viernes, 29 de abril de 2011

Alumno mío.

Dedicado a mis niños/as:

Inocencia, amor, hermosura; alma pura que trajo al mundo Natura. Pequeño y a la vez gran ser de seres. Criatura que al alba en el aula iluminas mi corazón, desplegando todas las alegres emociones que contiene mi esencia, removiéndose en lo más hondo de mis entrañas, cual mariposas aleteando libremente en el viento. Armonioso colorido de sensaciones que enmarañan una red plagada de misterio, ternura e infinita felicidad. Tu voz llega a mis oídos como un bello cántico celestial; como la más linda de las músicas que se pudiesen construir jamás en la vida; como el mejor de los versos escritos. Tus abrazos son un pequeño brote de calor que roza mi alma como la más dulce y delicada de las caricias. Tus besos tocan mis mejillas sin pudor, apartándome del dolor y la amargura de este mundo, y llevándome a un nuevo universo plagado de las más tiernas y bellas sensaciones. ¡Qué maravilloso es lo que me transmites, alumno mío!

Frágil conexión puede ser al principio la del maestro y su pupilo; pero más adelante la unión se hace fuerte y se convierte en duro acero reforzado con sonrisas, miradas y amor. Conexión sin limites, ni lazos, ni cadenas, fortalecida día a día al compartir nuestros mundos, nuestras ideas, nuestros conocimientos, nuestras reflexiones, nuestros sentimientos, nuestro tiempo, nuestros sueños..., y en definitiva, nuestra corta y finita existencia. ¡Qué reconfortante es permanecer contigo, alumno mío!

Pero tu partida no puede importar ahora. No importa adónde vayas, cuánto te quedes, cuan corto pueda ser nuestro encuentro en el camino de la vida. Los segundos serán horas; las horas, semanas; las semanas, meses y años. Años de inmensa y cordial gratitud a quien te trajo a mí. Porque, ¿qué soy yo sin ti? ¿Qué sería de mi lección si tú no existieses? ¿Con quién compartiría mi visión del mundo? ¿Con quién viajaría en este entramado de sueños aún por concebir? Con nadie. Sin ti yo no existiría. Sin ti mi mundo cae roto en un millón de pedazos, que yacen yertos en el suelo y sin vida. Sin ti mi palabra queda muda y mi espíritu vacío. ¡Qué grande es mi dicha al saber que existes, alumno mío!

"Quédate a mi lado y no te marches", querrá pedir mi corazón a gritos. Pero no puedo pronunciar esa frase. Debe ser tabú. Debe estar prohibida. Tú has de partir para poder crecer libre. Debes buscar un sitio en el mundo y llegar a ser lo que anhelas, y no lo que otras personas esperan de ti. Debemos romper la conexión que por un tiempo nos mantuvo unidos para que tú fluyas en la vida como lo hace el agua de la lluvia: desprendiéndose de la nube que guió su trayecto; uniéndose a la Tierra para recorrer la senda que le preparó Natura; surcando las montañas, los valles y los ríos, hasta llegar al mar, el fin del camino. No obstante, ¡qué extasiado me siento de saber que crecerás llevando parte de mi alma, alumno mío!

Pero, por favor, acuérdate siempre de esto:  cuando seas grande, cuando seas viento, cuando seas río, recuerda el potencial y la vida que llevas en tu interior, y no olvides que un día compartimos nuestros sueños, nuestras ilusiones, nuestras sonrisas, nuestros mundos, nuestro camino. No olvides que un día nuestras ánimas estuvieron juntas; no olvides que siempre te llevaré en mis recuerdos... ¡Que siempre te amaré, alumno mío!

3 comentarios:

Euphorbia dijo...

No hay mejor maestro que el que siente lo que dices.
Nada como la verdadera vocación.
Un saludo,
Gemma

madredemellizos dijo...

Creo que el maestro respetuoso, comprensivo y amable con el niño será recordado tanto por el niño como por sus padres! cuántas veces oimos recordar yo tuve tal profesor o mi maestro decía!

Gimena dijo...

Sólo existe la naturaleza humana, la suma de espíritus tan sensibles como racionales unidos a sus respectivas formas materiales que les son útiles... Eres una de las tantas pruebas vivientes que derrocan al sexismo, amigo mío: "Tus abrazos son un pequeño brote de calor que roza mi alma como la más dulce y delicada de las caricias. Tus besos tocan mis mejillas sin pudor, apartándome del dolor y la amargura de este mundo, y llevándome a un nuevo universo plagado de las más tiernas y bellas sensaciones." Somos individuos: espíritus gobernantes sobre la materia. ¿Qué importa si yacemos en cuerpos distintos y complementarios? No por ello hemos de diferir en nuestro pensar y actuar, naturalmente.
Me ha encantado este escrito :)
Saludos cordiales, lucero.
Adieu.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...