que olvidar que la discriminación no es hacia la mujer, sino hacia todo el mundo dependiendo cada caso particular.

David dijo...

Hay otra cosa que también parece que muchos olvidan; nadie es realmente libre, ni hombres, ni mujeres, independientemente del tema de género. Por ejemplo, la inmensa mayoría de la gente que conozco está trabajando, no en lo quiere, sino no en lo que hay. Muchos reciben tratos en alguna medida injustos y en la práctica no es mucho lo que se puede hacer; porque si te ganas enemigos siempre encontraran la forma de hacerte la vida imposible (es el costo natural de ganar malas voluntades aunque tú tengas la razón).

Es un error sólo ver las cosas en la perspectiva del género, cuando eso está dentro de un contexto mucho más ámplio. No puedes esperar que lo que sucede en un lado no suceda en otro.

La otra cosa que me llama la atención, es la naturalidad con la que algunos que escriben aquí hablan del divorcio; eso a mí me da pena; siempre habrá excepciones, pero en lo general no me cabe en la cabeza que se permitan a sí mismos que suceda esto por no querer hacer el más mínimo sacrificio.

Lo natural es que la mujer tenga una posición de menor poder en una relación tradicional; pero eso no es de asustarse cuando en la vida empresarial, institucional y en todos los contextos existen las jerarquías. El poder tampoco es total en ningún lado, siempre existen límites y se busca generar un equilibrio que permita que todos estén suficientemente a gusto para que las cosas funcionen, y más aún en un lugar donde además existe amor.

Si el tener una posición que te obliga a ceder más, como consecuencia de estar en una posición hasta cierto punto más vulnerable, te cuesta poder estar con tus hijos todo el tiempo y que te mantengan, no necesariamente es un mal negocio. De hecho, la verdad es que en muchas ocasiones quién lleva la peor parte es el hombre, que además de trabajar (muchas veces en algo más rentable que satisfactorio por cumplir los caprichos de su esposa) también termina pidiendo muy poco de su hogar.

Enrique dijo...

David:

Antes de nada, bienvenido al blog y gracias por comentar.

La verdad, no estoy de acuerdo contigo, pero para eso está el debate. Y me alegro que tu forma de escribir haya sido totalmente cordial, buscando el diálogo. Te lo digo simplemente porque últimamente no hago más que recibir insultos y burlas sin sentido y comentarios sin argumentos.

Bueno, te respondo poco a poco, yendo por puntos para hacerlo más fácil:

1- Antes de nada, me gustaría saber, por favor, si es posible, cuáles son las políticas feministas de las que hablas, que se posicionan a favor de las mujeres.

Sí es cierto, y no te lo voy a negar, que hay ciertas cosas del feminismo institucional que no me gustan. Simplemente, porque soy anarquista, conozco bien la situación del pueblo obrero, y algunas que mueven los hilos desde el poder tienen un olorcillo a feministas burguesas que no son capaces de tener en cuenta a sus compañeras y compañeros de la clase proletaria.

2- Si es posible, por favor, ¿puedes explicarme qué es lo que consideras natural? Quiero decir, he leído muchos libros que me han mostrado que en el mundo han existido y existen montones de culturas diferentes, que no se parecen en nada en la nuestra. Algunas de tales culturas son totalmente contrapuestas; y los roles de varones y mujeres se salen a los que aquí tenemos pre-establecidos. Y ello me ha llevado a una conclusión: apenas podemos conocer qué es lo natural en el ser humano; cuál es la esencia. Si tú conoces alguna de esas esencias, por lo menos de género, estaría encantado de conocerlas, y si no estoy de acuerdo, de mostrarte el origen socio-educativo y cultural de las mismas.

3- La discriminación, a parte de tener procedencia social, sí, es cierto, también puede tener procedencia natural. Por ejemplo, tan pronto como alguien nazca con un problema y otra persona no, la primera tendrá desventaja. Pero existen medidas que el ser humano puede tomar para salvaguardarlas o compensarlas, de entre ellas no solo la creación de un ambiente social más favorable a la diversidad, sino que también la consolidación de una discriminación positiva que compense las desventajas (por ejemplo, las becas al estudio sirven como medida de discriminación positiva para ayudar a las personas que viven en familias con rentas bajas).

Sigo...

Enrique dijo...

4- Considero que es imprescindible saber diferenciar tres conceptos: libertinaje, omnipotencia y libertad.

La libertad es la facultad de hacer lo que se desea dentro de unas posibilidades y con respeto. El libertinaje es el hecho de hacer lo que se desea sin medir las consecuencias, sin hacerse responsable de nada. La omnipotencia sería poder hacer cualquier cosa, sin límites.

El ser humano puede llegar a ser, con una buena educación, libre. Sin embargo, nadie será omnipotente. Por ejemplo, yo soy totalmente libre de subir al Monte Everest, pero dada mi condición física, me será imposible llegar a la cima. Estoy limitado, entonces, y eso significa que soy libre en ese aspecto pero no omnipotente.

Así ocurre en la sociedad: hay quienes trabajan en lo que les disgusta porque se ven condicionados/as por la educación recibida y por el modelo social en el que viven. Y por ello pienso que hay que cambiar la educación y la sociedad a un mundo mejor, para cambiar tales circunstancias y que seamos algo más libres.

5- Por último, no estoy para nada de acuerdo cuando afirmas esto:

"Lo natural es que la mujer tenga una posición de menor poder en una relación tradicional; pero eso no es de asustarse cuando en la vida empresarial, institucional y en todos los contextos existen las jerarquías. El poder tampoco es total en ningún lado, siempre existen límites y se busca generar un equilibrio que permita que todos estén suficientemente a gusto para que las cosas funcionen, y más aún en un lugar donde además existe amor".

En primer lugar, estoy en contra porque no creo que sea natural que las mujeres tengan una posición inferior. Las posiciones no son naturales, sino culturales.

Si bien en su tiempo era natural que el campesino o la campesina fuesen de esa casta toda su vida, hoy día nos encontramos con que existe algo de movilidad social y una persona pobre puede llegar a tener una posición algo más favorable, saliéndose incluso totalmente de la profesión ejercida tanto por su padre como por su madre.

En segundo lugar, estoy en contra porque no es cierto que se busque generar un equilibrio en el cual todo el mundo esté a gusto. Si no me crees, ve a África y le preguntas a una criatura que esté muriendo de hambre si está a gusto con el poder ejercido por cualquier capitalista de occidente.

Un saludo.

Anónimo dijo...

Yo este verano he decidido apuntar a mi hija a un curso de educación de robótica que está dedicado a niñas, para fomentar la paridad en el mundo tecnológico y me parece buena idea. Os dejo el link por si estáis interesada:

http://www.edukative.es/curso-de-verano-robotica-chicas/


La verdad es que es el segundo curso en la que la apunto y le gustó mucho.

Saludos!

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