lunes, 20 de febrero de 2017

El truco perfecto del poder para acabar con el concepto de opresión.

Quienes nos movemos en círculos de movimientos sociales tales como el anti-especismo, el paidocentrismo, el comunismo (libertario o autoritario), el feminismo, el movimiento LGTB... sabemos y tenemos bien claro que la cultura que nos rodea es especista, patriarcal, adultocentrista, capitalista, clasista, homófoba, racista, etc.

Y dado que la cultura tiene estas características, nos topamos con que unas personas están oprimidas mientras que otras se ven privilegiadas, favorecidas, beneficiadas, por el sistema.

Por ejemplo, una criatura que nazca en un país pobre y en una familia que no tiene ni para comer, no tendrá las mismas oportunidades en la vida que otra criatura que nazca en una familia adinerada.

Está claro que no se le golpea a nadie en esta vida por ser heterosexual, mientras que la gente homosexual, bisexual... puede sufrir acoso, agresiones, etc, por el simple hecho de relacionarse con una persona de su mismo sexo.

Asimismo, no es lo mismo nacer de la especie humana que nacer de cualquier otra especie animal, ya que ni un toro nos capotea y pone banderillas, ni una vaca nos quita a nuestra prole para lucrarse económicamente.

Es obvio que hay gente en este planeta que está arriba, en una posición privilegiada y opresora, mientras que hay gente que está abajo, en una posición oprimida.

Vamos, que queda claro que hay categorías (a veces dicotómicas, como varón-mujer; persona nacional-persona extranjera; ser humano-animal; y a veces  politómicas, como por ejemplo clase alta-clase media-clase baja) que colocan a un colectivo arriba y por ende, privilegiado y opresor, y a otro colectivo, abajo, y por consiguiente, oprimido.

Hasta aquí nada nuevo bajo el Sol. ¿Cierto?

El caso es que para poder darnos cuenta de esto, necesitamos hacer algo sumamente importante: analizar qué categorías llevan a un grupo de personas a estar arriba o a estar abajo

Para darnos cuenta de que una persona heterosexual está privilegiada frente a otra homo o bisexual, es necesario que sepamos que hay personas a las que se las considera homosexuales, bisexuales o heterosexuales, y que en función de su orientación sexual van a recibir un trato u otro.

Para poder ver claramente que existe el especismo y que la especie humana tortura y explota a los animales, tenemos que dejar claro que aunque el Homo sapiens es un animal, no se identifica socialmente como tal y en base a esa diferencia recibe un trato superior al resto de especies.

Para poder ver claramente que una mujer sufre violencia de género por el simple hecho de ser mujer, tenemos que tener claro que hay personas en este mundo a las que se les considera mujeres y personas a las que se les considera varones.

Para darnos cuenta de que la cultura es adultocenrtista y que las personas adultas están por encima de las no adultas, tenemos que ser conscientes de que en nuestra culutra existe la categoría "Edad" y que en base a ella se le otorgan unos derechos a unas personas y a otras se les deniegan. 

Y que quede bien pero bien clarito: solo podemos hablar de opresión, de privilegios, de cultura hetero patriarcal, capitalista, especista... si nos damos cuenta de que nos guste o no, existen grupos encasillados en una bolsa con una etiqueta y otros grupos encasillados en otra bolsa con una etiqueta bien diferente.

Si no existen tales grupos, no tenemos nada de qué hablar. Si negamos la existencia de los grupos "Ser humano" y "Animales", no podemos hablar de especismo. Si negamos la existencia de los grupos "Persona blanca" y "Persona de cualquier otro color de piel que quieras insertar aquí", no podemos hablar de racismo. Si decimos que no hay "varones" ni "mujeres", no podemos hablar de patriarcado.

Porque si no existen las categorías que llevan a unas personas a estar favorecidas socialmente y a otras a estar desprivilegiadas, ¿qué sentido tiene hablar de opresión?

Pues bien, esto es lo que está ocurriendo: el poder se las está apañando para cambiar la lengua y que ya no podamos hablar de la existencia de categorías fijas que son inculcadas por la cultura. El poder se las está ingeniando para que ahora seamos lo que queramos ser a conveniencia, de forma que si yo mañana quiero decir que soy mujer, pues sor mujer, porque lo digo yo y punto.

Sí, sí. La cultura se la pasan por el ojo del culo. Ahora, a raíz del movimiento transgénero queer, cualquiera puede ser cualquier cosa solo por decir que así lo siente.

Y esto es el truco perfecto del poder para acabar con el concepto de opresión y con todo movimiento social que pretenda cambiar el sistema, dado que hablar de machismo, de estatismo, de clasismo, de capitalismo, de especismo... no tendrá ningún sentido.

¿Por qué? Muy sencillo:

Supongamos que yo, considerado socialmente como varón y por lo tanto educado como tal, mañana le pego una paliza a una mujer por ser mujer, es decir, que cometo un acto de violencia machista. Pero cuando llegue el juicio, yo digo: "No, no me pongan el agravante por violencia de género, porque yo no soy varón, sino que soy mujer". Y ya está. Digo que "soy mujer" y en un segundo he acabado con la idea de que pertenezco al género opresor y si hace falta convierto a mi víctima en agresora bajo la excusa de que niega mi identidad y me está oprimiendo. Y así,  ¿qué sentido tendría hablar de que pertenezco al género opresor y que he usado mi privilegio para hundir a esa mujer? ¿Qué sentido tendría la necesidad del feminismo si no se me puede señalar como persona perteneciente al género opresor y privilegiado si yo digo formar parte de otro género? Ninguno. 

Y solo con esa frase: "Yo soy mujer", porque sí, porque lo digo yo, se acabó el decir que las mujeres no podían votar, porque, TERFS, ¿quién no os dice a vosotras que esas personas a las que llamais "mujeres oprimidas por el sistema patriarcal y que no tenían derecho al voto"... eran mujeres? Porque no les habéis preguntado por su identidad de género. A lo mejor se consideraban varones. Y por lo tanto, nunca ha existido la prohibición del voto femenino.

Es más, ¿quién os dice a vosotros y vosotras, anti-capitalistas, que Amancio Ortega es un burgués, capitalista y explotador? A lo mejor este señor se siente del proletariado y le estáis oprimiendo. ¿Que él tiene el capital y explota gente? ¿Qué tontería es esa? ¿Le habéis preguntado, acaso, por su identidad de clase? Es más, a lo mejor Amancio no es un explotador, sino una explotadora, y no debemos decir que la mayor parte del capital se encuentra en manos masculinas, sino en manos de una burguesa, y que no es cierto que la pobreza esté feminizada (por no contar que a lo mejor el obrero o la obrera que trabaja en un zulo durante 14 horas diarias y por un mísero sueldo se siente una persona adinerada, y por ende, es él o ella quien realmente está oprimiendo al pobre proletario -o la pobre proletaria- de Amancio Ortega).

¿Y por qué llamarme a mí especista si mañana dejo de ser vegetariano, mato a un lechal con mis propias manos y me lo como? Tal vez yo no me siento Homo sapiens. ¿Y si digo que me siento una serpiente, o un león, o un lince? En realidad ese acto de matar al lechal y comérmelo, no sería especista, porque como no me identifico como ser humano, no estoy privilegiado frente al animal, sino que simplemente he seguido mis impulsos como cualquier otro animal carnívoro.

¿Veis? Si desaparecen las categorias que encasillan a las personas, ya no podremos hablar de opresión. Si cualquiera puede ser cualquier cosa solo porque así lo siente, no tendrán ningún sentido los movimientos sociales, porque cualquiera podrá negar pertenecer a los grupos privilegiados a su conveniencia y hacer lo que le plazca con los colectivos oprimidos.

Y sí, ya sé que justamente ésa es nuestra intención: que deje de haber géneros, razas, identidades sexuales... y que puede sonar incoherente hacer uso de tales categorías.

Pero es que una cosa es buscar su destrucción y otra cosa bien distinta, a ver si nos entra en la cabeza, es negar su actual existencia. Una cosa es que deseemos que desaparezca el género y otra cosa es inventarnos un inexistente mundo de yupi a través del cual negamos la realidad.

Nos guste o no, mujer, varón, blanco/a, negro/a... no se nace, sino que se hace; se hace por una cultura que nos viene dada al nacer. No es un sentimiento, sino una construcción social. Y para acabar con esta triste realidad hay que destruir esa construcción. Vamos, que para crear un mundo nuevo primero hay que destruir el ya existente. Construir sobre lo que tenemos no nos llevará a avanzar, sino a mantener la mierda maquillada.

Si tenemos un vertedero y ponemos un parque encima, eso no quitará que ahí debajo, en la raíz, hay un vertedero. El parque será un maquillaje y nos parecerá bonito... hasta que el vertedero pase factura y empiece a degradar el parque. Primero tenemos que limpiar y quitar el vertedero y luego ya pondremos el parque.

Es por eso que se hace imprescindible señalar y denunciar que existe tal vertedero y no decir que a lo mejor el vertedero se siente agua potable que podemos beber, porque nos vamos a tragar la mierda y nos vamos a intoxicar de lo lindo.

Primero destruir y luego crear. Y o vemos esto claramente, o el día menos pensado nos dan un golpe de Estado y el dictador o la dictadora dice sentirse anarquista y las balas que nos lancen van a ser flores.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Dudo mucho que una persona "queer" vaya a ser tomada en serio alguna vez por el sistema patriarcal. Para el patriarcado es simplemente un enfermo, alguien con un trastorno de identidad.

(la acusación de tener un "trastorno de identidad" puede que se retire en presencia de un problema hormonal, pero de todas maneras es una persona "defectuosa", así que no cuenta).

Anónimo dijo...

Por qué el patriarcado no va a reconocer nunca a las personas "queer": porque implicaría reconocer (entre otras cosas) que ni todas las mujeres son naturalmente masocas, ni todos los machos son opresores (y por lo tanto, que quede al descubierto que los que están en el poder imponen a su antojo qué debe ser considerado "normal" y qué no)

Hasta ahora todas las personas queer que he visto decían no identificarse con su sexo porque no les nace hacer las cosas que se suponen "normales" para hombres o mujeres.

No he visto machos o hembras bien adaptados que de un día para el otro y "porque sí" decidan que nacieron en un cuerpo equivocado...Todo lo contrario, en general se dedican a meter presión contra quienes no sean como ellos.

Enrique dijo...

Pues resulta que sí están siendo tomadas en serio las personas queer, pues le interesa al patriarcado.

En EEUU ya están cambiando el género a los niños y las niñas que no siguen los roles tradicionales de género e incluso prohibiendo grupos feministas no mixtos, en los cuales llega un varón normal y corriente diciendo "Soy mujer" y hala, si no le dejan pasar "son transfobas".

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