lunes, 23 de enero de 2012

Fomentar la metacognición.

Aún me acuerdo de mi primer campeonato de ajedrez, aunque de eso hace ya varios años, como si fuese ayer.

Recuerdo que la primera partida de aquel campeonato la gané y me alegré bastante. Sin embargo, mi profesor no estaba muy contento con aquella victoria. Había jugado una partida malísima, y mi victoria se debía a un fortuito descuido de mi rival en el último momento, cuando ya me tenía ganado.

-Tienes que centrarte más en la partida -me dijo-. Te has confiado demasiado y casi pierdes.
-¿Qué importa cómo haya jugado? He ganado... -protesté.

Lo que dijo a continuación fue una cita de José Benjamin que hasta la actualidad no he olvidado:

-El que solo busca la salida, no entiende el laberinto; y aunque la encuetre, saldrá sin haberlo entendido (tiempo después supe que me había citado una frase de José Bergamín).

Le miré extrañado, pues no entendí lo que quería decirme.

-Si quieres aprender a jugar -siguió diciendo-, no basta con ganar partidas. Solo con ganar no vas a aprender nada. Tienes que analizar cada jugada, cada detalle, y al final de la partida, tienes que analizarla por completo, viendo en qué has fallado y qué has hecho bien; pensando por qué has realizado tal o cual movimiento; tratando de darte cuenta por qué has jugado como has jugado. Y para esto, por supuesto, tienes que tratar de ir algo más despacio.

Me recomendó que apuntase en un papel las jugadas realizadas en cada partida para al final analizarlas, además de que con ello me pararía algo más antes de mover.

Por aquel entonces, a diferencia de hoy, que soy muy racional y mucho más calculador, era un poco impulsivo y pensaba que aquello que me comentaba mi profesor era una cosa tonta y una pérdida de tiempo. Hoy día, sin embargo, a mis alumnos/as de ajedrez les recomiendo que lleven un cuaderno y un bolígrafo a cada partida para anotar las jugadas.

Resulta muy interesante ir despacito y pensar sobre lo que se ha movido, porque con ello estás analizando cómo fluyen tus ideas, tus estrategias, tus técnicas, tu forma de pensar en cada partida.

Y es que... no se trata sólo de pensar (cognición), sino que hay que llegar a más: pensar sobre el pensamiento. Y a eso se le llama metacognición.

Las estrategias cognitivas nos ayudan a comprender, retener, almacenar y recuperar la información; nos sirven para aprender. Pero con la metacognición, con las estrategias metacognitivas, una persona adquiere conciencia de sus propios procesos mentales y psicológicos (conocimiento del conocimiento), y adquiere la capacidad de controlar sus procesos mentales, organizándolos y dirigiéndolos. Manejando la metacognición, no sólo aprendemos, sino que también aprendemos a aprender.

Por ejemplo, un chico puede pensar ante su ropero: "¿Me pongo el pantalón negro o el pantalón azul?", sin embargo, los chicos no se preguntan: "¿Me pongo el pantalón o la falda? Venga, mejor el pantalón, que me gusta más...".

Pensar si usamos un pantalón negro o un pantalón azul es un proceso cognitivo. Es un pensamiento en sí mismo. Que un chico piense sobre por qué y para qué acaba eligiendo un pantalón u otro, o sobre por qué motivo utiliza un pantalón y no una falda, constituye un pensar sobre el pensamiento, es decir, viene a ser una acción metacognitiva. Y con ese pensamiento sobre el pensamiento, podrá darse cuenta de que no piensa las cosas ni las hace "porque sí", sino por algún motivo (en este caso, se daría cuenta de que emplea un pantalón porque se le ha inculcado que las faldas son una vestimenta perteneciente a las mujeres).

Además, la metacognición al ayudanos a darnos cuenta de los procesos que realizamos de forma automática e inconsciente, nos permite también conocernos, controlarnos y regularnos.

Por ejemplo, desde pequeños/as se nos enseña que todos los hombres sí o sí son más fuertes que todas las mujeres. Por este motivo, por lo general, en una pareja heterosexual suele ser el chico quien acompaña a la chica hasta su casa para que no le ocurra algo malo en el camino, y luego el chico se vuelve solo, y no pasa nada. Si en alguna ocasión ocurre a la inversa, es decir, la chica acompaña al chico hasta su casa y ella se vuelve sola, es bastante probable que ésta regrese asustada, y el chico permanezca en su casa intranquilo. Por este motivo, para evitar esta situación, este conflicto, las parejas heterosexuales siguen por lo general la primera situación: el chico acompaña siempre a la chica.

Si una pareja se da cuenta de esto, podrá pensar: ¿Por qué seguir siempre la norma general? ¿Por qué no actuar a la inversa? ¿Por qué no podría caminar una mujer sola por la calle, aunque sea de noche? ¿Es que a los hombres no pueden ocurrirles problemas en la calle?

Haciéndonos preguntas sobre por qué y para qué hacemos lo que hacemos, si sería mejor o no pensar o actuar de otro modo, etc, podemos darnos cuenta de que a veces pensamos o hacemos cosas ilógicas o que realmente nunca hemos querido hacer o pensar, pero que, por algún motivo siempre acabamos haciendo/pensando.

Desarrollar la metacognición nos ayudará a darnos cuenta de cómo somos, de por qué somos como somos y a deshechar las imposiciones sociales que no queramos acatar. Y esto, por supuesto, nos ayudará desarrollar conocimientos, nuevas ideas, nuevos modos de actuar, nuevos sentimientos.

4 comentarios:

misteriosa dijo...

Es curioso. Lo que te dijo el profesor de ajedrez es más o menos lo que me ha dicho uno de los profesores del curso de programación que estoy haciendo. Hice una tarea, sabiendo que la solución no era muy "ortodoxa" pero es que las soluciones más fáciles no me habían funcionado, y al final, por no retrasarme, envié lo primero que me funcionó. Y el profe me dijo eso: que en lugar de buscar lo primero para salir del paso, era preferible indagar, por qué los otros métodos fallaban, incluso preguntar a compañeros ¿cómo lo has hecho tú?. Un saludo.

Enrique dijo...

Así es, Misteriosa: no se trata solamente de llegar al final, sino que también hay que pensar cómo llegar y para qué llegar. Si lo que buscas es sólo el producto final, te pierdes el viaje; y perdiendo el viaje, pienso que realmente no te llenas.

Se me está viniendo un cuento a la cabeza... Lo publicaré en la próxima entrada para que lo comprendas mejor, jeje.

Pero te digo una cosa muy importante:

Para la Escuela Tradicional, lo importante era aprender información de memoria y se centrarba también en el resultado: las calificaciones. Lo importante era lograr introducir el máximo número de contenidos a los/as alumnos/as en el el mínimo tiempo posible.

Pero, ¿sabes lo que ocurre hoy día? Que los conocimientos se renuevan costantemente. Lo que hoy aprendas puede no servirte dentro de dos años, porque pueden aparecer nuevos descubrimientos, nuevas teorías, nuevas tecnologías. Imagínate qué ocurrirá con todos/as los/as informáticos/as si mañana aparece un aparato nuevo que suplante al ordenador y al Internet. Sencillo: quedarán, por así decirlo, desfasados/as y tendrán que actualizarse en lo nuevo que salga.

Pues bien. Pienso que mientras aprendamos algo, lo que sea, en una carrera, un cursillo, etc, tenemos que tratar no sólo de aprender contenidos, sino que también tratar de desarrollar unas capacidades (razonamiento lógico, expresión oral y escrita, socialización...), unas destrezas (críticar, calcular, dialogar, empatizar...). Emplear esos conocimientos para desarrollar esas cosas en nosotros/as (lo óptimo es que el profesorado enseñe tratando de desarrollarlo), y que eso nos pueda servir para aprender permantentemente.

Besos.

adilia dijo...

Oi, Enrique
Aqui ha uns anos, quando ensinava filosofia numa escola secundaria procurei desenvolver nos alunos a metacognição, mas era uma voz no deserto, mesmo assim acho que foi muito positivo. Hoje pelo menos em portugal o clima é tão negativo e reacionario que nem é bom pensar no assunto. Para o novo ministro, o que importa é o professor ensinar e os alunos estudarem. centrar o processo na aprendizagem é visto como uma pedagogia de preguiçosos, o que em minha opinião significa um enorme retrocesso, mas os ventos vão neste sentido, que podemos fazer!
abraço, adília

Enrique dijo...

Adilia:

Para mí también es un paso hacia atrás.

No sé cómo es la Ley educativa en Portugal, pero lo mejor que podemos hacer es intentar aprovechar al máximo la libertad de cátedra que nos concedan, para hacer las cosas como mejor nos parezcan.

Saludos.

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